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Prueba de producto
Sony A7R
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Sony A7R: prueba de campo

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DIC 2013
Iker Morán   |  Coimbra / Oporto

Si la cámara no viene, habrá que ir a buscarla. Así que en lugar de esperar más nos hemos ido a la conocida tienda Casanova Foto, donde desde hace días ya venden las Sony A7 y A7R. Ha sido la escala previa para escaparnos unos días al norte de Portugal armados con una A7R y un Zeiss 55 mm f1.8. Uno de los equipos más codiciados del momento con el que hemos retratado Coimbra y sobre todo Oporto en formato completo y sin ninguno espejo en medio. ¿Estará el nuevo buque insignia de Sony a la altura de las elevadas expectativas que se han creado a su alrededor?

Un mes y medio después de su presentación las primeras unidades de las Sony A7 y A7R comienzan a llegar a los escaparates españoles. Aunque por aquí cuesta imaginar largas colas de usuarios esperando hacerse con estas cámaras –una imagen que sí hemos visto en otros países-, es verdad que la nueva pareja de formato completo de la compañía japonesa ha despertado bastante expectación.

Y reservas de compra, según nos confirman desde la tienda barcelonesa Casanova Foto, donde desde hace días ya están sirviendo las primeras unidades. Hasta allí nos hemos ido para secuestrar durante unos cuantos días la Sony A7R –puestos a elegir, nos quedamos con la más potente- y el Zeiss FE 55 mm f1.8 Sonnar T* ZA, uno de los cuatro objetivos disponibles -por ahora- para este sistema.

Sony A7R
Sony A7R
Foto: Quesabesde
Hemos tenido ocasión de probar la A7R junto al Zeiss FE 55 mm f1.8, hoy por hoy uno de los cinco objetivos para el sistema Sony E que cubren la totalidad de un captor de 24 x 36 milímetros.

Un equipo que supera los 3.000 euros y que promete ser uno de los que más va a dar que hablar en los próximos meses. Aunque ya habrá tiempo para análisis más sesudos y para responder a una de las preguntas más evidentes (¿merece la pena esta A7R frente a la A7, notablemente más económica?), de momento nos hemos escapado a Portugal con estos 36 megapíxeles en la mochila.

Puede parecer una locura, pero somos de esos que piensan que la mejor forma de probar una cámara de fotos es haciendo fotos y conviviendo con ella durante unos cuantos días. Y si además es en un destino tan fotogénico como éste, mucho mejor.

Formato completo… ¿de bolsillo?
Ya tuvimos ocasión de pasar un rato con la A7R y su hermana pequeña hace unas semanas en Madrid. Pero no es lo mismo compartir unos minutos que pasarse unos días con la cámara a cuestas. Puesto que una de las claves de esta Sony es ofrecer las prestaciones de un modelo de formato completo en un tamaño más comedido de lo habitual, ésta es una de las primeras cuestiones a tratar.

En efecto, la A7R es cómoda entre las manos. Y lo más importante: también lo es en la bolsa. Es una de esas cámaras que no molesta llevar siempre encima, aunque es verdad que el volumen del Zeiss 55 mm f1.8 probado con el parasol tampoco nos permite hablar de una cámara pequeña y discreta.

sony a7r
Sony A7R
Foto: Quesabesde

Con un peso de unos 400 gramos y una empuñadura de tamaño moderado, la A7R logra un perfecto equilibrio entre tamaño y ergonomía

No es que sea enorme, pero sí es lo suficientemente voluminosa como para llamar la atención cuando la levantamos para disparar. Sus formas tan anguladas también le dan un aspecto contundente que, imaginamos, no convencerá a todos.

Eso sí, con un peso de unos 400 gramos, una empuñadura de tamaño moderado y unos acabados que combinan el metal y la textura similar a la piel en la empuñadura y la parte trasera, la A7R logra un perfecto equilibrio entre tamaño y ergonomía.

Las opciones de configuración de los mandos son muy amplias. Con tres botones de ajuste personalizables (el identificado como “C2” está en una posición muy poco cómoda de manejar, por cierto) y diversas funciones que pueden asociarse también al dial trasero, el tema de los accesos directos no debería preocuparnos.

