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Prueba de producto
GOLPE DE EFECTO

Sony Cyber-shot RX1: primeras impresiones (y preguntas)

 
13
SEP 2012
Iker Morán   |  Reikiavik

En el siempre agitado mercado de la fotografía -más si Photokina está en el horizonte- los reinados son efímeros. Hace nada decíamos de la RX100 que era la compacta del momento, pero desde hace unas horas ese puesto le corresponde a otra cámara de Sony, la Cyber-shot DSC-RX1. (Destronada por una de su propia familia, todo un clásico.) Y es que estamos ante una cámara con prestaciones tan estratosféricas como su precio, por encima de los 3.000 euros. Es el único dato que no enamora a primera vista de una compacta que demuestra que sí se podía meter un sensor de formato completo en el bolsillo. O casi.

Sólo hay una cosa peor que pasar dos horas de frío y viento en un barco para avistar ballenas y volver a puerto sin haber visto ni una: presentar la que promete ser la compacta del año y no poder probarla. Dos hitos que hemos conseguido en apenas unas horas en Islandia por gentileza del mal tiempo y el peculiar calendario de Sony.

Sony Cyber-shot DSC-RX1
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La flamante Cyber-shot DSC-RX1 no estará a la venta hasta diciembre, y poder tocarla antes de Photokina será complicado. ¿Falta de unidades? ¿Falta de previsión? ¿Una forma de desviar la atención hacia la A99, que se suponía que tenía que ser la reina de la fiesta islandesa organizada por la compañía? El motivo es lo de menos, porque el resultado es el mismo: muchas preguntas en el tintero y los dientes largos a la espera de poder echarle el guante a la primera compacta equipada con un sensor de formato completo.

Pequeña, pero no de bolsillo

Pero ya que hemos volado hasta aquí y que la RX1 está llamada a despertar muchas pasiones, qué menos que intentar pasar unos minutos con un prototipo entre las manos. En realidad un prototipo de esos de mírame y no me toques (o tócame poco), de los que ni siquiera se ponen en marcha.

Sony Cyber-shot DSC-RX1
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Tal es el mimo con el que Sony cuida a su más imponente compacta que ni siquiera ha sido posible hacernos una foto con ella en las manos a modo de "souvenir". Sólo los portavoces de la compañía estaban autorizados a ejercer de improvisados modelos con los dos únicos prototipos disponibles en esta cita con la prensa especializada europea.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Sony ofrecerá como accesorio para la RX1 este visor electrónico.

Restricciones y manías al margen, la RX1 llega con una lista de hitos bajo el brazo. Es, como hemos dicho, la primera compacta con un sensor de 24 x 36 milímetros en su interior. También es la cámara con un captor de formato completo más pequeña del momento.

Sony Cyber-shot DSC-RX1
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

¿Tan pequeña como para llevarla en el bolsillo? No tanto, a no ser que dispongamos de un bolsillo especialmente amplio (también en el sentido económico, si se nos permite el chiste fácil). Su peso de menos de 500 gramos es bastante moderado, y entre las manos nos ha sorprendido, pues esperábamos algo más contundente.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
El visor óptico firmado por Carl Zeiss es otro accesorio -más caro que el electrónico- pensado para completar la RX1.

Pese a que la empuñadura frontal es poco prominente, la sujeción es buena. Como suele ocurrir con este tipo de cámaras -ya pasa en la RX100-, la posición natural lleva a usar el generoso barril de la óptica como punto de apoyo a la hora de trabajar con las dos manos.

Sony Cyber-shot DSC-RX1
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
La RX1 ataviada con el visor electrónico de Sony (arriba) y el óptico de Carl Zeiss.

Puesto que al modelo visto en Reikiavik todavía le faltan detalles por pulir, anotamos alguno a la lista en la que suponemos Sony andará trabajando: el dial de compensación de la exposición es demasiado suave, la rueda trasera de control es muy pequeña y no resulta cómoda de manejar y el mecanismo del flash integrado -como suele pasar- deja intuir cierta fragilidad no acorde con una cámara de este nivel.

