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Prueba de producto
Sigma sd Quattro
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Sigma sd Quattro: prueba de campo

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Pasamos unos días en Cuba con la cámara sin espejo más peculiar del mercado

12
SEP 2016

La Habana es, muy probablemente, una de las ciudades más fotogénicas del mundo. El Malecón, las fachadas de colores, los coches antiguos o cualquier esquina se convierten en un escenario perfecto para los fotógrafos. Así que a la hora de viajar allí, elegir bien el equipo fotográfico es especialmente importante, pues volver de Cuba sin unas cuantas buenas fotos es sencillamente imperdonable.

El caso es que, con las maletas ya casi hechas y el equipo decidido, la nueva Sigma sd Quattro llamó a última hora a nuestra puerta. Recién llegada al mercado español y por derecho propio convertida en la cámara más original –o rara, o extraña, o surrealista- del mercado, ¿cómo íbamos a resistirnos a sus encantos?

Sigma sd Quattro
Sigma sd Quattro
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Aunque el sentido común y la experiencia con sus compañeras compactas nos decían que igual (¿igual?) no es la mejor opción para un reportaje de viaje a estas alturas, es bien sabido que las cámaras de Sigma no se rigen por los criterios habituales. Así que si ellos están suficientemente locos como para crear cámaras así, nosotros también para llevárnoslas de viaje.

Sin espejo

Las casi nueve horas de vuelo que separan Madrid de La Habana –gracias, Iberia, por fomentar la lectura con ese avión vintage sin pantallas- dan margen más que suficiente para repasar la historia de esta singular cámara.

Aunque tras las compactas dp Quattro su línea y diseño ya casi no sorprenden, en realidad se trata de una auténtica primicia en el catálogo de la firma: la sd Quattro es la primera sin espejo de Sigma tras unas cuantas réflex digitales y de película que nunca gozaron de demasiada popularidad.

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Rara y especial

Si algo hace distinta a esta cámara no es el diseño sino el sensor Foveon, sin interpolación Bayer y con un tamaño de salida de imagen equivalente a 39 megapíxeles

sigma sd quattro
Sigma sd Quattro
Iker Morán (Quesabesde)
sigma sd quattro
Sigma sd Quattro
Iker Morán (Quesabesde)
sigma sd quattro
Sigma sd Quattro
Iker Morán (Quesabesde)
sigma sd quattro
Sigma sd Quattro
Iker Morán (Quesabesde)

Una mirrorless que, por supuesto, poco tiene que ver con el resto. De entrada se mantiene la montura de las réflex (con bayoneta Sigma, por cierto), lo que obliga a que la cámara sea considerablemente grande y ancha.

Pero la clave está en el interior. Si algo hace especial a esta cámara no es el diseño o la ausencia de espejo, sino el sensor Foveon, que en su última generación apuesta por tres capas RGB de diferente resolución que ofrecen una imagen final con color real –no hay interpolación Bayer- y un tamaño de salida equivalente a 39 megapíxeles.

Aterrizamos en La Habana con dos cosas claras: vamos a pasar mucho calor y tenemos entre las manos la única Sigma sd Quattro de toda la isla. Igual hasta del continente.

Calor

Lo de la temperatura no es solo el típico comentario recurrente al llegar al Caribe y no dormir la primera noche sin estar pegado al aire acondicionado. Y es que la Sigma sd Quattro se calienta. Mucho.

Tanto, que tras un primer paseo por la ciudad y ver señales de alerta en la pantalla de la cámara avisando del exceso de temperatura –y su efecto en la calidad de imagen al disparar los niveles de ruido-, optamos por el único sistema eficaz para trabajar con esta cámara en estas latitudes: encender antes de disparar y apagar tras cada foto.

sigma sd quattro
Sigma sd Quattro
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Lo cierto es que, tras haber trabajado con las dp Quattro, a estas alturas ya no nos asustan los peajes del sistema. Igual que en aquel caso, aquí toca asumir de entrada unas condiciones si no se quiere perder los nervios a la primera de cambio: la cámara es capaz de ofrecer una calidad increíble, pero para usarla hay que tomárselo con bastante paciencia y filosofía. Pero estamos en Cuba, y se supone que la prisa no debería ser nuestra prioridad aquí.

