Opinión

¿Comprar o no comprar un smartwatch? Esa no es la cuestión

6

Un reloj inteligente es una mina para los que quieran aprovechar el tiempo, pero también puede ser una perdición. Lo importante es dar con el equilibrio perfecto

26
JUN 2015

Comprar o no comprar un reloj inteligente. Todavía hay muchos que se encuentran deshojando la margarita, y lo cierto es que la duda es muy comprensible. La pregunta puede parecer tonta, pero, ¿qué es exactamente un smartwatch y para qué lo queremos? A partir de aquí, se puede entablar un interesante debate.

Algunos dirán que es un reloj con muchas funciones, otros que se trata de una extensión del móvil y la gran mayoría lo mirará embobado con ganas de hacerse con uno por la simple novedad. Yo fui uno de estos últimos. Me lo compré a regañadientes convencido de que aquello era un producto herido de muerte y que en unos años habría caído en el olvido. Pero aquel Pebble de primera generación comprado con prisas en un aeropuerto al otro lado del globo fue poco a poco cobrando cada vez más protagonismo en mi día a día.

Diría que el punto de inflexión llegó cuando un día me quedé sin batería y tuve que salir a la calle sin él para descubrir que cada vez que vibraba el móvil hacía el gesto de girar la muñeca de forma automática. Sí, un smartwatch es una mina para los que quieran aprovechar el tiempo, pero también puede ser una perdición. Lo importante es encontrar el equilibrio perfecto.

Apple Watch
Apple Watch
Foto: Apple
Apple Watch.

La llegada por la puerta grande del Apple Watch, que hoy sale a la venta en España, colocó a este tipo de producto en una situación más consolidada en un mercado todavía con más sombras que luces: si entraban los de la manzana, es que ahí tarde o temprano habría negocio. Y a estas alturas de la película un servidor no tiene ya dudas de que lo habrá, pero como ha sucedido en muchos otros productos, los fabricantes erraron en el primer tiro al no saber comunicar para qué diantres necesitaríamos comprarnos un reloj inteligente.

Google vivió en carnes propias también esta precariedad didáctica con las Glass, pero ahora ha llegado el maestro de escenas, Apple, a mostrarnos lo que se puede hacer de una manera práctica con un smartwatch.

Lo primero que hay que ir asumiendo es que este dispositivo es en esencia una extensión del móvil, del que extrae la información más importante para nosotros y nos ahorra de este modo tener que andar sacando el terminal del bolsillo y desbloqueando la pantalla para comprobar que simplemente tenemos un like más en Facebook. Este será el principal motivo por el que merecerá la pena hacerse con un reloj inteligente, pero no cabe duda de que hay muchos más.

El secreto está en las notificaciones

Con el paso de las semanas uno se acostumbra a llegar a casa y dejar el móvil sobre la mesa, confiando todas las notificaciones a la omnipresencia del reloj. Un giro de muñeca y ya sabemos si el asunto es urgente o bien se puede pasar de largo.

Algunos protestan argumentando que un smartwatch esclaviza todavía más que un móvil, ya que lo llevamos siempre encima y a un giro de muñeca de ver su contenido. ¿Es así? Lo cierto es que sí. Pero también sucede justamente lo contrario, algo que conviene explicar con detenimiento.

Todo el mundo sabe lo que es un teléfono o un televisor. No hay curva de aprendizaje más allá de los aspectos técnicos: uno enciende la tele y sabe que ahí podrá ver su programa favorito o una película. Pero, ¿cómo usar correctamente el reloj inteligente si no sabemos ni para qué sirve? Este desconocimiento ha generado curiosamente dos perfiles de usuarios.

Por un lado, el que vive pegado a su reloj, que está permanentemente pitando con notificaciones de todo tipo y que con el tiempo ve que el dispositivo le ha esclavizado en lugar de ahorrarle tiempo. Este usuario comprobará además cómo la batería del reloj se le queda casi siempre corta. Por otro lado, el smartwatch le sitúa en una posición social incómoda: a nadie le gusta estar con alguien que está más pendiente de una pantalla.

El consejo más sabio será hacerse con aquel smartwatch que nos permita configurar las notificaciones al máximo

Por otro lado se encuentra el que configura adecuadamente el reloj para que este se convierta en una herramienta a su servicio. Y realmente en este punto reside la clave del éxito o fracaso del dispositivo en nuestro día a día.

Blogueros como Joanna Stern o Kevin Tofel dieron con la clave para lograr que el reloj fuera realmente útil: anular todas las notificaciones salvo las que fueran realmente útiles o prioritarias. Fuera Facebook, Instagram o menciones en Twitter, que quedarían relegadas a la pantalla del móvil. En el reloj, solo lo importante.

Lo bueno de esta aproximación al problema es que se vive mucho más tranquilo, se domina la herramienta y no al revés, y con la ventaja añadida de que la batería dura mucho más. Algunos incluso han descubierto que el reloj, lejos de esclavizarles, les ha liberado del smartphone, disponiendo de más tiempo para otros asuntos.

Evidentemente el que realmente acierta y sale ganando es el segundo. Así las cosas, para la pregunta de si merece la pena un reloj inteligente ya tenemos respuesta: sí, pero utilizándolo sabiamente. Y esta hábil manera de aprovechar la tecnología nos despeja las dudas a la hora de escoger un modelo u otro. El consejo más sabio será hacerse con aquel que nos permita configurar las notificaciones al máximo.

6
Comentarios
Cargando comentarios