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Prueba de producto
SONY CLIé PEG-TH55

Sony Clié PEG-TH55: análisis

 
8
JUN 2004

Último modelo, nunca mejor dicho. El Clié PEG-TH55 será probablemente el último ordenador de bolsillo que lance Sony en Europa tras el reciente anuncio de su retirada de este sector en todo el mundo, excepto en Japón. A modo de despedida, la compañía nipona nos obsequia con un ordenador de bolsillo, el TH55, muy completo: incluye conexiones Wi-Fi y Bluetooth, una gran pantalla de 320 X 480, una batería de larga duración, cámara incorporada... Quizás le falte un poco de "poder": con 123 MHz y 32 MB de RAM, el TH55 se quedará corto si le exigimos más de la cuenta. A ojo desnudo, su tamaño es superior al de otros PDA, pero también es cierto que con las prestaciones que incluye -empezando por su impresionante pantalla- no se puede encontrar nada más pequeño: sus medidas son de 121 x 73 x 16 mm.

Gran pantalla

Lo primero que llama la atención de este ordenador de bolsillo es su gran pantalla TFT transflectiva, muy luminosa. Probada en exteriores e interiores, el resultado es siempre excelente, incluso exponiéndola a luz intensa. El tamaño importa: con una resolución de 320 x 480 píxeles y 3'8 pulgadas de diagonal, es de lo más generoso que se puede encontrar actualmente en este tipo de aparatos. Lástima que las aplicaciones que le acompañan de serie no siempre incluyan la posibilidad de cambiar su orientación para acoger el formato panorámico.

Sea como sea, el TH55 incluye una gruesa cubierta de plástico oscuro y transparente, a través de la cual podremos ver las alarmas de agenda sin tener que abrir el PDA. Extremadamente práctico, pero también muy sucio. Inevitablemente, nuestras huellas digitales quedarán marcadas en el plástico, y de vez en cuando tendremos que pasarle un paño -¿la manga de la camisa?- para retirarlas.

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Siguiendo con el repaso externo de la máquina, llama bastante la atención el minúsculo lápiz óptico que nos servirá para comunicarnos con el TH55. Su diámetro se asemeja mucho al de un palillo para limpiar las orejas. Resulta incómodo, escurridizo.

No todo son malas noticias: el TH55 incluye en su parte trasera un práctico sistema de botones para navegar entre menús y submenús, compuesto de tres botones y un dial. Cuando se le coge la práctica funciona realmente bien, pero inevitablemente en algún momento tendremos que recurrir al uso de nuestro pequeño palillo.

Por lo que respecta a botones, la carcasa no anda escasa: cuatro en la parte frontal, para acceder a los programas más utilizados; cuatro en el lateral izquierdo (obturador de la cámara, abertura del objetivo, botón de encendido y grabadora de voz), y los cuatro mencionados en la parte trasera, para navegar entre los menús de las aplicaciones.

La paciencia tiene premio

Le damos al botón de encendido y empezamos a trabajar con la máquina. Paciencia: en un principio, la organización parece compleja, pero todo es cuestión de adaptarse. El TH55 nos recibe con un menú lateral que nos permite acceder a todas las aplicaciones de la máquina.

Atacamos las más utilizadas por cualquier usuario: agenda, notas, tareas... Primera sorpresa: Sony pone a nuestra disposición el software Clié Organizer, que reúne las utilidades de siempre con detalles añadidos. En la agenda, por ejemplo, se explota el uso del color para diferenciar citas, y sobre todo, se pueden hacer anotaciones manuscritas, como si de una agenda en papel se tratara. Además, se puede vincular a cada cita documentos de audio grabados por nosotros mismos o bien fotografías, a través de un submenú situado bajo la agenda.

En el conjunto de las aplicaciones se han añadido detalles que hacen mucho más práctica la gestión de nuestro día a día. Eso sí, a base de menús, submenús, iconos complejos... No hay que agobiarse: con un poco práctica nos vamos haciendo dueños de la máquina, y se compensan nuestros esfuerzos.

Introduciendo datos

El TH55 incluye, básicamente, cuatro maneras de introducir datos: manuscrito, Graffiti, Decuma y teclado virtual. Los resultados obtenidos con ellos son bastante desiguales. En el apartado manuscrito, el resultado es excepcional. La máquina redondea las líneas conforme vamos escribiendo, evitando ese efecto "ortopédico" que se produce en otros aparatos. Un placer.

La introducción de datos a través de los lenguajes Decuma y Graffiti arroja también buenos resultados: la máquina entiende fácilmente nuestros movimientos de palillo, y los transforma en los caracteres correctos. Todo se tuerce al llegar al teclado virtual: mientras en otras máquinas basta un leve roce sobre la letra para que sea introducida, el TH55 que ha podido testear QUESABESDE.COM exige contundencia: no basta con un leve toque para que el ordenador se dé por enterado.

