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Prueba de producto
TABLET GRUESO PERO ERGONóMICO

Sony Tablet S: análisis

 
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ENE 2012

Suele gustarle a Sony que sus productos se salgan un poco de la norma, y el Tablet S no es una excepción. Mientras que la mayoría de fabricantes parecen empeñados en ver quién lanza el tablet más delgado, la firma japonesa prefiere hacer hincapié en la ergonomía, aunque ello traiga consigo un grosor algo elevado. Los servicios propios de "streaming" y el acceso a videojuegos clásicos de PlayStation son sus otras peculiaridades, si bien al final el añadido más interesante está en su aplicación de mando a distancia universal.

Al principio se le conocía como S1 y luego fue rebautizado como Sony Tablet S, pero nunca ha dejado de ser un tablet algo peculiar. No tanto como su compañero de familia, el Tablet P, pero sí lo suficientemente excéntrico como para distinguirse del resto de modelos con Android Honeycomb 3.2. Especialmente en lo que al diseño se refiere (plegado que no plegable, como matizábamos al probarlo por primera vez en el salón IFA de Berlín).

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

A pesar de las formas, por desgracia, sufre los mismos problemas que el resto de tablets basados en dicho sistema operativo, al que a veces le cuesta algo de trabajo mover su interfaz con soltura. Sony pone de su parte algunas funciones y servicios propios para nivelar la balanza, aunque unos aportan más valor añadido que otros.

Grosor con sentido

Cierto es que algunos fabricantes están comenzando a rayar lo absurdo con la delgadez de sus tablets, pero también es verdad que modelos tan gruesos como el Asus Eee Pad Slider son algo incómodos de sostener. No es ése el caso del Sony Tablet S, a pesar de que su parte más gruesa alcanza los 20,6 milímetros de profundidad (la anchura y la altura de la carcasa son de 241,2 y 174,3 milímetros, respectivamente).

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

No hay más que fijarse en los perfiles del dispositivo para darse cuenta de que están pensados, precisamente, para mejorar la sujeción. Las hendiduras hacen que el equipo repose de forma muy cómoda entre las manos. Y aunque la ubicación de los botones puede generar la sensación de que son algo difíciles de pulsar, lo cierto es que en la práctica su posición se intuye muy fácilmente y casi pueden ser accionados "a ciegas".

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
En la parte superior del lateral derecho del Sony Tablet S están el botón de encendido y apagado, las teclas de volumen y un minúsculo para reiniciar el equipo.

Sony tampoco participa en la competición que tienen montada ciertas firmas para ver quién lanza el tablet más ligero, pues el Tablet S se queda con un más que correcto peso de 598 gramos (que suben a 625 gramos en el caso de la versión con 3G integrado). Lo peor del diseño del equipo, al menos durante los primeros momentos de usarlo, es que a más de un usuario pueda que le parezca de juguete.

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Esto es algo que no sólo se debe a que la carcasa está hecha casi enteramente de plástico (con detalles como un acabado ligeramente rugoso en la parte trasera). Y es que, al ser más grueso de lo habitual y no acompañar dicho grosor con sobrepeso, el Sony Tablet S puede dar la sensación de estar parcialmente hueco por dentro.

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Más negativo es en cambio un aspecto relacionado con la recarga de la batería. No tanto porque se haya rescatado un conector muy parecido al que usaban antiguamente los teléfonos de Sony Ericsson (casi todos los tablets, al final y al cabo, emplean su propio estándar), sino porque el equipo no se puede recargar por USB.

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
En el lateral izquierdo están la salida de auriculares de 3,5 milímetros y una pestaña que tapa el puerto micro-USB y la ranura para tarjetas SD Card.

El cable de recarga que luego se enchufa a la pared no se divide en varias partes para proporcionar de paso un cabezal USB, sino que es un todo continuo con transformador incluido. Y si uno recurre al puerto micro-USB del equipo (el cable necesario, por cierto, no viene en la caja), sólo podrá transferir archivos; nada de recargar la batería.

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Su diseño se completa con detalles como los iconos de los botones de acción de PlayStation, situados en la parte trasera. Quienes compren el Tablet S a través de la tienda on-line de Sony, por cierto, pueden añadirle alguna frase grabada también en su reverso para así personalizarlo un poco.

Pantalla bien contrastada

El panel TFT del Sony Tablet S es algo peculiar desde el principio, pues es el único modelo del mercado que recurre a un tamaño de 9,4 pulgadas de diagonal. En la práctica, eso sí, apenas hay diferencias respecto a las 10,1 pulgadas que marcan el estándar en este tipo de productos (con el permiso de las 9,7 del iPad) y la resolución sigue unas cifras bastante convencionales: 1280 x 800 píxeles.

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Comparándola in situ con la de otros tablets (en nuestro caso hemos podido poner uno al lado de otro este dispositivo y un Archos 101 G9), sale a la luz su principal signo de distinción: un contraste más pronunciado y unos colores más vivos. Sony, de hecho, cita la tecnología TruBlack entre las características del equipo.

