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Prueba de producto
Sony A7R II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Sony A7R II: prueba de campo

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SEP 2015
Texto: Iker Morán  |  Fotos: Álvaro Méndez   |  Hong Kong / Barcelona

Elegir qué cámara llevarse de viaje no siempre es fácil, pero hay veces en las que no hay margen para las dudas. La nueva y esperadísima Sony A7R II había llegado justo a tiempo para colarse en nuestra mochila rumbo a Hong Kong, así que no podíamos decirle que no. Sobre todo teniendo en cuenta que llevábamos unos meses esperándola y que hablamos de la cámara de moda del momento.

Una de las ciudades más interesantes y trepidantes del mundo y la cámara de formato completo y 42 megapíxeles de la que todo el mundo habla. No suena nada mal, pero para asegurarnos de estar a la altura de las circunstancias de nuestra compañera de viaje elegimos el también reciente Zeiss Distagon 35 mm f1.4 FE.

Sony A7R II
Sony A7R II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Un equipo de lujo valorado en más de 5.000 euros que completamos con el polivalente zoom Sony 24-240 mm f3.5-6.3. Seguramente no es la óptica en la que primero pensaríamos para esta cámara -ni la segunda, ni la tercera-, pero además de la comodidad de sus focales teníamos curiosidad por ver si era capaz de soportar las exigencias de calidad del nuevo sensor de Sony.

¿Reportaje o estudio?

Lo bueno de tantas horas de avión de ida y vuelta es que sobra tiempo para reflexionar todo lo que haga falta sobre la nueva estrella de Sony, que tantos ríos de tinta está haciendo correr en las últimas semanas.

Porque, no nos engañemos: preguntarse en voz alta y a estas alturas si una cámara de semejantes prestaciones y precio es buena, no solo es ridículo, sino también una pérdida de tiempo. Claro que la A7R II es buena. Una de las mejores cámaras que hemos tenido ocasión de probar en todos estos años, para ser más precisos. Pero eso era fácil de imaginar a poco que se conozca el buen trabajo de Sony con sus CMOS de formato completo, más teniendo en cuenta la apuesta por un sensor retroiluminado en este caso.

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Sony A7R II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

¿Estamos ante una cámara con usos muy concretos como las Canon EOS 5DS o ante algo mucho más polivalente, en línea con la Nikon D810?

Aquí la pregunta es otra. U otras, mejor dicho. ¿Estamos ante una cámara de estudio y con usos muy concretos como las EOS 5DS de Canon o ante algo mucho más polivalente, en línea con la Nikon D810 y por tanto una máquina perfecta para plantearse hacer con ella un reportaje de viaje como este?

Eso es lo que, como siempre, nos hemos propuesto resolver aprovechando esta escapada a Hong Kong, con muchas muestras y experiencia de uso sobre el terreno y poca de esa teoría ya tantas veces repetida.

Y no, no nos olvidamos del vídeo ni de que tenemos entre manos la primera cámara fotográfica de formato completo capaz de grabar directamente secuencias en resolución 4K. Precisamente por eso hemos optado por dejar para más adelante el análisis de esta prestación.

Buena ergonomía con algunos peros

Nada como haber estado trabajando recientemente con las nuevas Canon EOS 5DS para saber apreciar la contención en peso y tamaño de la nueva A7R II. Siempre, claro está, teniendo en cuenta que estamos hablando de una cámara de formato completo de construcción sellada y que en ella hemos montado un objetivo que no es precisamente pequeño. Pese a ello, el conjunto está bien equilibrado y dentro de los límites de lo que estaríamos dispuestos a llevar encima cada día durante un viaje.

No obstante los menús de esta Alpha con montura E siguen sin ser todo lo prácticos o intuitivos que nos gustaría. Es verdad que en ella hay muchas opciones de configuración personal de los mandos y suficientes accesos directos.

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Clones

Todo lo dicho sobre la A7 II es perfectamente aplicable a este modelo, pues se trata de cuerpos casi idénticos

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Sony A7R II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony A7R II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony A7R II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony A7R II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony A7R II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony A7R II
Álvaro Méndez (Quesabesde)

También que los usuarios de modelos anteriores o de muchas Sony compactas se sentirán rápidamente como en casa. Pero quienes vengan de otras firmas –se supone que ese es el objetivo de Sony y de cualquier compañía- es posible que tengan la sensación de estar más ante un aparato electrónico que uno fotográfico. Una percepción que algunos fotógrafos ya han compartido con nosotros y que recordamos cada vez que nos toca trabajar con una Sony.

En cualquier caso todo lo dicho sobre la A7 II es perfectamente aplicable a este modelo, puesto que se trata de cuerpos casi clónicos. Bien por esa empuñadura mejor conseguida y por el doble botón de función en la parte superior, aunque la configuración del enfoque –luego hablaremos del tema- nos sigue pareciendo menos ágil de lo deseado.