Trabajamos con el Sigma 30 mm f1.4 Art montado. Aunque la focal de 45 milímetros resultante se queda a medio camino de muchas cosas, no tardamos en hacernos con ella y recurrir al más viejo de los zooms para disparar: si queremos alejarnos, unos pasos para atrás. ¿Más cerca? Puesto nos adelantamos.

Nos quedamos con la duda de si la cámara es extraña porque tiene que serlo –véase el botón de encendido en el barril de la bayoneta, por ejemplo- o se trata de un ejercicio de reafirmación de Sigma

sigma sd quattro
Sigma sd Quattro
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Que no es la cámara ideal para pasar desapercibidos no hace falta ni decirlo. No solo por tamaño, sino que sus formas hacen que despierte curiosidad allá por donde pasa. Contundente entre las manos, pese al diseño peculiar el agarre es excelente, la posición del visor –centrado pero un poco a la derecha- no es incómoda y la limpieza de los menús y mandos se agradece.

Como siempre, nos quedamos con la duda de si la cámara es extraña porque tiene que serlo –ese botón de encendido en el barril de la bayoneta, por ejemplo- o se trata de un ejercicio de reafirmación de Sigma. Si vamos a ser diferentes, que se note. Tras haber charlado con el máximo responsable de la compañía y defensor a ultranza de estas cámaras, tenemos bastante claro que la segunda opción es la correcta.

¿Fotografía de calle?

Como recordábamos, en cada esquina hay una escena candidata a convertirse en una gran foto. No tardamos en descubrirlo paseando por Centro Habana y parando en la cafetería de la fotográficamente espectacular esquina de Tejas. Tampoco hace falta mucho tiempo para darse de bruces con esos peajes de los que hablábamos.

Algunos son más o menos asumibles. Por ejemplo, que la sd Quattro no sea una cámara rápida ni especialmente pensada para la fotografía de acción y de calle. No tanto por esos 3,5 fotogramas por segundo y esas ráfagas que en RAW no sobrepasan los 10 disparos consecutivos, sino por la agilidad general de la cámara y un enfoque que difícilmente es comparable a otros modelos sin espejo del mercado actual.

sigma sd quattro
Sigma sd Quattro
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La sd Quattro es algo lenta, no tanto por esas ráfagas de 3,5 fps que en RAW no sobrepasan los 10 disparos, sino por la agilidad general y del enfoque

Tal vez nos hemos equivocado al sacarla del estudio, pensamos mientras lidiamos con este ritmo lento y con el asunto de la temperatura. Pero ya que estamos aquí no podemos echarnos atrás, y salvo cuando queremos cazar un coche en movimiento, la cámara acaba respondiendo.

El trabajo del procesador es considerable, y mover esos RAW de casi 50 MB tiene su mérito, pensamos para justificarla. Siempre hemos tenido una bonita relación de amor-odio con las cámaras Sigma, y esta sd Quattro no iba a ser la excepción. Temblamos solo de pensar en lo que pasará con la versión con sensor APS-H de 51 megapíxeles mientras sonreímos al ver que, pese a todo, los resultados tienen buena pinta.

Pero tampoco estamos dispuestos a permitirle todo. Por ejemplo, cuesta entender cómo es posible que una cámara de este nivel ofrezca una calidad de imagen tan pobre a través de su pantalla y visor electrónico. El cuerpo sellado y una segunda ranura para tarjetas de memoria también son detalles que se echan en falta.

Calidad Foveon X3

Como hacemos siempre, disparamos en JPEG y RAW simultáneamente. Algo que, curiosamente, inhabilita el ajuste de mayor calidad en JPEG, y que por lo visto solo puede trabajar en solitario. Tampoco llevamos un trípode encima, así que la opción de multidisparo (SFD) que ofrece la cámara y que suma 7 imágenes para ofrecer mayor calidad y rango dinámico nos es útil en la calle.

