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OpiniónContando píxeles

PPCSG (Plataforma Popular por las Compactas de Sensor Grande)

 
21
ABR 2008

Pura casualidad o epidemia primaveral, el caso es que últimamente las compactas extrañas parecen estar de moda. Dicho sea lo de extrañas con todo el respeto que merecen las marcas que -aleluya- se atreven a romper la soporífera monotonía de los megapíxeles, las pantallas de más pulgadas y la detección de uñas rotas.

Por unos 800 euros -parece que éste es ya el precio estipulado para los modelos peculiares- están apareciendo por los escaparates las primeras unidades de dos de las cámaras más originales de los últimos años: la veloz Casio Exilim Pro EX-F1 y la Sigma DP1.

El sensor de la DP1 es cuatro veces mayor que el captor más grande integrado hoy en una compacta

Precisamente con esta última andamos enredados ahora mismo, dando los últimos retoques a la prueba final e intentando plasmar sobre el papel la curiosa relación de amor-odio que hemos establecido con ella.

Y es que, pese a la decepción que la cámara produce en muchos aspectos de su funcionamiento, la apuesta por un sensor de tamaño APS-C (dejaremos las discusiones sobre la tecnología Foveon para otro día) vuelve a poner sobre el tapete un tema que cíclicamente planea sobre este mercado.

No es ningún secreto: basta con dar un salto al campo de las réflex digitales para comprobar una vez más la importancia del tamaño del sensor.

Por qué demonios nadie sigue la senda que abrió Sony con la R1 y que ahora retoma Sigma

¿Por qué la Nikon D3 presume de tener el mejor rendimiento con sensibilidades elevadas del momento? ¿Por qué la Canon EOS 5D lució en su día este título? Por mucho que los sistemas de procesamiento y reducción de ruido avancen, hasta hoy nada parece superar la receta de un sensor grande y una resolución controlada.

De hecho, habrá que ver qué ocurre con esa rumoreada Nikon D3X de más de 20 megapíxeles, e incluso con la supuesta EOS 5D Mark II. Según decían, ambas tenían que saltar a escena esta misma semana. ¿Se llevará por delante el predecible aumento de la resolución de estos modelos la limpieza de las imágenes a 1600 ISO?

Volviendo al mundo compacto, con la DP1 ocurre algo parecido: la diagonal de su sensor Foveon X3 es tres veces más grande que la del captor de mayores dimensiones utilizado a día de hoy por una cámara compacta (la FinePix S100FS de Fujifilm), y mucho más si se compara con el de cualquier otro modelo.

Desarrollar una compacta con un sensor grande es más complicado, más caro y menos rentable

Las pruebas y comparaciones que hemos podido realizar con esta cámara frente a algunas compactas y réflex evidencian lo que era fácil de adivinar sobre el papel: la DP1 vence con claridad al resto de compactas en lo que a ruido y rango dinámico se refiere, y se sitúa en este terreno a la par que sus hermanas mayores de ópticas intercambiables.

Frente a tanta evidencia, no cabe sino plantearse por qué demonios nadie se decide a seguir la senda que en su día abrió Sony con la Cyber-shot DSC-R1 -que pronto abandonó- y que ahora Sigma retoma con la mucho más compacta DP1.

Una duda existencial que me viene a la cabeza cada vez que toca escribir que tal o cual cámara de bolsillo, maravillosa en muchas de sus prestaciones, tropieza irremediablemente con la frontera de los 400 ISO. O cuando algún profesional nos pregunta si es verdad eso de que no hay ninguna compacta capaz de sacar fotos medianamente decentes en entornos mal iluminados.

Lo que sigue vendiendo es el diseño, la pantalla y los megapíxeles; compactas como la DP1 son poco rentables

Sin embargo, mucho me temo que la respuesta es tan sencilla como inapelable: desarrollar una compacta con un sensor grande es más complicado, más caro y posiblemente bastante menos rentable.

Y es que un captor mayor implica un conjunto óptico más grande, capaz de cubrir un círculo de imagen equivalente al de una cámara réflex, pero con mayores limitaciones de espacio. Echen un vistazo, si no, al tamaño del angular fijo de 28 milímetros de la DP1 y compárenlo con los interminables zooms que emplean otras compactas. ¿El truco? Sensores diminutos.

Además, no nos engañemos. La demanda de este tipo de cámaras es bastante limitada. No sé ustedes, pero yo todavía no me he encontrado con ninguna manifestación a las puertas de Photokina reclamando compactas con un 800 ISO impecable. Lo que sigue vendiendo en los escaparates es el diseño, el precio, la pantalla y los megapíxeles.

¿Merece la pena dedicar años de investigación y un complejo desarrollo para contentar a los cuatro gatos que reclamamos este tipo de compactas elitistas? Habrá que preguntárselo a Sigma cuando hayan pasado unos cuantos meses y pueda hacer números.

Aun así, el conocido fotógrafo y gurú digital Michael Reichmann hablaba el otro día de la decepción que le había provocado esta DP1 -consuela comprobar que no somos los únicos que esperábamos algo más-, y aprovechaba la jugada para retar a Canon a desarrollar un PowerShot G10 con un sensor grande.

Cuando quieran, comenzamos la recogida de firmas.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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