También destacan de forma positiva los retoques que Sony ha realizado en el teclado QWERTY virtual, capaz de mostrar incluso un apartado propio en un lateral para los números. Lástima que esto sólo se produzca al realizar determinadas acciones -como introducir contraseñas- y que no se le dé la opción al usuario de establecer los números a una configuración del teclado por defecto.

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Además, y si bien es cierto que la elevación es muy leve, el diseño del equipo hace que el teclado quede ligeramente inclinado al apoyar el Sony Tablet S sobre una mesa. Es por tanto más cómodo mecanografiar en esta posición que en la que invitan a hacerlo la mayoría de tablets, que suelen recurrir a un formato monobloque que hace que la pantalla quede de forma completamente paralela a la superficie sobre la que descansa.

Honeycomb con matices

De entrada, hay que dejar claro que la interfaz del Tablet S es a veces algo lenta y tiende a sufrir altibajos en lo que respecta a la soltura gráfica. Es el mal común de todos los modelos con Android Honeycomb, cuenten o no con los mismos componentes internos que el tablet que nos ocupa en este análisis: un chip Nvidia Tegra T20 con procesador de doble núcleo a 1 GHz y 1 GB de RAM. (Sony confirmaba la semana pasada, por cierto, que el Tablet S contará pronto con una actualización a Android 4.0, alias Ice Cream Sandwich.)

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Al menos, no hemos notado que las pequeñas aportaciones propias de Sony al estilo visual de Honeycomb traigan consigo más problemas. Algunas son sólo simples retoques, como los iconos de color violeta que dan acceso a funciones y servicios creados por la compañía japonesa (cuatro de estos iconos se pueden colocar en la esquina superior izquierda para que estén siempre visibles en cualquier escritorio principal de Android).

En otros casos Sony ha cambiado el color de fondo habitual. El blanco se usa así en el menú de aplicaciones en formato cuadrícula, cuyos iconos se ven además matizados cada pocos segundos por un barrido lateral que simula un destello.

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Volviendo a los escritorios principales encontramos un acceso directo al último aporte destacable de Sony: la sección "Favoritos". Se trata de una serie de ventanas que muestran previsualizaciones del historial de elementos abiertos en función de varias categorías: juegos, música, fotos, vídeos y marcadores (o favoritos) de Internet.

Servicios y funciones que flaquean (o no)

A priori suenan interesantes, pero en la práctica uno descubre que los servicios propios que Sony incluye en este tablet están algo verdes. Empezando por su certificación como dispositivo PlayStation, que se traduce en la inclusión del clásico "Crash Bandicoot" y el acceso a la PlayStation Store para descargar más videojuegos. Todos ellos, por cierto, se controlan a través de botones virtuales que imitan el aspecto de los de un mando de las populares videoconsolas de Sony.

Lo malo es que sólo hay 10 títulos (la mitad gratuitos y la otra mitad de pago) y algunos de ellos se ven claramente pixelados en pantalla. A través de la página web de Gameloft, al menos, se pueden descargar pruebas gratuitas de "PES 2011" y "NOVA 2". De cara al futuro próximo, se espera una actualización que permita usar los mandos Dual Shock de Sony con el Tablet S, aunque el firmware necesario sólo se ha lanzado de momento en Japón.

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Los servicios dedicados al "streaming" audiovisual, por su parte, tampoco es que rayen a gran altura. Al menos en nuestro caso hemos vivido bastantes desconexiones repentinas al escuchar canciones con Music Unlimited (o mejor dicho: preescuchas, pues el sistema requiere realizar una suscripción de al menos 4 euros mensuales para poder reproducir íntegramente los temas).

En cuanto a Video Unlimited, el problema está en lo mismo de siempre: los precios. Pagar entre 9 y 15 euros para comprar películas en definición estándar (los alquileres se mueven generalmente entre 2 y 4 euros) no parece que vaya a darle muchos resultados a Sony. Pero eso es lo que hay.

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El contrapunto a estas prestaciones -en clave positiva, se entiende- está en una función que también es exclusiva del Sony Tablet S y que ha demostrado ser bastante práctica y fiable. Se trata de una aplicación que, aprovechando el puerto infrarrojo del equipo, lo convierte en un improvisado mando a distancia universal para televisores, reproductores de salón y otro tipo de dispositivos audiovisuales domésticos.

Siguiendo una serie de sencillos pasos como elegir el tipo de dispositivo y su marca (la lista de fabricantes parece interminable, dicho sea de paso), la aplicación va configurando todo lo necesario, apoyándose sobre distintos perfiles predeterminados. En nuestras pruebas hemos notado que el primer perfil que se muestra por defecto no suele funcionar, pero probando con los siguientes siempre se acaba encontrando la forma de que todo vaya a la perfección.

