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Prueba de producto
MáS AUTOMáTICO QUE NUNCA

Sony Party-shot: toma de contacto

 
8
DIC 2009

Aunque la definición de "fotógrafo personal" que Sony le dio a este peculiar soporte motorizado tal vez resulte excesiva, lo cierto es que el Party-shot bien podría ser un primer paso hacia el automatismo total de las cámaras digitales. Capaz de girar, inclinarse y modificar la focal y el encuadre, en QUESABESDE.COM hemos querido poner a prueba este juguete que promete liberarnos de la tarea fotográfica.

Su denominación técnica es IPT-DS, pero Sony ha preferido bautizar su nueva base motorizada con el más descriptivo y familiar nombre de Party-shot. A fin de cuentas, de eso se trata: un curioso invento que, en combinación con una cámara y gracias a su total movilidad, se encarga absolutamente de hacerlo todo.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Para probar el Party-shot hemos utilizado la Sony Cyber-shot DSC-WX1, una de las dos cámaras compatibles -por ahora- con esta base motorizada.

Cuesta 150 euros, y por ahora es sólo compatible con las Cyber-shot DSC-WX1 y TX1. Aunque su público potencial es bastante limitado, en QUESABESDE.COM hemos estado trasteando unos cuantos días con él para descubrir si merece o no la pena incluirlo en la lista de regalos para estas próximas Navidades.

Mejor con pilas
Pocas explicaciones requiere el funcionamiento de este Party-shot. Con un diseño redondeado y unas luces en la zona baja que le dan cierto aspecto futurista, una de las contadas decisiones que tendrá que tomar el usuario es si conecta el aparato a la red eléctrica u opta por emplear dos pilas de tipo AA.

Sony Party-shot
Sony Party-shot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Party-shot
Sony Party-shot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Esta segunda opción es sin duda la mejor, puesto que, además de ahorrarnos el engorroso cable, la capacidad de giro y movimiento no se verá limitada.

Una vez colocada la cámara sobre la base con el correspondiente adaptador, basta con poner en marcha los dos aparatos a través de sus respectivos interruptores para que comience a girar y moverse.

Sony Party-shot
Sony Party-shot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En el soporte disponemos también de una rosca estándar, por lo que también puede ser una buena idea montar el Party-shot en un trípode en lugar de dejarlo sobre la mesa para tener una posición más elevada.

Giro y frecuencia
Tras pulsar el botón "menu" de la base accedemos a una limitadísima lista de opciones a través de la pantalla de la cámara. Básicamente, podemos seleccionar dos parámetros: el giro de la base (90, 180 grados o un ángulo libre) y la cantidad de fotos a realizar.

Sony Party-shot
Sony Party-shot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La "frecuencia de toma" se traduce también en tres niveles (alto, medio y bajo) y nos permite decidir la cantidad de fotos por minuto que realizará la cámara y su insistencia a la hora de hacer retratos a la gente que nos rodea.

Sony Party-shot
Sony Party-shot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Party-shot
Sony Party-shot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Aunque el primer instinto sea ajustar el nivel más alto -cuantas más fotos, mejor y más divertido-, la verdad es que el Party-shot puede llegar a resultar un tanto cansino pasados los primeros minutos y la sorpresa inicial. Más aún si cada una de las fotos incluye también un disparo de flash.

Impredecible
Pese a que Sony no ha dado muchos detalles técnicos sobre el funcionamiento de su Party-shot, está claro que la detección facial es el pilar fundamental de su sistema. La base va girando hasta detectar algún rostro, se detiene, varía el encuadre inclinando la cámara y modificando la focal y dispara.

Sony Party-shot
Sony Party-shot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

A partir de esta secuencia y tras observar el funcionamiento de la base, la verdad es que tampoco nos ha quedado muy claro cuál es la pauta lógica de los movimientos que ésta realiza. Suponiendo que siga alguna, claro.

Sony Party-shot
Sony Party-shot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En ocasiones gira durante unos segundos sin detenerse. Otras veces se queda en una zona determinada fotografiando insistentemente las personas de esa parte. Incluso puede pasar de largo sin aparente motivo.

En cualquier caso, hemos podido comprobar que funciona bastante mejor y su ritmo es más estable en entornos con una iluminación medianamente buena que en lugares muy oscuros. Algo que choca un poco con la propia idiosincrasia festiva del aparato.

También nos ha quedado claro que ni la base ni las cámaras disponen de sensores sonoros. Es decir, por mucho que nos empeñemos en gritarle o darle palmaditas para que nos saque una foto y no pase de largo, estamos seguros de que no sirve absolutamente de nada.

Sony Party-shot
Sony Party-shot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Party-shot
Sony Party-shot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La clave es olvidarse de la cámara -de hecho, ésa es la propuesta de Sony-, dejarla actuar con total libertad y luego dedicar un buen rato a ver los resultados y quedarnos con las imágenes más divertidas o espontáneas.

Original
¿Merece la pena el desembolso? Aunque es evidente que el Party-shot no aparecerá en nuestro decálogo de accesorios fotográficos imprescindibles, no deja de ser un complemento original -léase capricho- para los usuarios de las Cyber-shot DSC-WX1 y TX1.

Si alguien temía que esta base totalmente automática podría poner al fotógrafo en la lista de especies prescindibles, por ahora puede estar tranquilo.

Sony Party-shot
Sony Party-shot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Sony Party-shot
Sony Party-shot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pero más allá de su alocado funcionamiento -parte de la gracia reside ahí- y de que sólo funcione con estas dos compactas, el Party-shot no deja de ser un peculiar gadget o un divertido juguete con el que -eso sí- nos convertiremos en los reyes de la fiesta.

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