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Prueba de producto
Sony A7
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Sony A7: análisis

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FEB 2014
Texto: Iker Morán / Álvaro Méndez  |  Fotos: Álvaro Méndez

Lleva meses paseándose por los titulares, así que a estas alturas la Sony A7 es ya casi una vieja conocida. Junto a la A7R y con el permiso de Leica, es la primera cámara de óptica intercambiable y sin espejo que lleva en su interior un sensor de formato completo. Un modelo de precio ajustado y tamaño comedido que no sólo se convierte en una alternativa a las opciones existentes hasta ahora, sino que abre interesantes posibilidades para aprovechar ópticas antiguas. Acompañada del modesto zoom 28-70 mm f3.5-5.6 de Sony, hemos pasado unos días con ella a cuestas, y aunque pueda parecer un poco injusto, no hemos podido evitar la tentación de compararla con la citada A7R para preguntarnos si, ya puestos, merece la pena invertir un poco más e ir a por esta última.

Iban a ser las primeras NEX de formato completo, pero se dejaron el apellido por el camino. Es lo de menos, porque meses después de su presentación las Sony A7 y A7R han conseguido lo que pretendían: convertirse en una seria alternativa a las réflex con sensor de 24 x 36 milímetros y, de paso, dar un puñetazo en la mesa para reivindicar que el futuro puede que vaya en esta dirección.

Sony A7
Sony A7
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Lo cierto es que después de escaparnos unos días con la A7R y el fabuloso Zeiss 55 mm f1.8, acercarse a la opción más asequible de esta nueva familia no es fácil. Las comparaciones son odiosas, y en este caso un tanto injustas si tenemos en cuenta que ahora hemos trabajado con el modesto zoom de 28-70 milímetros de Sony. Un conjunto que se puede encontrar por unos 1.700 euros, bastante menos de lo que cuesta el cuerpo de la A7R.

Con estas cifras siempre presentes, la pregunta ya no es tanto si la A7 es o no una buena cámara –a estas alturas todos sabemos que lo es-, sino tratar de averiguar para quién puede ser una buena opción.

Diseño RX

Teniendo en cuenta que la A7 y la A7R comparten diseño (heredero de las compactas de la saga Cyber-shot RX) y que en su día ya hablamos sobre el manejo y la ergonomía de esta última, no tiene mucho sentido volver a repetir todo lo dicho en su momento.

Por resumirlo, y sin entrar en cuestiones estéticas, ¿cae bien en las manos la A7? Sin duda. Está bien construida y rematada, y puede presumir de ser la cámara de formato completo más pequeña y ligera –Leica M al margen, insistimos para no contrariar a los más quisquillosos- del momento. Un argumento que por sí solo ya tiene mucho valor.

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sony a7
Sony A7
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony A7
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony A7
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony A7
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony A7
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Sony A7
Álvaro Méndez (Quesabesde)

La A7 está bien construida y rematada, y puede presumir de ser la cámara de formato completo más pequeña y ligera (con permiso de la Leica M)

Nos gustan los dos diales de control, la rueda para la compensación de la exposición, la empuñadura bien equilibrada, los menús –ni rastro de los terribles menús de las NEX, por suerte- y en líneas generales la propuesta de manejo que plantea Sony.

Como siempre, hay detalles a mejorar. Echamos de menos alguna opción más para configurar los mandos –hablamos de una cámara de altos vuelos, aunque el precio sea algo moderado- y agilizar así algunas operaciones. Cambiar el punto de enfoque, por ejemplo, nos ha resultado muy poco cómodo, pese a que hemos pasado semanas con la cámara colgada al cuello.

El botón configurable “C2” no resulta nada práctico por su posición y tamaño. Y lo mismo ocurre con el dedicado al vídeo: se agradece que sea pequeño y esté un poco aislado para no pulsarlo por error, pero cuando lo necesitamos cuesta bastante atinar.

sony a7
Sony A7
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Como ya hemos dicho, la navegación por los menús de pantalla es bastante ágil. Sobre todo si tenemos en cuenta que podemos controlar las funciones más importantes a través del menú de acceso rápido que se activa al pulsar el botón “Fn”.

