Opinión

La foto es móvil

 
24
OCT 2005

Hace no muchos días estuve presenciando un acto de firma de autógrafos de una joven aspirante a cantante que ya es -no sé muy bien cómo ni por qué- ídolo de masas y modelo a seguir por jovencitas de todo el país. En aquella "fiesta", todos -de una u otra manera- inmortalizaban el momento. Los menos con videocámara; algunos con una compacta de carrete; los más con una compacta digital, y "los todos" con el móvil.

Tiempo atrás, un servidor decía con la boca pequeña que las cámaras fotográficas de un móvil no podrían sustituir -fagocitar, si se prefiere- a las cámaras digitales compactas.

El móvil es como las llaves, que no sales de casa sin ellas; la cámara, normalmente, no la llevas a la calle por inercia

No faltó quien me dijo que, al igual que yo había pronosticado el fin de la película más tarde o más temprano por pura inercia de la evolución social, los móviles asumirían las funciones de la cámara del miso modo que lo hacen ya con las de la tarjeta de crédito, permitiendo pagar -por ejemplo- un taxi vía SMS.

Después de ver la ingente cantidad de chavales que sacaban fotos con el móvil a la susodicha cantante (a pesar de tener en la otra mano una compacta), empecé a pensar que tal vez ésta sería otra de mis meteduras de pata. No tan grande como cuando dije públicamente que los cursos gratuitos de Nikon me parecían caros, pero casi.

Comentando este tema con la gente menuda de mi familia, llegué a la conclusión que sí, que la cámara del móvil se usa siempre, y me dieron razones de peso.

La primera y principal es que el móvil es como las llaves: no sales de casa sin ellas. La cámara, salvo los "freaks" como yo, la tienes que querer sacar, no la llevas a la calle por inercia.

La cuestión es si quien hace fotos con el móvil realmente quiere calidad

La segunda razón esgrimida es que un móvil permite enviar esa foto en el acto a quien quieras y donde quieras. No se trata ya de enseñar una foto dos días más tarde y decir a tus amigos "eh, yo estuve allí con fulanito", sino de afirmar en tiempo real a estos mismos amigos que "eh, estoy aquí con fulanito".

La tercera razón es que en un alto porcentaje de ocasiones el teléfono viene con cámara, quieras o no. Si quieres un teléfono de gama media o alta -de esos de los politonos-, te endosan la cámara de través. Es como los coches, que si quieres algo de gama media o alta te tocará pagar los asientos de cuero, aunque no te apetezca.

Que un móvil no da calidad suficiente -¿calidad para qué?- es cierto, y aunque me apunto a esta línea mucho me temo que tendré que desdecirme en pocos meses.

La cuestión, sin embargo, es si quien hace una foto con móvil realmente quiere calidad. La mayoría de las fotos tomadas con móvil no se imprimen: se envían a la gente o se usan de papel tapiz del teléfono. Para eso hasta el zapatófono de Mortadelo vale.

Se devanan los sesos diseñando cámaras con más megapíxeles y más sensibilidad, y resulta que la masa quiere una cámara que permita enviar SMS

Y ahora, para rematar la faena, Samsung va y lanza un móvil con zoom óptico y un disco duro de nada menos que 3 GB. Apenas han pasado unos segundos desde que escribí el párrafo de más arriba y ya me estoy arrepintiendo de haberlo dicho.

Al final resulta que estábamos todos equivocados, que mientras las marcas de cámaras se devanan los sesos diseñando cámaras con más y más megapíxeles y más y más sensibilidad, resulta que lo que la masa quiere es una cámara que permita enviar SMS y, ya puestos, conectarse a Internet vía Wi-Fi para enviar las fotos con un programa de mensajería instantánea.

Voy a ser sutil como el gran Gila y no diré nombres, pero eso del Wi-Fi en cámaras digitales ya se les ha ocurrido a unos cuantos... y tal vez no estén muy desencaminados.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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