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Seguros para cámaras fotográficas: un viaje a ninguna parte

 
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JUN 2008

Sacar a pasear una cámara digital requiere una cierta dosis de osadía. Y si hablamos de una réflex de altos vuelos con un juego de ópticas, la cosa se acentúa más todavía. El valor de estos conjuntos fácilmente supera los 6.000 euros y es casi directamente proporcional a su propensión a averiarse o convertirse en objetivo de los amigos de lo ajeno. Pero aun así, asegurarlos es casi imposible. Quien haya sufrido en sus propias carnes un robo de equipo fotográfico completo, seguramente se preguntará por qué no se hizo un seguro de los buenos.

No existe, en principio, razón aparente para no asegurar un equipo fotográfico de varios miles de euros, y más si constituye nuestra principal herramienta de trabajo. Pero en cuanto empezamos a buscar qué póliza se ajusta más a nuestras necesidades, no dejamos de encontrar inconvenientes que no hacen más que replantearnos nuestra decisión.

Un seguro fotográfico no es sólo pagar y respirar tranquilo. Una pequeña excursión al laberíntico mundo de las aseguradoras nos ha revelado múltiples secretos en un escenario donde lo blanco es gris y lo gris es rojo, según se interprete una cláusula. Un mundo translúcido que se ha vuelto opaco cuando QUESABESDE.COM se ha acercado a él.

Foto: Janot (Quesabesde)

Los aficionados y -sobre todo- los profesionales no escatiman en improperios al hablar de este tema. La mayoría se queja de que las compañías de seguros los ignoran, y por tanto han de pasar por el aro de las pocas que ofrecen este servicio, aunque sea demasiado caro o poco rentable.

Los profesionales no asegurados lo tienen claro: las cámaras son productos demasiado sensibles y tentadores para los ladrones como para que les salgan rentables a las aseguradoras.

Si hubiera un mercado tan amplio como para los seguros de automóviles -con cientos de partes cada día pero millones de vehículos asegurados-, las cosas cambiarían. Sin embargo, "hoy por hoy, apenas hay alternativas", nos comenta un periodista gráfico.

MAPFRE y Allianz
Tratando de poner luz sobre el asunto, nuestros primeros pasos nos llevan por el camino recto y pulcro. Nos identificamos como medio de comunicación y contactamos con los departamentos de prensa de dos grandes aseguradoras, MAPFRE y Allianz, en busca de información.

Pasan los días y seguimos esperando la respuesta, aunque nos tememos que no llegará. Por este motivo, tomamos el otro camino, y sin mencionar nuestra condición de periodistas, nos disponemos a asegurar nuestra cámara.

En unas compañías nos dicen que sí, que la aseguran, pero sólo en el domicilio y por robo (casi ninguna nos habla de accidentes domésticos). En otras también dicen que sí, pero puntualizan que ha de hacerse una póliza especial por unos cuantos euros extras al seguro de hogar. Es decir, que de un seguro de robo, hurto, avería y similares, nada de nada.

Confraternizamos un poco con un telefonista de una empresa de seguros y nos dice que, en efecto, son relativamente comunes las peticiones que reciben para asegurar cámaras digitales, sobre todo compactas de gran valor, pero que es política de empresa no cubrir este tipo de aparatos.

Volvamos un momento atrás para definir algunos términos. Aunque para el común de los mortales los vocablos "hurto" y "robo" son similares, no tienen en el fondo el mismo efecto legal.

A grandes rasgos, el "hurto" suele deberse a un descuido: un bolso que alguien se deja en la silla y otro que pasa por allí se lleva. El "robo", por su parte, implica diversos considerandos, como el uso de armas o violencia. Queda claro que no es lo mismo olvidarse de algo que el hecho de que "nos lo hagan olvidar" a golpes.

Escasísima oferta
Indagamos entre los fotoperiodistas profesionales y llegamos a la que parece ser la única compañía en España que nos permite asegurar nuestro equipo: Iberseguros.

