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Entrevista
STEVEN J. SASSON, INVENTOR DE LA CáMARA DIGITAL

"Fui el primer converso a la fotografía digital"

 
16
OCT 2007

Ilusionado, Steven J. Sasson nos cuenta con la nostalgia brillándole en los ojos que aún conserva los apuntes a lápiz de las primeras disertaciones en los laboratorios de Kodak sobre lo que entonces parecía una excentricidad. Y es que hace algo más de 30 años, este ingeniero neoyorquino desarrolló el prototipo de la primera cámara digital. Sasson, que actualmente trabaja en el departamento de patentes de Kodak, compartió recuerdos -recuerdos con regusto a historia de la fotografía- con QUESABESDE.COM.

¿Cómo les explica a sus hijos que usted inventó la cámara digital?

Hombre, la verdad es que no es una conversación que tengamos habitualmente [ríe]. Tengo un hijo y una hija, y no supieron nada sobre mi trabajo en fotografía digital hasta que Kodak empezó a hablar de ello hacia 2001 ó 2002.

Los niños no preguntan mucho sobre este tipo de cosas. A los míos les interesó aproximadamente durante unos 10 minutos, lo que estuvo genial. Cualquier padre aprecia incluso 10 minutos de interés de unos hijos adolescentes.

Sólo hablo con ellos de los primeros trabajos que hice cuando era un chico cuyo "hobby" era la electrónica.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Sasson habló con QUESABESDE.COM la semana pasada en Barcelona, aprovechando una presentación de Kodak para la prensa europea.

Empezó a trabajar en el laboratorio de investigación de Kodak en 1973. ¿Cómo surgió la idea de inventar una cámara electrónica?

No estoy exactamente seguro de por qué decidí que quería construir una cámara fotográfica que fuera totalmente electrónica y que pudiera mimetizar o asimilarse con la fotografía de película.

Estaba fascinado por la idea de crear una cámara en la que no hubiera partes móviles y que fuera exclusivamente electrónica. Para ello elegí una aproximación digital, que me ayudó a eliminar mucha complejidad mecánica.

Pero como cualquier idea, resulta siempre más difícil de hacer que de pensar. Hubo muchas veces durante aquel año que me preguntaba por qué no me había puesto simplemente a construir unos pocos circuitos en una mesa.

Sin embargo, fue muy divertido y una gran experiencia de aprendizaje, ya que tuve la oportunidad de interactuar con muchos técnicos expertos de Kodak en diferentes aspectos de la fotografía, como la óptica, la mecánica, la electrónica o la magnética.

Cuando creó el primer prototipo y se lo mostró a sus jefes en Kodak, ¿qué dijeron?

Fue una mezcla de curiosidad y precaución. Curiosidad por el hecho de que, con relativamente poco dinero, un joven ingeniero hubiera podido crear algo así... algo que podía ser factible.

Y precaución porque ofrecía una visión del mundo fotográfico muy diferente a la que estaban acostumbrados. Era algo que todavía distaba mucho de ser tan fiable como el sistema fotográfico basado en la película.

Tuve la oportunidad de enseñárselo a mucha gente en Kodak. Por supuesto, no dijimos nada fuera de la compañía, y la única discusión pública de este proyecto tuvo lugar cuando la patente fue registrada, creo que en 1978. Después, la discusión pública no volvió a aparecer hasta 2002.

¿Se llegó a reír alguien de su idea?

Hubo todo tipo de reacciones, sí. Recuerdo que, en una ocasión, antes de una presentación ante la directiva, uno de los compañeros de investigación me miró y me dijo: "Chico, me alegro de no ser tú."

Y es que había titulado la presentación "Fotografía sin película". Mirándolo ahora y teniendo en cuenta la audiencia a la que me dirigía, quizá tenía que haber elegido un título mejor... Pero mi idea era que existía la posibilidad de obtener imágenes fijas y verlas sin necesidad de utilizar ningún consumible.

Desperté mucho interés del departamento de investigación y desarrollo; la gente estaba muy interesada en diferentes aspectos de la cámara, y recibí mucho ánimo. De la directiva también recibí estímulos, pero eran estímulos más precavidos, porque teníamos que ser muy cuidadosos si presentábamos algo así.

En el mundo que existía a mediados de los 70 no había ni Internet, ni ordenadores personales, ni todas estas cosas que ahora ya damos por sentadas. Se cuestionaban [en Kodak] si la gente querría ver sus fotografías en el televisor, cómo las almacenarían o cómo las recuperarían.

