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Prueba de producto
Sigma 24-35 mm f2 DG HSM Art
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Sigma 24-35 mm f2 Art: prueba de campo

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JUL 2015
Texto y fotos: Iker Morán

¿Qué es mejor? ¿Un 24 milímetros más extremo, un angular clásico de 28 milímetros o un 35 milímetros más polivalente? Aunque las separan unos pocos milímetros, en realidad todas ellas son focales con una filosofía y unas aplicaciones muy diferentes. Pero si por presupuesto, peso o comodidad nos tuviéramos que decantar por solo una de estas tres, ¿cuál sería la elegida?

Sigma se ha propuesto que no sea necesario plantearse esta cuestión con la última incorporación a su aclamada gama Art: un 24-35 mm f2 para formato completo que, al menos sobre el papel, plantea una propuesta de lo más atractiva: tres focales clásicas y con una luminosidad muy interesante en una sola pieza por 1.200 euros.

Sigma 24-35 mm f2 DG HSM Art
Sigma 24-35 mm f2 DG HSM Art
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Qué mejor para probar una óptica de primer nivel que usar para ello una cámara con las características de la Canon EOS 5DS R.

Recién llegadas a España las primeras unidades de muestra de este zoom que aterrizará a los escaparates a lo largo de agosto, nos hemos hecho con una de ellas y la hemos montado en la que posiblemente es a día de hoy la réflex más exigente del mercado: la Canon EOS 5DS R.

Casi un kilo de Art

Los objetivos para sensores de formato completo son grandes. Más aún si hablamos de ópticas luminosas. Y más incluso cuando se trata de un zoom. Aclarados estos tres detalles de sobra sabidos, no tenemos muy claro si los 940 gramos de este Sigma 24-35 mm f2 son mucho, poco o lo justo.

En comparación con algunos objetivos de 24, 28 y 35 milímetros, salta a la vista que sus dimensiones y peso son mucho mayores. Pero si pensamos en sus compañeros de la serie Art (el 35 mm f1.4, por ejemplo), no lo son tanto, aunque ese plus de luminosidad supone una notable ingeniería óptica con el consiguiente aumento de peso.

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Contundente

El nuevo zoom de Sigma pesa 940 gramos y tiene unas dimensiones nada desdeñables. No en vano, ofrece tres objetivos fijos clásicos (24, 28 y 35 milímetros a f2) en uno solo

sigma 24-35 mm f2 dg hsm art
Sigma 24-35 mm f2 DG HSM Art
Iker Morán (Quesabesde)
sigma 24-35 mm f2 dg hsm art
Sigma 24-35 mm f2 DG HSM Art
Iker Morán (Quesabesde)
sigma 24-35 mm f2 dg hsm art
Sigma 24-35 mm f2 DG HSM Art
Iker Morán (Quesabesde)
sigma 24-35 mm f2 dg hsm art
Sigma 24-35 mm f2 DG HSM Art
Iker Morán (Quesabesde)
sigma 24-35 mm f2 dg hsm art
Sigma 24-35 mm f2 DG HSM Art
Iker Morán (Quesabesde)
sigma 24-35 mm f2 dg hsm art
Sigma 24-35 mm f2 DG HSM Art
Iker Morán (Quesabesde)

En cualquier caso, junto a la contundente EOS 5DS R forma un conjunto muy bien equilibrado, tanto en peso y ergonomía como en diseño. Los acabados son excelentes, como corresponde a la gama Art, con una textura bien acabada y una evidente consistencia entre las manos.

Dos grandes anillos de goma estriada se ocupan del zoom y el enfoque, con una dureza notable pero que nos resulta cómoda. El anillo del zoom tiene un recorrido muy corto, mientras que con el de enfoque podemos pasar de infinito a la mínima distancia de foco (30 centímetros) en algo menos de media vuelta.

sigma 24-35 mm f2 dg hsm art
Sigma 24-35 mm f2 DG HSM Art
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

A falta de estabilizador óptico –suponemos que eso aumentaría la complejidad, el volumen y el precio de este objetivo-, en el barril nos encontramos con un único interruptor para pasar del enfoque manual al automático. En todo caso, trabajando en automático también podemos hacer correcciones manuales en todo momento, y el autofoco ha hecho gala de un comportamiento impecable durante los días de uso.

