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Con texto fotográfico

"Me involucro en la historia y busco la forma de generar cambios" Sebastian Gil Miranda

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Foto: Sebastian Gil Miranda (Photographers for Change)
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MAY 2016
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

La fotografía podría ser esa tenue luz que modestamente nos ayudara a cambiar las cosas. Esta cita de Eugene W. Smith parece ser el leitmotiv de Photographers for Change, un colectivo recién fundado con el objetivo de aportar cambios tangibles a través de sus trabajos. A él pertenece Sebastian Gil Miranda, nacido en París y crecido en Argentina, que lleva tiempo involucrado en este proyecto sobre una bailarina que da clases en una favela de Río de Janeiro y que ha desembocado en la creación de un centro cívico para la comunidad.

Sebastian Gil Miranda

Durante la copa del mundo de fútbol estuve dirigiendo un proyecto colectivo que involucraba a 30 fotógrafos de diferentes partes del mundo sobre el costado social de lo que fue el Mundial. Estuvimos trabajando mucho en las favelas, y me enteré de este proyecto en la favela Alemão de Río de Janeiro casi cuando acababa el tema del fútbol.

Es un proyecto que lo lleva adelante Tuany Nascimento, una chica de 21 años que fue criada y formada en la misma comunidad. Empezó con 17 años ella sola, sin ningún tipo de apoyo. Ha llegado a ser representante de Brasil en mundiales de gimnasia artística, pero tuvo que dejarlo por no tener recursos para bancarse [mantener] la carrera.

Fue entonces cuando inició este proyecto, que le ha cambiado la vida. No solo a ella, sino también a buena parte de los familiares y su contexto cercano, porque además de las clases de ballet trabaja mucho la identidad y los objetivos a los que pueden llegar. Es un proyecto fantástico.

"Vi a la señora embarazada y a la otra limándose las uñas como si nada. Según el contexto en el que vives ciertas cosas se vuelven cotidianas"

Esta foto concretamente fue después de un tiroteo bastante intenso entre narcotraficantes en esa misma comunidad. De hecho, exactamente debajo está el lugar donde se dan las clases: una cancha de fútbol comunitaria semiabierta, como un tinglado con vallas, sin resguardo.

Estábamos reunidos Frederick Bernas, el periodista británico con el que armé la historia, la profesora y las chiquitas en casa justo para bajar a una clase, y de pronto empezó un tiroteo brutal. Nos quedamos encerrados como 20 minutos, y al terminar salimos hacia el lugar donde hacen la clase y me encontré con esto: un grupo de policías que venían caminando en un operativo que cubrió todo el barrio.

En Brasil lo llaman favela pacificada, que quiere decir que está ocupada por la policía militar. Lo de pacificación hay que meterlo entre varias comillas porque simplemente es un nombre que le han puesto. En realidad la situación ha variado muy poco. Es solo un cambio de manos del negocio de la droga, que ha pasado ahora a ser manejado por la policía.

Les vi a ellos caminando con las armas, a esta señora embarazada y a la otra limándose las uñas como si nada. Ya me había llamado la atención porque apenas podía creer que fuera un tiroteo tan intenso ahí mismo, pero ellas estaban como si nada. Ya cuando vi la policía acercarse sentí un contraste tremendo. Me parecía que reflejaba muy bien la realidad del barrio, cómo según el contexto en el que vives ciertas cosas se pueden volver cotidianas.

A este tipo de cosas se acostumbra la gente que vive allí. A nosotros siempre nos va a sorprender. En una ocasión, caminando con Frederick por la favela Maré, de pronto pasaron ocho o diez pibes en motos y armados… ¡con armamento de guerra en pleno día, en medio de la calle como si nada! Y la gente siguió caminando como si no los vieran.

Las favelas están manejadas de forma compartida por la policía y los narcos, o directamente los narcos imponen las normas. Hay como un código por el cual no te metes: si quieres vivir tranquilo y en paz o básicamente si quieres vivir, no puedes meterte con ellos.

"Los fotógrafos tenemos acceso a los medios y a publicar historias. Hemos de ser conscientes de la responsabilidad que eso implica"

Esta foto precisamente es la que muestra el contrapunto entre la realidad del barrio y la realidad del proyecto [de Tuany]. De alguna manera lo que hace es contextualizar el lugar en el que ocurre, que es lo que hace de verdad importante al proyecto, porque no es una clase de ballet en un barrio popular solamente: es un barrio en el que pasan más cosas.

Yo no me quedo solamente en contar una historia: me involucro después y busco la forma de generar cambios positivos. Ese es de hecho el sentido de Photographers for Change.

Nosotros seguimos en contacto con el proyecto. Hicimos un crowdfunding, conseguimos cosas en donación, hablé con primeras bailarinas de diferentes compañías del mundo para que hicieran vídeos apoyando el proyecto. A partir de todo esto se generó muchísima repercusión, se hicieron otras campañas de crowdfunding que involucraban a otros siete proyectos en el mismo complejo.

Logramos los recursos necesarios para crear un centro comunitario resguardado donde se puedan dar las clases con seguridad y que tenga todo lo que necesitan. Ya lo han empezado a construir, y será un lugar que albergará otros servicios sociales, como una biblioteca y computadoras. Va a servir para que el resto de la comunidad pueda aprovecharlo.

En Photographers for Change buscamos un poco eso. Nos juntamos unos cuantos fotógrafos con trabajos que están vinculados a temáticas sociales humanitarias con la idea de fortalecer y favorecer el trabajo de los fotógrafos que estamos comprometidos. Por otro lado se trata no solo de contar la historia, sino también de buscar la forma de generar recursos para que se den cambios positivos.

Los fotógrafos y periodistas tenemos acceso a los medios y a publicar historias. Hemos de ser conscientes de la responsabilidad que eso implica y de lo que hay detrás, sobre todo cuando hay temáticas humanitarias. Si hay un sentido desarrollado y una intencionalidad no solo profesional sino involucrándose en la historia, se pueden hacer un montón de cosas.

Se trata de generar conciencia para que cada vez más trabajos e historias que se cuentan sirvan para generar cambios. No se trata tanto de hacer más difusión, sino de hacerla mejor, que la historia llegue a manos de alguien que pueda hacer algo. En este caso, si yo no hubiese mandado el proyecto a primeras bailarinas de todo el mundo, difícilmente ellas se hubieran enterado por mucho que se hubiese publicado en los medios más importantes.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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