• Kodak EasyShare V610: toma de contacto y muestras
  • Sony A100: toma de contacto y muestras
Prueba de producto
NACE LA PRIMERA SLR DE SONY

La Sony A100, a examen

 
7
JUN 2006

El desembarco de Sony en el mercado de las réflex digitales ya es una realidad. La Sony A100 (α100) ha saltado a la palestra con un cuadro de especificaciones que, no por esperado, pierde potencial sobre el papel. 10 megapíxeles, estabilizador de imagen en el cuerpo, limpieza del sensor y ópticas Carl Zeiss son sus pilares; la herencia de Konica Minolta y la experiencia digital de Sony, su ADN. Pero será sin duda la reacción de la competencia frente a este nueva situación una de las mayores incógnitas.

A estas alturas, ni el nombre ni las especificaciones de la A100 (o α100) no eran ningún secreto para los habituales del sector. El titular de ayer aguardaba desde hacía días en el frigorífico de la información a la espera de que Sony diera el pistoletazo de salida en forma de nota de prensa y confirmación oficial.

Y es que la multinacional parece que ha querido aprovechar su ceremonia de inauguración en la arena réflex para rendir un sentido homenaje a otras marcas que desde hace ya tiempo ponen en práctica esa peculiar política informativa basada en las filtraciones que campan a sus anchas por foros y páginas especializadas.

No obstante, pese a que muchas de las características de la cámara ya fueran "vox populi" durante las últimas semanas y que, a primera vista, la A100 pudiera parecer una resurrección de la Konica Minolta Dynax 5D, lo cierto es que la nueva réflex llega cargada de prestaciones que merecen una segunda lectura y de importantes implicaciones para el resto de actores del mercado.

CCD de 10,2 megapíxeles
La resolución de la A100 es una de las primeras visitas obligadas a la hora de adentrarse en su cuadro técnico. Pese a que los indicios iniciales apuntaban a una réflex de 6 millones de puntos -en consonancia con esa 5D en la que se supone que se inspira-, finalmente Sony ha optado por equiparla con un sensor CCD de 10 millones de píxeles.

El tamaño del captor se mantiene en los cánones marcados por el formato APS-C, por lo que el factor de multiplicación de la distancia focal que habrá que aplicar a las ópticas es de 1,5x.

Aunque habrá que esperar a tener las primeras unidades entre las manos para poder valorar los resultados que ofrece este captor, la decena de megapíxeles ya ha despertado la misma pregunta que en su día surgió con la Cyber-shot DSC-R1 y que en aquel caso quedó descartada por motivos evidentes: ¿se trata del mismo sensor que el empleado por la Nikon D200?

Puestos a conjeturar, tampoco faltan los que apuntan no sólo a la SLR de Nikon, sino también a la nueva réflex que Pentax está desarrollando y que también equipará un sensor de 10 millones de puntos.

En cualquier caso, sí llama la atención la alta resolución seleccionada para el desembarco de un modelo que, en principio, se coloca en el lugar que ocupaba la 5D, con un cuerpo similar aunque con prestaciones por encima de ésta e incluso superiores a la también desaparecida Dynax 7D.

Y es que, aunque en este segmento la resolución no es, ni mucho menos, el único factor determinante, sí mantiene cierta importancia mediática que Sony ha querido y ha sabido explotar con este lanzamiento. Las comparaciones con los 8 megapíxeles de la Canon EOS 30D o incluso con la decena de la D200 -ambas más caras que la A100- no tardarán en llegar.

Procesador Bionz
Pero, más allá de la autoría del sensor o de las posibles coincidencias con otros modelos, será en última instancia el nuevo procesador Bionz el que marque las diferencias y demuestre el potencial que esconde el captor.

Son varios los puntos en los que merece la pena detenerse al hablar de este nuevo motor de imagen. La agilidad de la A100, por ejemplo, se mueve en unos parámetros bastante modestos (3 fotogramas por segundo) que recuerdan que no se trata de un modelo con aspiraciones profesionales.

Sorprende, eso sí, la brecha que se abre entre la posibilidad de disparo ilimitado en formato JPEG -siempre que la velocidad de la tarjeta lo permita, claro está- y los 6 fotogramas a los que queda limitada la grabación en formato RAW, además de los 3 de cuando se realiza la captura simultánea de ambos archivos.

