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Con texto fotográfico

"Tuvo que elegir entre salvar a su nieta o salvar al resto de su familia" Ted Jackson

 
Foto: Ted Jackson
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ENE 2013
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

En 2005 el huracán Katrina asoló el golfo de México y sembró de destrucción y muerte la región. Ted Jackson fotografió una historia con nombre propio que pone los pelos de punta. Robert Green, un hombre de la castigada ciudad sureña de Nueva Orleans, tuvo que escoger a qué miembros de su familia debía salvar durante la inundación. De la confianza y amistad que fue granjeándose con el paso de los años entre el fotoperiodista y esta víctima del Katrina surgió esta imagen cargada de simbolismos.

Ted Jackson

Para el primer aniversario del Katrina me encargaron [en el diario The Times-Picayune] contar cómo habían sobrevivido varias personas a la tormenta. Fueron cinco en total, y prácticamente estuve un día entero con cada uno de ellos. Todos habían vivido una historia dramática.

Robert Green era una de estas personas. Me contó cómo sobrevivió a la tormenta, cómo intentó salvar a sus nietas llevándolas de un tejado a otro. Salvó primero a una de ellas porque no podía con las dos a la vez, y mientras intentaba salvar a su otra nieta escuchó a la primera caer en el agua y vio cómo era arrastrada por la corriente. Me dijo que tuvo que elegir entre lanzarse al agua y salvarla o intentar salvar al resto de su familia. Y decidió intentar salvar a los demás.

Nos vimos el día después del segundo aniversario del Katrina. Habíamos hablado muchas veces a lo largo de aquel año y nos habíamos hecho amigos. Nos sentamos a charlar en la parte trasera de la casa prefabricada que el Estado le había proporcionado en el mismo lugar donde antes estaba la casa de su madre, quien también murió aquella noche. Me dijo: 'Ted, tenías que haber estado aquí ayer. Estuve ondeando al viento la bandera de mi madre para honrar su muerte.' Le pregunté qué quería decir con 'su bandera', y en ese momento entró en la casa y volvió con la bandera con la que había cubierto el ataúd el día de su funeral.

Yo no sabía que Robert había servido en la Marina. Salió por la puerta con la bandera alrededor del cuello y sobre los hombros y dijo: 'Es la bandera de mamá.' Le sonreí y le dije que tenía que hacerle una foto. Él asintió y me dijo que podía fotografiarle como quisiera.

Le sugerí ir a las escaleras de la que había sido la casa de su madre y le pedí que se sentara en ellas, pero en vez de eso se quedó de pie en lo alto. Al sentir la brisa elevó los brazos para hacer ondear la bandera. En ningún momento se percató de los rayos que caían detrás. Continuó allí con la bandera y la brisa por un rato, y entró como en una especie de trance mientras recordaba la historia de su nieta y su madre.

A su espalda los relámpagos continuaban iluminando el cielo. Recé por capturar alguno. Quería conseguir cierta nitidez en el personaje, pero lo que me hacía aumentar la posibilidad de capturar un rayo era bajar la velocidad de obturación y disparar continuamente para que el obturador estuviese abierto durante el mayor rato posible. Rober estuvo probablemente un minuto allí. No sé cuántas fotos hice, pero disparé y disparé con la esperanza de que cayera un relámpago y el obturador estuviera abierto. La velocidad fue de 1/8 de segundo y la apertura muy pequeña, porque era a plena luz de día.

Los fotoperiodistas rara vez intentamos juntar elementos simbólicos para crear una foto. En cambio estamos muy atentos para reconocer estos símbolos cuando los vemos para utilizarlos. En este caso lo primero que vi fue la bandera sobre sus hombros, y esto ya era suficientemente simbólico. Pero al subirse a las escaleras aparecieron el resto de símbolos en un mismo encuadre. Eso fue lo que me hizo comprender que la fotografía iba funcionar bien.

Los dos rayos le añaden valor a la imagen, pero si no hubiesen estado la foto habría sido igual de dramática. También hay otros símbolos, como las propias escaleras, que es lo único que queda de la casa de su madre. La camiseta que Robert lleva también es una tradición en Nueva Orleans: es la típica camiseta que mucha gente se pone en los funerales, la que vestía el día del entierro de su madre y su nieta. Cualquiera en Nueva Orleans sabe de qué se trata.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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