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Prueba de producto
Sony Cyber-shot DSC-RX10
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Sony RX10: análisis

21
19
MAR 2014

La búsqueda de la cámara todo-en-uno definitiva es una de esas misiones que se remonta casi a los orígenes del mercado fotográfico digital. Y es que combinar un zoom potente con calidad de imagen es un reto difícil de alcanzar. Precisamente eso es lo que promete la nueva Sony Cyber-shot DSC-RX10, una compacta –de nombre, no de formas- equipada con un sensor de una pulgada y 20 megapíxeles y con un zoom de 24-200 milímetros con una máxima apertura constante de f2.8. Tras convivir con ella durante unas semanas, nos ha convencido casi por completo de que ésta era la cámara de zoom largo que estábamos esperando. Eso sí, que cueste más de 1.000 euros ya no nos convence tanto.

Durante mucho tiempo hablar de compactas de zoom largo era hablar de modelos con prestaciones muy avanzadas y ópticas polivalentes. Unos modelos que, a la hora de la verdad y con la lupa en la mano, ofrecían una calidad de imagen bastante pobre. En realidad la mención a tiempos pasados sobra, porque son contadas las excepciones a esta regla incluso a día de hoy.

A quienes tengan tiempo para un poco de historia posiblemente les gustará saber que la Sony RX10 no es la primera que afronta este reto. Por ejemplo, la Panasonic Lumix DMC-FZ200 ya nos sedujo no hace demasiado tiempo gracias a su objetivo de 25-600 milímetros y f2.8. Pese al reducido tamaño de su sensor, la luminosidad de la óptica era francamente espectacular.

También Fujifilm se atrevió con la X-S1, ahora prácticamente olvidada, con un sensor de 2/3 de pulgada –más grande que el de la mayoría de compactas- y un zoom de 26 aumentos. Su tamaño y precio parece que lastraron su éxito, algo de lo que Sony estamos convencidos que habrá tomado buena nota.

Sony Cyber-shot DSC-RX10
Sony Cyber-shot DSC-RX10
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La más actual Olympus Stylus 1 se presentó el pasado otoño con un discurso similar: sensor grande (1/1,7 de pulgada) y un zoom 28-300 mm f2.8. La probamos, y de ella nos gustaron tanto los resultados como un tamaño que, a la vista de esta RX10, nos parece moderado. Claro que, hablando de compactas de sensor grande, no podemos olvidarnos de la veteranísima Sony Cyber-shot DSC-R1 una auténtica rareza con sensor APS-C y que en su momento –hablamos ni más ni menos que de 2005- fue muy valorada.

Dejando a un lado la hemeroteca, lo cierto es que la ecuación es muy sencilla: para tener más calidad de imagen hace falta un sensor más grande. Y un captor de mayor tamaño supone un objetivo más voluminoso y caro. Sony parece dispuesta a asumir esta factura con la reciente RX10, con la que hemos podido pasar bastante tiempo e incluso usarla como nuestra única cámara. Veamos cómo se ha portado y si realmente merece la pena invertir en ella esos 1.100 euros que cuesta.

Diseño sin concesiones

Puestos a hacer una cámara que tiene que ser grande, mejor hacerlo sin complejos. Ésta parece ser la filosofía de una RX10 que casi convierte en virtud lo que para muchos parecería un defecto a priori. Sí, es una cámara grande y pesada que supera los 800 gramos.

Pero está muy bien construida: la ergonomía es excelente y los mandos están donde se espera que estén, y si pensamos que tenemos entre las manos un 24-200 mm f2.8 con un sensor de tamaño considerable detrás, las quejas de evaporan.

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Buen -y contundente- cuerpo

La pantalla superior, el anillo para el diafragma, los accesos directos, la buena ergonomía y el cuerpo sellado confirman que la RX10 es una de las compactas mejor rematadas del momento

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Sony Cyber-shot DSC-RX10
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony Cyber-shot DSC-RX10
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony Cyber-shot DSC-RX10
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Y es que estamos hablando de una RX y Sony está decidida a mantener muy arriba los estándares de una gama que, con las Cyber-shot DSC-RX1 y RX100 y sus respectivas versiones, se ha situado en la primera división del escaparate de cámaras de óptica integrada.

Tanto la calidad de los acabados como el cuerpo sellado y los mandos recuerdan mucho a las otras RX. También los menús, sin ser los más intuitivos y cómodos del mundo, al menos dejan atrás los usados hasta hace poco en las NEX.

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Sony Cyber-shot DSC-RX10
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Además de un dial de modos, disponemos de una rueda para la compensación de la exposición, un anillo mecánico para el diafragma –uno de los detalles que más nos gustan de la cámara- y una pequeña rueda trasera al alcance del pulgar. Las opciones de configuración personal también son amplias, con un botón dedicado (“C”) y la posibilidad de ajustar las funciones de los pulsadores integrados en el dial trasero.