A falta de pantalla táctil para poder seleccionar con un solo toque un punto de la escena al que dirigir el foco, debería ofrecerse alguna configuración con la que seleccionar el punto de foco no requiera un mínimo de dos pasos, incluso cuando ya hemos ajustado los parámetros de la cámara de la forma que nos parece más práctica asignando a uno de los cuatro pulsadores del dial trasero la selección de la zona de enfoque.

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Sony A7R II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El visor electrónico es excelente y funciona como casi perfecto antídoto contra la nostalgia por los visores ópticos

Excelente nota también para el visor electrónico, que durante las dos semanas de convivencia con la cámara ha funcionado como casi perfecto antídoto contra la nostalgia por los visores ópticos. Y antes de que se nos olvide: en la larga lista de prestaciones también figura la conexión Wi-Fi.

Otro detalle que nos ha gustado es que, además de permitir la carga de la batería en la cámara, la A7R II llega acompañada de un cargador externo. Al menos nos ha gustado hasta comprobar que la autonomía es muy justa: menos de 400 disparos sin tocar el vídeo y acordándonos de apagarla de camino a otro lugar. Un registro muy discreto para una cámara de este nivel.

También se ha hablado mucho en las últimas semanas de los supuestos problemas de calentamiento de la cámara y la influencia de este fenómeno en la limitación del tiempo de grabación en 4K. En nuestro caso no nos hemos encontrado con ningún problema ni a la hora de grabar vídeos, ni en el terreno fotográfico pese a estar trabajando a temperaturas por encima de los 30 grados centígrados y a pleno sol en muchas ocasiones. Sí, Hong Kong es muy duro en agosto.

A falta de pantalla táctil para poder seleccionar con un solo toque el punto de enfoque, debería ofrecerse alguna configuración para que ello no requiera un mínimo de dos pasos

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Sony A7R II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
42 megapíxeles retroiluminados

Pero no nos hemos ido hasta Hong Kong para hablar de lo divino y lo humano de una ergonomía de sobra conocida y a la que, más allá de los detalles siempre mejorables, uno acaba acostumbrándose tras un par de horas. Si hemos venido hasta aquí cargados con la joya del escaparate de Sony es para ver de lo que es capaz ese sensor de 42 megapíxeles. El primero, además, de formato completo y con retroiluminación, una tecnología reservada hasta ahora a captores más pequeños.

Los resultados son, como cabía esperar, espectaculares. Junto al Zeiss 35 mm f1,4, el nivel de detalle es muy alto y los JPEG que ofrece directamente la cámara son suficientemente buenos como para que, si andamos justos de espacio en tarjeta o de tiempo para posprocesar, nos ahorremos los RAW de más de 40 MB que genera esta cámara.

Muestras: Zeiss 35 mm f1.4
Fotografías realizadas con una Sony A7R II y un objetivo Zeiss Distagon T* 35 mm f1.4 FE

Pese a los RAW comprimidos que emplea Sony, la A7R II ofrece unos niveles de rango dinámico realmente espectaculares

Unos archivos RAW de 14 bits que, por cierto, también registran cierto nivel de compresión a diferencia de lo que ofrecen sus principales competidores en los que, en todo caso, la compresión o la reducción de resolución de los RAW es opcional. Un detalle que parece estar desatando la ira de los fotógrafos más detallistas, pero que -no nos engañemos- solo un pequeño porcentaje de los usuarios notará.

Y es que pese a esos RAW comprimidos, la A7R II ofrece unos niveles de rango dinámico realmente espectaculares, con lo que no tendremos demasiados problemas a la hora de extraer detalle de las zonas más oscuras o las luces altas de la imagen.

Muestras: Zeiss 35 mm f1.4
Fotografías realizadas con una Sony A7R II y un objetivo Zeiss Distagon T* 35 mm f1.4 FE

Como sucedía con generaciones anteriores, la clave de este captor no es solo una mera cuestión de resolución, sino que su mejor baza es el equilibrio entre detalle, control del ruido y rango dinámico. Así, no hay un gran salto en cuanto a calidad general respecto a la A7R, pero sí una mejora visible cuando toca enfrentarse a escenas con menos luz.

Según hemos podido comprobar durante nuestras pruebas (y ello se aprecia en las imágenes de muestra), la nueva A7R II se defiende con soltura hasta 6.400 ISO. Un logro bastante espectacular para una cámara de esta resolución y un punto donde –por cierto- este modelo se impone con claridad a las EOS 5DS de 50 megapíxeles.

