| Las Vegas / Barcelona.
Iker Morán.-
Pese a su limitada calidad fotográfica, si la gran baza de los teléfonos móviles frente a las cámaras compactas son sus herramientas para compartir fotos al instante, tal vez ha llegado el momento de que estas últimas respondan al envite.
Sony Cyber-shot DSC-G3


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Ése podría ser el planteamiento de Sony con su nueva Cyber-shot DSC-G3. Relevo de la G1, pese a su elevado precio -unos 500 dólares- y a que no llegará a los escaparates españoles, echar un vistazo a su funcionamiento fue una de las experiencias más interesantes de la pasada PMA 2009.
Ergonomía cuestionable
Bastante grande y pesada entre las manos, el diseño de la cámara es incuestionablemente atractivo, pero su manejo, una vez que se ha abierto la cubierta deslizante para ponerla en marcha, no resulta especialmente cómodo.
Sony Cyber-shot DSC-G3


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Demasiado alargada, ni el botón de disparo ni el control del zoom están bien situados para facilitar las cosas. Además, no siempre es tan sencillo como debería apañárselas con los menús táctiles de la pantalla mientras con la otra mano se sujeta el contundente cuerpo.
Sony Cyber-shot DSC-G3


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La posición de los botones de encendido y activación de la conexión Wi-Fi tampoco son el paradigma de la ergonomía, teniendo en cuenta que, al presionarlos, es casi imposible que no se desplace la cubierta de la cámara.
| Vídeo: un repaso a las prestaciones de la G3 | |
Remata la faena la tapa del compartimiento de la tarjeta y la batería, que lidia con este sistema deslizante con un mecanismo de dos partes que parece de todo menos fiable. Sin duda, las formas de la G1 nos gustaban más.
Subir y navegar
Aunque las prestaciones fotográficas de la G3 no destacan especialmente (10 megapíxeles, zoom óptico de 4x, estabilizador de imagen), la memoria interna de 4 GB y la inmensa pantalla táctil de 3,5 pulgadas de diagonal y 921.000 puntos de resolución le dan un carácter bastante singular.
Sony Cyber-shot DSC-G3


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Pero son otro tipo de aptitudes las que hacen de esta G3 un raro espécimen. Y no nos referimos a la conexión Wi-Fi que incorpora (otras cámaras la ofrecen desde hace tiempo), sino a la posibilidad de servirnos de ella para colgar fotos en galerías on-line directamente desde la cámara y -sobre todo- navegar por Internet.

 Un televisor Bravia reproducía en la PMA las páginas web visitadas con la G3. |
Según pudimos comprobar en las demostraciones realizadas por los técnicos de Sony con un prototipo presente en la PMA, subir imágenes es relativamente sencillo.
Sony Cyber-shot DSC-G3


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Una vez conectada la cámara a una red inalámbrica -la G3 llegará con acceso gratuito a los "hot spot" de AT&T hasta finales de 2012- basta acceder a la función "Easy Upload", seleccionar la galería utilizada y las fotos a subir y esperar unos segundos.
Sony Cyber-shot DSC-G3


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Algo más enrevesadas parecen las funciones relacionadas con el navegador. Cierto que una cámara de fotos no está pensada para consultar páginas web, pero ya que ofrece tan exclusiva función, no estaría de más potenciarla y hacerla más manejable.
Apuesta de futuro
Es cara, su ergonomía no pasará a los anales de la historia y no estará disponible en muchos países. Aun así, la Cyber-shot DSC-G3 es uno de esos ejercicios de futurología que Sony suele realizar de vez en cuando y que -la verdad- suponen un soplo de aire fresco para un catálogo con excesivos modelos y muy pocos de ellos realmente originales.
Sony Cyber-shot DSC-G3


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Queda mucho trabajo por hacer, y es evidente que esta G3 es sobre todo un experimento dirigido a los amantes de la tecnología pura y dura, pero, ¿quién nos dice que el futuro de las cámaras compactas no vaya hacia este terreno on-line?

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