Así que nos conformamos con el modo habitual, que de hecho será el que use la inmensa mayoría de los usuarios. Hasta hace no mucho disparar en JPEG con cámaras de sensor Foveon X3 era casi decorativo. La diferencia de calidad entre los RAW procesados y los JPEG directos era tan abismal en todos los sentidos que no tenía sentido conformarse con los segundos.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Sigma sd Quattro y un objetivo Sigma 30 mm f1.4 DC Art

No obstante la generación Quattro cambió este punto, y tal y como ya vimos en las compactas dp Quattro, los JPEG directos de la cámara son muy decentes y ofrecen unos niveles de calidad y detalle sorprendentes.

Tanto que, combinados con este 30 mm f1.4, nos cuesta pensar en una cámara –incluidas de formato completo- que ofrezca unos JPEG directos de esta calidad y detalle. De todos modos la sd Quattro está pensada para trabajar en RAW y pasar luego los archivos XF3 por el programa Sigma Photo Pro.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Sigma sd Quattro y un objetivo Sigma 30 mm f1.4 DC Art

Si en detalle y rango dinámico a la sd Quattro no hay quien le rechiste, la cosa empeora si sacamos la lupa del ruido

La descarga es gratuita, así que quienes se animen a comprobar el potencial de la cámara tienen a su disposición casi una veintena de archivos RAW recién traídos de Cuba para poder jugar con luces, sombras, nitidez y ruido.

En las pruebas que hemos hecho ha sido sobre todo el control del rango dinámico lo que marca la diferencia en los RAW, puesto que el nivel de detalle que se ofrece de serie ya es muy elevado. Jugar con la función X3 Fill Light hará las delicias de los amantes de los HDR, aunque resulta complicado encontrarle el punto exacto para no pasarse.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Sigma sd Quattro y un objetivo Sigma 30 mm f1.4 DC Art

Si en detalle y rango dinámico a la sd Quattro no hay quien le rechiste, la cosa empeora notablemente si sacamos la lupa del ruido. Por suerte para ella, en Cuba sobran el sol y la luz, pero simplemente disparar a 400 ISO ya hace que la calidad caiga y el ruido comience a aparecer.

¿El límite? Para aprovechar al máximo el potencial no es recomendable pasar de 800 ISO. Hay cámaras de formato medio que rinden mejor en este sentido, así que pese a las ventajas del Foveon X3, este sigue siendo un punto con mucho margen de mejora. Al menos si se pretende que las cámaras de Sigma sean algo más que el modelo raro del escaparate.

Muestras: JPEG de alta calidad
Fotografía hechas con una Sigma sd Quattro y un objetivo Sigma 30 mm f1.4 DC Art
fotografía hechas con una sigma sd quattro y un objetivo sigma 30 mm f1.4 dc art
Hay que quererla

Hay cámaras que facilitan el trabajo y otras que ponen a prueba al fotógrafo. La Sigma sd Quattro aplica esta segunda teoría en su versión más radical, pero –y para muchos eso es un argumento suficiente- a cambio ofrece una calidad de imagen contra la que pocas pueden competir.

Dicho de otro modo, pese a sus calentamientos, su ruido a partir de 800 ISO, la falta de agilidad en el enfoque y las limitaciones de la pantalla y el visor, hemos vuelto de Cuba con unas fotos increíbles. No solo por el entorno, sino por la calidad de imagen que esta cámara ofrece.

Para quienes anden buscando una cámara sin espejo diferente, con una calidad increíble y estén dispuestos a invertir mil euros solo en el cuerpo, esta sd Quattro tiene su punto

sigma sd quattro
Sigma sd Quattro
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Nos siguen pareciendo una opción más lógica –dentro de la peculiar lógica de Sigma, ojo- los modelos compactos de la firma, pero para quienes busquen una cámara sin espejo diferente y con una calidad increíble y estén dispuestos a invertir mil euros solo en el cuerpo, esta sd Quattro tiene su punto. Tampoco Cuba es un país para todos los públicos, pero quienes saben entenderla y quererla, repiten.

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