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Control y ergonomía

Con tres botones configurables y un dial trasero al que también pueden asociarse varias funciones, los accesos directos no son un problema en la A7R

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Sony A7R
Iker Morán (Quesabesde)
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Sony A7R
Iker Morán (Quesabesde)
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Sony A7R
Iker Morán (Quesabesde)
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Sony A7R
Iker Morán (Quesabesde)
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Sony A7R
Iker Morán (Quesabesde)
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Sony A7R
Iker Morán (Quesabesde)

La A7R cuenta con dos diales de control bien situados y con la dureza justa para un manejo cómodo, una rueda de compensación de la exposición que le da un toque clásico al conjunto y un dial de modos. Dial en el que están incluidos un modo para panorámicas y otro para escenas, un detalle poco adecuado para una cámara con aspiraciones profesionales. Sí, a la hora de la verdad no tiene importancia, pero estas cosas también cuentan.

Si no nos conformamos con todos estos mandos, el botón “Fn” también permite acceder a través de la pantalla a los principales ajustes de la toma.

Espíritu RX1

Pensar en la A7R como una Cyber-shot DSC-RX1 con óptica intercambiable no es muy adecuado técnicamente, pero sí un perfecto resumen de la filosofía de esta NEX de formato completo. Ah, no, que ahora ya no se llaman así…

Denominaciones al margen, quienes conozcan la compacta más exclusiva de Sony no tendrán ningún problema para adaptarse a este modelo. Todo lo bueno de la RX1 está aquí. Pero también algunos rasgos menos positivos, como por ejemplo la falta de agilidad en el arranque: los 3 segundos que necesita la A7R desde que accionamos el interruptor hasta que tenemos una imagen en pantalla y podemos disparar son una eternidad para un modelo así.

sony a7r
Sony A7R
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La autonomía (200 disparos por carga), la ráfaga (4 fps) y el perceptible sonido de la obturación son pequeños detalles en contra

Tampoco la autonomía es ninguna maravilla. Aunque es cierto que hemos trabajado con temperaturas bastante frías que pasan factura a la batería, sin tocar siquiera el vídeo y con un uso bastante cuidadoso de la pantalla y la navegación por sus menús hemos llegado a 200 disparos por carga.

La parte buena, eso sí, es que el sistema de información de la batería es muy preciso, así que al menos no nos pillará desprevenido. En cualquier caso, una batería de reserva parece casi obligatoria.

Con una cadencia de 4 fotogramas por segundo, la ráfaga es otro de los puntos débiles de este modelo. Eso sí, teniendo en cuenta esa resolución de 36 megapíxeles, el aguante de esta velocidad (unos 20 disparos en JPEG antes de ralentizarse y unos 12 en JPEG y RAW) no está nada mal.

Sony A7R
Sony A7R
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Es al accionar el disparo en ráfaga cuando nos daremos cuenta de otro pequeño detalle de esta cámara: el contundente sonido de la obturación. Teniendo en cuenta que aquí no hay espejo que tenga que subir o bajar y que muchas veces interesa pasar desapercibido, es un tema a incluir en la lista de puntos mejorables.

Entre las prestaciones de la A7R tampoco falta la conexión Wi-Fi para –básicamente- pasar las fotos a un dispositivo móvil o controlar la cámara desde allí. El proceso de configuración es sencillo si se dispone de NFC, pero resulta algo aburrido -como siempre- si toca hacerlo a mano.

La conexión Wi-Fi nos permite -básicamente- pasar las fotos a un dispositivo móvil o controlar la cámara desde allí. También podemos disparar y compensar la exposición

sony a7r
Sony A7R
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Curiosa, por cierto, la decisión de Sony de mantener en su modelo estrella el sistema de aplicaciones para algunas funciones. Así, y como sucede en las NEX, el control remoto no está incluido en el menú de pantalla dedicado al Wi-Fi, sino que aparece como una aplicación con su correspondiente menú y bautizada como nada menos que “Mando a distancia inteligente incrustado”.

Tras este extravagante nombre se esconde una herramienta bastante básica que permite poco más que disparar y compensar la exposición, sin ninguna otra posibilidad de control manual de la toma desde un smartphone.

Zeiss FE

Para esta prueba de campo hemos viajado acompañados sólo por el nuevo Zeiss 55 mm f1.8 FE, uno de los cinco objetivos compatibles –sin adaptador, se entiende- con la bayoneta E de Sony capaces de cubrir un sensor full-frame. Una focal muy tradicional y quizás un poco justa para una escapada de este tipo, pero era éste el único objetivo disponible para la ocasión.