Una cámara digital hoy día, sin Internet, sin la posibilidad de almacenar las fotos en tu ordenador y sin la posibilidad de imprimir localmente, se convierte en algo mucho menos útil.

¿Eran conscientes de que aquello podría llegar a cambiar la fotografía tal y como se conocía entonces?

Sí. Se acostumbra a escribir un informe sobre cada proyecto que se centra principalmente en los aspectos técnicos de la cámara, pero tuve la oportunidad de hablar también del estado de la electrónica en aquel tiempo, y había una sección llamada "La cámara del futuro".

En ella hablé de cómo en el futuro la cámara podría cambiar sustancialmente la forma en que tomamos fotografías.

Hablé sobre las diferentes ventajas que una aproximación como la de esta cámara podría ofrecer, como la posibilidad de enviar información a través de componentes electrónicos, cuando en aquel momento la única referencia que se tenía era la línea telefónica, o la de tomar fotografías infrarrojas.

Meditamos mucho sobre ello y escribimos unas cuantas ideas. Hubo mucha discusión sobre cuál sería el primer dispositivo en llegar el cliente, conscientes de que aún faltaba mucho tiempo de evolución.

También se habló sobre qué resolución de imagen interesaría al consumidor: si con medio millón de píxeles podrían comenzar algunas aplicaciones, si 1 ó 2 millones de píxeles podrían resultar interesantes para que los fotógrafos aficionados decidieran preservar sus recuerdos... Incluso si con 4 ó 5 megapíxeles, unos números que parecía imposible alcanzar, podríamos apuntar a mayores niveles en fotografía.

Lo recuerdo porque todavía tengo mis cuadernos de notas con aquellas discusiones originales. Algunas de las ideas están escritas a lápiz y es divertido leerlas ahora.

¿Había un plan B por si aquello no cuajaba comercialmente?

En aquel tiempo estaba muy concentrado en que la cámara funcionara; era mi reto personal y mi pasión. Después de obtener fotografías y comenzar a trabajar, había muchos retos para un plazo estimado de 15 ó 20 años, que es mucho tiempo.

Pero cuando miro atrás todavía recuerdo que yo estaba muy convencido de que esto ocurriría [que la fotografía digital cuajara comercialmente]; no veía ninguna razón fundamental para que no ocurriera.

Existía la intención de desarrollar sensores de silicio, al menos hasta la resolución de la televisión en formato NTSC o PAL. También había mucho empuje para hacer que los microprocesadores funcionaran con las señales digitales.

No estaba tan seguro de que existiera este deseo natural en la industria para desarrollar memorias como la memoria de tipo flash que usamos hoy día. Uno de mis siguientes proyectos fue investigar la situación de esa rama en aquel entonces.

Me gusta decir que fui el primer converso a la fotografía digital; siempre creí en ella. Incluso desde entonces, siempre he trabajado en un aspecto u otro en la fotografía digital en Kodak, como otra mucha gente lo ha hecho también.

Curiosamente, Kodak inventó el sistema que ha obligado a la compañía a reinventarse y que está acabando con el negocio que siempre ha sido su fuente de ingresos. ¿No es como tener el enemigo en casa?

No. La gente en Kodak está fundamentalmente interesada en la imagen, sea cual sea la tecnología.

Sí que os diré que en estos 30 años ha habido una cierta tensión sana entre el -llamémosle- sector del haluro de plata y el emergente negocio de la imagen digital en la compañía. Ha habido una especie de dos mundos bastante diferentes, pero se trata de jugar juntos y aprender unos de otros.

Nuestras cámaras digitales son muy buenas en términos de calidad de imagen y funcionalidad, porque sabemos mucho sobre cómo toma la gente las fotografías, y esto lo aprendimos haciendo cámaras de película. Sabemos qué quiere la gente para [obtener] unas buenas fotografías.

Al final, la gente entiende que la imagen adopta diferentes formas con el paso del tiempo, y nosotros hemos evolucionado hasta ser principalmente una compañía de imagen digital. Es una transición dura que requiere mucho tiempo y que muchas veces es dolorosa, pero creo que todo el mundo entiende que es la línea que hay que seguir.

30 años desde la primera cámara digital, y el director general de Kodak, Antonio Pérez, dice que todavía estamos empezando y que aún queda mucho camino por recorrer.

