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UN ANDROIDE CON TRANSPARENCIAS

Sony Xperia S: análisis  

23
MAY 2012

No es precisamente el smartphone con pantalla de 4,3 pulgadas más ligero ni delgado, pero luce un peculiar diseño con una franja translúcida como colofón. Heredando la interfaz gráfica de los modelos hasta hace poco lanzados bajo la ya extinta marca Sony Ericsson, el Xperia S se acompaña de no pocos accesorios (alguno pensado para sacarle partido a su conexión NFC) y equipa una cámara de 12 megapíxeles cuya calidad está a la altura de las circunstancias. No sucede lo mismo con la versión de Android, que es la 2.3, aunque Sony tiene previsto actualizarlo a Ice Cream Sandwich (4.0) antes de que acabe junio.

Desde que decidió tomar las riendas de su línea de smartphones, Sony viene rematando todos sus nuevos modelos con el mismo molde. Y el primero en ver la luz fue este Xperia S, que es además el de más altas pretensiones (al menos de entre los que están disponibles fuera del mercado japonés) si atendemos a su hoja de características.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Claro que, como ya dijimos al analizar el Sony Ericsson Xperia Arc S, en algunos aspectos tampoco importa demasiado si Ericsson aparece o no en el nombre del terminal (su logotipo, por cierto, sigue estando presente en la parte trasera de la carcasa). Sucede, sin ir más lejos, con la interfaz gráfica. Sí que hay en cambio una ruptura clara en ese molde del que hablábamos unas líneas más arriba. De ahí que esta vez sea especialmente conveniente usar el diseño del equipo como punto de partida de este análisis.

Visualmente inconfundible

Gustos y valoraciones aparte, hay que concederle a Sony que el aspecto de su familia de terminales Xperia NXT es bastante identificativo. Ya comentamos durante el último Mobile World Congress de Barcelona que al principio pueden resultar algo cuadriculados, pues son de esos capaces de mantenerse de pie por sí solos. Pero las líneas rectas se diluyen en las esquinas y, sobre todo, en la parte trasera.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La curvatura de la zona posterior facilita el agarre, pero como contrapartida también da cierta sensación de que su grosor es algo más elevado de la cuenta (aunque se queda en 10,6 milímetros). Y si bien su peso de 144 gramos no resulta excesivo, sí que es cierto que el Xperia S flaquea un poco en esta materia incluso en comparación con modelos de pantalla más grande, como el HTC One X.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Precisamente en nuestro caso comenzamos a probar el Xperia S tras finiquitar un reciente análisis del citado modelo de HTC, y el paso de un terminal a otro fue algo negativo en lo que a ligereza entre las manos y delgadez se refiere. La sensación, en cualquier caso, no llega a ser la de un "ladrillo" telefónico y se va diluyendo con el paso de los días.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

De todas formas, lo más destacable de su diseño está en esa inconfundible barra translúcida montada en la parte inferior del terminal. Es uno de esos rasgos que deslumbran a los amigos cuando uno les enseña el teléfono, y más si encendemos la pantalla para que brote de su interior una luz blanca (lástima que no pueda ir cambiando de color como pasa con el Xperia U).

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En dicha barra están dibujados tres iconos. De hecho, si uno la mira por la parte posterior del equipo verá los dibujos invertidos. Conviene señalar que son meramente informativos, pues para dar un paso atrás o volver al escritorio principal hay que pulsar en unos puntos blancos situados justo sobre la barra.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Teniendo en cuenta que lo habitual es pulsar directamente sobre los iconos para controlar el teléfono, puede resultar algo antinatural tener que desplazar el dedo un poco más arriba. Sobre todo al principio, cuando uno tiende a mirar primero el icono para estar seguro y luego pulsar. Lo bueno de esto es que es más difícil hacer pulsaciones no deseadas, especialmente en comparación con algunos modelos que llevan iconos táctiles muy pegados al borde de la carcasa.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El disparador de la cámara y el control de volumen se sitúan en el lateral derecho (imagen superior), mientras que en la parte superior están la salida de auriculares y el botón de encendido y apagado.

