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Prueba de producto
DEL TELEVISOR AL MóVIL

SanDisk V-Mate: toma de contacto

 
9
ABR 2007

Galardonado con uno de los premios de innovación en la pasada edición del salón CES de Las Vegas, el V-Mate de SanDisk está diseñado para grabar la señal televisiva en tarjetas de memoria flash sin que sea necesaria la intervención de un ordenador. El destino eminente de las capturas, con una resolución máxima de 640 x 480 píxeles, es cualquier dispositivo portátil capaz de reproducirlas.

Facilitar la grabación y la portabilidad de los contenidos audiovisuales a través del uso de tarjetas de memoria flash, pero prescindiendo del ordenador. Ésta es la razón de ser del V-Mate de SanDisk, que promete hacer las veces -además- de reproductor.

El V-mate, que debutó en la berlinesa feria IFA de 2006, es un dispositivo pequeño y ligero que se asemeja a un lector de tarjetas de memoria estándar.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Su peculiaridad estriba en su independencia, ya que permite capturar información de audio y vídeo de cualquier fuente (DVD, sintonizador, videocámara...) a través de una conexión analógica y, tras su digitalización, grabarla en una tarjeta de memoria.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Esta herramienta, cuyo precio ronda los 120 euros, permite acceder sin excesivas complicaciones a gran cantidad de contenidos. Todo lo que pueda emitir un televisor, como películas de DVD o la programación televisiva, es susceptible de ser capturado para poderlo disfrutar luego en un móvil o un centro multimedia, entre otros reproductores portátiles.

Conexiones problemáticas
Son muchos los dispositivos cuyas características delatan un origen no europeo, y el V-Mate es uno de ellos. Aunque adaptado al sistema PAL (vía interruptor trasero), tanto la resolución máxima de 480 líneas horizontales, propia del sistema NTSC, como las conexiones del dispositivo ignoran la idiosincrasia del viejo continente.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Para utilizar el V-Mate es necesario que la fuente de imagen tenga tres salidas RCA: una de vídeo compuesto y dos de audio analógico estéreo. Los mismos conectores, pero de entrada, han de estar presentes en la pantalla.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La mayoría de los dispositivos de este lado del Atlántico integran estas señales en los llamados euroconectores, por lo que la solución pasa por adquirir unos adaptadores.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

En el panel posterior del V-Mate, las entradas y salidas AV son del tipo jack. Las conexiones se completan con una entrada para el emisor de infrarrojos, un puerto mini-USB (que convierte al dispositivo en un lector de tarjetas convencional) y la alimentación eléctrica.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Todos los cables necesarios, el adaptador de corriente externo de 5 voltios y un pequeño mando a distancia complementan el paquete.

Alta compatibilidad
Las cuatro ranuras frontales dan alojamiento a la gran mayoría de las tarjetas de memoria presentes en los reproductores portátiles del mercado. Las CompactFlash, poco utilizadas para la reproducción de vídeo, son la única baja destacable.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Los formatos SD Card y SDHC (incluidas sus versiones Mini y Micro), MemoryStick (Pro, Duo y Pro Duo); MMC (Plus y Mobile), y RS-MMC (DV) se encargan de dar soporte a los archivos, que pueden ser codificados en MPEG-4 o en H.263.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Una vez solventado el problema de las conexiones, el V-Mate solicita en pantalla la introducción de una tarjeta de memoria válida y la introducción de los datos relativos a la fecha y la hora, paso que no se puede obviar.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

El problema es que el V-Mate no retiene esta información, que vuelve a ser requerida cada vez que el dispositivo pierde la fuente de alimentación. Este paso, que podría ser evitable, acaba por resultar molesto.

El menú principal sobre un fondo azul claro es muy elemental. Reproducir, grabar, programar y la elección de ciertos parámetros son las únicas opciones desplegadas.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Bastante básico como reproductor, el dispositivo se controla con un pequeño mando a distancia que, en más de una ocasión, ignora las órdenes demandadas. La pila, la baja sensibilidad de los botones o un defecto en el emisor-receptor de infrarrojos pueden estar entre las causas.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Las poco generosas opciones de reproducción de los archivos, que deben su nombre a la fecha y hora de su captura, son las clásicas de inicio, pausa, detención, avance, retroceso y control del volumen.

