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Redacción.-
Puede que algunos se sientan seducidos por sus 24 megapíxeles. O por las ráfagas de hasta 10 fotogramas por segundo. Tal vez el vídeo Full HD a 1080p sea para otros el argumento definitivo. Pese a ello, estamos convencidos de que la NEX-7 es una de esas cámaras que entra por los ojos sin que sea necesario echarle antes un vistazo a su hoja de especificaciones.
No se percibe en ella la excesiva obsesión por la miniaturización que hoy predomina en este segmento, tiene mandos suficientes como para dejar claras sus intenciones e integra un visor electrónico que muchos reclamaban. Sony ha puesto sobre la mesa la que por ahora es la cámara de óptica intercambiable y sin espejo más completa del mercado. Y con un precio oficial que ronda los 1.200 euros, también la más cara.
¿Cómo es entre las manos? ¿Qué tal se porta su CMOS de 24 megapíxeles y tamaño APS-C? ¿Y el visor electrónico con tecnología OLED? Además de las diferencias físicas con la NEX-5N, ¿se nota el aumento de la resolución? ¿Afecta éste al ruido? Y esos dos diales en la parte superior, ¿realmente sirven para algo?
Mientras esperamos impacientes su llegada a las tiendas (parece que va para largo a consecuencia de los conocidos efectos de las inundaciones en Tailandia), hemos aprovechado la visita relámpago a España de una unidad de preproducción para responder de la mejor manera posible las muchas dudas que puede suscitar una cámara como ésta: con unas cuantas decenas de muestras, algunas de ellas para comparar su rendimiento con el de su hermana pequeña, la citada NEX-5N.
Antes de nada, configurar
Sin renunciar a unas dimensiones bastante comedidas, afortunadamente el tamaño no es la razón de ser de esta NEX. Con un cuerpo metálico, una empuñadura generosa y unos acabados cuidados, tanto con el zoom de 18-55 milímetros como con el Carl Zeiss E 24 mm f1.8 forma un conjunto muy bien equilibrado y de volumen suficientemente pequeño como para plantearse llevarlo siempre encima.
Sin entrar ahora en demasiados detalles sobre su manejo y ergonomía, lo cierto es que la NEX-7 es una de esas cámaras que requieren de cierta paciencia inicial. En realidad, esto es una buena noticia, porque el grado de configuración de los mandos es muy elevado.

 La NEX-7 (a la derecha) junto a su hermana pequeña, la NEX-5N. |
Así, disponemos de un botón de función junto al disparador al que pueden asignarse nada menos que hasta cuatro accesos directos, a los que iremos llegando en pulsaciones sucesivas. También podemos configurar a nuestro gusto los dos botones situados al lado de la pantalla -igual que en las demás NEX-, el botón central de la rueda trasera y el pulsador derecho integrado en este mismo mando.
De todos modos, la clave está en lo que Sony ha bautizado como Trinavi. Tras ese grandilocuente nombre se esconde una idea bastante sencilla: los controles básicos de la cámara residen entre diales (los dos característicos de esta cámara en la zona superior y la citada rueda trasera).
La configuración por defecto es bastante lógica, asignando a las ruedas superiores la apertura o velocidad (o ambas si optamos por el modo manual) y la compensación de la exposición a la otra. El dial trasero, por su parte, permite modificar la sensibilidad de forma muy sencilla. Si así lo deseamos, por cierto, en la pantalla puede aparecer toda esta información sobre la función asignada a cada mando.
En teoría es posible modificar estos ajustes, pero en la unidad probada (posiblemente con un firmware de control provisional instalado) hemos sido incapaces de dar con esa opción. Nos gustaría comprobar, por ejemplo, si es posible asignar el dial de modos (uno de los mandos físicos que más en falta echamos) a una de las ruedas superiores.
Visor integrado, al fin
Pero con el permiso del Trinavi y de la excelente construcción, si hay un detalle de la NEX-7 que ha servido para captar la atención de muchos fotógrafos avanzados, es su visor electrónico. Cierto que ya hay modelos sin espejo y visor integrado (las Lumix DMC-GH y G de Panasonic) pero no uno con estas dimensiones y esta filosofía más clásica.
En realidad, se trata del mismo visor con tecnología OLED y resolución XGA (2,3 megapíxeles de resolución) que ya hemos visto en la reciente Sony A77. Así que todas las alabanzas que en su momento le dedicamos a éste, también las merece la NEX-7.
Su resolución y el elevado contraste hacen que apenas echemos de menos un visor óptico convencional. Al menos el que suele verse en las cámaras con sensor APS-C de precio moderado. Incluso en situaciones de poca luz en las que los visores electrónicos sufren más, el contraste le permite disimular bastante bien este problema en la mayoría de circunstancias.