Antes de que se nos olvide entre tanto aluvión de prestaciones: la A7 tiene conexión Wi-Fi, y para facilitar su conexión disponemos de NFC. Si nuestro teléfono o tablet son compatibles con esta tecnología, bastará con acercarlos a la cámara para que se enlacen.

Pese a que nos gusta la propuesta de manejo de la A7, echamos de menos alguna opción más para configurar los mandos. No olvidemos que estamos hablando de una cámara de altos vuelos

sony a7
Sony A7
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Además de transmitir fotos podemos también controlar la cámara de forma remota, aunque no acabamos de ver la utilidad real –la idea está bien- al sistema de aplicaciones de Sony. Esconder el control remoto ahí y dedicarle un menú completo nos parece excesivo en una cámara como ésta.

Visor electrónico

Sin espejo réflex, la A7 usa –igual que las últimas Alpha- un visor electrónico. Un detalle que merece la pena recordar por si las formas clásicas y esa especie de pentaprisma que corona el cuerpo de la cámara despistan a alguno.

Con una resolución de 2,4 millones de puntos, su calidad y velocidad de refresco es excelente, aunque es verdad que el panel no llega al nivel del que emplean otras cámaras como la Olympus OM-D E-M1 y la más reciente X-T1 de Fujifilm, que siguen siendo nuestras preferidas en este apartado.

La calidad y velocidad de refresco de este visor de 2,4 megapíxeles es excelente, aunque es verdad que no llega al nivel del que incorporan cámaras como la Olympus OM-D E-M1 y la Fujifilm X-T1

sony a7
Sony A7
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La pantalla trasera, por su parte, es articulada y cuenta con un tamaño de 3 pulgadas. Puede que alguien eche de menos el control táctil –nunca está de más- pero nosotros lo que sí hemos sido incapaces de encontrar ha sido el nivel electrónico, que sí aparecía en el visor. En todo caso se trata de un despiste nuestro -o un fallo de la unidad probada- porque nos confirman que, efectivamente, la A7 dispone de nivel electrónico en pantalla.

sony a7
Sony A7

De lo que no tenemos ninguna duda es que la batería que emplea la A7 es un poco justa. Sin usar apenas el vídeo ni la conexión Wi-Fi, apenas es posible pasar de los 300 disparos con una carga.

Además, Sony no suministra con la A7 un cargador externo, sino que la carga se realiza en la propia cámara a través del puerto USB. No parece una idea demasiado buena para un cuerpo de este nivel y mucho menos para la A7R teniendo en cuenta su precio.

¿Rápida? Bastante

La velocidad de disparo es una de las diferencias más evidentes entre la A7 y la A7R (dejando a un lado los 24 y 36 megapíxeles de resolución de cada una, claro). La A7 se defiende muy bien en este apartado, con una cadencia de casi 5 fotogramas por segundo que se mantiene sin problemas hasta agotar la capacidad de la tarjeta en JPEG y que aguanta más de 20 disparos consecutivos en RAW o combinando los dos formatos.

A la A7R le pasa factura su resolución, y se conforma con 4 fotogramas por segundo. Una cifra que, la verdad, no está nada mal si pensamos en una cantidad de megapíxeles que hasta hace nada sólo era imaginable en modelos de formato medio.

Sony A7
Sony A7
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La A7 ofrece ráfagas de casi 5 fotogramas por segundo que se mantienen hasta agotar la capacidad de la tarjeta en JPEG y que aguantan más de 20 disparos en RAW

En ambos casos, eso sí, hablamos de ráfagas con enfoque fijo, porque ambas pierden bastante en velocidad si queremos mantener el modo de enfoque continuo. Concretamente pasan a 2,5 y 1,5 fotogramas por segundo.

La velocidad de encendido es uno de los puntos a mejorar de la A7. No es que sea lenta, pero esa pequeña espera hasta tener la imagen en pantalla y poder empezar a disparar puede hacerse eterna si vamos con prisa.

