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Prueba de producto
Sony Cyber-shot DSC-RX10 III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Sony RX10 III: análisis

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JUL 2016
Texto: Iker Morán  |  Fotos: Álvaro Méndez

Muchas veces la mejor manera de entender el potencial de una cámara es aplicar un poco de contexto e historia al asunto. Calidad de imagen más que decente, ergonomía y acabados de altos vuelos, vídeo 4K y sobre todo un zoom de 24-600 milímetros. Todo eso en una sola cámara era sencillamente imposible hace no muchos años, cuando había que elegir entre calidad de imagen –un sensor un poco grande, vaya- y zoom muy potente.

Sin embargo esa lista de prestaciones es exactamente lo que ofrece la nueva Sony Cyber-shot DSC-RX10 III. Una cámara que de compacta en realidad solo tiene el nombre (y el hecho de que la óptica no es intercambiable) y que llega al mercado justo a tiempo para convertirse en la compañera ideal de vacaciones y viajes. Poco más necesitamos en las manos que lo que ofrece la tercera generación de las RX10. Bueno, sí: 1.600 euros para pagarla (al menos ese es su precio oficial) y un brazo en forma para sujetarla.

Misma idea, más zoom

Para quienes anden con prisa y quieran ahorrarse unos cuantos párrafos e incluso el esfuerzo de saltar hasta las conclusiones, un resumen: la RX10 III es como la RX10 II pero con más zoom y algún ligero cambio en la ergonomía y las prestaciones. Así de breve y sencillo.

Por tanto, no hace falta hilar muy fino para entender la filosofía de esta compacta de zoom largo, tercera generación ya de las RX10 de Sony. La idea es la de siempre: una cámara todo en uno para los que no quieran complicarse cambiando de ópticas pero tampoco quieran renunciar a la calidad de imagen que ofrece un sensor de una pulgada.

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Todo en uno

El zoom de 25 aumentos (24-600 mm f2.4-4) combinado con el sensor de una pulgada hacen de esta una muy buena opción para quienes no quieren ir cambiando todo el rato de objetivo

sony cyber-shot dsc-rx10 iii
Sony Cyber-shot DSC-RX10 III
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony Cyber-shot DSC-RX10 III
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Sony Cyber-shot DSC-RX10 III
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Sony Cyber-shot DSC-RX10 III
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony Cyber-shot DSC-RX10 III
Álvaro Méndez (Quesabesde)

El salto del zoom de 8 aumentos en la generación anterior al de 25 en este modelo (24-600 mm f2.4-4, más exactamente) también trae consigo otros cambios, claro. Como es lógico, aumentan el volumen y el peso de la cámara, aunque será cuestión de cada usuario decidir si esos 250 gramos de más convierten a esta RX10 III en un modelo demasiado grande o en cambio le otorgan una mayor sensación de robustez entre las manos.

Nosotros, tras pasar un par de semanas con ella de un sitio para otro, todavía no hemos podido decidirnos. A la hora de disparar, la renovada empuñadura hace que el agarre sea sencillamente sensacional, mejor que el de muchas cámaras de óptica intercambiable y gama media. Pero es verdad que el peso se acaba notando y que la longitud del zoom una vez desplegado hace que la cámara sea de todo menos discreta.

sony cyber-shot dsc-rx10 iii
Sony Cyber-shot DSC-RX10 III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Urge una pantalla táctil

En líneas generales el manejo y agarre de la cámara son -como decíamos- muy buenos, en línea con toda la gama Cyber-shot RX. Sin embargo hay detalles mejorables que, si bien en otras cámaras se podrían pasar por alto, en un modelo de 1.600 euros no pueden dejar de señalarse.

A la nueva RX10 le falta algo de agilidad en el arranque. Cabe suponer que mover una óptica tan contundente no es fácil, pero la espera entre que accionamos el interruptor y podemos sacar la primera foto nos ha parecido excesiva y puede provocar que perdamos más de una imagen.

Seguimos echando mucho de menos la pantalla táctil para facilitar la selección del punto de enfoque sin tener que perderse en los menús de la cámara o pulsar varias veces un botón

sony cyber-shot dsc-rx10 iii
Sony Cyber-shot DSC-RX10 III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

También seguimos echando mucho de menos –un clásico de las RX- la pantalla táctil. ¿Para qué? Muy sencillo: para facilitar la selección del punto de enfoque sin tener que perderse en los menús de la cámara o pulsar varias veces un botón. Es verdad que, con un poco de paciencia, en este modelo podemos configurar alguno de los mandos de función para que ejerza casi directamente esta tarea, pero aun así sigue siendo bastante tedioso o menos ágil que con un monitor táctil.

