Crónica

SanDisk nos dejó helados

 
9
FEB 2011
Eduardo Parra   |  Madrid

Con frío, mucho frío. Así nos recibieron los hombres y las mujeres de SanDisk para mostrarnos su nueva tarjeta SDHC Extreme Pro UHS-1. Cuando avisaban en la convocatoria de que el punto de encuentro sería el madrileño Ice Bar, ya nos imaginábamos por dónde irían los tiros, pero uno no pensaba que iba a ser para tanto. Si ésta es la forma de SanDisk de demostrar que el frío no afecta a sus tarjetas, a mí que no me llamen cuando demuestren lo del calor... porque según la carta de especificaciones, las nuevas SDHC pueden asarse a 85 grados centígrados y salir andando.

En el fondo, el fallo fue mío, que me dejé la chaqueta en la calle y entré a la presentación casi a pecho descubierto, ignorando lo que esa SDHC embutida en un bloque de hielo me decía al oído: "¿No ves que eres el único periodista sin abrigo?" Pensé que el hecho de tener un compañero vasco en QUESABESDE.COM sería suficiente vacuna para la tiritona. Estaba equivocado.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
¿Qué mejor forma de demostrar la resistencia al frío de las nuevas SDHC de SanDisk que metiéndolas en hielo?

Por suerte para los lectores, el equipo fotográfico estaba estabilizado y la grabadora tolera mejor que yo los vientos polares, así que entre castañeteo y castañeteo pude escuchar cómo Christophe Rocca, de quien no diré el cargo para no quedarme sin espacio en la página, lanzaba datos y más datos acerca de lo geniales que son las nuevas tarjetas.

Este año no hubo una demostración tan explícita -y alucinante- como el pasado. Una pena. Poder lanzar contra una pared una pieza de alta tecnología valorada en varios cientos de euros sin tener que preocuparse por posibles desperfectos es algo que "desestresa". Hubo pruebas de velocidad, sí, pero no es lo mismo. Un servidor, en un acto de fe y en pro de la verdad periodística, he tirado mi nueva y flamante SDHC Extreme Pro de SanDisk contra el suelo y sigue funcionando (de acuerdo, se me ha caído... pero el resultado es el mismo).

Y aparte de resistir los impactos y el frío, ¿qué más? Pues velocidad y mucho espacio. Las nuevas SDHC, que sustituyen a las tarjetas de Clase 10, son las primeras en utilizar la nueva especificación UHS-1 (esto es, Ultra High Speed), aunque según explicaron ayer, de momento sólo la Nikon D7000 puede aprovechar las ventajas de esta nueva especificación. Usar estas tarjetas en otras cámaras sería "como usar un 'pendrive' USB 2.0 en un puerto 1.0".

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Rocca, directivo de SanDisk, encabezó la presentación de ayer.

Y eso que estas SDHC están pensadas para la nueva generación de modelos SLR que graban vídeo. Está bien que los de SanDisk corran, pero a ver qué pasa con los fabricantes de cámaras, que en este viaje o van los dos de la mano o la casa se nos cae.

Así las cosas, las nuevas tarjetas, que ya están disponibles en las tiendas sin incremento de precio respecto a la generación anterior, alcanzan velocidades de 45 MB por segundo (en condiciones óptimas, ojo) tanto de lectura como de escritura, casi duplicando las cifras de sus predecesoras. El espacio de almacenamiento también crece: los 4 GB desaparecen del catálogo, ofreciendo ahora SanDisk el abanico comprendido entre 8 y 32 GB.

Pero no sólo de espacio y velocidad viven firmas como SanDisk. Las nuevas tarjetas siguen cumpliendo al pie de la letra los estándares de fiabilidad que han hecho de la firma californiana un referente en el sector, y ahora añaden unos cuantos pequeños truquillos extra.

Así, por ejemplo, al ya conocido algoritmo corrector de errores, SanDisk suma en sus tarjetas un ingenioso sistema de grabación de datos que distribuye uniformemente la información en todos los bloques de memoria, evitando el desgaste habitual que sufren aquellas tarjetas que siempre graban la información en un mismo orden y que provoca que los primeros bloques sean reescritos muchas veces y los últimos casi ninguna.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Desde SanDisk comentan que la Nikon D7000 es, a día de hoy, la única cámara que puede sacarle todo el jugo a la nueva especificación UHS.

Y como última línea de defensa, las Extreme Pro de nuevo cuño cuentan con un sistema de protección de datos. Según nos cuentan, dicho sistema garantiza la incorruptibilidad de la información grabada previamente en la tarjeta, y lo hace aislando los bloques de memoria defectuosos, inhabilitando su uso para que la tarjeta siga activa. Y eso sin tener que lamentar siquiera la pérdida de una mínima cantidad de espacio para la escritura.

Tal es la fe que en SanDisk profesan hacia sus tarjetas que ayer, en los corrillos posteriores a la presentación, bromeaban con regalar un coche al fotógrafo que comprase una tarjeta defectuosa. Ahí queda dicho. Y yo ya voy acabando, que ahora tengo que sacar una cosa del horno (¿adivinan qué?) antes de que queden marcas y más tarde tengo cita en el concesionario.

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