Muestras: sensibilidad
Fotografías realizadas con una Sony A7 y un Sony FE 28-70 mm f3.5-5.6 OSS
fotografías realizadas con una sony a7 y un sony fe 28-70 mm f3.5-5.6 oss
50 ISO
fotografías realizadas con una sony a7 y un sony fe 28-70 mm f3.5-5.6 oss
100 ISO
fotografías realizadas con una sony a7 y un sony fe 28-70 mm f3.5-5.6 oss
200 ISO
fotografías realizadas con una sony a7 y un sony fe 28-70 mm f3.5-5.6 oss
400 ISO
fotografías realizadas con una sony a7 y un sony fe 28-70 mm f3.5-5.6 oss
800 ISO
fotografías realizadas con una sony a7 y un sony fe 28-70 mm f3.5-5.6 oss
1.600 ISO
fotografías realizadas con una sony a7 y un sony fe 28-70 mm f3.5-5.6 oss
3.200 ISO
fotografías realizadas con una sony a7 y un sony fe 28-70 mm f3.5-5.6 oss
6.400 ISO
fotografías realizadas con una sony a7 y un sony fe 28-70 mm f3.5-5.6 oss
12.800 ISO
fotografías realizadas con una sony a7 y un sony fe 28-70 mm f3.5-5.6 oss
25.600 ISO

De lo que no tenemos queja es de la reacción en el momento del disparo. De hecho, y como ya ocurre en otros modelos de Sony, la A7 usa por defecto –se puede modificar en el menú- una primera obturación electrónica. Algo que se nota rápidamente en el sonido si hay cerca una A7R para comparar, pues ésta no dispone de dicha función y tiene que hacer los dos clásicos movimientos de la cortinilla de su obturador.

Muestras: 24 MP
Fotografías realizadas con una Sony A7 y un Sony FE 28-70 mm f3.5-5.6 OSS

Pocas quejas también respecto al enfoque automático. La A7 usa un sistema híbrido con células dedicadas al enfoque por diferencia de fase en su CMOS. El resultado es muy correcto en la mayoría de situaciones, y son contadas las escenas en las que le ha costado dar con un punto de referencia.

El enfoque, por cierto, es otra de las diferencias entre estos dos modelos: la A7R emplea únicamente un sistema por contraste, y aunque es cierto que en la mayoría de situaciones es suficiente, sí hemos podido comprobar que va un poco por detrás de su hermana pequeña en este apartado.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Sony A7 y un Sony FE 28-70 mm f3.5-5.6 OSS

De hecho, como ya hemos adelantado antes, nuestra única queja al respecto se refiere más al enrevesado sistema para modificar el punto de enfoque en pantalla que a la velocidad o precisión del mismo. Incluso configurando algún mando como acceso directo a esta función no es fácil conseguirlo sin dos o tres pulsaciones de botones.

Teniendo en cuenta que muchos usuarios utilizarán estas cámaras junto a ópticas manuales –adaptador mediante-, se agradece la presencia de sistemas de ayuda. Además del tradicional sistema de ampliación automática, especialmente útil resulta el peaking focus.

Sony FE 28-70 mm f3.5-5.6

Lo malo de trabajar con una A7 junto al Sony FE 28-70 mm f3.5-5.6 es que poco antes habíamos tenido en las manos una A7R con el Zeiss 55 mm f1.8, posiblemente una de las mejores combinaciones que pueden encontrarse ahora mismo en el escaparte. Dejando a un lado la lógica diferencia entre los captores de ambas cámaras, la óptica tiene mucho que decir. Tanto, que revisando ahora con lupa los resultados de esta pareja es casi imposible evitar que nos sepan a poco.

El zoom más básico para el nuevo sistema de fotograma completo de Sony (este 28-70 mm f3.5-5.6) es correcto, pero lastra el potencial de la A7 y su sensor

sony a7
Sony A7
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En realidad no es ninguna sorpresa. La superioridad de los sensores de formato completo sigue siendo incuestionable, pero lo mismo pasa con su exigencia óptica. Dicho de otro modo: el zoom más básico de Sony para este sistema es correcto, pero lastra el potencial de la A7 y su sensor.

Puede entenderse como una puerta de entrada económica, pero Sony necesita ampliar cuanto antes su gama de ópticas con montura E para formato completo. Y hacerlo además con objetivos de precio contenido y buena calidad. Es decir, necesita ese 50 mm f1.8 que en Nikon y Canon cuesta menos de 200 euros y da unos resultados excelentes con sensores full-frame.

sony a7
Sony A7
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Si no, la A7 será un cuerpo de excelente factura pero un poco huérfano. O pensado –de hecho ahora mismo es como lo ven muchos usuarios- para recurrir a adaptadores y usar ópticas de otras monturas. Algo que muchos agradecerán pero que no es suficiente para construir un sistema.