Además de las ópticas Alpha (que pueden usarse en esta cámara mediante adaptador), hay que recordar que también es posible usar los objetivos para NEX disponibles hasta ahora. En este caso la cámara aplica un recorte automático (si así lo hemos seleccionado antes en el menú correspondiente), reduciéndose la resolución de 36 a 15 megapíxeles.

sony a7r
Sony A7R
Foto: Quesabesde

¿Qué tal funciona el enfoque de este conjunto? El mecanismo es muy rápido y ágil, y con buena luz es difícil tener algún problema, más allá del clásico intento de disparar más cerca de lo que la distancia mínima de enfoque del objetivo (50 centímetros) permite.

Eso sí, con poca luz o en escenas con un contraste muy plano la cosa se complica un poco más. No tenemos grandes quejas del enfoque en general, pero sí es cierto que nos hemos encontrado en alguna situación en que la óptica tiene que hacer el clásico recorrido de ida y vuelta hasta fijar un punto, así como con alguna –contadísimas, es cierto- falsa confirmación de foco.

Zeiss FE 55 mm f1.8 Sonnar T* ZA
Zeiss FE 55 mm f1.8 Sonnar T* ZA
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Nos ha gustado mucho el sistema de enfoque manual. Para activarlo basta con accionar el interruptor correspondiente a la posición “AF/MF”. Al pulsar el botón central de este mando se pasa de un modo a otro activándose –según la configuración del menú- el sistema de resalte (peaking) y la ampliación automática al girar el anillo de enfoque manual del objetivo.

Buena nota también para la pantalla articulada de la A7R y el excelente visor electrónico de 2,4 megapíxeles de resolución. Aunque la tecnología OLED se traduce en imágenes más contrastadas y saturadas de lo que nos gustaría, hay que destacar su buen comportamiento en escenas extremas en las que apenas hay luz. Incluso en esas situaciones el refresco es excelente y se consigue levantar la luminosidad de la escena sin que el ruido dificulte el visionado o la composición.

Buena nota también para la pantalla articulada de 3 pulgadas y el excelente visor electrónico de 2,4 megapíxeles de resolución

sony a7r
Sony A7R
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Volviendo al objetivo, la ausencia de estabilizador en el cuerpo y en este objetivo de Zeiss pasará factura si nos confiamos en exceso de nuestro pulso. Pese a que aquí no hay golpe de espejo, pocos disparos por debajo de 1/40 de segundo soportan que acerquemos la lupa para comprobar si hay algún tipo de trepidación. El elevado nivel de detalle del captor juega aquí en nuestra contra.

Muchos megapíxeles, poco muaré

Y es que, si hay un protagonista en esta cámara, éste es su CMOS. Tanto por sus dimensiones como por una resolución de 36 megapíxeles que coloca la A7R a la par con la Nikon D800 en lo más alto de este segmento de 35 milímetros. O mejor dicho, con la D800E, puesto que en este caso también se ha eliminado el filtro de paso bajo para potenciar el nivel de detalle y resolución de la cámara.

Muestras: 36 MP
Fotografías realizadas con una Sony A7R y un objetivo Zeiss FE 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8

Nos quedaremos con las ganas de saber si se trata del mismo captor versionado para la ocasión por cada compañía, pero posiblemente este detalle se nos olvide o pierda importancia al ver los espectaculares resultados que ofrece la A7R en combinación con esta óptica.

Sin una D800E al lado para poder compararlo, si nuestra experiencia y memoria visual sirven de algo, nos atreveríamos a asegurar que estamos ante una cámara capaz de competir con esta Nikon en lo que respecta a calidad de imagen y nivel de detalle.

Muestras: 36 MP
Fotografías realizadas con una Sony A7R y un objetivo Zeiss FE 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8

Por dimensiones y resolución (36 megapíxeles), el sensor de la A7R la coloca a la par con la Nikon D800E en lo más alto del segmento de 35 milímetros

Hemos vuelto con las tarjetas de memoria cargadas de Portugal (unos 9 MB pesa cada archivo JPEG y 37 MB cada RAW, atención), así que, como siempre, lo mejor es que hablen las imágenes por sí solas.

De todos modos, puestos a buscarle las cosquillas a la cámara, el funcionamiento del balance de blancos y la capacidad de los JPEG directos para aprovechar al máximo lo mejor del sensor –sobre todo en el capítulo del rango dinámico- son algunos de sus contados y pequeños puntos débiles.