Muestras: Sony 24-240 mm f3.5-6.3 OSS
Fotografías realizadas con una Sony A7R II y un objetivo Sony 24-240 mm f3.5-6.3 OSS

La clave de este captor no es solo cuestión de resolución, sino también de equilibrio entre detalle, control del ruido y rango dinámico

Es verdad que los amantes de la lupa se encontrarán con algún que otro artefacto en las imágenes y rastros de muaré en algún tejido, posiblemente relacionado con la citada compresión. Pero en líneas generales no parece una locura asegurar que estamos ante el mejor sensor del momento si lo que buscamos es ese equilibrio entre resolución y ruido.

Respecto a las dos ópticas utilizadas, tampoco hay sorpresas. El 24-240 mm f3.5-6.3 cumple con la misión que se espera de un zoom todoterreno, ofreciendo una cobertura focal suficiente para cubrir casi cualquier escena pero con una luminosidad más limitada y una capacidad resolutiva que no pueden compararse con las de una óptica fija.

Muestras: Sony 24-240 mm f3.5-6.3 OSS
Fotografías realizadas con una Sony A7R II y un objetivo Sony 24-240 mm f3.5-6.3 OSS

Con la lupa al 100% las diferencias son evidentes respecto al extraordinario 35 mm f1.4 (faltaría más), pero es verdad que vistos los resultados y teniendo en cuenta que hemos podido hacer fotos que sin él hubieran sido imposibles, repetiríamos la elección. A veces es mejor un objetivo simplemente correcto pero con las focales que necesitamos que una obra maestra con una cobertura que nos sirve para poco.

Enfoque y estabilizador, marcando diferencias

Pero por mucho que los titulares se empeñen en hablar de los 42 megapíxeles o de esos rango dinámico y control del ruido muy bien conseguidos, si la Sony A7R II puede plantar cara a su potente competencia es posiblemente gracias a otros argumentos. O mejor dicho, a la suma de estos junto a la citada calidad de imagen.

El estabilizador integrado de 5 ejes que ya vimos en la A7 II repite en esta A7R II, ofreciendo unas posibilidades inmensas para aquellos –muchos- que usan las cámaras de Sony con montura E junto a ópticas manuales de otros fabricantes mediante un adaptador. Y también, claro, para poder añadir el plus de la estabilización a objetivos desprovistos de él, como el Zeiss 35 mm f1.4 que hemos utilizado.

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Sony A7R II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El estabilizador de 5 ejes de la A7 II se repite aquí, y nos permite disparar a pulso a velocidades impensables en otras cámaras de este segmento

Gracias a este estabilizador podemos disparar a pulso a velocidades impensables en otras cámaras de este segmento. De hecho, en nuestro caso hemos pecado de conservadores abusando de sensibilidad en lugar de bajar la velocidad tras los problemas que habíamos tenido con modelos como la Nikon D810 y las mencionadas EOS 5DS de Canon a la hora de obtener imágenes sin trepidación.

Pero no es solo el estabilizador. La eliminación del espejo presenta aquí otra ventaja, pues desaparece el golpe que produce este mecanismo, que por mucho sistema de amortiguación que se le ponga sigue teniendo una incidencia directa en imágenes levemente trepidadas. Algo que con resoluciones tan elevadas como estas puede suponer un problema en un porcentaje considerable de las tomas.

En el caso de la Sony A7R II la ausencia de golpe del espejo unida a la obturación electrónica en la primera cortinilla –el obturador solo actúa al final de la foto- hace que este problema prácticamente desaparezca de nuestra lista de quebraderos de cabeza a la hora de trabajar con cámaras como esta. E insistimos: tras probar la EOS 5DS R solo unos días antes que esta Sony, era una cuestión que nos preocupaba.

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Sistema de enfoque

Pese a su relativa lentitud, el enfoque de la A7R II presenta mejoras evidentes respecto a la generación anterior, con una alta precisión y un funcionamiento excelente con poca luz

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Sony A7R II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony A7R II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony A7R II
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony A7R II
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Respecto al enfoque automático, tenemos noticias regulares, buenas y muy buenas. Lo que menos nos convence es que, igual que ocurre con la velocidad en la puesta en marcha, el arranque del enfoque es algo lento. Es verdad que esta no es una cámara de acción, pero teniendo en cuenta que todo nos lleva a verla como una excelente opción para el reportaje, serían de agradecer mejoras en este sentido.

Por lo demás, el enfoque automático funciona muy bien, con mejoras evidentes respecto a la generación anterior gracias al sensor híbrido con células dedicadas al enfoque. Algo que notaremos sobre todo en el enfoque por seguimiento, si bien es verdad que en este sentido, y pensando de nuevo en fotografía de acción, queda aún camino por hacer para igualar a las mejores réflex del mercado.