Grabación sencilla
Una vez ajustados los parámetros a nuestras necesidades, comenzar a hacer una captura es muy sencillo. Un cuadro de previsualización centrado en la pantalla recrea la señal que recibe de la fuente de imagen, facilitando la identificación del contenido.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Pulsando "OK" comienza la grabación y se activa el contador. Si se detiene la captura, que también se puede pausar, el contenido se archiva automáticamente. Y lo mismo ocurre cuando se agota la capacidad de la tarjeta de memoria.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Los problemas surgen al seleccionar la máxima resolución, de 640 x 480 píxeles. En el momento en que comienza la captura, la previsualización desaparece y la pantalla permanece totalmente negra, salvo la indicación "REC", que aparece superpuesta en rojo.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Esta anomalía es poco práctica, porque impide saber cuándo podemos detener el proceso. Ni la imagen ni el tiempo transcurrido aparecen en la pantalla, y sólo la señal de audio nos permite atisbar el momento adecuado para finalizar la grabación.

Programable
El V-Mate, al igual que un vídeo tradicional, puede programarse para capturar una señal televisiva de modo automático. Gracias al emisor de infrarrojos que incorpora, el dispositivo puede encender la fuente de imagen y seleccionar el canal deseado justo antes de ponerse a grabar.

Para ello hay que localizar el código de infrarrojos de nuestro sintonizador o vídeo y emparejarlo con el del V-Mate. El emisor infrarrojo, con cable y autoadhesivo, ha de ubicarse después cerca del sensor de la fuente de imagen. La lista de códigos se incluye en el escueto, incompleto y poco esclarecedor libro de instrucciones.

Programar la grabación es algo intuitivo, ya que el dispositivo funciona como un vídeo tradicional. Se pueden planificar hasta 30 capturas, con la opción añadida de repeticiones periódicas. Eso sí, el sistema sólo funciona bien si la fecha y la hora están coordinadas en ambos dispositivos.

Vídeos de larga duración
La cantidad de vídeo que puede contener una tarjeta de memoria depende, lógicamente, de los parámetros que hayamos seleccionado.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Para nuestras pruebas, grabamos un DVD original del oscarizado clásico Ben-Hur con los parámetros óptimos del V-Mate: formato MP4, resolución de 640 x 480 píxeles, 25 imágenes por segundo (sistema PAL) y la denominada "calidad superior". El resultado, casi 2 horas y 49 minutos de grabación en una tarjeta de memoria SDHC de 2 GB recién formateada.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Para su uso en dispositivos portátiles, rara vez será necesaria tanta calidad. Así las cosas, es perfectamente factible superar las 12 horas de grabación por cada gigabyte con los ajustes de calidad al mínimo.

Imagen limitada
Vista en un televisor o pantalla de ordenador, la mejor imagen que el V-Mate puede ofrecer es bastante limitada y presenta defectos de nitidez muy evidentes en las escenas dinámicas.

Recorte de un fotograma de Ben-Hur capturado con el SanDisk V-Mate. La imagen no ha sido retocada y se ha almacenado con la mínima compresión posible.

Sin embargo, convertirse en un grabador de vídeo de salón de altas prestaciones no es la meta del dispositivo de SanDisk. Las imágenes son plenamente eficientes en su hábitat natural, esto es, en las pantallas de los reproductores portátiles.

Recorte de un fotograma de Ben-Hur capturado con el SanDisk V-Mate. La imagen no ha sido retocada y se ha almacenado con la mínima compresión posible.

Otra de las ventajas del V-Mate es que no es necesario ajustar personalmente los parámetros correctos para gran parte de los dispositivos portátiles del mercado. Las configuraciones adecuadas para la videoconsola PSP o para varios teléfonos móviles de Motorola, Nokia, Palm, T-Mobile, Sony Ericsson y Vodafone están ya preinstaladas en el V-Mate.

Recorte de un fotograma de Ben-Hur capturado con el SanDisk V-Mate. La imagen no ha sido retocada y se ha almacenado con la mínima compresión posible.

Si hemos de usar los parámetros manuales, las opciones a elegir son las siguientes: calidad (superior, media o baja), formato (MP4, MP4 (PSP), 3g2 o 3gp), resolución (128 x 96, 176 x 144, 320 x 240 ó 620 x 480 píxeles) y velocidad de refresco (25 ó 15 cuadros por segundo).

Novedoso, pero mejorable
La versión que hemos tenido en nuestras manos posee el firmware 02.03.ww, aunque es probable que SanDisk ponga a disposición de los usuarios actualizaciones destinadas a solventar algunos de los problemas mencionados.

Los menús del V-Mate se presentan en nueve idiomas y, como ya viene siendo habitual, adolecen de ciertos errores, como la mezcla de expresiones francesas con las castellanas cuando la configuración "español" está activada.

SanDisk V-Mate
SanDisk V-Mate
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Aun así, si se solucionan ciertas deficiencias, el V-Mate es una buena opción para quienes desean ampliar los contenidos en sus dispositivos portátiles de un modo rápido, sencillo, económico y prescindiendo del ordenador. Su viabilidad como reproductor-grabador de salón ya es otra cosa.

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