Porque todavía hay un montón de retos. Observando dónde estamos, creo que aún podemos hacerlo mucho mejor. Nuestras cámaras son maravillosas, parecen milagros, si se comparan con las de hace 30 años, pero aún se pueden incluir mejoras en términos de prestaciones.

Y hay mucho más trabajo que hacer en el resto de la cadena fotográfica, como en el almacenamiento de las imágenes, que debe ser fiable a lo largo de largos periodos de tiempo.

Nosotros queremos preservar los recuerdos durante generaciones y nos tenemos que preocupar por que los formatos no se hagan obsoletos. ¿Cuántos cambios de formato hemos visto sólo en los últimos 10 ó 15 años?

También hay un reto en la recuperación y organización de las imágenes: qué podemos hacer para que sea algo sencillo y natural y que la gente no se tenga que preocupar.

Antonio [Pérez] está en lo cierto, tenemos muchos retos ante nosotros. Realmente, el espacio digital no ha hecho más que empezar.

El primer sensor era de 100 x 100 píxeles, y en aquel entonces se hablaba de 2 millones de píxeles como una meta casi increíble. Estamos ya en 12 megapíxeles en el ámbito de las compactas. ¿Hay que seguir investigando?

[Ríe] No fingiré saber la respuesta. Estas cámaras de 12 megapíxeles te permiten tener alta resolución en diferentes formatos, como el de la televisión en alta definición, y otros que no necesariamente usan la mayor de las resoluciones todo el tiempo.

Creo que la gente está bastante contenta con las resoluciones actuales, aunque siempre puedes discutir si 6 megapíxeles son suficientes para todo el mundo. O puede que 8, o puede que 10...

Soy de la opinión de que, pasado un tiempo, esto [la resolución] pasará a ser menos importante para la gente y otros aspectos de la cámara serán más sustanciales.

Debemos seguir centrando nuestra atención en cómo podemos añadir valor y flexibilidad a nuestras cámaras. Después, cualquier aspecto de la tecnología que necesitemos desarrollar se hará.

¿Qué piensa al ver las cámaras de hoy en día, con incontables prestaciones? ¿Queda algo por inventar?

Puedo aseguraros por completo que las cámaras mejorarán; se añaden prestaciones continuamente. Si retrocediéramos sólo cinco años, sería imposible imaginarnos las prestaciones que las cámaras tienen hoy en día, como el reconocimiento facial, la detección del movimiento, la tecnología antivibraciones...

¿Que qué tendrán las cámaras en algunos años? Realmente, no lo sé. Pero la tecnología nos permitirá poner aún más simplicidad, flexibilidad y diversión en el proceso fotográfico.

Y sobre qué prestaciones concretas habrá, sólo puedo intentar deducirlas, y probablemente me equivocaría.

Actualmente trabaja en el departamento de patentes de Kodak. ¿Es cierto que las cámaras digitales de cualquier marca llevan a día de hoy alguna patente de la multinacional de Rochester?

En los 80 y los 90, Kodak estuvo trabajando extensamente en la fotografía digital, aunque no de un modo público como lo hacemos ahora. [En esa época] creamos un notable porfolio de propiedad intelectual que recoge muchas patentes de las arquitecturas básicas e ideas que son la base de las cámaras digitales de hoy.

Nosotros tenemos un programa de licencias que ponemos en marcha activamente. Hablamos con otros fabricantes de cámaras y les licenciamos nuestra tecnología. Se ha convertido en algo de gran ayuda para Kodak.

Por tanto, sí, tenemos un programa de licencias muy activo que está basado en la propiedad intelectual generada a lo largo de las últimas décadas.

¿Cómo ve la situación actual del mercado fotográfico?

Nunca ha sido más excitante que hoy. La fotografía es ahora parte de nuestras vidas, está en todas partes. Hay más aplicaciones y se hacen más fotografías que nunca. La gente ya toma fotografías como algo normal de cada día; ya no es algo que se reserva para los eventos especiales, como ocurría en los 70. Todos los días te comunicas con fotografías.

Este negocio trata sobre algo tan básico en la especie humana como es el modo en el que se comunica la gente. Cualquier avance en la comunicación tiene que ser bueno, y la fotografía está ahora en el centro. No podía haber una industria más interesante de la que formar parte.

Traducción del inglés por Juanra S. Salamero.

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