Además, el botón “Fn” permite acceder a un menú rápido en pantalla desde donde podemos controlar de forma muy cómoda y rápida los principales parámetros de exposición y disparo.

Visor integrado

Otro detalle muy interesante es la pequeña pantalla de la zona superior. Algo normalmente reservado para las réflex de gama media y alta y que nos permite comprobar -sin tener que asomarnos al monitor trasero- los ajustes de la toma. Sin duda, una de esas prestaciones que nos recuerdan que estamos ante una compacta de más de 1.000 euros.

Aunque el objetivo -del que luego hablaremos- es uno de los grandes alicientes de esta cámara, tampoco podemos olvidarnos del visor electrónico integrado. De hecho, éste es el primer modelo de la gama RX que lo incluye, y de nuevo suponemos que es responsable en parte del elevado precio.

Aunque el visor integrado merece una buena nota, su resolución está por detrás de la que lucen otros modelos de la competencia. Y eso resulta difícil de entender teniendo en cuenta el precio que hay que pagar por esta cámara

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Sony Cyber-shot DSC-RX10
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El visor tiene un tamaño de 0,39 pulgadas y una resolución de 1,4 millones de puntos, por detrás de la vista en los visores que emplean las A7 y A7R y las NEX más recientes. Algo que resulta difícil de entender teniendo en cuenta –insistimos- el precio de este modelo. Pero si lo que interesa son los resultados, el visor de esta RX10 merece una buena nota, si bien es cierto que no está entre los mejores que han pasado por nuestras manos.

La pantalla trasera, por su parte, es de 3 pulgadas, abatible y con una resolución de 1,2 millones de puntos que la convierte en una de las más avanzadas del momento. ¿Por qué no es táctil? En realidad la respuesta es sencilla: porque Sony es la firma más reacia a la incorporación de monitores táctiles en su gama fotográfica. Igual que nos pasó al probar las A7, es cierto que en algunas ocasiones se agradecería, pero tampoco nos parece que su ausencia sea un asunto grave.

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Sony Cyber-shot DSC-RX10
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La conexión Wi-Fi con NFC es otra de las prestaciones a tener en cuenta dentro de la completa hoja de especificaciones

La cámara también cuenta con un pequeño flash integrado de activación manual cuya potencia evidentemente no será suficiente para cubrir las focales más largas. La conexión Wi-Fi con NFC es otra de las prestaciones a tener en cuenta.

Respecto a la autonomía, la batería responde bastante bien y es capaz de soportar unos 400 disparos por carga. La grabación de vídeo, como suele ser habitual, devora mucho antes la carga, así que dependiendo del uso que hagamos de la cámara –también al trabajar con el visor hemos apreciado un mayor consumo que con la pantalla trasera- no sería una mala idea disponer de una batería adicional. En cualquier caso, el sistema de carga en la propia cámara mediante la conexión USB sigue sin parecernos adecuado para modelos de este nivel y precio.

Zoom de f2.8

Pero si hay algo que hace diferente a esta cámara es su objetivo, nada más y nada menos que un zoom de 24-200 milímetros con una luminosidad constante de f2.8, estabilización óptica y el sello de Zeiss (Vario-Sonnar T*, para más señas), que siempre da un poco de glamour al conjunto.

Además del mencionado anillo para el diafragma –cuyos clics podemos anular a la hora de grabar vídeo-, también disponemos de un anillo de control del zoom que hace las veces de control del enfoque manual cuando está seleccionada esta modalidad. De ahí que en la empuñadura dispongamos de otro mando que también se ocupa del zoom.

Buena nota para el estabilizador de imagen y en general para el enfoque automático, aunque en escenas complicadas y con las focales más largas la RX10 tiene en ocasiones alguna dificultad para dar con un punto de foco

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Sony Cyber-shot DSC-RX10
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pese a la versatilidad de las focales y de esta configuración, el zoom es motorizado, lo que se traduce en una velocidad que a veces puede resultarnos un poco desesperante. Da igual la rapidez con que giremos el anillo: el cambio de focales irá a su ritmo.

Aunque es un detalle a tener en cuenta y con el que habrá que acostumbrarse a convivir, lo cierto es que se trata prácticamente de la única pega que se le puede poner a un gran objetivo. En sentido literal y figurado, porque su rendimiento es más que correcto en cuanto a resolución, distorsión y detalle incluso trabajando a f2.8. De hecho, no nos engañemos: un altísimo porcentaje de las fotos las haremos aprovechando esta apertura máxima y jugando con el notable control de la profundidad de campo que nos ofrece.

