• "Somos bastante contrarios a las aplicaciones"
  • "Con una foto realmente buena al año ya estoy contento"
Entrevista
THERESE FRARE, FOTóGRAFA

"Antes de que llegaran los premios nadie quiso saber nada de aquella historia"

 
29
MAY 2013

Lleva tres años alejada de la fotografía documental, pero a principios de los noventa Therese Frare capturó una imagen que cambiaría la percepción que muchos tenían del sida y de las personas que lo sufren. La historia de David Kirby y su familia fue galardonada con dos premios World Press Photo, apareció en las páginas de la revista Life y se utilizó en una controvertida campaña de publicidad de Benetton. QUESABESDE.COM ha hablado con esta fotógrafa estadounidense para conocer de primera mano cómo vivió esos momentos.

En 1990 hiciste una de las fotos más icónicas del siglo pasado: David Kirby, enfermo de sida, rodeado por su familia en su lecho de muerte. Cuéntanos qué historia esconde aquella escena.

Por aquel entonces yo estaba en la Universidad de Ohio [Estados Unidos] y me interesaba mucho hacer un proyecto fotográfico sobre el sida. Llamé a muchas puertas, pero en ningún sitio querían saber nada de fotos. Al final di con un lugar llamado Pater Noster, en Columbus. Era un hospital para enfermos terminales de sida a cargo de una mujer muy comprensible y consciente de su trabajo. Hablé con ella y me dijo que no podía hacer fotos pero que podía convertirme en voluntaria del centro si lo deseaba. Y así lo hice.

Iba al centro, que estaba a una hora y media de camino de mi casa, un par de veces a la semana para realizar tareas de ayuda. Hablaba con la gente y colaboraba en lo que se me pedía. Al cabo de unos meses, el centro decidió hacer un anuncio de televisión para mostrar a la comunidad lo que se hacía entre sus paredes. Entonces, la mujer encargada del lugar me dijo que, como ya habían salido por televisión, tenía luz verde para hacer fotos.

Foto: Therese Frare
Frare, en una imagen cedida por la fotógrafa a QUESABESDE.COM.

En aquellos momentos yo ya conocía a David y a su familia, y también me había hecho amiga de otro chico llamado Peta [Patrick Church], cuidador y paciente a la vez del hospital. Su mano aparece a la izquierda de la fotografía.

Un día que había ido a visitar a Peta, éste me dijo que David se estaba muriendo y que debíamos ir a su casa. Al llegar allí, la madre de David me pidió si podía hacer fotos de la despedida y de los últimos adioses de su hijo. Ésa era la invitación que estaba esperando.

Me quedé en una esquina de la habitación y creo que disparé menos de diez fotos. Durante el transcurso de aquellos fotogramas, David suspiró por última vez y murió.

"Me quedé en una esquina de la habitación y creo que disparé menos de diez fotos. Durante el transcurso de aquellos fotogramas, David suspiró por última vez y murió." | Foto: Therese Frare

¿Fuiste consciente en aquel momento de la importancia de las imágenes que habías capturado?

Sí. Entendí lo que había pasado allí, pero no del todo. No comprendí el impacto total del momento, pero comprendí que había sido testigo de un momento único.

"David era un activista, comprendía muy bien el estigma que había alrededor de su enfermedad y quería que sus fotos contaran su historia"

Conocí a David meses antes de aquel día, cuando todavía estaba lúcido. Habíamos hablado varias veces, y en una de nuestras conversaciones le pregunté si podía hacerle fotos. Me dijo que sí, pero con la condición de que esas fotos se usaran para educar a la gente y no para un beneficio personal. Era un activista, comprendía muy bien lo que estaba sucediendo en el mundo por aquel entonces y el estigma que había alrededor de su enfermedad y quería que sus fotos contaran su historia.

No tuve reparos en aceptar aquel trato porque en el fondo pensé que aquellas fotos nunca llegarían a publicarse. Más tarde, cuando la imagen ganó un World Press Photo, entre otros [premios], adquirió mayor relevancia. Antes de que llegaran los premios intenté publicar las fotos en distintos medios y nadie quiso saber nada de aquella historia. Pero cuando la historia apareció en las páginas de la revista Life y fue galardonada en los World Press Photo todo cambió.

¿Por qué no quisieron publicar la historia?