El diámetro frontal es de 82 milímetros –sí, es una óptica grande-, y el zoom se acompaña de un parasol de pétalos -que cumple bien su misión- y un estuche de transporte.

Viñeteo visible

Hay que tener en cuenta que estamos enfrentando el Sigma 24-35 mm f2 a uno de los CMOS más potentes del momento, el de la Canon EOS 5DS R, así que si se trata de llevarlo al límite, sin duda esta es la cámara adecuada.

Trabajamos, como siempre, en RAW y JPEG de máxima calidad, y dejamos activados para este último formato los sistemas de corrección automática del viñeteo y las aberraciones de la cámara, que por cierto ya reconoce esta novísima óptica de Sigma, con lo que cabe suponer que dispone también de los parámetros y el perfil para aplicar los ajustes necesarios.

Muestras: JPEG
Fotografías realizadas con un objetivo Sigma 24-35 mm f2 Art montado en una Canon EOS 5DS R
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
24 mm f8
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
28 mm f2
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
24 mm f8
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
35 mm f2.8
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
24 mm f16
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
35 mm f5.6
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
28 mm f2.8
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
32 mm f8
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
24 mm f8
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
35 mm f2
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
35 mm f2
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
35 mm f2.8

Con una construcción de 18 elementos distribuidos en 13 grupos y un diafragma de 9 palas que cierra de f2 a f16, cabe suponer que quien se compra un zoom así es porque quiere aprovechar el potencial de su luminosidad máxima. Algo que, como veremos, obliga a ser conscientes de la mínima profundidad de campo que tenemos y lo crítico que resulta el enfoque.

Si disparamos a f2, descubriremos que el viñeteo es muy evidente a lo largo de todo el recorrido focal pese a las citadas correcciones. Aunque eso es algo fácilmente solucionable a la hora de editar, será necesario cerrar a f4 o f5.6 para encontrarnos con unas esquinas sin una pérdida de luminosidad acusada.

Con un diámetro frontal de 82 milímetros, el zoom se acompaña de un parasol de pétalos -que cumple bien su misión- y un estuche de transporte

sigma 24-35 mm f2 dg hsm art
Sigma 24-35 mm f2 DG HSM Art
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Mejor nota en cuanto a la distorsión, presente con cierta claridad a 24 milímetros pero dentro de los límites más que tolerables para esta focal. Si apuramos la distancia mínima de enfoque y tenemos líneas rectas cerca de los bordes, el efecto será más notable, pero en circunstancias normales no supondrá ningún problema, y mucho menos en los disparos a 28 y 35 milímetros.

Las aberraciones cromáticas, por su parte, también están bien controladas en general. Incluso cuando nos enfrentamos a escenas muy contrastadas o con fuentes de luz frontales que entran en el cuadro, los sistemas antirreflejos de las lentes demuestran su buen rendimiento.

Eso sí, si disparamos a f2 una escena de paisaje –más por hacer el experimento que porque sea algo que vayamos a hacer a la hora de la verdad-, descubriremos la presencia de halos púrpuras bastante marcados en algunas zonas, sobre todo si la luz no es especialmente buena.

¿Calidad prime?

Dejando a un lado el fuerte viñeteo al trabajar con las máximas aperturas, en cuanto a capacidad resolutiva, nitidez y rendimiento en el centro y la esquina de las imágenes, este 24-35 mm f2 se acerca –tal y como prometía Sigma- al rendimiento de las mejores ópticas fijas del mercado.

A f2 la nitidez es ya elevada, aunque en las esquinas se resiente y obliga a cerrar hasta f4 para que los resultados estén más equilibrados. Un comportamiento que básicamente se repite a lo largo de todo su corto recorrido focal.