Muestras: sensibilidad
Fotografías realizadas con una Sony A7R y un objetivo Zeiss FE 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8
fotografías realizadas con una sony a7r y un objetivo zeiss fe 55 mm f1.8

¿Y el ruido? Aunque ese nivel de resolución puede asustar al hablar del rendimiento con sensibilidades altas, el equilibrio entre megapíxeles y control del ruido está muy bien conseguido. Los resultados son prácticamente impecables hasta 3.200 ISO, y es a partir de 6.400 ISO y en escenas oscuras cuando el detalle empieza a resentirse.

Buscando una situación extrema, fotografiamos en Coimbra casi en total oscuridad y a 16.000 ISO en el parque de la Quinta das Lágrimas, y aunque el ruido es más que evidente, la escena puede ayudar a entender de lo que es capaz la cámara. Dicho de otro modo, planteada como cámara de reportaje puede adecuarse sin problemas a escenas de baja luminosidad en las que haya que elevar el ISO.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Sony A7R y un objetivo Zeiss FE 55 mm f1.8

El equilibrio entre megapíxeles y control del ruido está muy bien conseguido. Los resultados son prácticamente impecables hasta 3.200 ISO

¿Y el muaré? Como ya es sabido, la eliminación del citado filtro de paso bajo permite optimizar la capacidad resolutiva del sensor, pero a cambio se corre el riesgo de que aparezca muaré en algunas escenas. No parece ser el caso, o no al menos en las situaciones en las que nos hemos movido.

La mala noticia es que la complicada decisión que algunos tendrán que tomar a la hora de hacerse con la A7 o la A7R (una elección que supone desembolsar o ahorrarse unos 600 euros) no tendrá un argumento tan sencillo como tener que elegir entre resolución o control del muaré, porque, por lo que hemos visto, la A7R supera las dos pruebas. Dejamos de todos modos este capítulo para próximos análisis.

Un reto a los clásicos

Plantar cara a las marcas más veteranas es -sobre el papel- muy fácil. Decir que las réflex son cosa del pasado y que ahora el formato completo es también posible en cámaras mucho más pequeñas, también. Demostrarlo es lo complicado.

Eso es lo que pretendíamos comprobar con esta A7R entre las manos y sobre el terreno. Y lo cierto es que volvemos convencidos. La apuesta de Sony no parece un farol, aunque como toda apuesta tiene sus claroscuros.

De entrada, hay que eliminar esa idea de las A7 y A7R como una alternativa barata a otras propuestas de formato completo de Nikon o de Canon. Al precio del cuerpo (unos 2.100 euros en el caso de la A7R) hay que sumarle cerca de otros 1.000 euros por la óptica. En total, una cifra cercana a los 3.000 euros que no cuadra con esa idea de barata que podemos tener al ver sólo el coste del cuerpo de la A7.

sony a7r
Sony A7R
Foto: Quesabesde

Estamos ante la punta de lanza de un sistema que necesita ópticas y rodaje para confirmarse como una alternativa a Canon y Nikon en el segmento más alto y en clave de formato completo

El formato completo tiene sus ventajas, y por muchas piruetas que se inventen algunos, a día de hoy y en líneas generales –toda generalización encierra algo de injusticia, claro- resulta imbatible en cuanto a calidad, rango dinámico y control del ruido. Por no hablar de argumentos más puntuales como el control de la profundidad de campo o esa sensación más indefinible que algunos traducen con un “es que las imágenes tienen algo especial”.

Pero también inconvenientes. Como el volumen y el precio de las ópticas. O como los problemas derivados del tamaño del sensor a la hora de adaptar otros objetivos. O en el caso de la A7R, también cierta falta de agilidad en el encendido o en la ejecución de la ráfaga, que sabe a poco para ese precio.

Con todo, la Sony A7R ha demostrado ser una herramienta a la altura de lo que se esperaba de ella. Una cámara que, pese a sus 36 megapíxeles, invita a salir del estudio y a explotar sus posibilidades como modelo para la fotografía de reportaje, en la definición más amplia del término.

Estamos, por tanto, ante la punta de lanza de un sistema que necesita ópticas y rodaje para confirmarse como una alternativa a los grandes clásicos del segmento más alto y en clave de formato completo. Suponiendo, claro, que no podamos hablar ya de esta cámara como un nuevo clásico.

Nota: las tarjetas de memoria que aparecen fotografiadas en este artículo han sido cedidas por SanDisk como parte de un acuerdo publicitario alcanzado entre esta compañía y Quesabesde.

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