No todo son quejas, claro. El nuevo anillo para del zoom –ahora contamos con tres, incluido el de diafragma- o el botón configurable del lateral de la óptica hacen que el manejo acabe resultando más cómodo. El objetivo es el protagonista de la cámara, y Sony lo ha querido dejar claro con este tipo de detalles.

Muy buena nota también para el visor electrónico integrado, que con una resolución de 2,4 millones de puntos y tecnología OLED ofrece una excelente experiencia de uso.

sony cyber-shot dsc-rx10 iii
Sony Cyber-shot DSC-RX10 III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
600 mm f4

Pero, como decíamos, si hay un dato que merece atención en esta nueva RX10, ese es el zoom, que crece hasta los 25 aumentos y se atreve con una focal de 600 milímetros y f4. Por situar la cámara junto a su competencia, hay que recordar que la Canon PowerShot G3 X ofrece un 24-600 mm f2.8-5.6 y la Panasonic Lumix FZ1000, un 25-400 mm f2.8-4. Eso sí, las dos son mucho más baratas que la nueva Sony.

Así que, abanderando este récord de zoom y luminosidad, hay que reconocer que los resultados de la RX10 III son excelentes en cuanto a calidad de imagen. Los límites de los sensores de una pulgada son de sobra conocidos, pero también sus virtudes mientras nos mantengamos en unas sensibilidades no muy altas.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Sony Cyber-shot RX10 III.

Los resultados de la RX10 III son excelentes en cuanto a calidad de imagen hasta 1.600 ISO

Así, la combinación de este CMOS de 20 megapíxeles con el renovado zoom y el procesador Bionz X nos convence. Y posiblemente a cualquiera que eche un vistazo a las galerías de muestras que hemos publicado y recuerde que estamos hablando de una cámara relativamente pequeña y no de un descomunal teleobjetivo de 600 milímetros.

Las aberraciones están muy bien controladas, el nivel de resolución y nitidez se mantiene incluso estirando el zoom al máximo y con el diafragma a f4, la distorsión está bien corregida… Poco más se le puede pedir a una cámara que pone en la palma de nuestra mano un 24-600 milímetros.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Sony Cyber-shot RX10 III.

Bueno, en realidad sí. Podríamos pedirle que se mantenga el filtro de densidad neutra (ND) que la RX10 II incorporaba y que aquí desparece. O que el enfoque sea un poco más rápido cuando se trabaja a 600 milímetros.

Controlando el zoom

Otra buena noticia para la lista: además de renovar el zoom, esta tercera generación de la RX10 llega también con un estabilizador óptico que se pone al día y promete hasta 5 pasos de mejora. Como siempre, las cifras oficiales son un tanto optimistas, aunque se agradece que se haya puesto atención en este punto teniendo en cuenta que un 600 milímetros puede resultar ingobernable.

Según las pruebas que hemos hecho, el rendimiento del estabilizador anda en torno a los 4 pasos de mejora, lo cual no está nada mal. En todo caso es importante tener en cuenta que estamos manejando un teleobjetivo muy potente, así que para estas ocasiones mejor fijar una velocidad lo más alta posible –o ajustarla si trabajamos con sensibilidad automática- para asegurar la foto.

Muestras: zoom
Fotografías realizadas con una Sony Cyber-shot RX10 III.

Más allá del buen control de la profundidad de campo que se consigue a 600 mm f4 –el fondo no se borra, pero el desenfoque es notable-, hay que tener en cuenta que la luminosidad cae rápidamente en cuanto pasamos de los 24 milímetros. Así que ese f2.4 es real, pero no tanto. A 35 milímetros ya estamos a f2.8; a 50 mm, a f3, y a partir de 100 milímetros la apertura máxima es de f4.

Otro punto interesante que no se tarda en descubrir es que la velocidad del zoom es regulable. Tras unos días de uso dimos con la mejor configuración posible: el mando de la empuñadura configurado para mover el zoom a la mayor velocidad posible, y el anillo –el zoom es electrónico, no mecánico- ajustado para ir saltando por las focales clásicas: 24, 28, 35, 50, 85...