Muestras: zoom
Fotografías realizadas con un objetivo Sigma 24-35 mm f2 Art montado en una Canon EOS 5DS R
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
24 mm
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
28 mm
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
35 mm

Si nos acostumbramos al viñeteo –un tanto dramático en algunas escenas- o lo corregimos, nuestro principal problema será el foco

Su punto óptimo lo encontramos disparando a f5.6 y f8, aunque como hemos dicho toda la gama de aperturas es perfectamente utilizable, desde f2 hasta f16, donde la difracción se deja notar pero sin llegar a ser un ajuste descartable.

¿Podemos trabajar entonces con f2 a 24, 28 y 35 milímetros? Sin duda. Si nos acostumbramos al viñeteo –un tanto dramático en algunas escenas, aunque esa estética gusta ahora mucho- o lo corregimos después, nuestro principal problema no va a ser la nitidez y el detalle de la imagen, sino el foco.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con un objetivo Sigma 24-35 mm f2 Art montado en una Canon EOS 5DS R
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
35 mm f4
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
24 mm f4
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
28 mm f11
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
28 mm f8
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
35 mm f2.8
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
24 mm f2.8
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
35 mm f3.2
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
35 mm f2
fotografías realizadas con un objetivo sigma 24-35 mm f2 art montado en una canon eos 5ds r
24 mm f2

De entrada porque la profundidad de campo es mínima y cualquier leve reencuadre de la imagen nos va a hacer perder el enfoque. Pero es que además esta réflex de formato completo y 50 megapíxeles es –como ya vimos al probar la EOS 5DS- muy sensible a las trepidaciones en el momento del disparo. Así que, por mucho que estas focales nos inviten a probar nuestro pulso a 1/20 de segundo, mejor apostar siempre por velocidades altas si no queremos llevarnos sorpresas desagradables.

Si trabajamos con un trípode, usar la previsualización en pantalla y el enfoque por contraste para asegurar la máxima precisión en cualquier punto de la escena tampoco es una mala idea. Al menos a nosotros nos ha funcionado tras unos cuantos fracasos por empeñarnos en trabajar a f2. Aunque, claro, si pagamos más de mil euros por un zoom de esta luminosidad constante, es para usarla, ¿no?

¿Alguien quiere tres objetivos en uno?

Tras unos días con el Sigma 24-35 mm f2 en la mochila acompañado de la EOS 5DS R –esos son muchos euros y algún kilo de más encima-, la verdad es que sus resultados se ciñen bastante al guion previsto. Y es que tras haber probado unos cuantos modelos de la serie Art, pocas sorpresas cabía esperar aquí.

Construcción de sobresaliente y un rendimiento en líneas generales muy bueno, aunque con algún peaje a pagar por las limitaciones ópticas de un zoom de este tipo y con esta luminosidad: un viñeteo más acusado de lo que nos gustaría y aberraciones visibles a máxima apertura y en condiciones complejas.

sigma 24-35 mm f2 dg hsm art
Sigma 24-35 mm f2 DG HSM Art
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Hay objetivos fijos más luminosos y compactos que cuestan menos, pero ninguno ofrece la polivalencia de este zoom tres en uno

Pero más allá de estas puntualizaciones, estamos ante una pieza que ofrece el rendimiento de tres focales clásicas de gama alta concentradas en un solo objetivo. Grande y pesado, cierto, pero un solo objetivo. Visto así, y dejando claro que no se trata de un objetivo para todos los públicos, la apuesta de Sigma por estas focales no parece un movimiento a ciegas sino la respuesta a una demanda que, aunque limitada, está ahí.

A partir de aquí llega la pregunta del millón: ¿alguien realmente necesita esas tres focales, o con un par de este trío (24, 28 y 35 milímetros) ya sería más que suficiente?

En realidad ya hemos dicho que, pese a la proximidad, son focales de usos muy diferentes: el 24 milímetros es perfecto para arquitectura y naturaleza; el 28 milímetros, para usos más generales y reportaje, y el 35 milímetros es un clásico para todo que no puede faltar. Así que tampoco es ninguna locura pensar en los beneficios de llevar los tres encima sin tener que cambiar de óptica.

Si los 1.200 euros son mucho o poco dependerá directamente de la consideración anterior. Hay objetivos fijos más luminosos y compactos que cuestan menos –también los hay que cuestan más-, pero ninguno ofrece la polivalencia de este zoom tres en uno.

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