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En este mismo apartado, cabe destacar que el software que incorpora esta computadora de mano incluye el programa Picselviewer. Se trata de un potente visor de documentos que permite revisar desde una fotografía -en la mayoría de los formatos comunes- hasta un archivo de Microsoft Word. Mirar, pero no tocar, porque este software no permite modificar archivos de texto. Para poderlo hacer, habrá que instalar en el PDA el programa correspondiente, que no viene de serie.

Muy conectado

Uno de los aspectos más recomendables del TH55 es su alta capacidad de conexión, mediante Bluetooth y el protocolo Wi-Fi (802.11b). Ambas prestaciones la convierten en una computadora ideal para su uso en medios corporativos, donde se pueden establecer redes inalámbricas e interconexiones entre ordenadores. Pocas opciones quedarán, si no, para el usuario de aquellos países en los que los puntos de conexión Wi-Fi aún escasean.

Cámara sencilla

Mención aparte merece la cámara que viene integrada en el TH55. Cabe tener en cuenta que su resolución no supera los 0.3 megapíxeles, con lo cual el tamaño máximo de las imágenes llegará a los 640 x 480 píxeles. No sustituirá, en ningún caso, nuestra cámara digital, pero en todo caso, resulta muy útil su uso para "escanear" documentos o capturar la prueba del delito. La pantalla, como en otros PDA dotados de cámara, hace las veces de visor para encuadrar las fotografías.

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En efecto, la calidad de las imágenes capturadas con la cámara del TH55 es pésima, inferior a la de una de aquellas cámaras digitales de plástico de 1 megapíxel. Qué mejor prueba que las imágenes de muestra que adjuntamos. Si alguien pretendía comprarse el TH55 para inmortalizar sus mejores momentos, que vaya despejando esta posibilidad. Además, la inexistencia de una unidad de flash inutiliza su uso en situaciones con escasez de luz. Una lástima.

Técnicamente lenta

El procesador de la TH55 no llega más allá de los 123 MHz. Esto se nota en cuestiones tan diferentes como el cambio de una aplicación a otra, o en la descarga de juegos. Por otro lado, la memoria RAM disponible, de 32 MB, la sitúa por debajo de las últimas novedades aparecidas en el sector, aunque cabe destacar la eficiencia con que el sistema operativo Palm OS utiliza la memoria disponible. En cualquier caso, siempre nos queda la posibilidad de ampliarla mediante la ranura para tarjetas MemoryStick.

Ampliaciones a través de la ranura MemoryStick

Como suele pasar en los Clié de Sony, la TH55 incluye un zócalo lateral para tarjetas MemoryStick. Sony no incluye ninguna tarjeta de serie, a pesar de que resultan bastante necesarias para poder utilizar todas las prestaciones de la máquina: reproducción de audio, vídeo, descarga de las fotos que hemos tomado de la cámara incorporada...

En este último aspecto, por ejemplo, si no se dispone de tarjeta MemoryStick, aún es posible efectuar el intercambio de datos entre el PDA y ordenador. Eso sí, tendrá que ser a través de la conexión Bluetooth o del puerto de infrarrojos, lo cual supone un engorro, porque la transferencia se efectúa de archivo en archivo.

Puestos a criticar el paquete de serie, no hubiera estado de más incluir un mejor sistema de sincronización con el ordenador: conectar la máquina a una base fija, darle a un botón y esperar, mientras -de paso- se va recargando la batería. Este tipo de sistema existe como periférico, pero el que viene de serie es engorroso: se conecta a la máquina un adaptador de donde salen dos cables -uno a la máquina y otro a la corriente eléctrica- y para efectuar la sincronización hay que navegar hasta el icono correspondiente, en el menú de "Utilidades".

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Este engorro no existe en otras máquinas como el Palm Tungsten T3, donde la base ya viene de serie. Naturalmente, eso se nota en el precio, y Sony ha decidido sacrificar esta cómoda prestación. Al final, acabamos obteniendo lo mismo, recarga de la batería y sincronización con nuestro ordenador, pero de una forma ligeramente más incómoda.

Sintetizando, el Clié PEG-TH55 resulta ser un ordenador de bolsillo bastante completo y muy apto para usuarios que no exijan grandes esfuerzos a la máquina. Sin duda alguna, es una buena opción para quien necesite un PDA repleto de opciones y con múltiples prestaciones, pero es probable que decepcione a los que busquen algo más que eso.

TEXTO: Gerard Maristany
FOTOS: Xavier Tomàs

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