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Zoom luminoso pero lento

Con una luminosidad constante de f2.8, el zoom de 24-200 milímetros es uno de los mejores argumentos de la cámara. Lástima que no sea tan ágil como nos gustaría a la hora de cambiar de focal

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Sony Cyber-shot DSC-RX10
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony Cyber-shot DSC-RX10
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony Cyber-shot DSC-RX10
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony Cyber-shot DSC-RX10
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Es verdad, eso sí, que quienes disparen en RAW y abran los archivos descubrirán que parte del truco está en la corrección que se aplica a las imágenes para paliar la visible distorsión a 24 milímetros y alguna que otra aberración cromática en las esquinas. Algo que, también es verdad, no debería sorprendernos a estas alturas.

Muy bien también el estabilizador de imagen de la óptica, que nos ha permitido obtener tomas aprovechables con la focal más larga por debajo de 1/25 de segundo. El macro que ofrece –enfoca a 3 centímetros de distancia en su focal más corta- no es el mejor que hemos visto en una cámara de zoom largo, pero no está nada mal teniendo en cuenta el tamaño del sensor.

Alguna pega más le pondríamos al enfoque automático. Rápido y silencioso en la inmensa mayoría de situaciones, su sistema por contraste nos ha dado algún que otro susto al trabajar con las focales más largas y tener más dudas de las deseables a la hora de fijar el foco.

20 megapíxeles en una pulgada

Diseño, prestaciones –controles manuales y RAW entre ellas, por supuesto-, zoom y un buen sensor. Y es que el CMOS de una pulgada y 20 millones de puntos es el cuarto pilar de esta Cyber-shot, y en combinación con el mencionado zoom forma un tándem único hoy por hoy en el escaparate fotográfico.

Muestras: 20 MP
Fotografías realizadas con una Sony Cyber-shot DSC-RX10
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Con el mismo CMOS que la RX100 II, podemos estar tranquilos respecto a la calidad de imagen

Aquí apostamos sobre seguro, porque estamos hablando del mismo captor usado en la RX100 II. Algo que nos puede servir para definir a esta cámara de forma muy rápida y sencilla como la versión de zoom largo de esta segunda generación de la RX100.

Así que, teniendo en cuenta el buen comportamiento de la óptica y las conocidas credenciales del captor, los resultados no deparan sorpresas: son excelentes para una cámara de óptica integrada, con imágenes perfectamente utilizables hasta 1.600 ISO –nosotros hemos trabajado en RAW hasta 3.200 ISO y hemos salido bien del paso- y un rendimiento general muy bueno en cuanto a detalle y rango dinámico.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Sony Cyber-shot DSC-RX10

El punto más flojo del veredicto apunta –tampoco nos sorprende a estas alturas- al procesamiento que se aplica a los archivos JPEG que salen de la cámara. Algo que se ha convertido en marca de la casa en todos los dispositivos de Sony, desde móviles hasta cámaras de formato completo, y para lo que no parece haber solución. Bueno, sí, disparar en RAW y cocinar a posteriori nuestras imágenes. Sólo así descubriremos de lo que es capaz este CMOS retroiluminado.

Muestras: sensibilidad
Fotografías realizadas con una Sony Cyber-shot DSC-RX10
fotografías realizadas con una sony cyber-shot dsc-rx10
80 ISO
fotografías realizadas con una sony cyber-shot dsc-rx10
100 ISO
fotografías realizadas con una sony cyber-shot dsc-rx10
200 ISO
fotografías realizadas con una sony cyber-shot dsc-rx10
400 ISO
fotografías realizadas con una sony cyber-shot dsc-rx10
800 ISO
fotografías realizadas con una sony cyber-shot dsc-rx10
1.600 ISO
fotografías realizadas con una sony cyber-shot dsc-rx10
3.200 ISO
fotografías realizadas con una sony cyber-shot dsc-rx10
6.400 ISO
fotografías realizadas con una sony cyber-shot dsc-rx10
12.800 ISO

Acompañado del procesador Bionz X, la ráfaga de la RX10 tampoco se queda atrás, con una velocidad máxima de 10 fotogramas por segundo tanto en JPEG como en RAW. En este caso, eso sí, el enfoque queda bloqueado con el primer disparo, por lo que para escenas que requieran de enfoque continuo habrá que conformarse con una cadencia de unos 3 fotogramas por segundo. La duración de la ráfaga permite mantener esta velocidad durante unas 30 imágenes consecutivas trabajando en JPEG, aunque la cifra se reduce a menos de 15 en RAW.