Lástima que a veces haya que pulsar los puntos más de una vez para realizar una acción, pues parece como si la zona sensible al tacto sea demasiado pequeña (o imprecisa, claro). Es uno de esos pequeños detalles que pueden incomodar a los más quisquillosos, como también pasa con el reborde del auricular. No es que sea cortante, pero sí que puede arañar un poco la yema del dedo al arrastrarlo hacia debajo desde la parte superior de la pantalla para desplegar la pestaña de notificaciones de Android.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Más criticable es que quitar la tapa trasera sólo sirva para insertar o retirar la tarjeta micro-SIM. No sólo no hay ranura para tarjetas microSD, sino que además unos tornillos impiden sacar la batería. Y es de ésas que no siempre encajan bien a la primera al volver a ponerla. Teniendo todo esto en cuenta, quizás hubiese sido mejor renunciar directamente a la tapa y habilitar un acceso externo para la tarjeta telefónica (como vimos por ejemplo en el Motorola Razr).

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
En los laterales hay conectores tapados por pestañas (caso del puerto micro-USB de la imagen superior) y dentro de la caja del producto hay un completo surtido de accesorios.

Si bien Sony puede haber sido algo descuidada con esto, pasa justo lo contrario cuando uno se fija en los accesorios que vienen dentro de la caja del Xperia S. Además del cargador y el cable USB, la compañía japonesa incluye unos más que aceptables auriculares de tipo "in-ear", un cable para aprovechar la salida micro-HDMI del terminal y dos SmartTags (complementos relacionados con la conexión NFC en los que nos detendremos más adelante).

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Si bien tiene sus más y sus menos en términos de diseño, no se le puede negar al Xperia S que tiene un particular estilo propio. El plástico de la carcasa, por cierto, no tiene ese acabado brillante tan habitual en otros modelos y es bastante suave al tacto. Además de la versión blanca empleada en este análisis, también hay una variante de color negro que disimula mejor esas partículas de polvo y suciedad de las que la carcasa suele impregnarse con el uso diario.

Una pantalla detallista

Al combinar un tamaño de 4,3 pulgadas con una resolución de 720 x 1280 píxeles, la pantalla del Sony Xperia S es una de ésas que compiten de tú a tú con la del iPhone en términos en visibilidad. Especialmente al mostrar texto, donde su densidad de 342 píxeles por pulgada compensa el hecho de que el navegador web no readapte automáticamente la anchura de los párrafos al hacer el zoom multigestual, ya que no es tan necesario como en otros terminales acercar el punto de vista.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Este nivel de detallismo se completa en apartados como el teclado QWERTY virtual con otros detalles que son de agradecer. La primera vez que uno lo abre para escribir un mensaje, el sistema nos pregunta si queremos activar la autocorrección de palabras, desactivarla o dejarla en término medio y que sólo corrija tildes y mayúsculas. Se evita así que uno tenga que pasar por el menú de ajustes porque el teléfono no le deja escribir las palabras tal y como uno quiere (como acortarlas o incluir algún término inglés en un mensaje escrito en castellano).

El terminal también deja bien claro cuándo se sobrepasa el número de caracteres que caben en un solo SMS: lo muestra en una ventana que surge momentáneamente en el centro de la pantalla. Cuando esto pasa, uno puede ir borrando letras hasta que un aviso similar informe de que todo vuelve a caber en un solo mensaje. Los avisos que para estos menesteres emplean muchos otros smartphones, en cambio, pueden y suelen pasar bastante desapercibidos.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La pantalla del Sony Xperia S ofrece teclas de buen tamaño, incluyendo una dedicada a la letra eñe.

No hay ningún pero en torno a la sensibilidad táctil del panel ni a otras materias como los ángulos de visión. Siempre y cuando el astro rey no haga de las suyas. Al usar la cámara durante un día soleado, por ejemplo, es bastante difícil saber qué estamos enfocando exactamente en cada momento, e incluso puede que seamos incapaces de ver nada a través de la pantalla.

