Opinión

SIn MOtivos aparentes para ir

 
14
NOV 2005

Cuando el madrileño Paseo de la Castellana empieza a adornarse con bombillas navideñas y los supermercados colocan las primeras barras de turrón, los amantes de la alta tecnología empiezan a frotarse las manos: el SIMO se acerca.

No sé si será por el calentamiento global o porque los madrileños somos cada vez más chulos, pero el caso es que el SIMO llega y cada vez veo a menos gente frotarse las manos.

SIMO necesita reinventarse cuanto antes, una reinvención ya lleva años de retraso

Los números dirán -o no- que cada vez hay más visitantes, más expositores y más dinero -con el permiso del salón del automóvil- invertido en la feria de ferias que los recintos feriales de IFEMA acogen durante todo el año. Pero por muchos billetes que se echen al montón, la realidad es que el olor a rancio emana por todas partes en una feria donde lo nuevo debería estar a la orden del día.

SIMO necesita reinventarse cuanto antes, y cuando digo cuanto antes me estoy refiriendo a que esa reinvención ya lleva años de retraso. El SIMO es más de lo mismo, y en según qué casos, menos.

No hay novedades, no hay carnaza, no hay motivación para ir. Todo es telefonía móvil y poco más, y dentro de la propia telefonía móvil, las novedades también son exiguas. Es lo mismo del año anterior, pero con una carcasa nueva, y nunca mejor dicho.

No hay novedades, no hay carnaza, no hay motivación para ir; todo es telefonía móvil y poco más

Una vez que los móviles con cámara ya no son novedad, todo se basa en más de lo mismo, es decir, en más móviles con más resolución o politonos cada vez menos originales.

Y como no hay novedades, las marcas se ganan al público a base de regalitos cutres por los que la gente se mata, espectáculos de baile de muy poca originalidad y catálogos cada vez más pesados e insoportables. Los que vayan al SIMO que lo comprueben: el 90% de la gente sale cargada hasta los topes de bolsas que, cual leproso del siglo XII, van perdiendo pedacitos de contenido desde las puertas del propio IFEMA hasta los vagones del metro.

El año pasado, aparte de los compromisos laborales, un servidor tomó más fotografías de las simpáticas azafatas y las curiosas coreografías que de vez en cuando le asaltaban que de las novedades que se iba encontrando. La verdad es que si hubiese tenido que pagar entrada, habría pedido una devolución de dinero.

No tengo muchas esperanzas de encontrar algo realmente nuevo en la edición del SIMO que esta semana comienza

Y este año, ¿qué? Lo que leo de la edición del SIMO que esta semana comienza no me da muchas esperanzas de encontrar algo realmente nuevo, y mucho menos de fotografía, donde aparte de Canon no hay marcas fotográficas muy destacables. Espero que al menos ellos, los de Canon, hagan demostraciones decentes de las nuevas cámaras Wi-Fi; visto lo visto, es lo mejor que podemos aspirar a ver. Nikon, por supuesto, brilla por su ausencia.

Material fotográfico aparte, tengo curiosidad por ver la reacción del público ante el nuevo Aperture con el que Mac quiere plantar cara a Adobe. Teniendo en cuenta -y esto me lo decía un compañero fotógrafo hace unos días- que la mayoría no explota ni el 10% de Photoshop, ¿para qué un programa nuevo? Yo tampoco lo tengo muy claro, pero no hay duda de que la competencia siempre es positiva.

¿Y qué dirá Microsoft en este SIMO? Ya saben cómo es esto del mundo "informáticamente globalizado": Microsoft estornuda y todos aquellos que vivimos entre ordenadores nos ponemos a temblar de miedo.

Las ferias cada vez me gustan menos: desde la cutre como pocas Fotoventas hasta el SIMO, pasando por el poco relevante Sonimagfoto

Las ferias, lo reconozco, cada vez me gustan menos. Desde la cutre como pocas Fotoventas hasta el redicho SIMO, pasando por el poco relevante Sonimagfoto, lo cierto es que, si excluimos a las azafatas y azafatos, poco hay que ver.

En cualquier caso, por imperativo laboral, esta 45 edición también contará con mi visita. Y lo digo de verdad: espero que tenga que volver a escribir retractándome de cada una de estas líneas -bueno, menos de la de las azafatas y azafatos- y hablando de la ingente cantidad de novedades que ha habido. En caso de que me reafirme en mis críticas, mal panorama le veo yo al SIMO, por mucho que aumente el nivel de visitantes.

Pero aunque soy pesimista, este año me conformo con que me dejen circular y opinar en libertad y que no me pase como hace dos años, cuando un simpático empleado de una gran marca me expulsó de su stand por comentarle a otro visitante que una cámara de la competencia me parecía mejor que las ahí expuestas. Como lo oyen.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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