Respecto a las sensibilidades, la A100 parece apostar por una postura algo conservadora al limitar el valor máximo a 1600 ISO. Las réflex predecesoras de Konica Minolta alcanzaban los 3200 ISO, pero dado el cambio de sensor y procesador la comparación tampoco resulta demasiado relevante.

Todo ello podría hacer pensar que la compañía ha querido asegurar unos niveles de ruido controlados, de tal forma que las imágenes conseguidas en todo el rango de sensibilidades sean utilizables.

El rango dinámico, por su parte, sí aporta alguna novedad. Así, uno de los puntos resaltados por la propia compañía al hablar del procesador Bionz es la función denominada Optimización del Rango Dinámico (DRO). Según estas mismas explicaciones, se consigue optimizar la exposición de la escena, analizando la imagen durante el procesado, antes de ser comprimida en formato JPEG.

Aunque se asegura que se trata de la primera solución de este tipo basada en hardware, desde hace tiempo Fujifilm también se ha movido en un campo similar al permitir realizar algún ajuste en el rango dinámico de las capturas de su FinePix S3 Pro.

También Carl Zeiss
Los responsables de la marca ya habían anunciado sus intenciones de crear no sólo una o varias cámaras réflex, sino todo un sistema de cuerpo, ópticas y accesorios. Así, junto a la Sony A100 llegan casi dos decenas de objetivos, entre los que se pueden distinguir nuevos objetivos desarrollados para la ocasión y algunos más veteranos que han pasado de su origen Konica Minolta a rebautizarse con la denominación SAL.

Sin embargo, es el trío de objetivos Carl Zeiss para la nueva montura SAL o α uno de los aspectos más reseñables. Tras años de relación en la gama Cyber-shot, Sony ha querido aprovechar el tirón de prestigio que supone el nombre de la mítica firma germana de ópticas para dar un espaldarazo a su nuevo sistema réflex, acompañándola de un zoom Vario-Sonnar T* 16-80 mm f3.5-4.5 DT y dos objetivos fijos: un Planar T* 85 mm f1.4 y un Sonnar 135 mm f1.8, ambos con precios estimados por encima de los 1.000 euros.

Aunque la colaboración de Carl Zeiss en el proyecto era una de las posibilidades que se barajaba, pocos se atrevían a aventurar si se trataría de objetivos de enfoque manual -similares a los anunciados por Zeiss para Nikon F- o, como finalmente ha sido, de lentes dotadas de autofoco. Una tecnología en la que la experiencia con las réflex de Contax puede haber sido un importante pilar.

Carl Zeiss Planar T* 85 mm f1.4
Carl Zeiss Planar T* 85 mm f1.4

Mientras algunos ya se aventuran a preguntar por el origen de estas ópticas -genuinas Carl Zeiss o simplemente firmadas por esta marca- tal vez resulte más productivo fijarse en sus círculos de imagen para trazar hipótesis sobre el futuro desarrollo del sistema.

A pesar de que, como hemos visto, la α100 opta por un sensor APS-C, no faltan rumores sobre una próxima cámara profesional de la que incluso se baraja el empleo de un sensor full-frame. Aunque la presencia de un Carl Zeiss desarrollado exclusivamente para el círculo de imagen de este sensor -y distinguido con la denominación DT- y la presencia de muchas ópticas de similares características en el listado pudiera servir para descartar esta opción, tampoco hay que olvidar que los otros dos Zeiss -así como un buen número de ópticas- son de cuadro completo.

Otra cuestión que puede resultar especialmente interesante para los usuarios de Konica Minolta es si la compatibilidad de monturas será retroactiva, es decir, si estos nuevos objetivos Carl Zeiss podrán emplearse en las descatalogadas Dynax 5D y 7D.

La herencia Dynax
El aspecto y las dimensiones del cuerpo -similar a los de otros modelos réflex situados en la base del catálogo- dejan claro que el molde de la Dynax 5D de Konica Minolta ha sido la base para empezar a trabajar.

Las dimensiones de la cámara, la pantalla de 2,5 pulgadas, las dos ruedas de control que coronan su parte superior, la ranura para tarjetas CompactFlash -ni siquiera se ha habilitado un segundo espacio para MemoryStick, y en su lugar se recurre a un adaptador- son muestras del legado de la réflex más sencilla de Konica Minolta.