El ya citado botón lateral en el zoom también puede ser de gran ayuda para pasar rápidamente de una focal a otra. Basta con pulsarlo, ajustar en la pantalla la posición final, y listo. Con presionarlo o soltarlo se salta de una a otra a toda velocidad.

Vídeo 4K

Ese mismo mando también puede configurarse para ejercer de botón de vídeo a la hora de grabar secuencias. Sin duda una posición mucho más cómoda para empezar a registrar o detener el clip sin mover demasiado la cámara.

Y es que, igual que su predecesora, la RX10 III también cumple esa doble función de cámara de fotos y vídeo. Sus prestaciones son casi idénticas en este terreno, con grabación 4K (3840 x 2160 píxeles a 30p, 25p y 24p) y Full HD de 1920 x 1080 hasta 120p, sin duda un detalle muy interesante.

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Sony Cyber-shot DSC-RX10 III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Igual que su predecesora, la RX10 III también cumple como cámara de vídeo, con grabación 4K, ajustes avanzados, controles manuales...

Los controles manuales, los ajustes avanzados (ahora incluye también patrón zebra), las conexiones para micrófono y auriculares, el diafragma continuo –se puede eliminar el clic del anillo- y los excelentes resultados en cuanto a calidad de imagen certifican que estamos también ante una excelente cámara de vídeo.

La lista de especificaciones es larga, pero tampoco deberíamos olvidarnos del cuerpo sellado, el Wi-Fi integrado y unas ráfagas de hasta 14 fotogramas por segundo, aunque si se quiere mantener el enfoque continuo la cifra cae hasta los 5 disparos por segundo.

Aunque usa la misma batería y mover el nuevo zoom posiblemente pasa factura, lo cierto es que la autonomía ha mejorado ligeramente respecto a la generación anterior, siendo posible obtener unos 400 disparos por carga.

Lo tiene todo (excepto un precio competitivo)

Teniendo en cuenta que la Sony RX10 II es la típica cámara con la que nos iríamos de viaje sin pensarlo demasiado, que la RX10 III nos haya gustado no es ninguna sorpresa. Tiene todo lo que el aficionado avanzado necesita, y su objetivo 24-600 mm f2.4-4 es sencillamente espectacular.

La calidad de imagen es prácticamente calcada a la que ofrece la generación anterior, con buenos resultados hasta 1.600 y 3.200 ISO y un rango dinámico que, disparando en RAW, puede dar mucho juego (pese a que los JPEG de Sony son cada vez más decentes y aprovechan el potencial del captor sin pasarse de la raya en el procesamiento).

Rápida, bien construida y con todas las opciones avanzadas que cabe esperar en una cámara como esta, solo el mejorable enfoque automático –tal vez un sistema híbrido y no uno solo por contraste sería necesario en un modelo así- se puede citar entre sus puntos débiles. La óptica es buena y el estabilizador cumple su trabajo, pero si hablamos de una cámara que también se oriente al deporte y la naturaleza, es importante resolver este tema del enfoque.

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Sony Cyber-shot DSC-RX10 III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Rápida, bien construida y con una excelente calidad de imagen, solo el abultado precio nos hace dudar a la hora de recomendar esta Sony

También se agradecería una pantalla táctil, y la desaparición del filtro de densidad neutra tampoco es una buena noticia. De todos modos nada de eso eclipsa el hecho de que estamos ante una gran cámara que, con un abultado precio de 1.600 euros, provoca casi tantas alegrías como suspiros y caras de sorpresa.

No ya porque por esa cifra se puedan encontrar cámaras muy buenas en el mercado –no con un 600 mm f4, vale- sino porque la competencia ofrece algo parecido por la mitad de dinero. Es verdad que a los modelos de Canon y Panasonic les falta zoom y luminosidad (y vídeo 4K en el caso de la G3 X), y que a nivel de construcción están a años luz de esta Sony, pero con precios que rondan los 700 y 800 euros, es imposible que la tentación no esté ahí.

Pensando en eso, Sony mantiene activa su RX10 II, que sigue siendo más cara pero resulta más asequible que esta nueva versión (aunque haya que conformarse con un 24-200 mm f2.8 que tampoco está nada mal).

En cualquier caso, si el presupuesto no es un problema, si el tamaño y peso no nos preocupan y lo que queremos es un modelo de zoom largo de calidad y con las mejores prestaciones del mercado ahora mismo, esta RX10 III es nuestra cámara.

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