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Con texto fotográfico

"Cuando me han pedido que no fotografíe he parado inmediatamente" Sergi Cámara

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Foto: Sergi Cámara
8
SEP 2016
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Los militares colombianos llegaban a una zona donde supuestamente había combatientes de las FARC, mataban a campesinos que luego vestían de guerrilleros y así cobraban un extra del gobierno. Conocido como falso positivo, este fue uno de los problemas que agravó el conflicto en el país sudamericano durante el mandato de Álvaro Uribe. El fotógrafo Sergi Cámara se dio de bruces con María al poco de saber que los militares habían matado a su marido Antonio en una zona fronteriza entre Colombia y Ecuador.

Sergi Cámara

Esto fue justo el día después de que el gobierno colombiano atacara una base de las FARC que estaba en territorio ecuatoriano como parte de la operación Fénix. Mató a varios guerrilleros, entre ellos al que creo que era el segundo de las FARC en aquel momento.

Yo estaba allí porque una periodista italiana tenía un encargo y me propuso ir con ella para hacer las fotos de un tema que estaba escribiendo acerca de la frontera de Ecuador y Colombia. Esta foto está hecha en un pueblo fronterizo a orillas del río San Miguel en el que la gente vive de la pesca. Documentamos la vida cotidiana que transcurría a un lado y otro del río.

Al poco de estar allí nos encontramos con esta escena en la calle, con la mujer rodeada de hermanos y familiares, llorando y gritando que le habían matado al marido. Era una escena muy dramática y la gente del pueblo comenzó a asomar. Decían que el ejército colombiano estaba matando a gente del pueblo y que los estaban haciendo pasar por guerrilleros. Y no era la primera vez.

A esta mujer el ejército le había dicho que su marido pertenecía a las FARC y que por eso lo habían matado, que podía ir a buscar el cuerpo a la mañana siguiente. Le enseñaron unas fotos del cadáver, curiosamente vestido de guerrillero, pero ella y todo el pueblo afirmaban que era un campesino. Yo había empezado a tomar fotos porque vi que algo ocurría y se detuvieron frente a mí. Vi que había como una especie de aceptación, de permiso. En otras situaciones me han pedido que no fotografíe y he parado inmediatamente.

Por lo visto no era la primera vez que mataban a una persona y luego esta aparecía vestida de guerrillero. Esto es lo que se conoce como un falso positivo, algo que yo desconocía en aquel momento, y ocurría porque el gobierno colombiano daba un dinero extra a los militares que lograban matar a algún guerrillero de las FARC. Se mataba a personas inocentes y se las vestía para poner más números de guerrilleros muertos, ganando de este modo más dinero.

"Ese es el concepto: la lucha de pobres contra pobres, mientras los de arriba se lo miran y se llevan gran parte del dinero"

Nosotros seguimos la historia de aquella mujer. Esperamos a que volvieran con el cadáver, y cubrimos el entierro y una especie de procesión. Ella vive en la parte colombiana, pero la foto está hecha del lado ecuatoriano, cuando vino a denunciar el caso.

Cuando entras en un pueblo fronterizo tan pequeño saben que has llegado porque es una zona muy conflictiva; saben en todo momento quién entra y quién sale. Tú no lo notas, pero estás vigilado, así que puedes trabajar porque les interesaba que se cuente lo que está pasando. Nos dieron todo tipo de facilidades para quedarnos allí y documentar la historia de María.

Continuamos con aquello porque nos sorprendió y porque era algo que nos parecía importante explicar. Poco a poco empezaron a salir más casos de falsos positivos. De ahí la importancia de la historia. Luego saldría la mayor de estas noticias en un barrio de Bogotá donde murieron unos cuantos jóvenes a los que hicieron pasar por guerrilleros.

Tampoco hay que olvidar que el propio militar puede ser una víctima. Un periodista especializado y que sigue el tema muy de cerca me comentó una vez que había mucha propaganda militar, incluso en anuncios en televisión, para alistarse al ejército, y que muchos chicos pobres acababan enrolándose.

En una ocasión dos chicos me invitaron a tomar algo con ellos y me explicaron que de pequeños ambos eran raspadores de coca: recogían hojas de coca como hacen muchos campesinos, sin traficar ni consumir. Pero más tarde uno decidió alistarse al ejército porque tenía familia y tenía que mantenerla. Me dijo: ‘Somos amigos, pero puede llegar un día que tenga que detenerle.’ Ese es el concepto: la lucha de pobres contra pobres, mientras los de arriba se lo miran y se llevan gran parte del dinero.

No sé cómo lo van a resolver ahora que el conflicto parece haber acabado. Entiendo que debe ser muy duro perdonar, pero creo que tendrán que hacerlo si quieren evolucionar. Tendrá que haber una amnistía por ambas partes.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

Fuentes y más información
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