Era un tema muy complicado en aquella época. Lo intenté en distintos periódicos y publicaciones de la zona pero no pude publicarlo en ningún sitio.

Foto: Therese Frare
Foto: Therese Frare

Eso no parece haber cambiado mucho en los últimos años. Muchos fotógrafos tienen dificultades a la hora de publicar sus trabajos pero cuando ganan un premio se les abren todas las puertas.

Ciertamente. Es un negocio muy complicado. La fotografía documental ha cambiado mucho en los últimos años y ahora es muy difícil conseguir que alguien te apoye. Este proyecto en concreto lo hice por mi cuenta y no creo que en la actualidad pudiera encontrar una revista que invirtiera el tiempo necesario para llevar adelante una historia de estas características.

¿Cuántos años tenías cuando hiciste las famosas fotos de David Kirby en su cama?

Tenía treinta años. Había vuelto a la universidad después de estar trabajando para periódicos durante doce años, así que tenía cierta experiencia por aquel entonces. Lo mejor de todo aquello es que cuando trabajaba para una publicación tenía que hacer lo que mi jefe me decía, pero como estudiante podía hacer lo que me apeteciera. Y aproveché aquella situación.

Foto: Therese Frare

Tus fotografías cambiaron la percepción que muchos tenían del sida. ¿Qué tenía tu historia para obrar ese efecto en las personas?

"En esa época la gente pensaba que el sida era algo que sólo existía en las grandes ciudades y con la gente que era gay o los drogadictos"

No estoy muy segura, pero creo que en esa época la gente pensaba que el sida era algo que sólo existía en las grandes ciudades y con la gente que era gay o los drogadictos. Gente marginada, de un modo u otro. Y al ver a un padre llorando y abrazando a su hijo, a alguien que en cierta manera se parecía a la imagen que tenemos de Jesucristo, muchos se dieron cuenta de que aquella persona con sida era alguien a quien su familia quería y que su vida había sido devastada por esta enfermedad.

No me gusta decirlo de esta manera, pero eso hizo que mucha gente pensara que esta enfermedad también podía afectar a las "buenas personas". Al ver la foto, muchos pensaron que el sida también afectaba a personas que merecían su compasión.

Muchos debieron ver en David Kirby a un hermano, un amigo o un vecino que vive dos calles más abajo.

Sin duda. Era una persona de un pueblo pequeño, con una familia que le quería.

Foto: Therese Frare

¿Cambió esta historia tu forma de ver la fotografía?

Me cambió a mí, pero no mi forma de ver la fotografía. Siempre me ha encantado W. Eugene Smith y los grandes reporteros gráficos, y siempre he creído en el poder de la fotografía y la comunicación.

Creo que me cambió en el sentido de que tenía miedo de pasar por todo aquello, pero no de hacer las fotos. Cuando se publicaron las imágenes no fueron bien recibidas, y cuando Benetton usó una de ellas para su campaña de publicidad con el consentimiento de la familia Kirby tampoco se vio con buenos ojos. Hubo momentos difíciles y todo aquello me hizo más fuerte.

Foto: Therese Frare

¿Sigue teniendo la fotografía el poder de comunicar e impactar que tenía hace unos años?

Lo siento, pero no lo creo. Me entristece, pero es así. Hay tantas fotos en el mundo y tanta manipulación que creo que la gente ya no cree en los medios.

Muchos prefieren creer en aquello que ven en su muro de Facebook.

Sin duda. Es muy triste para mí, pero estoy de acuerdo [con lo que dices].

Como decías, Benetton utilizó con el permiso de los Kirby la imagen de David muriéndose en su cama para una controvertida campaña de publicidad en los años noventa. ¿Cómo viviste todo aquello tú que eras la autora de aquella imagen?

"Todo aquello fue muy duro y me sentí terriblemente mal porque tuve que escuchar cosas muy feas, pero los Kirby fueron una familia muy fuerte"

Eso es lo que quería David y su familia, que todo el mundo viera lo que había pasado. Para mí todo aquello fue muy duro y me sentí terriblemente mal porque tuve que escuchar cosas muy feas. Pero los Kirby fueron una familia muy fuerte.

Cuando David murió su familia se encargó del cuidado de Peta. Tú también trabajaste en un proyecto fotográfico con Peta. ¿Cómo fue aquello?

