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Prueba de producto
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

En el zoo con el Tamron 28-300 mm f3.5-6.3

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AGO 2014
Texto y fotos: Iker Morán   |  Barcelona

Nada mejor para convencer al respetable de las bondades de un producto que ponérselo en las manos y dejar que lo pruebe. Eso es lo que hace unas semanas propusieron Foto K, veterana tienda de fotografía de Barcelona que recientemente ha abierto un departamento profesional, en colaboración con Rodolfo Biber, compañía importadora de Tamron en España. Y como se trataba de probar los últimos objetivos de la marca japonesa, el zoo fue el lugar elegido para que los usuarios interesados en estas ópticas pudieran jugar con ellas durante unas horas.

Una propuesta a la que medio centenar de aficionados se apuntaron con un único plan: probar alguno de los objetivos de Tamron con los animales del zoológico como modelos para la ocasión. No es como irse de safari, pero no es un mal plan fotográfico para ver de lo que es capaz una óptica.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
El nuevo zoom de 28-300 milímetros montado en una EOS-1D X (a la derecha) junto al 14-150 mm f3.5-5.8 en una Olympus OM-D.

Aunque el Tamron 150-600 mm f5-6.3 fue el protagonista indiscutible del encuentro –por algo se ha convertido en uno de los zooms más buscados entre los fotógrafos de naturaleza-, por allí también andaba una de las primeras unidades del reciente 28-300 mm f3.5-6.3 para las cámaras réflex de formato completo de Canon, Nikon y Sony.

Anunciado a principios de año y disponible en los escaparates desde hace algunos días, no quisimos dejar pasar la oportunidad de probar sobre el terreno la nueva versión de este popular objetivo montado en una Canon EOS 5D Mark III.

Todo-en-uno

Viejo conocido de los que prefieren optar por una sola óptica para todo, el renovado zoom de 28-300 milímetros llega con los deberes hechos en cuanto a diseño y enfoque automático. Salta a la vista que se han cuidado más los acabados y el aspecto exterior, con detalles como la ventana con las distancias de enfoque.

Respecto al autofoco, durante los minutos que pudimos probarlo el motor piezoeléctrico (PZD) que incorpora la nueva versión se traduce en un sistema de enfoque más ágil y suave. Además, es posible corregir en todo momento el punto de foco mediante el anillo de giro manual. Lógicamente, no estamos ante una óptica que se sitúe en cabeza en este apartado, pero dentro de su gama de precios y segmento, el enfoque automático no es aquí un tema por el que preocuparse.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con un Tamron 28-300 mm f3.5-6.3 VC PZD montado en una Canon EOS 5D Mark III

La ligera trepidación se une a una nitidez que tampoco es rabiosa y a un viñeteo y unas aberraciones cromáticas fácilmente apreciables

Sin cambios en la cobertura ni en la luminosidad respecto a la generación anterior, ese f6.3 vuelve a ser una de las principales limitaciones del zoom. Es cierto que reducir la cifra hasta f5.6 afectaría directamente al tamaño y el peso –sus poco más de 500 gramos se agradecen-, pero seguramente muchos usuarios estarían dispuestos a aceptar el trato.

También es verdad que, diseñado para cámaras SLR de formato completo, el control del ruido incluso al usar sensibilidades muy altas no es ya un problema para los cuerpos más recientes, por lo que ese f6.3 puede compensarse subiendo algo el ISO para mantener una distancia que evite trepidaciones en el disparo con la focal más larga.

Como puede verse en las muestras, la calidad de imagen es correcta dentro de los parámetros que cabe esperar de una óptica con estas focales y capaz de cubrir un sensor de formato completo.

tamron
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
La firma Rodolfo Biber se trajo al zoo de Barcelona un arsenal de objetivos.

Aquí no prima la calidad de imagen. El truco está en ofrecer unos resultados correctos, una cobertura polivalente y un precio ajustado

La ligera trepidación detectada en algunas fotos (pese a disparar a velocidades altas y disponer de estabilizador óptico) se une a una nitidez que tampoco es rabiosa, a un apreciable viñeteo y a unas aberraciones cromáticas (defectos que pueden corregirse casi de forma automática al procesar los RAW, cierto) que obligan a recordar que en los zooms todo-en-uno lo que prima es el equilibrio.

Porque, evidentemente, quienes sitúen la calidad de imagen como su único y principal requisito ya sabrán que no es éste el escaparate al que deben asomarse. Aquí el truco está en ofrecer unos resultados correctos, una cobertura polivalente pensada para no tener que cambiar nunca la óptica y un precio ajustado que, en este caso, ronda los 700 euros.

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