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Iker Morán.-
Desde que supimos que el futuro de las Alpha de Sony pasaba exclusivamente por la tecnología de espejo translúcido, existe cierta expectación por ver cómo evoluciona esta gama tras la llegada de las pioneras A33 y A55V. Precisamente a la primera de ellas da el relevo la nueva A35, dispuesta a colarse en los escaparates con una buena dosis de pragmatismo: el mismo -o mejorado, nos recuerdan los técnicos de la firma- sensor que la A55V, pero con un precio más asequible.
Sony A35


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Aunque es cierto que la atención de muchos está ya puesta en la futurible A77, esta nueva A35 tiene ante sí la complicada misión de plantar cara a modelos llamados a arrasar en el escaparate durante los próximos meses, como las Nikon D5100 y Canon EOS 600D.
| Vídeo: Iker Morán analiza la A35 | |
Ante semejante tarea y a la espera de poder echarle el guante a un modelo totalmente operativo, como adelanto podemos ir repasando las novedades que esta cámara aporta a su predecesora, la A33, en cuanto a diseño y prestaciones.
Pantalla fija
A primera vista, da la sensación de que poco ha cambiado en el diseño y la ergonomía de esta Alpha respecto al modelo anterior. Nos sigue llamando la atención la abundancia de botones, un detalle que gustará a los fotógrafos avanzados, ya que los accesos directos son numerosos y cómodos de gestionar, pero que podría asustar a los más noveles.
Sony A35


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En todo caso, sería un miedo injustificado porque la A35 es, como todas las cámaras que pueblan actualmente el escaparate, muy sencilla de manejar. Si no queremos complicarnos la vida, el modo "Auto" se encarga de todo, y para aquellos que quieran algo más pero no se atrevan con los ajustes manuales, el llamado "Auto+" permite jugar con algunos controles, dejando la exposición en manos de la cámara.
Sony A35


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Volviendo al diseño, no todo permanece inalterable respecto a la A33. En lugar del LCD articulado que lucía este modelo, ahora se apuesta por una pantalla fija que, eso sí, mantiene las 3 pulgadas y la excelente resolución de 921.000 puntos.
Sony A35


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¿Una estrategia encaminada a reducir ligeramente el tamaño o el precio de la cámara? Aunque es cierto que para muchos la utilidad de este tipo de monitores es cuestionable, hay dos detalles que son indiscutibles: los dos modelos de la competencia lo ofrecen, y para la grabación de tomas de vídeo resulta muy práctico.
Sony A35


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A su favor hay que decir que Sony puede jugar la baza del precio (que la división alemana de la firma ha situado en torno a los 600 euros sin objetivo) y que el visor electrónico nos permitirá grabar vídeo con la cámara pegada al ojo. Algo que el resto no pueden decir.
Sony A35


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Precisamente el visor electrónico fue una de las prestaciones que más escepticismo despertó cuando se anunciaron las primeras cámaras de tipo SLT. A fin de cuentas, que el espejo se mueva o no es un detalle técnico que para muchos carece de importancia, pero renunciar al visor óptico ya es otro tema.
Sony A35


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Aunque es cierto que no es lo mismo, siendo justos tenemos que reconocer que su rendimiento es tan bueno que en muchas ocasiones podemos sencillamente olvidarnos de que estamos mirando a través de un visor electrónico. Cierto que con poca luz aparece ruido en la imagen, pero a cambio disponemos de mucha más información y una cobertura del 100% que ninguna SLR de esta gama ofrece.
Hasta 7 fotogramas por segundo
Puesto que lo que realmente interesa son las ventajas prácticas de la tecnología de espejo translúcido, este tipo de cámaras destacan sobre todo por la velocidad de la ráfaga y su capacidad para mantener siempre activo el veloz enfoque automático por detección de fase -el que usan tradicionalmente las SLR-, incluso al trabajar con el Live View o grabar vídeos.
Sony A35


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Respecto a la velocidad de disparo, la A35 sitúa su cadencia máxima en 5,5 fotos por segundo, por debajo de las 7 que ofrecía la A33. También es cierto que la resolución ha crecido de 14 a 16 megapíxeles, y que por tanto el volumen de información a gestionar es mayor.
Sony A35


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De todos modos, para quienes la velocidad sea prioritaria la A35 estrena un sistema bautizado como recorte de alta velocidad que permite recuperar esos 7 fotogramas por segundo. Para ello, eso sí, se utiliza sólo una parte del sensor, con lo que la resolución se reduce a algo más de 8 megapíxeles, y hay que sumar al factor de multiplicación habitual (1,5x) otro recorte de 1,4x.
Sony A35


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Una combinación que, de entrada, puede resultar atractiva para fotógrafos de deporte o naturaleza que necesitan siempre focales más largas y la máxima velocidad de disparo posible. No disponemos de datos oficiales, y las pruebas realizadas con el modelo de preproducción probado no pueden usarse como referencia, pero además del aumento en la cadencia de disparo, la duración del buffer también gana muchos puntos al trabajar con este modo.
Hay que tener en cuenta, eso sí, que este modo funciona de forma casi totalmente automática, con lo que el usuario no puede controlar la exposición ni el enfoque puede variarse durante la ráfaga.
Sony A35


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Respecto al enfoque, el mecanismo de 15 puntos de esta Sony también se sitúa por delante de la competencia (11 puntos tiene la D5100 y 9 la EOS 600D), y cuenta además con esa gran baza de permanecer siempre activo. Algo que se nota sobre todo a la hora de enfrentarse a la grabación de secuencias de vídeo.
16 megapíxeles detrás del espejo
Pese a que por ahora parezca que todo en la A35 son recortes respecto al modelo anterior (pantalla, ráfaga, etcétera), su punto fuerte llega de la mano de un nuevo captor CMOS de tamaño APS-C y 16 megapíxeles de resolución. Unos datos que lo emparentan directamente con el de la A55V y que llevan a pensar en un rendimiento prometedor.
Sony A35


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A la espera de poder comprobar este extremo, navegando por los menús de pantalla nos encontramos con opciones idénticas a los modelos anteriores. Es el caso de unos ajustes de sensibilidad que van desde 100 hasta 12.800 ISO, o de distintos modos que aprovechan la velocidad de disparo para componer panorámicas, obtener fotografías en 3D o disparar a velocidades bajas uniendo media docena de tomas mediante el modo "crepúsculo manual".
Sony A35


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Rebuscando entre sus menús, también nos topamos con una novedad escondida entre las escenas. Además del típico surtido de modos prefijados, ahora aparece también más de una decena de los llamados filtros artísticos, que incluyen la clásica simulación de una cámara estenopeica o los efectos de color selectivo y posterización, entre muchos otros.
Sony A35


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Aunque para nuestro gusto están demasiado escondidos (¿no merecían un menú propio, como en la NEX-C3?), la buena noticia es que hemos podido comprobar que también pueden usarse con la grabación de vídeo.
¿Combate a tres bandas?
La propuesta de Sony parece bastante evidente: reducir algunas prestaciones y detalles, pero ofrecer a cambio una calidad de imagen mejorada -por lo menos eso es lo que cabe deducir de la mano del nuevo captor- y un precio posiblemente muy apetecible.
Sony A35


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Gracias a esa baza estamos convencidos de que el combate a dos establecido entre las citadas Nikon D5100 y Canon EOS 600D acaba de convertirse en una lucha a tres bandas.
Nota: las tarjetas de memoria que aparecen fotografiadas en este artículo han sido cedidas por SanDisk como parte de un acuerdo publicitario alcanzado entre esta compañía y QUESABESDE.COM.

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