Pero es verdad que no es esta exactamente su área de actuación y que la A7R II se ha mostrado muy capaz a la hora de seguir sujetos con un movimiento no demasiado rápido y poco errático. Una buena idea, por cierto, es usar su modo de prioridad de enfoque a los ojos (se activa pulsando el botón central del dial trasero), que permite salvar de forma muy rápida la situación a la hora de enfrentarse a un retrato.

El enfoque por contraste juega a nuestro favor, sin problemas de microajustes de las ópticas y con la posibilidad de escoger directamente un punto de cualquier zona de la escena sin tener que reencuadrar y perder el foco

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Sony A7R II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pero hay dos aspectos que nos han gustado especialmente respecto al enfoque: su excelente funcionamiento con poca luz (con muy poca luz), que sin duda situaríamos entre los mejores del mercado y a la altura del de réflex de corte profesional, y su precisión.

Otro de los clásicos con las cámaras de formato completo con gran resolución es que la limitada profundidad de campo unida a un nivel de detalle juega malas pasadas en el reenfoque.

Aquí el enfoque por contraste juega a nuestro favor, sin problemas de microajustes de las ópticas y con la posibilidad de poder escoger directamente un punto de cualquier zona de la escena sin tener que reencuadrar y perder el foco por el camino. Dicho de otro modo: ha sido una grata sorpresa revisar las fotos y no encontrarnos con una buena lista de imágenes ligeramente fuera de foco.

La cámara que lo tiene todo

Con un precio de 3.700 euros (solo el cuerpo), sería absurdo lanzar los cohetes y dar por hecho que la Sony A7R II tiene por delante un camino sencillo. Con esas cifras está claro que no será fácil convencer a los profesionales para que se bajen de su tren réflex y apuesten por un modelo que, aunque consolidado en esta segunda generación, sigue siendo relativamente nuevo y ofrece más cambios de los que muchos fotógrafos están dispuestos a asumir.

La gama óptica, la disponibilidad de objetivos de terceros fabricantes, los servicios técnico y de posventa, el mercado de segunda mano, la disponibilidad de accesorios o la simple desconfianza que produce lo nuevo son argumentos que no se pueden menospreciar. Recomendar una cámara o alabar sus evidentes ventajas cuando no se necesita para trabajar es fácil. Pero hablar de una inversión de como mínimo 3.500 euros ya es otro tema.

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Sony A7R II
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La Sony A7R II con una bolsa Crumpler Proper Roady Half Photo.

3.500 euros es mucho dinero, pero es que la Sony A7R II lo tiene absolutamente todo

Hechas las necesarias aclaraciones para calmar el alborozo de los más entusiasmados, sin duda la Sony A7R II es a día de hoy la cámara más completa y potente del mercado. Ofrece una calidad de imagen que puede lidiar con la de las EOS 5DS de 50 megapíxeles, pero lo hace en un cuerpo más ligero y polivalente que esos modelos de Canon, más pensados para el estudio o la fotografía calmada que para un reportaje y lo que surja.

Comparada con la Nikon D810, que se nos antoja como su principal competidora, el precio juega en su contra (hay más de mil euros de diferencia entre ambas ahora mismo), pero el estabilizador integrado y la posibilidad de usar una gama interminable de objetivos mediante adaptador puede resultar tentador para muchos usuarios.

También en el terreno del vídeo la A7R II es una competidora que llega para ganar. A la espera de poder probar con más calma sus prestaciones en este terreno, la victoria sobre la D810 es evidente, y la resolución 4K puede ayudarla a algo más complicado: erigirse como alternativa a la EOS 5D Mark III, actual reina del mercado cuando se habla de formato completo y de un modelo híbrido entre fotografía y vídeo.

¿Detalles por mejorar? Por supuesto. La pobre autonomía, la ausencia de una segunda ranura para tarjetas de memoria, cierta sensación general de falta de agilidad por mucho que esos 5 fotogramas por segundo no estén nada mal para una cámara de esta resolución…

Con todo, esta Alpha configura un panorama de lo más interesante en el que, de entrada, Sony ha conseguido lo que hace no mucho parecía imposible: enfrentarse cara a cara a las dos grandes de la fotografía réflex profesional y ofrecer una opción que iguala e incluso supera a modelos que hasta ahora eran intocables. 3.500 euros es mucho dinero, pero es que la Sony A7R II lo tiene absolutamente todo.

Actualización: se han corregido algunos errores sobre la profundidad de color y compresión de los archivos RAW de la cámara y se han añadido nuevos datos relacionados con la función de vídeo.

La bolsa que aparece fotografiada en este artículo es una Crumpler Proper Roady Half Photo y ha sido cedido como parte de un acuerdo publicitario entre Reflecta, firma importadora de Crumpler en España, y Quesabesde.

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