A la espera de Ice Cream Sandwich

Al menos según lo que Sony lleva prometiendo desde un principio, la actualización del Xperia S a Android 4.0 tiene que estar al caer. Mientras tanto, sólo podemos ceñirnos a cómo luce Gingerbread (concretamente la versión 2.3.7) en el terminal. Y lo hace básicamente de la misma forma que en los últimos modelos de Sony Ericsson, aunque con algunos pequeños cambios.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
La pantalla de desbloqueo mostrando el reproductor de música (imagen superior izquierda), el menú de aplicaciones en formato cuadrícula, "widgets" previsualizados tras realizar el gesto de la pinza y el menú para añadir nuevos elementos a los escritorios principales.

Por ejemplo, cuando uno realiza el gesto de la pinza sobre los escritorios principales para previsualizar todos los "widgets" en uso, éstos aparecen en pantalla como flotando y en movimiento perpetuo. Es un efecto similar al de esas bolas de cristal con nieve artificial dentro, por lo que si uno agita el teléfono los "widgets" se mueven aleatoriamente durante unos segundos. La verdad es la única función de esto parece ser dificultar que uno pulse a la primera sobre el widget deseado, pero no deja de ser un detalle curioso.

También nos ha llamado la atención que ya no esté disponible el "widget" clásico de Timescape para ver la actividad de nuestros contactos en redes sociales a través de tarjetitas por las que desplazarse mediante "scroll" vertical. Quizás Sony haya tomado esta decisión para no comprometer la fluidez gráfica, que solía flaquear en los predecesores del Xperia S precisamente al mostrar esta especie de cascada. Sigue presente, eso sí, dentro de la aplicación propia de Timescape.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

No faltan tampoco prestaciones como Facebook inside Xperia, encargada de que las fotos que tengamos colgadas en la red social por excelencia se integren en la misma galería de imágenes del teléfono. Así como recursos que, si bien están presentes de serie en Android 4.0, Sony ya venía incluyendo en su personalización de Gingerbread. Es el caso de las carpetas, que aglutinan dentro de un solo icono accesos directos a varias aplicaciones.

Todo esto viene remozado en una velocidad de trabajo quizás no tan rápida como en modelos con procesador de cuatro núcleos (el chip Qualcomm Snapdragon del Xperia S se queda con doble núcleo a 1,5 GHz), pero que sí que resulta al menos bastante estable para lo que es habitual en Android. Es una interfaz quizás menos efectista, pero también menos proclive a sufrir ralentizaciones.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Como siempre, por otro lado, conviene matizar las cifras que aparecen en las características oficiales del terminal. Según la información extraída del Xperia S mediante diversas herramientas de diagnóstico, la RAM real es de 697 MB (Sony habla de 1 GB) y los 32 GB de almacenamiento integrado se traducen en unos 2 GB de espacio libre para aplicaciones y 25,8 GB para archivos.

Esta última partición, por cierto, es la que viene a sustituir a la tarjeta microSD a la hora de traspasar aplicaciones para liberar espacio de la memoria interna. Como ya hemos comentado en alguna ocasión, muchos programas no se pueden mover y otros sólo pueden hacerlo parcialmente. Pero se nos antoja más numeroso el grupo de usuarios que tengan suficiente con los 2 GB citados que el de los que sean capaces de agotarlos.

Autoarranques con y sin NFC

Todavía no son muchas las formas de sacarle partido a los terminales que integran NFC. Pero el Xperia S es de los que ofrecen un pequeño añadido en esta materia a través de las SmartTags o tarjetas inteligentes. Se pueden comprar aparte, pero como mencionábamos antes vienen dos incluidas en la caja del equipo para que el usuario, al menos, juguetee un poco con sus funcionalidades.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Las SmartTags son unas ligeras piezas de plástico de forma circular que integran un chip NFC y un agujero en la parte superior por si el usuario quiere colgarlas o engancharlas en algún soporte.

La idea es bien sencilla: funcionan como disparadores de acciones. Una vez programadas, basta con acercarlas a la parte central trasera del teléfono para que, tras una ligera vibración, se abra una aplicación o una página web determinada, se cambie el perfil de sonido o se active una alarma, entre otros ejemplos. O varias de estas acciones a la vez, si procede.

