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Con texto fotográfico

"O fotografiaba al primer muerto o me volvía para casa" Sandra Balsells

 
Foto: Sandra Balsells
18
MAR 2010
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

La trayectoria fotoperiodística de Sandra Balsells está marcada por el conflicto balcánico, que cubrió durante casi una década y culminó con la publicación del libro "Balkan in memoriam", en 2002. Dos años después rodó el documental "Retratos del alma", en el que se reencuentra con algunas víctimas de la guerra a las que fotografió durante aquel periodo. Fruto de ese viaje es el reportaje que en 2006 le valió un Premio Ortega y Gasset.

Sandra Balsells

Cuando estalló la guerra de los Balcanes en 1991 yo acababa de terminar un posgrado de fotoperiodismo en Londres y colaboraba con The Times como becaria. Les propuse cubrir el conflicto como free lance para ellos y aceptaron, así que crucé media Europa en coche con mi compañero, que colaboraba con The Guardian.

En este primer viaje nos dirigimos a la zona 'liberada' [hace hincapié en las comillas] del control croata en la región de Slavonija, en Croacia, de mayoría serbia y uno de los epicentros de la guerra. Acababan de matar a una veintena de policías croatas y era un momento tenso.

Nosotros queríamos ir al pueblo de Borovo-Selo, pero no permitían la entrada de periodistas, así que tuvimos que ingeniárnoslas para conseguir un salvoconducto. Una vez allí nos trataron muy bien porque éramos periodistas extranjeros y ellos querían dar su versión de lo que estaba sucediendo.

En Borovo-Selo habían trasladado a las mujeres y los niños a Serbia y sólo quedaban los hombres que defendían el pueblo en puntos estratégicos, como las líneas de ferrocarril y las carreteras. En una de estas posiciones tomé esa instantánea, junto a unos milicianos serbios que montaban una guardia.

Estaba anocheciendo y las figuras humanas aparecen casi en silueta. El movimiento del brazo de uno de ellos y del fusil del otro, los cables de la línea de tensión y la presencia de la luna para rellenar el encuadre componen una imagen muy poética y a la vez muy dramática. Hice varias fotografías en aquel momento y eran todas escenas muy primitivas, que relataban muy bien cómo fue el inicio de aquella guerra. Al principio no intervino el ejército, sino civiles y voluntarios armados.

Fotografiar una guerra tiene momentos muy complicados, y para mí hubo uno crucial: cuando topé con el primer muerto. Fue a la entrada de Glina, un pueblo croata que se veía desierto y en el que la constante lluvia ayudaba a que todo pareciera mucho más siniestro. El cadáver estaba tumbado con medio cuerpo en la carretera y la otra mitad en el arcén, y yo no me atrevía a salir del coche. Me tuve que obligar a fotografiarlo. O hacía esa foto o me volvía para casa, porque entonces no tendría sentido quedarse. Aquello fue un punto de inflexión.

Años más tarde, cuando rodé el documental 'Retratos del alma' sobre algunos de los personajes que había fotografiado durante la última década, me reencontré con una pareja de vecinos del muerto que fotografié mientras lo envolvían con una sábana. En el documental el hombre recuerda lo nerviosa que estuve en ese momento y cómo me temblaba la cámara entre las manos.

En una guerra es inevitable pasar miedo y nervios. Para llegar a Borovo-Selo tuvimos que recorrer en coche un kilómetro en una carretera en tierra de nadie. El que hacía de copiloto sacaba un pañuelo blanco por la ventanilla; yo tenía la sensación de que nos estaban apuntando. Fueron momentos de unos nervios terribles. Sin embargo, en los momentos iniciales de la guerra no sentí una gran sensación de peligro; el miedo empecé a experimentarlo cuando intervino el ejército con la artillería y los tanques.

Durante una década hice muchos viajes a los Balcanes, pero en 2000, tras la caída de Milosevic, decidí poner fin a este proyeto. Fue como un final de etapa, que acabó con el libro "Balkan in memoriam". Fue un trabajo muy duro de edición y de implicarme en todos los aspectos de la producción del libro, porque era el primero y quería que todo saliera bien. Esta fotografía ilustró la portada y la contraportada.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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