Sony Cyber-shot DSC-RX1
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Otro detalle que no nos gusta pero que será difícil de solventar a estas alturas: la tarjeta de memoria está situada en el mismo compartimento de la batería, en la base de la cámara.

Una óptica, tres anillos

Además del cuidado diseño, la RX1 se sustenta en dos pilares de sobra conocidos a estas alturas: el CMOS de 24,3 megapíxeles y formato completo y la óptica Carl Zeiss Sonnar T* 35 mm f2.

¿Por qué 35 milímetros y no una focal más angular o un poco más larga? Exactamente la misma pregunta nos hacíamos hace dos años con la Fujifilm X100, si bien es cierto que esa focal puede presumir de un buen equilibrio a la hora de abarcar diferentes especialidades, desde el paisaje hasta el retrato. En todo caso, se puede recurrir a una suerte de zoom inteligente que aplica una ampliación de hasta 2x sacrificando parte de esos 24 megapíxeles.

Sony Cyber-shot DSC-RX1
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

¿Qué tal enfoca el objetivo? ¿Cómo se comporta en las esquinas de la imagen? ¿El detalle y la resolución están a la altura de las circunstancias? Habrá que esperar para poder responder todas esas preguntas, aunque desde Sony se insiste en hablar de un rendimiento espectacular.

Como suele ocurrir cuando un fabricante presenta una cámara de óptica integrada, se alaba la optimización conseguida por el binomio sensor-óptica a la hora de valorar los resultados. Un argumento muy lógico que suele dejarse de lado cuando toca hablar de cámaras de objetivo intercambiable.

Sony Cyber-shot DSC-RX1
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

De lo que sí podemos hablar es del manejo de la cámara y sus excelentes acabados. Así, dispone de un anillo mecánico para controlar el diafragma con tercios de paso. En el frontal un anillo se encarga del enfoque manual, y un pequeño mando en la zona central permite variar la distancia mínima de enfoque para activar el modo macro y conseguir una aproximación de hasta 20 centímetros a la escena.

Prestigio

Superado el impacto inicial que produce hablar de una compacta de 3.100 euros (que no sea Leica, claro), es el momento de ver a quién está dirigida esta RX1. Los estudios de mercado de Sony hablan de fotógrafos profesionales o aficionados avanzados que buscan una segunda cámara. Más concretamente se apunta a un perfil masculino de entre 40 y 60 años.

Evidentemente Sony no pretende arrasar con las ventas de esta Cyber-shot. Tampoco lo esperaba Fujifilm con la X100 y acabó dando la campanada, aunque es cierto que ahora estamos hablando de una cámara que cuesta el triple. En todo caso, se trata de uno de esos modelos de prestigio, de un puñetazo sobre la mesa y una demostración de fuerza por parte de Sony. Un "sí se podía" y "hemos sido los primeros en atreverse" dicho con toda claridad.

Sony Cyber-shot DSC-RX1
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Sony Cyber-shot DSC-RX1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Al precio, por cierto, habrá que sumarle otros 600 euros sí se quiere añadir el visor óptico extraíble firmado por Zeiss o unos 450 euros si se opta por el visor electrónico. Aunque eleva la factura todavía más, es cierto que una cámara de este tipo parece quedar un poco desnuda sin este accesorio.

Pero de la larga lista de preguntas que han surgido en estas primeras 24 horas de vida de la cámara hay una que resulta imposible no plantearse al tener entre las manos esta pequeña joya fotográfica: ¿por qué no una versión con óptica intercambiable?

Ahora que ya sabemos que sí se puede encajar un sensor de formato completo en un cuerpo de dimensiones muy comedidas, tal vez esta RX1 no sólo sea una cámara de prestigio, sino también un globo sonda hacia esa NEX de formato completo que desde hace ya tiempo se cuela en los sueños de algunos fotógrafos.

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