Las condiciones económicas que ofrece esta empresa son bastante aceptables: asegurar un equipo básico de una SLR profesional y dos ópticas más un flash -hablamos de cerca de 7.000 euros- nos cuesta 255 euros al año más una franquicia de 150 euros por cada parte dado.

Su cobertura incluye robo -que no hurto- y averías provocadas por terceros. Es decir, que si se avería "por las buenas", no lo cubre.

¿Y funciona? Los testimonios recogidos aseguran que sí. Un fotógrafo profesional nos relata su historia: "Me tiraron la cámara en una manifestación y se averió el objetivo. Di el parte y me dijeron que pidiese un presupuesto de reparación; lo entregué, lo aprobaron y me pagaron la reparación".

Seguros con la compra
Algunos grandes almacenes -como El Corte Inglés y la Fnac- también ofrecen seguros, pero su cobertura es limitada y queda restringida a los equipos adquiridos en los propios establecimientos. Eso sí, abarca los ámbitos tanto del hogar como de la calle (con la excepción de algunos países que pueden ser, por así decirlo, conflictivos).

En efecto, El Corte Inglés sólo ofrece cobertura con sustitución de producto por robo -no por hurto- gratis durante los seis primeros meses tras efectuar la compra y ampliable hasta cuatro más.

Pedimos más detalles en uno de sus establecimientos más céntricos de Madrid y nos invitan a llamar a cierto teléfono..., en el cual tres operadores se pasan el recado de uno a otro sin responder finalmente a nada.

La Fnac, por su parte, tiene un seguro mucho más amplio -de hasta cinco años- que cubre rotura accidental, golpes y averías, mano de obra, piezas y desplazamientos.

Pero hay trampa: el seguro de tres años no tiene las mismas condiciones que el de cinco. Así, el de tres sólo cubre la rotura; el de cinco cubre rotura -exceptuando averías por agua, que en el de tres sí se contemplan- y además robo.

Foto: Janot (Quesabesde)

Tanto en El Corte Inglés como en la Fnac, el importe del seguro fluctúa en función del coste del equipo.

Pedimos precio en el primero y no lo tienen (claro). Antes habría que hacer un pequeño estudio, que nuestro interlocutor no parece muy dispuesto a realizar, y nos remite al número "mágico" de teléfono que ya conocemos. Tan sólo conseguimos sacarle que los seis primeros meses es gratuito.

En la Fnac, por su parte, la horquilla de precios abarca desde los 230 hasta los 260 euros al año para un equipo de unos 7.000 euros. Pero, ¡ojo!, esta empresa sólo cubre un cuerpo y un objetivo; el resto de las ópticas han de vivir a su suerte.

¿Y qué pasa con los grandes medios de información? Si hablamos de empresas, la cosa cambia.

Aunque los periódicos y las agencias de información españolas no sueltan prenda sobre sus políticas de seguros, profesionales consultados por QUESABESDE.COM han confirmado que, en efecto, los medios aseguran los equipos contra robos y hurtos.

Aparte (o en el mismo lote, según cada caso), mantienen un acuerdo especial con los distintos servicios técnicos para garantizar la reparación de las cámaras en caso de avería o rotura.

¿Merece la pena?
Vistos los tipos, las condiciones, las cláusulas y los condicionantes, llega el momento de plantear la pregunta del millón: ¿merece la pena asegurar?

Un fotógrafo profesional víctima reciente de un robo no lo tiene claro: "Por un lado, te pones a pensar si te compensa económicamente, ya que lo que no esperas es, evidentemente, que te roben la cámara enseguida. Y claro: pagar tres o cuatrocientos euros al año durante tres o cuatro años...".

Foto: Janot (Quesabesde)

Este fotoperiodista aporta más razones cuando afirma que su preocupación son "las cláusulas".

"Si te fijas, hay cláusulas que hablan de impericia, materiales viciados y cosas así, cláusulas que te remiten a otras cláusulas en otros países que dicen vete a saber qué... Cualquiera sabe lo que alegarán las compañías antes de pagar un parte. Lo digo sinceramente: no creo que asegure mi nueva cámara."

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