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Tras unos minutos, los controles aparecen en pantalla y no hay más que pulsarlos para cambiar de canal o controlar el volumen. Una aplicación tan estupenda como oportuna, pues al fin y al cabo numerosos estudios han señalado que uno de los contextos de uso de un tablet es, precisamente, cuando el usuario descansa en el sofá de su salón con la tele encendida.

Rendimiento discreto en lo multimedia

Es un poco paradójico que Sony se preocupe por un lado por proporcionar un servicio de "streaming" de vídeo, pero que por otra parte no cuide la reproducción de los que volquemos en la memoria del tablet. En otras palabras: por sí solo, el Tablet S es incapaz de cargar clips en los formatos más habituales.

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Como pasa en muchos otros tablets, la solución pasa por descargar un reproductor alternativo de Android Market. En este caso, hemos observado un comportamiento excelente de los vídeos DivX, incluyendo pistas de subtítulos por separado. Pero con los MKV no hay tanta suerte, y al menos en el caso de las aplicaciones gratuitas aparecen pequeños anuncios publicitarios que ensucian un poco la experiencia de visionado.

Los altavoces estéreo integrados se quedan algo cortos de volumen, pero la calidad del sonido está bastante conseguida. Por otro lado, conviene hacer una aclaración en cuanto a la capacidad real del almacenamiento del equipo: la versión de 16 GB empleada en este análisis se queda en realidad en 12,9 GB. Pero si se conecta por USB a un ordenador, el usuario sólo puede manipular realmente 8,9 GB de espacio.

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En cuanto a las cámaras, quizás Sony haya cometido un error al montar un captor frontal de sólo 0,3 megapíxeles. Dejando a un lado su pobre calidad, dicha cifra limita la resolución de vídeo a 640 x 480 píxeles, algo apurada si se tiene en cuenta que el principal uso de esta prestación en un tablet está en las aplicaciones para realizar videollamadas.

Muestras: 5 MP
Las fotografías se han realizado con un Sony Tablet S.
las fotografías se han realizado con un sony tablet s.
las fotografías se han realizado con un sony tablet s.
las fotografías se han realizado con un sony tablet s.

La cámara trasera, de 5 megapíxeles y con autofoco, ofrece la limitada calidad tan habitual en los tablets. Cabe señalar que, si la luz acompaña, los colores se representan algo mejor de lo acostumbrado al tomar fotografías.

La grabación de vídeo, abonada a los 1280 x 720 píxeles de resolución y con una tasa de 30 fotogramas por segundo, se queda algo corta de nitidez y viene acompañada de una grabación del sonido ambiente que sólo se puede catalogar como pésima.

Cuestión de formas

Hay muchas materias en las que el Sony Tablet S no destaca especialmente frente a otros modelos de la competencia. La autonomía, por ejemplo, suele cubrir un par de jornadas con un uso medio -que no intensivo- de sus funciones. Tampoco le faltan el GPS integrado para aplicaciones cartográficas (incluida la navegación asistida de Google Maps) o un navegador web con soporte para Flash y HTML5.

Son sólo algunos retales de prestaciones comunes a muchos tablets, y que en el caso de los basados en Android Honeycomb vienen por desgracia acompañadas de una soltura gráfica que debe mejorar. A partir de aquí, los fabricantes intentan distinguir sus modelos de una u otra forma: Asus pone el acento en los teclados integrados o externos, Samsung en la delgadez y la ligereza, Archos opta por minimizar los precios... y Sony, ¿qué?

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pues en última instancia todo se reduce a proporcionar un diseño que, si bien en un principio puede parecer contraproducente y a muchos usuarios nunca les llegará a gustar, resulta bastante práctico. El Sony Tablet S es una auténtica oda a la ergonomía. Junto a su interesante aplicación de mando a distancia (puerto de infrarrojos mediante), el diseño es sin duda la característica que más le distingue del resto de tablets, positivamente hablando.

Y más teniendo en cuenta que los pequeños retoques de la interfaz realizados por Sony cumplen una función casi testimonial, al igual que sus servicios propios en materia de videojuegos y "streaming" de contenido multimedia. La firma japonesa, por otro lado, se merece un tirón de orejas tanto por no proporcionar un cable de transferencia en la caja del producto (tampoco le hubiese costado mucho hacerlo) y sobre todo por no habilitar la recarga de la batería a través del puerto micro-USB.

Sony Tablet S
Sony Tablet S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En cuanto a los precios, Sony ha seguido el ejemplo de otras marcas al ofrecer su Tablet S por unos 50 euros menos que el iPad 2. Aunque no en tantas versiones distintas: hay dos de 16 y 32 GB sólo con Wi-Fi (que se venden por 430 y 530 euros, respectivamente) y una única edición con 3G y 16 GB (conexión HSPA+ incluida) cuyo precio asciende a 550 euros.

Fuentes y más información
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