Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Crónica

Sigma: 90% ópticas, 6% cámaras

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Charlamos con Kazuto Yamaki sobre los últimos objetivos y las peculiares cámaras de la firma de la que es máximo responsable

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MAY 2016
Iker Morán | Barcelona

De joven no le gustaba la fotografía. Era el trabajo de su padre, y como buen adolescente, hay que llevar la contraria. Pero después le entró el gusanillo, se contagió de esa pasión fotográfica, que es uno de los pilares –asegura- de la compañía, y hoy dirige Sigma abanderando su condición de empresa familiar. Ya lo dijo en su última visita por Barcelona: todo sector necesita una compañía que haga locuras.

El mensaje de Kazuto Yamaki, director ejecutivo de Sigma, sigue siendo el mismo que ya nos sorprendió en la última charla. Sin tener que responder ante una junta de accionistas que reclame beneficios y no pasión y con el “Made in Japan” como uno de los signos de distinción, la compañía puede permitirse lujos impensables en otras firmas.

Empezando por perder dinero con su división de cámaras. “Mucho –dice sonriendo- y desde hace tiempo.” El objetivo es llegar a convertir las cámaras en un producto rentable, y se muestra convencido de que se conseguirá, pero mientras tanto –explica- se aprende mucho y se aprovecha ese conocimiento para el desarrollo de las ópticas. De todos modos, no oculta cuál es posiblemente el argumento principal para justificar ese empeño de Sigma por tener sus propias cámaras: “Era el sueño de mi padre.”

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Yamaki no oculta cuál es posiblemente la razón de ese empeño de Sigma por tener sus propias cámaras: “Era el sueño de mi padre"

Teniendo en cuenta que para la compañía la fabricación de ópticas supone el 90% del negocio, frente a un 6% o 7% dedicado a cámaras y un 3% a flashes, posiblemente sea injusto que sus curiosos modelos y la tecnología Foveon ocupen buena parte de la conversación. Pero resulta inevitable dada la curiosidad que siempre despiertan.

Para ver la nueva sd Quattro, la primera sin espejo de la firma, habrá que esperar posiblemente hasta Photokina. ¿Alguna pista sobre el precio? La respuesta a la japonesa no da muchas pistas, aunque Yamaki asegura tener en unos días una reunión para decidir ese punto y promete hacer todo lo posible para que la cifra sea lo más comedida posible.

Muy involucrado en el desarrollo de productos, el CEO de Sigma cambió su despacho por una mesa junto al equipo de ingenieros. Y algo nos dice que esa apuesta por unas cámaras tan alejadas de cualquier otro modelo tiene mucho que ver con su visión de la empresa.

¿Cuántas cámaras Sigma se venden a lo largo del año en todo el mundo? Es una de esas preguntas que nos tiene intrigados desde hace tiempo. “Muy pocas”, reconoce. “Tan pocas, que preferimos no dar la cifra”, añade sonriendo.

El futuro de Foveon

Los piropos y las palmaditas en la espalda que Sigma lleva tiempo recibiendo por sus ópticas hace que hablar de ellas resulte mucho menos interesante, la verdad. Son buenas, son competitivas en precio y están haciendo un excelente trabajo. Y lo saben. Poco más que añadir.

Tanto, que incluso han arrastrado a la competencia en una dirección similar. “Tenemos un máximo respeto por Tamron, es un gran competidor y fabrica productos muy buenos”, asegura Yamaki cuando le preguntamos por los últimos lanzamientos de esta otra firma japonesa, sin duda inspirados en los Sigma Art.

La falta de objetivos sellados –aunque por su construcción aguantan la lluvia sin problemas, asegura- y de un zoom estándar como un 24-70 mm f2.8 se ponen sobre la mesa como algunas de las asignaturas pendientes. Un zoom que el máximo responsable de Sigma ya comentó hace tiempo que es muy difícil de construir si se quiere ofrecer la misma calidad que en las ópticas fijas, tal y como se ha propuesto la compañía.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Yamaki: "Tenemos un máximo respeto por Tamron, es un gran competidor y fabrica productos muy buenos"

“Los zooms son siempre complejos, y más con focales por debajo de 50 milímetros”, explica. ¿Están trabajando en ello? Posiblemente, aunque es difícil adivinarlo por su gesto. ¿Ópticas Art selladas en el futuro? Tampoco hay pistas.

Así que volvemos a las cámaras y los sensores Foveon de Sigma. Pese a que la sd Quattro no parece tener una competidora directa, lo cierto es que sistemas como el de la Pentax K-1 para aprovechar el estabilizador y saltarse el filtro RGB deberían ser un motivo de preocupación para Sigma y su captura de color real.

Por ahora hace falta trípode y hay evidentes limitaciones, pero todo hace pensar que es solo cuestión de tiempo que estos sistemas –o algún otro- se perfeccionen y el sensor Foveon pierda su principal baza. Mientras tanto, desde Sigma aseguran que el nivel de calidad y detalle que ofrece es único. Tal vez por eso han querido construir siempre a su alrededor una cámara única, de esas que no dejan indiferente a nadie.

¿Un Foveon de formato completo? Teniendo en cuenta las cifras y las explicaciones sobre la rentabilidad de Sigma en este segmento de cámaras, más que una pregunta parece un reto bastante peligroso.

Pero lo cierto es que, tras escuchar a Yamaki, nada parece descartable. Sigma es una empresa centrada en el consumo que se niega a convertirse en proveedor de componentes para otras, que presume de un grado de especialización muy alto de sus trabajadores y que asegura moverse más por la pasión que por la rentabilidad. O al menos no solo por la rentabilidad, que ya es mucho.

La ecuación es aparentemente sencilla: las ópticas dan beneficios y el negocio va bien, así que pueden permitirse el lujo de seguir haciendo locuras en otros ámbitos. Y esa sd Quattro a la que –lo reconocemos- le tenemos muchas ganas es la mejor prueba de ello.

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