Una combinación posible: activar el Bluetooth, iniciar el emparejamiento con unos altavoces inalámbricos y cargar una lista de reproducción de música determinada. Algo que puede resultar especialmente interesante al tener siempre una SmartTag en el coche, aunque también sería posible tenerla preparada para que active el GPS y lance la navegación de Google Maps.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
La aplicación de las SmartTags cuenta con su propio widget de escritorio y destaca una serie de "acciones favoritas" como filtro previo a la lista completa de posibilidades.

Sacarles realmente partido es algo que dependerá lógicamente de las circunstancias de cada usuario. En este sentido, la lista de acciones posibles es bastante amplia. Incluso se puede tener preparado un SMS ya escrito para que se envíe a un número determinado SmartTag mediante, algo que puede venir bien para situaciones de emergencia.

Es sólo un ejemplo de cómo los fabricantes están intentando aprovechar el NFC para algo más que usar el móvil como sistema de pago. En la línea de lo que ha hecho Samsung con el Galaxy S III, en el que el NFC sirve para iniciar transferencias de archivos por Wi-Fi Direct. El Xperia S, por cierto, también está abonado a este último estándar, que va así extendiéndose poco a poco entre los smartphones de última generación.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Además de vincular la conexión de determinados accesorios al arranque de una aplicación en concreto, el gestor de LiveWare también incluye un acceso directo a la configuración de las SmartTags.

Aunque las posibilidades de las SmartTags son más amplias y variadas, su filosofía recuerda un poco a la de LiveWare, una función que permite abrir aplicaciones de forma automática al conectarle al terminal el cargador o los auriculares. De hecho, desde su misma aplicación se puede acceder a la de estas tarjetas inteligentes con NFC.

De la cámara a los juegos

El rendimiento multimedia del Xperia S parte del buen hacer de Sony en materias como la cámara. Si bien tampoco es que su captor de 12 megapíxeles marque ni mucho menos un antes y un después en esto de la fotografía móvil, ofrece una calidad suficiente para quien no quiera andar cargando con su cámara compacta a todas partes.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Cabe destacar la agradable saturación de colores que logra al tomar fotos incluso durante días algo nublados e incluso en interiores no excesivamente iluminados. Es en estos casos donde más se notan las ventajas del sensor retroiluminado y la apertura de diafragma f2.4 (las tomas nocturnas son otra historia). Como es habitual en las cámaras de los móviles, el Xperia S logra mejores resultados en las distancias cortas.

Muestras: 12 MP
Las capturas se han realizado con un Sony Xperia S
las capturas se han realizado con un sony xperia s
las capturas se han realizado con un sony xperia s
las capturas se han realizado con un sony xperia s
las capturas se han realizado con un sony xperia s
las capturas se han realizado con un sony xperia s

Sony completa la jugada con curiosidades habituales como los barridos panorámicos. Para ver estos últimos grabados en modo 3D hay que conectar el terminal por HDMI a un televisor compatible. Y es que la compañía japonesa, como todas, está insistiendo mucho en eso de relacionar entre sí sus distintos tipos de producto ("las cuatro pantallas", según reza su eslogan).

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La cámara del Sony Xperia S se puede disparar tanto a través de un botón físico dedicado como mediante un disparador virtual en pantalla.

En la grabación vídeo, se ha mejorado la capacidad de lo que lograban los últimos modelos lanzados bajo la marca Sony Ericsson al dar el salto a los 1080p. Los clips resultantes ofrecen muy buena nitidez y fluidez para lo que es esperable en un móvil. El enfoque automático es continuo, sí, pero no evita algunas distorsiones al captar movimientos muy rápidos, especialmente si el pulso nos traiciona.

