Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Dossier

Shootings organizados: el primo del workshop busca su sitio

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15
OCT 2014
Eduardo Parra   |  Madrid

Puede pasar que los fotógrafos, como cualquier mente mínimamente inquieta y creativa, se frustren debido a la falta de nuevos alicientes en su trabajo. Y es que la monotonía es uno de los grandes enemigos de la creatividad, y la fotografía no se libra de sus garras. De ahí que la mayoría de fotógrafos cambien de registro de vez en cuando para refrescar la mente.

Fotógrafos de deportes que un fin de semana salen en busca de puestas de sol. Fotógrafos de moda que -quién sabe- se tiran toda una tarde en un jardín retratando insectos. Aquel intrépido corresponsal que de vez en cuando patea iglesias a la caza de recién casados. Son ejemplos que ilustran la idea que de vez en cuando hay que reciclarse. Aunque no siempre es tan fácil decirlo como hacerlo.

En efecto, puestas de sol las hay a diario en todas partes. Pero ciertos tipos de fotografía no están al alcance de todos: moda, boudoir, fantasía… Ya sea por temas logísticos o económicos, estas disciplinas quedan lejos del común de los mortales, y tratar de fotografiar determinadas cosas puede ser un imposible no solo para aquellos fotógrafos ajenos al campo en cuestión, sino también para los que no disponen de recursos para subir ese escalón que les falta en su evolución natural.

Pequeños encuentros

Para tratar de que eso no sea un problema irresoluble han surgido profesionales y empresas que organizan pequeñas sesiones fotográficas. Se encargan de buscar la localización, contratar a estilistas y modelos y poner material de apoyo para que aquellos fotógrafos que gusten de practicar cierto tipo de fotografía puedan -aunque sea fugazmente- hacerlo. Los llaman shootings organizados.

La receta, en realidad, no es nueva: reunir a unos cuantos fotógrafos para una sesión es algo que se lleva haciendo desde siempre, pero en estos denominados shootings organizados lo que se busca es algo más que un intercambio entre modelo y fotógrafo. "En un intercambio hay ciertos límites que te dejan con ganas de más", explica un aficionado asistente a uno de estos shootings. "Puede que el modelo no dé todo lo que tú quieres, que el escenario no sea el que uno quiere o simplemente que no tenga tiempo para organizar todo eso."

shootings organizados
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
shootings organizados
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

El fin de los shootings organizados es posibilitar que los fotógrafos den rienda suelta a su creatividad sin arruinarse en el intento

En estas sesiones organizadas –sostienen sus clientes- uno sabe que solo se tendrá que concentrar en fotografiar, que la modelo no se va a ir a los veinte minutos de empezar y que no le va a fallar la maquilladora.

Mara Hernández es una fotógrafa con base en Madrid que organiza estos shootings por toda la geografía española. Su fin, explica a Quesabesde, es posibilitar que los fotógrafos den rienda suelta a su creatividad sin arruinarse en el intento. "La idea nació de realizar talleres; la crisis es lo que tiene. Los talleres tienen un precio mucho más elevado y se empezaron a ofrecer talleres partidos (por un lado la parte de shooting y por el otro la de edición) para que la gente se pudiera apuntar a uno, al otro o a los dos. De ahí surgió la idea de ofrecerlos independientes."

Popularidad limitada

Si bien no son unos desconocidos en España, los shootings organizados disfrutan de muy poca popularidad y no son muchas las empresas que se dedican a este menester. Hernández reconoce que sus sesiones "aún están en prueba" y que está por ver los beneficios que se derivan de ellas.

Primos cercanos de otro formato fotográfico con acento inglés, los workshops, no son un taller propiamente dicho para aprender, aunque en ellos obviamente se aprende, sino una ocasión para fotografiar: "En muchos de los que hago -explica Hernández- la gente me plantea dudas fotográficas y no tengo problema en comentar lo que sea y ayudar en lo que pueda."

shootings organizados
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
shootings organizados
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

"Trabajamos con varios escenarios al mismo tiempo y con grupos de fotógrafos que van cambiando de escenario cada vez que completan una ronda”

En estos encuentros la organización se encarga de que al cliente no le falte de nada, como si de un servicio de habitaciones se tratase. "En un shooting no se puede perder el tiempo; hay mucha gente y muchas fotos por delante, y lo organizamos todo de manera que se hagan las cosas sin prisa pero sin pausa", afirma Sergio Mangas, otro impulsor en Valencia de estos encuentros.