Buscando las diferencias

Pero más allá de esta pequeña regañina, es verdad que hablamos de un conjunto de unos 1.600 euros, y que, visto así, es de lo más competitivo. Y los resultados son muy decentes, por mucho que echemos de menos una óptica mejor para colocar en la montura.

El principal problema achacable a la A7 tampoco pillará a nadie por sorpresa: los JPEG están lejos de ofrecer lo mejor del sensor. Una especie de marca de la casa en muchos de los modelos de Sony, pero que aquí chirría un poco con una cámara de estas prestaciones.

Muestras: Sony A7 y A7R
Fotografías realizadas con una Sony A7 y una A7R con un Sony FE 28-70 mm f3.5-5.6 OSS

Los resultados al disparar en RAW son muy parecidos a los que obtendríamos con sus competidoras (Nikon D610 y Canon EOS 6D), si bien en JPEG la A7 pierde la partida

La solución es fácil: disparar en RAW y descubrir de lo que es capaz ese sensor CMOS de 24 x 36 milímetros en cuanto a detalle, ruido (muy bien hasta 6.400 ISO) y rango dinámico. En este sentido los resultados son muy parecidos a los que obtendremos con sus principales competidoras (Nikon D610 y Canon EOS 6D), si bien en JPEG la A7 perdería la partida.

Hablando de sensibilidad, el control del ISO automático es otro punto a mejorar. La imposibilidad de controlar la velocidad mínima (fijada en 1/60 de segundo) nos obligará a andar con cuidado si queremos evitar imágenes trepidadas.

sony a7
Sony A7
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Un tema que, por cierto, parece afectar más a la A7R debido –según las protestas de algunos usuarios- a la fuerte obturación que se produce en la primera cortinilla y que hace que a ciertas velocidades o con teleobjetivos largos la imagen pierda algo de nitidez.

Pero, volviendo a los resultados, ¿hay mucha diferencia entre la A7 y la A7R? Pues lo cierto es que bastante, tal y como se puede apreciar en la comparativa que hemos realizado montando en ambas el zoom básico de Sony.

Muestras: sensibilidad
Recortes de fotografías realizadas con una Sony A7 y una A7R con un Sony FE 28-70 mm f3.5-5.6 OSS utilizando diferentes ajustes de sensibilidad
recortes de fotografías realizadas con una sony a7 y una a7r con un sony fe 28-70 mm f3.5-5.6 oss utilizando diferentes ajustes de sensibilidad

Además, la A7R se defiende muy bien en lo que respecta al ruido incluso al trabajar con sensibilidades altas. Una buena noticia para sus usuarios; una tentación para aquellos que opten por la A7.

El vídeo, una oportunidad desaprovechada

Cuando se empezaron a escuchar los primeros rumores sobre este modelo, los amantes del vídeo se frotaron las manos. Especialmente los amantes de los desenfoques extremos.

Lamentablemente la A7 no acaba de cubrir las expectativas en este sentido. Y no precisamente por falta de prestaciones, ya que la cámara (igual que la Sony A99 o la NEX-7) cuenta con todo lo necesario para la grabación de vídeo: controles manuales, conexiones para micrófono y auriculares, peaking focus, visor electrónico de gran calidad, monitor basculante…

Se agradece que el botón para grabar vídeo sea pequeño y esté un poco aislado para no pulsarlo por error, pero cuando lo necesitamos nos percatamos de que, tanto por posición como por tamaño, es poco práctico

sony a7
Sony A7
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

No hay por tanto ninguna queja en este sentido. La ergonomía es correcta para grabar vídeo y la cámara cuenta con varios controles configurables que mejoran aún más la experiencia de uso. Quizás el único aspecto criticable –como ya hemos adelantado- apunta al pequeño botón dedicado a la grabación de vídeo.

Y es que el problema está en la calidad de imagen. Y no es que sea especialmente mala, es que simplemente no aporta nada respecto a otros modelos anteriores de Sony y se sitúa por detrás de muchas cámaras de la competencia de similar e incluso menor precio.

Muestras: vídeo

Vídeo grabado con una Sony A7 y un Sony FE 28-70 mm f3.5-5.6 OSS. Las secuencias se han editado con Adobe Premiere CS6 y se les ha aplicado el filtro Film Convert 2.0

El vídeo no destaca ni en nitidez ni en rango dinámico ni en control del ruido. Ofrece algo similar a lo que ya ofrecían las cámaras más punteras de Sony hace unos años

Capaz de grabar vídeo Full HD a 60, 50, 30, 25 y 24 fotogramas progresivos, la A7 vuelve a echar mano del códec AVCHD con un flujo de datos máximo de 28 Mbps, y se olvida una vez más de ofrecer una alternativa más potente como lo hacen -por ejemplo- Canon y Panasonic con sus modos intra-frame.

El resultado es un códec débil e inestable que aguanta bastante mal las correcciones y las gradaciones de color, algo que sin duda tirará para atrás a aquellos que les guste trabajar la imagen en posproducción.

Sony A7
Sony A7
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En definitiva, el vídeo de la A7 no destaca ni en nitidez ni en rango dinámico ni en control del ruido a sensibilidades altas. Ofrece ni más ni menos que algo similar a lo que ya ofrecían las cámaras más punteras de la firma japonesa hace unos años. Incluso asistimos de nuevo a la aparición de patrones muaré en las zonas de detalle fino, contratiempo que algunas de sus competidoras han conseguido mitigar bastante últimamente. Por cierto: tanto la A7 como la A7R tienen un rendimiento muy similar a la hora de grabar vídeo.

Pese a lo dicho, que a nadie le quepa ninguna duda de que el vídeo de la A7 es perfectamente aprovechable para grabaciones caseras o pequeños experimentos. Y que la peculiar estética que ofrecen los sensores full-frame así como las amplias posibilidades a la hora de usar ópticas de otras monturas supondrá un aliciente para muchos usuarios.

El camino hacia el formato completo

El revuelo formado en torno a la llegada de las nuevas A7 y A7R de Sony y la buena acogida comercial que están teniendo son fáciles de entender: son buenas cámaras, de ésas que se pueden recomendar sin miedo y que aspiran a marcar un punto de inflexión.

Y es que la A7 es ahora mismo una de las puertas de entrada más asequibles a ese mundo del formato completo que tanto atrae a muchos usuarios. Un terreno reservado hasta hace poco a profesionales o fotógrafos con bolsillos bien provistos y que ahora es más accesible. Por unos 1.400 euros es posible hacerse con el cuerpo de esta cámara, y por unos 300 euros más, con el kit formado con el sencillo zoom de 28-70 milímetros de Sony.

sony a7
Sony A7
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La A7 es una muy buena opción, pero si el presupuesto no es un problema y podemos sobrevivir con algo menos de velocidad, la A7R es la cámara que andamos buscando

¿Una buena opción? Sin duda. Pero siempre que no perdamos de vista que estamos ante un sistema nuevo y que eso siempre acarrea ciertos inconvenientes. Como ya hemos dicho, la falta de ópticas propias para formato completo con una relación calidad-precio a la altura del cuerpo de la cámara es algo que Sony tiene que corregir pronto.

Y es que no hay que perder de vista que, con un presupuesto similar, podemos encontrar la Nikon D610 o la Canon EOS 6D, ambas dotadas de un sensor de 24 x 36 milímetros y con un sistema de ópticas más veterano y completo. Sin duda estas dos cámaras son las dos grandes rivales de esta Alpha. Sobre todo si tenemos en cuenta que ahí fuera hay muchos usuarios que son reacios a los cambios y que siguen viendo con recelo los visores electrónicos.

¿Por qué ir entonces a por la Sony A7? Más allá del tamaño de la cámara, su argumento más irrebatible es la posibilidad de usar en ella casi cualquier tipo de óptica mediante los muchos adaptadores existentes. No es un mundo apto para todos los públicos, pero los aficionados más apasionados seguro que saben aprovechar sus posibilidades.

Eso sí, vistos los resultados y hechas las comparaciones pertinentes, si el presupuesto no es un problema y podemos sobrevivir con algo menos de velocidad, la Sony A7R es la cámara que andábamos buscando.

Nota: las tarjetas de memoria que aparecen fotografiadas en este artículo han sido cedidas por SanDisk como parte de un acuerdo publicitario alcanzado entre esta compañía y Quesabesde.

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