Aunque el ocular de la cámara rompe un poco la ergonomía trasera, resulta bastante cómodo. Al menos para quienes no utilicen gafas, como casi siempre. Dispone también de un pequeño sensor en el lateral que se encarga de pasar automáticamente del LCD trasero al visor electrónico al acercar el ojo a éste.
La agilidad general de la cámara es otro de los puntos que merece la pena destacar. Más allá de esos 10 fotogramas por segundo -con el foco y la exposición fijos-, la cadencia normal es de 2,5 imágenes por segundo. Ninguna maravilla, pero sí se trata de una cadencia correcta para una cámara que tampoco está pensada para usos muy dinámicos.
La puesta en marcha es instantánea y el retardo de disparo (0,02 segundos) es ínfimo gracias al uso del obturador a la segunda cortinilla. El enfoque automático tampoco decepciona: es uno de los más veloces que hemos visto en estas cámaras sin espejo, situándose al mismo nivel que el de las últimas Lumix de Panasonic.
¿24 megapíxeles mejor que 16?
Aunque el nuevo sensor CMOS de tamaño APS-C y 24 millones de puntos sea otro de los puntos fuertes de la cámara, curiosamente es también uno de los más polémicos. ¿Hacía falta elevar más la resolución teniendo en cuenta los excelentes resultados obtenidos con la anterior generación de captores de 16 megapíxeles?
Muestras: 24 MP
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Las fotografías se han realizado con una Sony NEX-7 y un objetivo Sony E 18-55 mm f3.5-5.6 OSS:
Compartimos la preocupación, así que tras revisar las muestras recopiladas durante estos primeros días de uso y enfrentarlas a las de la NEX-5N (dotada del susodicho sensor de 16 megapíxeles), la respuesta es la que nos esperábamos: se gana algo de detalle en los ajustes de sensibilidad bajos y medios, pero se sacrifica el extraordinario rendimiento con valores ISO muy altos.
Muestras: Sony NEX-7 y NEX-5N
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Las fotografías se han realizado con una Sony NEX-7 y una NEX-5N con el objetivo Sony E 18-55 mm f3.5-5.6 OSS. Haz clic bajo la imagen para descargar el archivo original en formato RAW.
NEX-5N:
NEX-7:
Es cierto que, teniendo en cuenta la densidad de fotodiodos de este CMOS, el procesador hace un excelente trabajo para mantener unos niveles de ruido y detalle aceptables. Pero los milagros no existen, y meter más píxeles en la misma superficie de captor tiene un precio.
Muestras: sensibilidad
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¿Qué aproximación es mejor? A estas alturas todos sabemos que no hay una sola respuesta para esta pregunta. Quienes vayan a trabajar con luz controlada y sensibilidades bajas apreciarán ese incremento del 50% en el número de píxeles y quedarán muy satisfechos con el nivel de detalle que ofrece la cámara. Sobre todo si le metemos delante un objetivo como el Carl Zeiss 24 mm f1.8 que también estamos probando estos días.
Muestras: sensibilidad alta
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En el lado contrario, los que sencillamente quieran olvidarse de la sensibilidad y trabajar sin tener que preocuparse por el ruido -incluso en las situaciones más complicadas- echarán de menos una resolución más moderada.
Muestras: Carl Zeiss Sonnar E 24 mm f1.8
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Las fotografías se han realizado con una Sony NEX-7 y un objetivo Carl Zeiss Sonnar E 24 mm f1.8:
Muestras: RAW
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Las fotografías se han realizado con una Sony NEX-7 y los objetivos Sony E 18-55 mm f3.5-5.6 OSS y Carl Zeiss Sonnar E 24 mm f1.8. Puedes ver la imagen en formato JPEG o descargar el archivo original en RAW:
Más allá del ruido, lo que sí se puede apreciar en las muestras obtenidas es que el rango dinámico no se ha visto tan afectado por el citado aumento de resolución. Otra consecuencia directa, por cierto: cada archivo en formato RAW pesa unos 25 MB. Nada menos.
Un nuevo referente a batir
Mientras seguimos indagando en las interioridades de esta cámara y revisando con lupa su rendimiento, está claro que nos encontramos ante uno de los modelos más notables de la temporada.
Es cierto que su elevado precio -el tándem que forma con el citado Carl Zeiss roza la categoría de capricho- hará que las ventas no sean estratosféricas, pero como puñetazo de Sony sobre la mesa no está nada mal.
Ya lo dijimos en su momento y lo repetimos tras haber pasado unos días con la cámara: uno de los últimos en unirse a la fiesta sin espejo ha sido el primero de concebir una cámara con todo lo que el fotógrafo avanzado -e incluso el profesional- suele buscar. La Sony NEX-7 es, sin duda, el nuevo referente a batir por quienes se tomen en serio el segmento de las cámaras sin espejo.
Nota: las tarjetas de memoria que aparecen fotografiadas en este artículo han sido cedidas por SanDisk como parte de un acuerdo publicitario alcanzado entre esta compañía y QUESABESDE.COM.

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