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Prueba de producto
COMPACTA CON CORAZóN DE SLR

Sigma DP1: toma de contacto

 
14
MAR 2007
Iker Morán   |  Las Vegas

Si la Sigma SD14 fue una de las estrellas de la pasada edición de Photokina, su hermana pequeña lo ha sido en esta PMA 2007. La DP1 ha aprovechado el salto del Atlántico para pasar de su fase prototípica a la de producción final y mostrar, en primera persona, los encantos de su peculiar cuerpo. El sensor Foveon X3 de tamaño APS-C y la óptica fija de 28 milímetros son los pilares de una de las apuestas más exclusivas del escaparate.

Aunque en Colonia ya pudimos ver la Sigma DP1 al otro lado el cristal, QUESABESDE.COM ha tenido que irse hasta Las Vegas para tocar una de las primeras unidades de esta curiosa compacta, la segunda que implementa el sensor de una máquina SLR. (Los honores del estreno ya correspondieron en su día a la Cyber-shot DSC-R1 de Sony.)

Sigma DP1
Sigma DP1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La DP1 es, en efecto, una de las dos cámaras de ópticas no intercambiables que emplea un sensor similar al empleado en las réflex digitales, notablemente más grande que el captor utilizado tradicionalmente en las compactas. Concretamente, se trata del mismo Foveon X3 de tamaño APS-C que emplea Sigma en su última réflex, la SD14.

Una compacta de focal fija
Independientemente de las ventajas que cabe esperar de un sensor de mayor tamaño -la virtual ausencia de ruido, por ejemplo-, el tamaño de las ópticas es uno de los precios que estos modelos tienen que pagar.

Sigma DP1
Sigma DP1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La ya citada R1 es, posiblemente, el mejor ejemplo de esta combinación. Sigma ha preferido resolver la ecuación dotando a su DP1 de una focal fija de 28 milímetros. Aun así, el tamaño de la óptica desplegada es considerable.

Sigma DP1
Sigma DP1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Tanto este punto como el precio de la cámara -unos 600 euros, se comenta- hay que entenderlos dentro de un contexto muy concreto y -sobre todo- para un tipo de usuario muy particular. Sí resultará más fácil de explicar la pobre luminosidad de este objetivo, que tan sólo alcanza una abertura máxima de f4.

El diseño de la cámara hace gala de una austeridad extrema que, unida al color negro del cuerpo, recuerda irremediablemente a las cámaras de visor más clásicas. Así que, aunque tecnológicamente poco tienen que ver, la Leica M8 y la Ricoh GR Digital son los dos modelos que más rápidamente acuden a la memoria al llevarse una DP1 entre las manos.
14 megapíxeles en tres capas
Poco se puede decir de la tecnología Foveon X3 que no se sepa ya. De hecho, la DP1 hace precisamente de este tipo de sensor -basado en la captación real del color mediante un CMOS de tres capas- su argumento más exclusivo.

Sigma DP1
Sigma DP1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La idea es, por tanto, trasladar todos los beneficios que cabe esperar a priori de esta tecnología al mundo de las cámaras compactas. Por tanto, habrá que ver el impacto que la óptica de focal fija tiene en el rendimiento de este sensor de tamaño APS-C y 14 megapíxeles de resolución total.

Sigma DP1
Sigma DP1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Aunque Sigma no ha publicado aún datos oficiales sobre la sensibilidad de la DP1, en el modelo de preproducción analizado se podía apreciar un menú que alcanzaba los 3200 ISO, aunque los valores a partir de 400 ISO aparecían desactivados.

Enfoque manual
En la zona superior, una rueda permite seleccionar los modos de trabajo, entre los que -evidentemente- no faltan las opciones de control automático y los dos correspondientes modos de prioridad a la velocidad y al diafragma.

Sigma DP1
Sigma DP1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Repleta de concesiones al clasicismo, el flash aparece integrado en un extremo de la parte superior y se eleva mediante un resorte al tocar el correspondiente mando.

Sigma DP1
Sigma DP1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Igualmente interesante resulta el visor externo opcional VF-11, que puede colocarse en la zapata para flashes. De todos modos, cabría preguntarse si una cámara como ésta puede prescindir de un visor óptico de serie.

Sigma DP1
Sigma DP1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Aunque el enfoque es automático, la DP1 pone el acento en las opciones de foco manual. Precisamente a esta función Sigma dedica un mando circular, situado al alcance del pulgar y que permite ajustar la distancia del sujeto a enfocar. (En el cuerpo analizado, por cierto, se podía apreciar una excesiva holgura en este mando.)

Sigma DP1
Sigma DP1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Los menús de la cámara también son de una sencillez extrema, y por lo que pudimos comprobar, los accesos directos a la sensibilidad o el balance de blancos brillan por su ausencia.

Sigma DP1
Sigma DP1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Con esta peculiar configuración externa e interna, la DP1 opta a convertirse en una de las rarezas fotográficas del escaparate de este año. Aunque posiblemente sus aspiraciones comerciales no sean muy elevadas, no es ningún secreto que este tipo de cámaras despierta un gran interés -o por lo menos curiosidad- entre aficionados y profesionales.

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