También una videocámara

A la vista de su hoja de especificaciones, todo apuntaba a que la RX10 sería una de las mejores alternativas para grabar vídeo del actual escaparate de cámaras fotográficas. Y es que cuenta con un sinfín de prestaciones orientadas específicamente a este menester: modos manuales completos, focus peaking, conexión para micrófonos y auriculares, filtro ND incorporado, visor electrónico y pantalla articulada. Todo ello coronado por un sensor y un zoom muy apetecibles. ¿Qué puede fallar?

Pues tal y como sucedía con las A7 y A7R, en la RX10 falla lo más esencial: la calidad de imagen. Un aspecto que más que nunca hay que mirar con lupa, porque hablamos de una cámara de más de 1.000 euros, un presupuesto a la altura de muchas réflex de gama media.

La RX10 cuenta con un sinfín de prestaciones orientadas al vídeo: modos manuales completos, focus peaking, conexión para micrófonos y auriculares, filtro ND incorporado, visor electrónico, pantalla articulada...

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Sony Cyber-shot DSC-RX10
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Una vez puestas las cosas en su sitio el problema no es que la RX10 grabe vídeo de mala calidad, sino que lo graba peor que muchas cámaras de similar o menor precio. El problema parece estar -una vez más- en la forma en que la cámara codifica la señal Full HD en AVCHD. Así, aunque las imágenes gozan de buena nitidez y un color notable, nos encontramos con viejos conocidos como el aliasing y el muaré o los artefactos de compresión y el emplastamiento cuando hay mucho movimiento en la escena.

Además, la cámara vuelve a conformarse con la grabación en AVCHD con un flujo máximo de 28 Mbps, cuando muchas compañías ofrecen ya flujos de datos muy superiores y capturas en I-Frame en sus modelos. Es un pena que Sony no le saque más partido a ese CMOS de una pulgada que tan buenos resultados da en el terreno fotográfico.

Sony RX10: vídeo de muestra

Secuencias de vídeo grabadas con una Sony Cyber-shot DSC-RX10, editadas con Adobe Premiere Pro CS6 y ajustadas con el el filtro FilmConvert Pro 2.0.

Al hablar del vídeo falla lo más esencial: la calidad de imagen. Un aspecto que hay que mirar con lupa, pues hablamos de una cámara que cuesta lo mismo que una réflex de gama media

También es cierto, eso sí, que la RX10 puede poner sobre la mesa una gran baza: el ya mencionado zoom de 24-200 milímetros y f2.8, que resulta la mar de versátil a la hora de grabar vídeo. Con él es posible conseguir desenfoques muy pronunciados y estéticos tirando de las focales más largas, y ofrece además un buen angular y la capacidad de enfocar a sujetos muy cercanos.

Resulta asimismo interesante el hecho de que la apertura sea constante porque así es posible realizar desplazamientos de focal con el zoom motorizado sin alterar el valor del diafragma durante la grabación. Otro guiño al mundo del vídeo es la posibilidad de que el anillo del diafragma funcione de forma continua y fluida, es decir, sin un tope o clic para cada paso.

La calidad sí tiene un precio

Acostumbrados al derrumbe de precios en el mercado fotográfico, no cabe ninguna duda de que el principal problema de esta Sony Cyber-shot DSC-RX10 son los más de 1.000 euros que hay que pagar ahora mismo para conseguirla.

No es que sea cara, porque tras probarla y comprobar sus posibilidades en el terreno de la fotografía y el vídeo estamos convencidos de vale ese precio. Entre otras cosas porque, a día de hoy, sencillamente no tiene rival. El problema es que por esos 1.000 euros podemos encontrar cámaras realmente buenas que se asoman sin miedo al segmento profesional. De hecho, la Sony A7 puede encontrarse por menos de 1.400 euros –sin objetivo, cierto- y ofrece un sensor de fotograma completo.

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Sony Cyber-shot DSC-RX10
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La RX10 vale los más de mil euros que cuesta. El problema es que por ese precio podemos encontrar cámaras realmente buenas que se asoman sin miedo al segmento profesional

Ahí está la clave. La RX10 es un todo-en-uno llevado a su máxima expresión. Un segmento en el que Sony siempre se ha sentido cómoda y que ahora aspira a dominar con una receta sencilla: buena óptica, sensor de solvencia probada y prestaciones y diseño de altos vuelos. En realidad no tiene ningún secreto, pero es un cóctel sólo apto para quienes estén dispuestos a pagar por él.

Un combinado que, como suele ocurrir, deja algunos hilos sueltos. La calidad de los JPEG, el rendimiento del enfoque en algunas escenas, la velocidad del zoom y el rendimiento del vídeo son los puntos más débiles de una cámara a la que, por lo demás, le haríamos un hueco encantados en nuestra mochila.

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