Peta era un buen amigo mío, un amigo de verdad. Salíamos juntos y hacíamos lo que hacen los amigos. Nos conocíamos desde hacía mucho tiempo y desde el principio sabíamos lo que había en juego. Era una persona con sida y probablemente iba a morir más pronto que tarde.

Pero me sentí muy afortunada de conocer a Peta y de que formara parte de mi vida. Nunca había conocido a nadie como él y nunca he vuelto a conocer a otra persona como aquella.

Foto: Therese Frare
Foto: Therese Frare

Parecía una persona ciertamente compleja.

Muy compleja.

Quizás eso era lo que lo hacía interesante.

Quizás, pero lo mejor de él era su compasión. Era una buena persona.

Foto: Therese Frare
Foto: Therese Frare

¿Qué tenía él para que quisieras contar su historia en imágenes?

Hasta que las fotos se publicaron en la revista Life, nunca antes se había contado su vida. La historia que yo quería contar en esa época era una historia acerca de la dualidad. También sobre la línea que separa una cosa de la otra. ¿Dónde está la línea que separa al hombre de la mujer? ¿Y la línea que separa los nativos americanos de los hombres blancos? ¿Y la que separa a los que vienen de distintas razas? Esa línea que separa etnias. Con él siempre buscaba esa línea que separa las cosas.

¿Eclipsó de forma injusta la foto de David Kirby agonizando en su cama el resto de imágenes que formaban tu proyecto y que quizás no recibieron la atención que merecían?

No, para nada. Creo que fue al contrario. Todas las imágenes recibieron la atención que merecían y esa imagen en concreto recibió mucha más de la que podría haber esperado nadie. Esta fotografía dio en el clavo y tuvo una repercusión increíble.

Foto: Therese Frare
Foto: Therese Frare

Imagina que esta misma imagen la hubieras tomado la semana pasada. ¿Crees que tendría el mismo impacto y reconocimiento que tuvo en su día?

No, de ninguna manera. Quizás otra foto de otro tema podría tocar la tecla necesaria y tratar un tema concreto que tendría el mismo impacto. Es como cuando en pintura empiezas un estilo nuevo y es justo el momento adecuado para empezarlo. Pero hay veces en las que simplemente no es el momento para ese tipo de pintura o imagen y el trabajo no recibe el reconocimiento merecido. Hay ocasiones en los que ciertos temas están de moda y se tratan en el momento oportuno. Un día funcionan y al siguiente, no.

Foto: Therese Frare

Después de trabajar con David y Peta, ¿cuáles fueron tus siguientes pasos?

Por aquel tiempo estaba en la universidad y pensé que todo aquello era alucinante. Me gradué, y puesto que siempre había trabajado en periódicos y revistas, pensé que sería estupendo convertirme en fotógrafa documentalista "free lance". Pero por varias razones, eso no pasó.

Aunque trabajé para algunas revistas importantes, nunca acometí otro proyecto como éste. Creé una familia y empecé a hacer fotografía comercial, ya que no podía estar todo el día viajando por el mundo. Hace tres años empecé a trabajar de directora de proyectos de diseño para webs y ahora estoy trabajando para Microsoft. Quizás algún día vuelva a hacer otro trabajo de fotografía documental, pero las responsabilidades que tengo ahora me impiden acometer una tarea de estas características.

Foto: Therese Frare
Foto: Therese Frare

De fotógrafa documentalista a directora de proyectos para Microsoft. Es un cambio notable.

Sí. Trabajo en la sección de "marketing" y en proyectos web. Sigo trabajando en comunicación y en el poder que ésta tiene, pero de otra manera, aunque todavía hago fotografía con algunos clientes. Estuve dedicándome a la fotografía a jornada completa hasta hace tres años, pero llegó un momento en el que vi que debía tomarme un respiro de todo aquello.

Pero me alegro de haber estado en el lugar adecuado y en el momento oportuno para contar la historia de David y que haya tenido este impacto. Me gusta pensar que saqué a la luz esta historia y que el mensaje que David quería enviar llegó a la gente.

Foto: Therese Frare
Foto: Therese Frare

Allí había una historia que debía ser contada.

La parte más dura fue llegar a la puerta. El resto fue fácil. En ocasiones y por razones evidentes, las historias están envueltas por paredes.

Etiquetas
Fuentes y más información
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar