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OpiniónEnfoque diferencial

No estaba todo inventado

 
9
SEP 2013

Se oye por Madrid entre los fotógrafos el dicho "nunca digas que no se puede organizar peor porque seguro que aparece alguien y te sorprende". En efecto, modernizado el refranero pero siempre sabio, lo que ha hecho Sony con la reciente presentación de sus cámaras (¿cámaras?) QX es callar las bocas de todos los que algún día dijimos que en fotografía estaba todo inventado.

Aunque es cierto que la idea de separar el objetivo de la cámara no es una nueva ocurrencia (lo hemos visto en bastantes películas y algo distinto pero bastante parecido aparece desde hace tiempo en el catalogo de Ricoh, sin ir más lejos), el mérito se lo lleva quien transforma la fantasía de una mente creativa en una realidad palpable. ¿Alguien se acuerda del eFilm? La idea, en su momento, era buena, pero nadie la llevó a este plano de la realidad. Y ahí se quedó, como anécdota de columnas.

Dejando al margen las primicias, los nuevos productos de Sony son una constatación (¿alguien aún lo dudaba?) de que la telefonía móvil está ganando ya a las cámaras compactas digitales y que esta salida no es sino hacer bueno aquello de unirse al enemigo que no se puede vencer. Y es una magnífica jugada, ya que no sólo no se sale derrotado, sino que encima se sacan beneficios.

No podemos evitar pensar en cómo los nuevos Sony QX pueden cambiar las normas de juego en muchísimas disciplinas fotográficas

Me acuerdo cuando cierta marca luchaba contra la piratería en Internet y al mismo tiempo fabricaba reproductores de vídeo compatibles con un formato que sólo se utilizaba, precisamente, en las películas colgadas de forma dudosa en la red. Hipocresía, lo llamarán algunos; supervivencia, dirán otros. Pues esto de Sony es supervivencia y no permitir que dos ramas de tu marca compitan entre sí, sino que trabajen juntas.

¿Significa esto el fin de las cámaras de los teléfonos? En absoluto, aunque sí pone en cuestión la presencia de objetivos potentes en teléfonos. Si el inconveniente de fabricar productos "todo en uno" es que hay quien pueda pensar que no necesita -ni quiere- todo lo que compra, la ventaja de los nuevos objetivos de Sony es que uno puede tenerlo todo en un mismo dispositivo y al mismo tiempo no tenerlo.

Aunque aún es pronto para cantar victoria y al producto le quedan todavía muchos pasos que dar para ser una pieza realmente utilizable para todo lo que nuestra retorcida imaginación da de sí, no podemos evitar pensar en cómo este sistema puede cambiar las normas de juego en muchísimas disciplinas fotográficas. Dejar la cámara en un nido de pájaros, colocar el objetivo en lugares antes impensables en un evento deportivo o incluso robar fotografías a lo "paparazzi" son algunas de las posibilidades si el sistema cuaja y se mejora.

Insisto en esto último: esta invención aún tiene que mejorar y hacerse fuerte. Si Sony lanza ahora las campanas al vuelo, su producto será un gigante con pies de barro. Recordemos lo que le ocurrió a Olympus y su moribundo Cuatro Tercios, un sistema que prometía mucho pero que no encontró el camino adecuado.

La primera patata caliente desde Sony la han resuelto moderadamente bien. Unos 200 euros para el Cyber-shot DSC-QX10 es un precio que, sin ser un regalo, está al alcance de aquellos deseosos de adentrarse en este nuevo universo permitiendo, al mismo tiempo, que el boca a boca confirme -o desmienta- la utilidad del producto. De nada sirve un producto que no satisface al usuario final, pero tampoco sirve de mucho un producto que, aun funcionado bien, no ves en manos de la gente.

De acuerdo: hay en estas líneas mucha hipótesis, mucho ejercicio de futurólogo y un tufillo a "sólo era una opinión" por si la cosa no funciona. Pero, oigan, si otros ya metieron la pata y no pasó nada, déjenme que me tire un poco a la piscina, que se acaba el verano y aún no la he catado.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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