"Trabajamos con varios escenarios al mismo tiempo y con grupos de fotógrafos que van cambiando de escenario cada vez que completan una ronda. De esta forma pueden cambiar de decorado y modelo ordenadamente", comenta este fotógrafo. "Nos gusta tratar con cosas que no suelen estar al alcance de cualquiera, ya sean antigüedades, prendas de diseños exclusivos o atrezo característico de un estilo determinado. Nos gusta que las fotos queden bien y originales, por lo que solemos trabajar con materiales reales o réplicas muy bien realizadas. Ésa es la función del shooting: poner a disposición de todos un atrezo costoso y difícil de conseguir."

Material y asistencia

Pero más allá del atrezo o la localización, otra de las grandes bazas de este formato es el hecho de disponer de un material fotográfico y una asistencia a los que normalmente no se tiene acceso. "Siempre contamos con un equipo altamente profesional, tanto modelos como estilistas. No estamos hablando de un intercambio [un acuerdo por el que un fotógrafo y un modelo se prestan servicios mutuamente y sin dinero], por lo que ya podemos optar a un peldaño más en cuanto a la actitud de los colaboradores", afirma Mangas.

"Llevamos todo tipo de iluminación, tanto luz fija como flash, y ventanas de todo tipo para que se adapten a las necesidades de cada escenario. Nos gusta jugar con geles, ambientación… jugar con el posicionamiento de los focos para crear ambientes o ilusiones que hacen que la fotografía dé un paso más, ya que cada escenario representa una historia que luego cada fotógrafo sigue a su modo particular."

Foto realizada en un shooting organizado. | Foto: Juanjo Álvarez

"Nos gusta tratar con cosas que no suelen estar al alcance de cualquiera, ya sean antigüedades, prendas de diseños exclusivos o atrezo de un estilo determinado”

Y ahí, en el modo particular de cada fotógrafo de trabajar, reside uno de los temas delicados y controvertidos de estos shootings. Porque mucha gente fotografiando en el mismo lugar y el mismo motivo, además de poner en tela de juicio la capacidad inventiva del fotógrafo, puede ocasionar que las imágenes se repitan.

Según Mara Hernández, eso es poco probable: "Es increíble ver las fotos de una misma sesión de diferentes fotógrafos, porque nunca son iguales. Cada uno tenemos un estilo y le damos a la foto un toque diferente. Diferentes ángulos, diferentes perspectivas, diferentes ediciones."

En realidad los shootings no se publicitan como reuniones o encuentros, sino como oportunidades fotográficas para reciclarse, hacer prácticas o incluso aumentar el book personal. Hernández defiende esta descripción: "Cada uno pone su arte en cada foto que realiza. Aunque te hayan puesto una modelo con todo lo demás, el que hace las fotos eres tú, y tú imprimirás tu visión en las indicaciones que puedas dar a la modelo y las composiciones que realices. Son tus fotos. Es normal que sean parte de tu porfolio."

Un trabajo diferente

¿Significa esto que cada fotógrafo saldrá de estos shootings con un trabajo diferente? "Sí y no. Yo propongo una idea principal, pero cada uno es libre de cambiar el esquema dentro de su tiempo, así como el set o espacio donde hacemos las fotos", explica Hernández. "Por ejemplo: procuro ir a estudios que no solo tengan fondos, sino también rincones decorados y sets montados, o localizaciones concretas como casas rurales. Yo simplemente doy las opciones y cada uno puede variarlas a su antojo."

Según la organizadora, todo son ventajas en estos shootings. "Si realmente quieres ir avanzando, es un buen camino. Es dar un paso más. También conoces a otros fotógrafos con los que puedes intercambiar opiniones, y todo el mundo se ayuda. Y conoces a un equipo [fotográfico] más profesional, que quizá te saldría mucho más caro que si tuvieras que pagarlo tú solo. Y puedes tener acceso a estilismos que quizá de otro modo no podrías conseguir."

"Yo pregunté lo básico", nos confiesa Elena Sánchez, maquilladora profesional y fotógrafa ocasional. "Tengo una cámara buena pero solo uso el automático: ¿podría ir a hacer algo a los shootings? He ido a tres y el trato es amigable, y explican para que lo entiendas aunque tu nivel fotográfico sea de menos uno. Las fotos no parece que las haya hecho una novatilla como yo."

"Está claro que los shootings organizados son para avanzar en tu carrera, ya seas profesional o aficionado", sentencia Mangas. "Y querer aprender cosas nuevas, aunque siempre habrá aficionados o profesionales contentos con lo que tienen que asistan a quedadas gratuitas por puro hobby y no necesiten llegar más allá."

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