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Prueba de producto
Sigma dp2 Quattro
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Sigma dp2 Quattro: prueba de campo

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Probamos el nuevo sensor Foveon X3 de 39 megapíxeles de la que probablemente es la cámara digital más original y extraña del momento. Por dentro y por fuera

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JUL 2014

Si tu cámara es diferente, que se note. Parece el típico lema comercial vacío de contenido, pero cualquiera que conozca las Sigma DP sabrá que le va como anillo al dedo. Desde hace ya años estas compactas de sensor APS-C, óptica fija y tecnología Foveon X3 pasan por ser los bichos raros del escaparate. Una idea que se refuerza con la nueva generación Quattro, que más allá de sus cambios internos apuesta por un diseño de esos que no deja indiferente a nadie.

Y lo cierto es que con estas cámaras mantenemos desde sus primeros modelos una intensa relación de amor-odio. Su calidad está fuera de toda duda, y las ventajas de esas tres capas de color del sensor son también claras. Pero para poder aprovechar su potencia hace falta una buena dosis de paciencia ante la falta de agilidad y manejabilidad que ha caracterizado siempre a esta familia.

¿Habrá cambiado algo en las nuevas Quattro? Para comprobarlo hemos pasado unos días con la nueva Sigma dp2 Quattro e incluso nos hemos tomado en serio el órdago lanzado por la propia firma, cuyos representantes aseguran que la calidad de imagen que ofrece es incluso superior a la de un sensor de formato completo.

Sigma contra Sigma

Como somos de los que nos apuntamos fácilmente a este tipo de retos, hemos optado por ponerle un poco más de morbo al asunto. ¿Y si enfrentamos la Sigma dp2 Quattro al que pasa por ser uno de los mejores objetivos de la compañía? Una especie de duelo fratricida entre la dp2 Quattro y el 50 mm f1.4 apoyado por el CMOS de formato completo y 24 megapíxeles de la Canon EOS 5D Mark III. Veamos si era o no un farol.

Decidimos enfrentar la Sigma dp2 Quattro al que pasa por ser uno de los mejores objetivos de la compañía: el renovado Sigma 50 mm f1.4, montado para la ocasión en una Canon EOS 5D Mark III

sigma dp2 quattro
Sigma dp2 Quattro
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Disparamos varias series intentando igualar la toma (la dp2 usa un objetivo equivalente a 45 milímetros con un diafragma de f2.8) y la exposición en las dos cámaras. Nos acercamos a los archivos JPEG de la Sigma con mucho escepticismo, puesto que en generaciones anteriores su función era poco más que testimonial y resultaba casi obligatorio pasar por los RAW para aprovechar el potencial de la cámara.

Primera sorpresa: los JPEG están muy bien. Tal vez el balance de blancos no es el más atinado, pero basta ampliar un poco para descubrir un nivel de detalle poco habitual para una compacta e incluso para un sensor de tamaño APS-C.

Muestras: Sigma dp2 contra formato completo
Fotografías realizadas con una Sigma dp2 Quattro y una Canon EOS 5D Mark III con un objetivo Sigma 50 mm f1.4

Primera sorpresa: cuando la luz acompaña, los JPEG de la dp2 están tan bien que ésta se impone al tándem formado por la Mark III y el Sigma 50 mm f1.4

Desde Sigma se aseguraba que la nueva estructura de este captor formado por tres capas de 20, 5 y 5 megapíxeles podía ofrecer una resolución equivalente a 39 millones de puntos. Y parece que lo decían con motivos.

Y es que si enfrentamos los archivos JPEG obtenidos con la Canon y el Sigma 50 mm f1.4 con los que salen directamente de esta dp2, salta a la vista que tenemos una vencedora. ¿Y en RAW? Curiosamente es la réflex de formato completo la que consigue ganar algunos puntos en cuanto a detalle y nitidez, pero la nueva Sigma se sigue colocando un poco por delante.

Un diseño diferente

Fea, bonita, diferente… El calificativo puede variar según a quien preguntemos, pues la dp2 Quattro no deja indiferente a quien la ve por primera vez. Su aspecto alargado y su original empuñadura se traducen en una ergonomía teóricamente mejorada pero que no acaba de convencer entre las manos.

Tal vez sea que necesitamos más tiempo para acostumbrarnos, pero el caso es que nos cuesta encontrar un hueco para los dedos y una forma de sujetar la cámara sin que dé la sensación de que se nos va a escurrir de las manos. Por cierto, tirón de orejas también para esa absurda tapa de goma del compartimento para la tarjeta de memoria.

sigma dp2 quattrosigma dp2 quattrosigma dp2 quattrosigma dp2 quattrosigma dp2 quattrosigma dp2 quattro
¿Diseño o ergonomía?

