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OpiniónEnfoque diferencial

La cana al aire

 
29
AGO 2011

Sony dice que va en serio. Las novedades recién presentadas en Atenas miran a los fotógrafos profesionales guiñando el ojo y enseñando pierna. Y éstos, casados la mayoría con una u otra marca miran, sonríen e incluso se dejan seducir. Pero una cosa es permitirse fantasear un poco con la nueva (léase A77) y echar una cana al aire, y otra muy diferente dar el paso, dejar atrás todo y largarse con ella.

La fidelización de marca es un argumento de peso, de muchísimo peso, en la fotografía profesional. Atados de pies y manos por decenas de miles de euros en objetivos y accesorios varios, no son pocos los fotógrafos que conviven con un sistema al que critican a diario por la simple -pero contundente- razón de que el divorcio les saldría terriblemente caro.

Día tras día retumban quejas y más quejas: que si el servicio técnico es malo, que si yo quiero una "full-frame" y no la hay, que si lo que yo busco ahora son más megapíxeles, que si los colores que dan las cámaras de esta marca ya no me gustan... En fin, un río interminable de malhumoradas sentencias acompañadas de un encogimiento de hombros y un inquieto frotar de dedos cuando se le pregunta al fotógrafo de turno los motivos de llevar hasta la muerte ese insufrible enlace.

A pesar de las quejas diarias de los fotógrafos y por muy buenos que sean otros sistemas, Canon y Nikon gobiernan con puño de hierro el mercado profesional

Canon y Nikon gobiernan hoy con puño de hierro el mercado profesional, y los pocos -poquísimos- cambios de chaqueta han venido acompañados de importantes "subvenciones" por parte de los terceros en disputa. Es así de simple: un sistema nuevo, por muy bueno que sea, puede que constituya un argumento suficiente para cambiar de marca, pero con argumentos no se paga una renovación de flashes y ópticas de gama profesional. La pela es la pela, y eso hoy día escasea un poco.

En Sony deben saberlo. Seguro que algún estudio habrán hecho. Ni que haya sido una encuesta de sí o no antes de darle al botón de descarga de Megaupload. La cuestión es que, si Sony sabe cómo está el panorama y aun así da un paso hacia delante... ¿qué saben en la multinacional que los demás ignoramos?

De la alternancia entre Canon y Nikon ya mucho se ha hablado y mucho más se hablará, pero cuesta mucho pensar que a medio plazo las tertulias en los corrillos de fotógrafos estén dedicadas a una tercera marca capaz de llegar a morder un pastel tan férreamente sujeto, y más ahora que los modelos SLR de gama profesional están asentados y bien asentados.

Puede que sea el verano, que nos reblandece el cerebro, pero estos días atrás, cuando daba el parte de rigor con las novedades de Sony a mis colegas fotoperiodistas, las reacciones se movían entre el tedio y la indiferencia.

Hace unos años, cuando las SLR aún padecían graves carencias y serios defectos, Olympus miró al infinito y se dio el golpetazo. Kodak ya lo había intentado con anterioridad, y el estruendo de su caída fue aún más grande. Fujifilm puso un poquito de su parte, pero no se atrevió a dar el paso y todo quedó en un amago semiprofesional especialmente orientado a los fotógrafos de bodas, bautizos y comuniones.

O el as bajo la manga que tiene Sony es para póquer o uno se huele otro "crack" a medio plazo. ¿Será que tener en el propio catálogo una cámara con la etiqueta de "pro" (o "semipro") da prestigio? ¿Siente Sony la sana necesidad de estar en todas partes? ¿Se trata acaso de un encomiable afán de superación a cualquier precio o de un valiente paso adelante para abrir la senda al resto de marcas? Quién sabe. Sólo espero que, por el bien de los fotógrafos, Sony en esta ocasión no se estrelle.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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