Vídeo
Secuencias de 1920 x 1080 puntosy 30 imágenes por segundo grabadas con un Sony Xperia S. Haz clic en la imagen para descargar los archivos:

La cámara frontal de 1,3 megapíxeles, por su parte, puede capturar fotos en dos proporciones distintas: 1280 x 960 píxeles (4:3) y 1280 x 720 (16:9). Esta última es la máxima resolución disponible al grabar vídeos, que mantienen la misma tasa de 30 fotogramas por segundo que los de la cámara principal.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En su faceta reproductora, la buena noticia es que el equipo acepta sin grandes problemas vídeos DivX y MKV y no suelen atragantársele los clips HD. Sólo le falta ser capaz de reconocer archivos de subtítulos (sin descargar un reproductor alternativo de Google Play, se entiende) y capturar siempre un fotograma de cada vídeo para mostrarlo como portada en la galería, punto éste que a veces falla incluso con archivos que luego se reproducen perfectamente.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
La aplicación de PlayStation Store sólo puede visualizarse en formato apaisado y permite leer una descripción de cada juego.

Cabe señalar también que el Xperia S es un terminal con certificación PlayStation. Lástima que esto de momento sólo se traduzca en una tienda propia que tarda lo suyo en abrirse y donde apenas pueden encontrarse una veintena de videojuegos con precios de entre 1,5 y 8 euros (siendo 5 euros la cuantía más habitual). Al menos, el catálogo incluye clásicos tan emblemáticos como "Tekken", "WipEout" o "MediEvil".

Autonomía aceptable si se evitan los excesos

Hablar de la autonomía de los smartphones es un tema algo espinoso que se presta a muchas interpretaciones. ¿Es capaz la batería de 1.750 mAh del Sony Xperia S de cubrir las 24 primeras de supervivencia sin recurrir al cargador? Eso y más, incluso con las conexiones Wi-Fi y 3G (HSPA+) activas en todo momento.

Siempre y cuando procuremos no abusar demasiado de determinadas funciones. Valga un ejemplo: si manteniendo las citadas conexiones y colocando el brillo de pantalla al máximo nos ponemos a ver una película HD en el terminal, la carga de su batería se verá menguada en un 40% tras sólo 2 horas de reproducción.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pongamos que rebajamos el brillo y desactivamos el Wi-Fi cuando estamos fuera de casa. En este caso, el Xperia S puede lograr perfectamente dos jornadas de autonomía manteniendo un volumen común de llamadas telefónicas e incluso su par de horitas de reproducción musical. Pero si decidimos salir una tarde para tomar fotos y vídeos con la cámara y que estos se vayan subiendo automáticamente a la nube por 3G, no sólo nos fundiremos el plan de datos mensuales de nuestra operadora en pocas horas, sino también la batería.

Uno puede estar medianamente satisfecho en términos de autonomía mientras que sea consciente de qué tipo de usos y funciones provocan estos bajones. Al menos, el porcentaje de carga desciende de forma bastante moderada durante esos días en los que por circunstancias de la vida apenas usemos el teléfono.

Un diseño del que presumir

La nitidez de su pantalla es bastante destacable y su cámara no está nada mal. Pero si hay un punto del Sony Xperia S que puede llamar la atención por encima del resto es su peculiar diseño. Aun cuando no es un modelo especialmente liviano ni fino, la transparencia con la que se viste en su parte inferior es uno de esos rasgos que pueden terminar de seducir a más de un usuario, especialmente si busca algo distinto a lo habitual.

Además, Sony ha sabido conjugar este atractivo visual con un smartphone que, como máquina pura y dura, está a la altura de lo esperado y tiene buenos detalles en lo que a accesorios suministrados se refiere. Que llegase directamente con Android 4.0, eso sí, hubiese sido quizás más conveniente que acompañarse de un par de tarjetas NFC.

Sony Xperia S
Sony Xperia S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Estar a la última con el software de Google no es un simple capricho, sino también una forma de estar mejor preparado en materias como la compatibilidad con las aplicaciones disponibles en Google Play (sobre todo de cara al futuro). Como Sony ha prometido actualizar el Xperia S a Ice Cream Sandwich durante el mes de junio, habrá que darle un voto de confianza. Sobre todo teniendo en cuenta que algunos predecesores de este esquipo ya disponen de dicha versión.

Otra historia es que las unidades adquiridas a través de operadoras tengan que esperarse un poco más para recibir el firmware correspondiente. En el caso español, este terminal está en los catálogos de Movistar, Orange y Yoigo. Su precio libre oficial es de 600 euros, pero en algunas tiendas puede encontrarse por en torno a 450 euros.

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