Pero las similitudes terminan aquí. El sistema de autofoco de 9 puntos -éste también presente en la 5D- con cuatro modalidades, el sistema de medición de 40 zonas, la resolución de la pantalla aumentada hasta los 230.000 píxeles, el sistema Autofocus EyeStart del visor (que como indica su nombre, activa el enfoque automático al acercar el ojo al visor) o la autonomía de 750 disparos de las nuevas baterías Stamina son novedades que convierten a la α100 en una más que digna heredera de la Dynax 7D, embutida en un cuerpo similar al de la 5D.

Cuerpo estabilizado y sensor sin polvo
También el estabilizador de imagen ha sobrevivido al cambio generacional y de marcas, aunque ahora lo hace con la denominación Super SteadyShot y con prestaciones mejoradas respecto al Anti-Shake original. Atendiendo a los datos de Sony, es posible disparar hasta tres puntos y medio por debajo de la velocidad recomendable sin que las imágenes resultantes aparezcan movidas.

Por tanto, y como se esperaba, la α100 llega dotada de un sistema de estabilización en el cuerpo que se basa en la colocación del CCD sobre una plataforma móvil capaz de compensar las trepidaciones a la hora del disparo. De este modo, la inmensa mayoría de las ópticas que se coloquen en la bayoneta de la SLR de Sony pasan a disfrutar de las ventajas de la estabilización.

Sony y Pentax, con la tecnología SR de la Pentax K100D, ya han optado por este camino. Habrá que ver ahora cómo reaccionan Nikon y Canon, que optan por la estabilización en la propia óptica -un sistema de eficacia indiscutible, pero evidentemente más caro- u Olympus, que aún no se ha estrenado en esto de los estabilizadores en sus réflex del sistema Cuatro Tercios.

Con el permiso de Carl Zeiss, tal vez en la limpieza del sensor que ofrece la α100 resida una de las jugadas mejor ejecutadas por la compañía. El sistema, según explican, se basa en interponer una película protectora delante del filtro Low Pass que acompaña al sensor y aprovechar los movimientos del sistema de estabilización del CCD para agitarlo y desprender la suciedad cada vez que se apague la cámara.

Además de las irremediables comparaciones con el filtro SSWF de Olympus -que también usará la Lumix DMC-L1 de Panasonic- las implicaciones que este paso de Sony puede tener no son baladíes.

Así, no sólo los miembros del sistema Cuatro Tercios pierden la exclusividad en una de sus bazas más importantes, sino que el resto de marcas, empezando por Nikon y Canon, quedan en una posición poco cómoda al no disponer de ninguna solución factible para este problema.

Un revulsivo para el sector
Como hemos ido viendo, es pronto para valorar el desembarco de Sony en el mundo de las ópticas intercambiables, pero ya es posible vislumbrar no pocas incógnitas sobre el nuevo mercado que se avecina.

De entrada, no parece que la α100 vaya a llegar sola. Su presentación antes del verano y la celebración de la feria Photokina a finales de septiembre hacen pensar que la marca tenga preparada una segunda réflex para otoño, ésta con pretensiones más profesionales (tal vez la SLR de gama profesional que Konica Minolta nunca llegó a presentar y que tendría en la Dynax 9 su referente analógico).

Suposiciones aparte, este primer modelo parece llegar dispuesto a no pasar desapercibido ni en prestaciones ni en precio. Por unos 900 euros -sólo el cuerpo- ofrece una combinación de resolución, estabilización y limpieza de sensor que, hasta ahora, ninguna otra SLR ha ofertado. Las ópticas Carl Zeiss son la guinda para los más sibaritas y un aperitivo de lo que está por venir.

¿En qué lugar se coloca, pues, la α100? Según Sony, es una réflex básica, pero atendiendo exclusivamente a los datos teóricos, parece ocupar un nuevo puesto bastante por encima de la gama básica (Canon EOS 350D, Nikon D50, Olympus E-500). Incluso parece aspirar a convertirse en una alternativa más económica de la Canon EOS 30D o incluso de la Nikon D200, sacrificando velocidad y algunas características, como la empuñadura vertical.

El podio de las réflex digitales ya tiene un nuevo aspirante, dispuesto a cuestionar el statu quo actual. Si Nikon miraba con desconfianza desde el segundo puesto los avances del sistema Cuatro Tercios capitaneado por Olympus -medalla de bronce-, posiblemente ahora serán estas dos compañías las que vuelvan su mirada hacia Sony.

Sólo falta esperar a tener un modelo entre las manos para ver si las buenas perspectivas sobre el papel se materializan también al pulsar el obturador.

Etiquetas
Productos relacionados (1)
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar