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¿QUé HACE UN ESPEJO COMO Tú EN UNA CáMARA COMO éSTA?

Sony A55V y A33: bajo la lupa

 
25
AGO 2010

Compañías, analistas, usuarios y adivinos coinciden en apuntar que, en un futuro no demasiado lejano, la mayoría de las cámaras de ópticas intercambiables prescindirán del espejo que ahora luce palmito en el interior de las SLR. Es sólo cuestión de años.

Sony no es una excepción dentro de esta especie de quórum, como bien demuestran sus recientes NEX. Sin embargo, la firma parece dispuesta a seguir dando guerra en el terreno de las ópticas intercambiables con una estrategia cuando menos singular: cuando todos hablan de retirar el espejo, en Sony apuestan por adaptar a la era digital un mecanismo de hace algunas décadas que confiere a esta pieza una importancia vital.

Y es que en la completa lista de especificaciones de las nuevas A55V y A33 hay un dato que, tras meses de rumores y especulaciones, merece ser subrayado ahora que ya es oficial: el espejo semitransparente, translúcido o "pellicle".

Aunque seguro que usar estos tres términos a modo de sinónimo no es del todo correcto, lo importante es que se entienda la idea. En lugar del espejo móvil que se eleva y vuelve a su posición original con cada disparo, estas dos cámaras emplean un espejo fijo que permanece estático durante la obturación.

En lugar del espejo móvil de las SLR, que se eleva y vuelve a su posición original con cada disparo, las nuevas Sony A55V y A33 (en la imagen) emplean un espejo fijo.

No necesita moverse porque, gracias a las particularidades del material utilizado, la luz lo traspasa y llega al sensor de imagen. Más concretamente, el 70% de la luz incidente, mientras que el 30% restante se desvía al sistema de enfoque automático.

Pero, ¿qué ventajas reales aporta este mecanismo? A la espera de poder disponer de una de estas nuevas Alpha entre las manos para comprobarlo sobre el terreno y ver si esa pérdida de luz afecta a la calidad de imagen, la teoría traza una interesante hoja de ruta.

De entrada, el hecho de que el espejo no tenga que subir y bajar con cada obturación nos lleva a pensar en un disparo mucho más silencioso. Al menos, siempre que las cortinillas del obturador no sean tan escandalosas como en el caso de las NEX o las Micro Cuatro Tercios, que sin espejo generan aún más estruendo que algunas réflex.

Por otro lado, esta ausencia de movimiento en el espejo permite desarrollar ráfagas de mayor velocidad: con hasta 10 fotogramas por segundo, la A55V iguala a las réflex de gama profesional más veloces del mercado.

Exprimir la velocidad de disparo motivó el uso de estos espejos semitransparentes en algunos modelos de Canon y Nikon hace ya algunas décadas

De hecho, exprimir la velocidad de disparo fue uno de los principales argumentos para utilizar este tipo de espejos semitransparentes en algunos modelos de Canon y Nikon hace ya algunas décadas.

Aunque Canon fue la primera en usar esta idea en 1965 con la Pellix QL, en 1972 la F1 High Speed Motor Drive Camera se atrevía con nada menos que 9 disparos por segundo, y las Nikon F High Speed seguían esa misma senda.

Se trataba, como en el caso de las posteriores EOS 1N RS o la Nikon F3H, de versiones especiales de cámaras réflex, diseñadas pensando sobre todo en la fotografía deportiva, en la que la velocidad de disparo resulta clave y para la que el espejo réflex móvil suponía una traba.

Además de esas ráfagas, esta velocidad también ha acercado a la nueva pareja de cámaras algunas de las funciones de las NEX vinculadas a la alta velocidad, como el barrido panorámico. Confiemos, eso sí, en que la vida útil del obturador también esté a la altura de la intensidad de disparos que cabe presuponer a estos modelos.

Pero, ¿merece la pena esta enrevesada estructura sólo para acercar a dos cámaras de gama media velocidades más propias de una gama superior? En realidad, no se trata sólo de eso.

Las nuevas Sony son capaces de mantener siempre activo el veloz sistema de autofoco por detección de fase y pueden combinarlo incluso con la grabación de vídeo

Como ya hemos comentado, el espejo "pellicle" deja pasar parte de la luz al captor de imagen y desvía un pequeño porcentaje hacia el sensor del enfoque automático por detección de fase. Éste, a diferencia del enfoque por contraste integrado en el captor principal, requiere de un segundo sensor dedicado.

Precisamente aquí radica otro de los mejores argumentos de estas Alpha, capaces de mantener siempre activo este veloz sistema de autofoco, incluso al trabajar con la previsualización en pantalla. O más interesante aún, combinándolo por primera vez con la grabación de vídeo.

Aunque esta última opción sí es una auténtica primicia, no es la primera vez que Sony trata de ofrecer la posibilidad de encuadrar a través de la pantalla de la cámara pero sin renunciar a la velocidad de enfoque. El sistema Quick AF Live View que emplean, entre otras, la A380 o la A550 ya dispone de esta opción, aunque basada en un segundo sensor de imagen que obliga al usuario a activar o desconectar esta función según quiera trabajar con el visor óptico o a través de la pantalla.

¿Y qué ocurre con el visor? Este punto ha sido uno de los cambios que, a priori, pueden resultar más traumáticos para los potenciales usuarios de estas cámaras.

Y es que si dos terceras partes de la luz que llega a la cámara a través del objetivo pasan directamente al sensor de imagen y el resto se dirige hacia el sistema de enfoque de 15 puntos, ¿qué veremos al poner el ojo en el ocular?

Las A55V y A33 son, sin duda, dos de las cámaras más curiosas y atrevidas que hemos visto en los últimos años

Efectivamente, la solución ha sido eliminar el tradicional visor de las réflex y sustituirlo por un visor electrónico de alta resolución (1,15 ó 1,42 megapíxeles, según los confusos datos oficiales publicados por Sony en diferentes países) que reproduce en miniatura la imagen que podemos ver en la pantalla principal.

Habrá que acercar el ojo para comprobarlo, pero nuestra experiencia con visores similares (la Panasonic Lumix DMC-GH1, por ejemplo, usa un dispositivo de idéntica resolución) nos obliga a recordar que, aunque con luz de día el rendimiento se acerca mucho al de un visor óptico, cuando las condiciones se complican los resultados no son tan satisfactorios.

A cambio, eso sí, la información disponible a través del ocular será mucho mayor que la que podemos ver en un visor réflex clásico, y como ocurre en las compactas o en las cámaras de ópticas intercambiables sin espejo, los aficionados al vídeo agradecerán poder rodar con el ojo pegado al ocular en lugar de tener que trabajar a través de la pantalla.

También la eliminación del pentaprisma ha permitido diseñar estas dos nuevas cámaras con una notable reducción de tamaño respecto a sus compañeras réflex.

Con este teórico trío de ases bajo la manga (velocidad, enfoque por detección de fase en todo momento y vídeo Full HD), las nuevas Sony A55V y A33 son, sin duda, dos de las cámaras más curiosas y atrevidas que hemos visto en los últimos años.

¿Se trata de un camino viable o de una simple transición hasta que las NEX sean capaces de hacer igual o mejor lo que ahora ya ofrecen las Alpha?

Tanto, que incluso ha habido que hacer hueco en el ya superpoblado catálogo de Sony para una nueva categoría: las SLT (Single Lens Translucent), que convivirán con las SLR y las NEX. Una especie de reinvención de este tipo de cámaras -y van ya unas cuantas-, que curiosamente llega cuando todas las miradas de futuro están puestas en sus compañeras sin espejo.

Pero, más allá del titular en negrita y de haberse marcado un tanto en la historia de las cámaras digitales, ¿se trata de un camino viable o de una simple transición hasta que las NEX sean capaces de hacer igual o mejor lo que ahora ya ofrecen las Alpha y llegue el momento de finiquitar los espejos y, de paso, los obturadores mecánicos?

¿Aportará esta estructura mejoras reales o se trata de una de esas soluciones que llegan sin que nadie tenga muy claro el problema que trata de resolver? ¿Sabrá Sony explicar a la mayoría de usuarios la diferencia real entre, por ejemplo, esta A55V y la también nueva A580?

Aunque para saber si nos encontramos realmente ante un punto de inflexión o una mera anécdota que pasará sin pena ni gloria tendremos que esperar un tiempo, confiemos en poder responder mucho antes a todas estas preguntas.

Claro que, por si a alguien se le ha olvidado, seguimos en agosto, así que parece que habrá que tener un poco de paciencia o emigrar a otros países en los que las divisiones locales de las compañías japonesas no echen la persiana por vacaciones.

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