La poco usual empuñadura y un peso que gravita en torno al objetivo hacen que sea recomendable sujetar la cámara siempre con ambas manos. El original diseño juega aquí en contra de la ergonomía

sigma dp2 quattro
Sigma dp2 Quattro
Álvaro Méndez (Quesabesde)
sigma dp2 quattro
Sigma dp2 Quattro
Álvaro Méndez (Quesabesde)
sigma dp2 quattro
Sigma dp2 Quattro
Álvaro Méndez (Quesabesde)
sigma dp2 quattro
Sigma dp2 Quattro
Álvaro Méndez (Quesabesde)
sigma dp2 quattro
Sigma dp2 Quattro
Álvaro Méndez (Quesabesde)
sigma dp2 quattro
Sigma dp2 Quattro
Álvaro Méndez (Quesabesde)

En realidad la cámara está pensada para trabajar a dos manos, gravitando su peso en la zona del objetivo. Los dos diales son cómodos de accionar, la simpleza de líneas y economía de mandos se agradece, los menús en pantalla son limpios y ordenados…

Pero al final de todo es imposible no preguntarse si estamos ante un ejercicio de diseño para llamar la atención carente de practicidad. Si tu cámara es rara por dentro, que se note por fuera. Éste parece ser el lema de Sigma.

Paciencia

Pulsamos el botón de encendido y descubrimos que la dp2 Quattro sigue sin ser una cámara especialmente rápida: el tiempo de grabación en la tarjeta no es ninguna maravilla; la ráfaga de algo más de 4 fotogramas por segundo es correcta, pero el buffer es muy escaso; el enfoque automático no destaca especialmente…

La nueva dp2 sigue sin destacar por su agilidad. Aun manejando un volumen de información tan grande, sorprende negativamente su velocidad de grabación en la tarjeta. El autofoco y la ráfaga tampoco se salvan en este sentido

sigma dp2 quattro
Sigma dp2 Quattro
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Es cierto que el volumen de información con el que trabaja esta cámara requiere unos tiempos de procesamiento más largos de lo normal. Y que no es un modelo pensado para ir a fotografiar deporte. Pero, en cualquier caso, es éste un dato que hay que tener en cuenta antes de interesarnos por esta cámara: puede ofrecernos mucho, pero a cambio nos pedirá algo de paciencia.

Por ejemplo, tendremos que olvidarnos de nuestro programa de revelado RAW habitual y pasar por el aro de Sigma Photo Pro. Algo que tampoco es compatible con las prisas pero que es obligatorio si queremos trabajar con los archivos RAW en formato X3F que genera su sensor Foveon.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Sigma dp2 Quattro. Para procesar los archivos RAW es necesario usar Sigma Photo Pro 6

Pese a que la calidad de imagen es en líneas generales sobresaliente, pasar de 400 ISO no es nada recomendable

La buena noticia es que, ahora sí, tampoco pasa nada si estamos un poco vagos y nos conformamos con los JPEG. El margen de mejora al procesar los archivos RAW es evidente a la hora de recuperar luces y sombras –el rendimiento es espectacular en este campo- o de ajustar la temperatura de color, pero en cuanto a detalle y nitidez no es fácil mejorar los resultados que ofrece de serie la cámara.

Resultados de sobresaliente excepto por un detalle: pasar de 400 ISO no es recomendable. Al menos si queremos disfrutar de la máxima calidad de este nuevo sensor, que pese a las promesas de mejora en cuanto a control de ruido sigue estando años por detrás de lo que ofrecen sus competidores.

Muestras: sensibilidad
Fotografías realizadas con una Sigma dp2 Quattro
fotografías realizadas con una sigma dp2 quattro
100 ISO
fotografías realizadas con una sigma dp2 quattro
200 ISO
fotografías realizadas con una sigma dp2 quattro
400 ISO
fotografías realizadas con una sigma dp2 quattro
800 ISO
fotografías realizadas con una sigma dp2 quattro
1.600 ISO
fotografías realizadas con una sigma dp2 quattro
3.200 ISO
fotografías realizadas con una sigma dp2 quattro
6.400 ISO

Con ajustes de 100 a 6.400 ISO, las pruebas dejan bastante claro que sobran muchos números en esa escala. Las imágenes a 1.600 ISO son difícilmente utilizables (al menos en color) si la iluminación de la escena no es buena, y de hecho es a 100 y 200 ISO donde la cámara luce con todo su esplendor.

Así que, pese a las mejoras en el procesamiento de los archivos JPEG, en la agilidad general de la cámara –que no es ninguna maravilla, aunque antes era peor- y en la calidad de imagen, el ruido vuelve a ser el punto más flojo de esta dp2 Quattro.

1.000 euros

El ruido y el precio, claro. Porque una compacta de 1.000 euros sin visor integrado ni flash, con una autonomía que difícilmente llega a los 200 disparos (al menos Sigma incluye dos baterías), sin función de grabación de vídeo (seguro que esto le gustará a más de uno) y que nos limita a trabajar por debajo de 400 ISO está claro que no es ninguna ganga.

sigma dp2 quattro
Sigma dp2 Quattro
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Una compacta que ofrece una calidad de imagen difícil de igualar pero que viene con ciertos peajes que a estas alturas son algo surrealistas

Y es que estamos ante una cámara muy especial. Más incluso que sus predecesoras, que ya es decir. Una compacta tan especial que es capaz de ofrecer una calidad de imagen difícil de igualar pero que viene con todos esos peajes que hemos ido repasando.

Quienes estén dispuestos a pasar por esos aros para conseguir unos resultados espectaculares y puedan convivir con ciertas limitaciones que en 2014 a la mayoría le sonarán surrealistas, adelante: la Sigma dp2 Quattro es su cámara. Una cámara especial para una minoría diferente.

Actualización: según acaba de comunicar Reflecta -importador de Sigma para España- el precio de la dp2 Quattro originalmente situado en unos 1.200 euros se ha rebajado a 1.000 euros.

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