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SanDisk Ultra microSDXC 200 GB: espacio para lo que queramos

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Más que una tarjeta, un pozo sin fondo para almacenar música, películas y lo que haga falta (aunque la fotografía no sea lo suyo)

Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)
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AGO 2015

En 1956 IBM marcó un hito en la historia de la informática con la entrega del primer disco duro de cabeza móvil. Con nada menos que cincuenta platos de 610 milímetros y una velocidad de giro de 1.200 revoluciones por minuto, el IBM 350 debía ser transportado en una carretilla para su instalación en la pionera computadora IBM 305 RAMAC. Ofrecía la revolucionaria capacidad de almacenamiento de aproximadamente 4 MB.

Casi 60 años después, podemos almacenar 200 GB en una minúscula tarjeta del tamaño de una uña.

SanDisk aprovechó el pasado Mobile World Congress de Barcelona para descubrir una Ultra microSDXC UHS-I con una capacidad de 200 GB. Es un producto radical (y a un precio de 220 euros, no precisamente asequible) que está orientado a los llamados power users, consumidores especialmente exigentes que necesitan tener lo más de lo más y antes que nadie.

La tarjeta viene suministrada junto a un adaptador que permite su uso en la mayoría de cámaras de fotos y otros dispositivos compatibles con tarjetas SD convencionales. Cualquier dispositivo compatible con el formato SDXC (cuidado con algunas grabadoras de audio, solo compatibles con SDHC) puede así sacar provecho a esta diminuta microSD más pensada para teléfonos móviles y tablets de última generación que para cámaras, aunque eso no impide su aprovechamiento por parte de estas últimas.

Foto: Jal Lux (Quesabesde)
SanDisk acompaña su tarjeta con un adaptador SD que permite su uso en la mayoría de cámaras de fotos.

Durante las pruebas, la microSD de 200 GB de SanDisk funcionó sin la menor de las complicaciones con una Fujifilm X100T y una Sony NEX-5N. Ambas cámaras reconocieron la tarjeta y pudieron sacar provecho de su casi inagotable capacidad de almacenamiento al instante, si bien no se trata de una opción muy indicada para los fotógrafos que deseen sacar el máximo partido a sus cámaras.

La Fujifilm x100T perdía el resuello al tirar siete fotos en formato RAW a gran velocidad, mientras que la NEX-5N, disparando archivos JPEG a 8,5 megapíxeles, pausaba su acción en modo ráfaga al llegar a las 10 instantáneas.

SanDisk solo facilita la velocidad de lectura de su tarjeta, que alcanza los 90 MB por segundo a la hora de consultar datos (cifra más que aceptable), pero resulta evidente que se trata de una tarjeta lenta a nivel de escritura, especialmente si se compara con una SanDisk Extreme PRO UHS-I, que no exhibe sus limitaciones.

Lógicamente, el funcionamiento con teléfonos móviles no tiene tacha alguna e incluso puede deparar más de una sorpresa. Y es que a pesar de que muchos teléfonos móviles asequibles no están certificados como compatibles con tarjetas de más de 32 GB de almacenamiento, la pequeña gran tarjeta de SanDisk funciona en ellos con total normalidad. Teléfonos tan prosaicos como el Kazam Trooper 450 y el Moto E la reconocen sin problemas, incrementando su capacidad de almacenamiento hasta extremos casi cómicos.

Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)
Teléfonos de gama baja como el Moto E no tienen problemas para reconocer y utilizar la tarjeta.

No hace falta ser muy perspicaz para percatarse de que SanDisk persigue sin embargo a los propietarios de teléfonos de mayor categoría, como un LG G4 cuya capacidad interna se torna exigua cuando se configuran sus cámaras para sacar partido a la compatibilidad con el formato RAW introducida con Lollipop. Su amplio espacio también es agradecido a la hora de transportar series de televisión completas y películas en formato Full HD, que siempre se aprecian mejor en las enormes y densas pantallas de los phablets de última generación.

Por 220 euros, la tarjeta microSD de mayor capacidad de SanDisk es un capricho no apto para todos los bolsillos. Afortunadamente, la polivalencia aportada por el adaptador SD incluido permite aprovecharla para algo más que llevar en el móvil todos los episodios de “Breaking Bad”, por más que no vaya a convertirse en la primera opción de los fotógrafos en busca de una tarjeta de memoria sin fondo.

Un juguete altamente deseable que, unido a un teléfono de última generación, casi se convierte en símbolo de estatus.

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