| Barcelona. Ivan Sánchez.- La relación de Tino Soriano con la National Geographic Society es como la de un amor platónico que se convierte en realidad. A la temprana edad de siete años lo fascinaban "los lomos amarillos brillantes de la revista", como él mismo los llama, y supo que algún día él también ilustraría con sus fotografías los reportajes sobre lugares exóticos del mundo entero.
El camino hasta llegar a recibir los encargos de los que se extraen las 28 fotografías que embellecen de colorido la sala del Palau Robert -y que podrán verse hasta el próximo 20 de julio- fue largo, difícil y con varias negativas por parte de Tom Kennedy, director de fotografía de la Sociedad.
© Tino Soriano


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Pero la semilla estaba plantada muy dentro en forma de ilusión y el fruto llegaría con un primer encargo, sencillo pero de National Geographic.
Viajero y fotoperiodista
El viajero vino antes que el fotógrafo, y de esta forma Soriano aprendió a mirar el mundo de forma crítica y a entender su enorme variedad de matices y puntos de vista.
Las fotografías de la sala son un breve -pero intenso- repaso a los viajes que Soriano ha emprendido fruto de los encargos de National Geographic. En uno de ellos, la sociedad geográfica lo envió a un periplo de tres meses por los diez países de Europa Central y del Este que en 2004 entraron en la Unión Europea.
© Tino Soriano


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El humor es una nota que predomina en muchas de sus imágenes y sirve "para quitarle hierro a una realidad en ocasiones muy dura". Lo podemos apreciar en varias fotografías en su recorrido por el sur de Italia y Sicilia, además de en el viaje ya referido por Europa del Este.
© Tino Soriano


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Pero la suya es una vocación fotoperiodística más que fotográfica. Soriano se encarga de matizarlo: "National Geographic no es una revista de fotografía, sino de la geografía de la humanidad." Así que su visión del mundo es mucho más antropológica que fotográfica.
La magia del color
La exposición de Tino Soriano se desmarca un tanto de la mayoría de las presentadas en la Vitrina del Fotógrafo. Si bien éste ha sido siempre un lugar para intimar con el autor, en esta ocasión sirve para presentarnos sus trabajos publicados por la National Geographic Society, así como libretas de anotaciones, diapositivas y cartas de presentación.
Otra de las diferencias es el color. Su extraordinaria capacidad de combinación de colores, la saturación y el contraste de cálidos y fríos irrumpen en la vitrina a través de un mural de 90 x 200 centímetros que Soriano ha preparado con 15 imágenes, en cuyo centro se sitúa la que le valió el premio World Press Photo.
© Tino Soriano


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Como colofón, un vídeo que combina fotografías -algunas magistrales en blanco y negro- con una entrevista en que Soriano explica en detalle qué es para él ser fotógrafo.
Más información acerca de esta noticia:
- Información de la Generalitat de Catalunya sobre la exposición
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