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Con texto fotográfico

"De repente apareció un chaval de diez años con cara de loco apuntándome con una pistola" Samuel Aranda

 
Foto: Samuel Aranda
25
FEB 2010
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Como fotoperiodista de un periódico y las agencias EFE y AFP, Samuel Aranda ha cubierto conflictos y problemáticas sociales en escenarios como el Sahara Occidental, China, Palestina o Cachemira. Pero es el Barrio Español de Nápoles, dominado por la Camorra, uno de los lugares más peligrosos en los que este barcelonés de poco más de 30 años ha trabajado. Y lo ha hecho con éxito, demostrando que la suerte está del lado de los que la buscan.

Samuel Aranda

En mayo de 2009, cuando se presentó la película del libro 'Gomorra', de Roberto Saviano, recibí un encargo del Magazine de La Vanguardia para hacer un reportaje en Nápoles sobre la Camorra, la mafia local.

Fui con un redactor que llegó cuando yo ya llevaba diez días trabajando en la capital de la Campania italiana. Aunque teníamos bastantes contactos con los Carabinieri [la policía militarizada italiana], no disponíamos de ningún contacto con la mafia. El tema se presentaba muy complicado.

Durante los diez primeros días allí no pude hacer ninguna foto que valiera la pena. Las zonas controladas por la Camorra, como el Barrio Español, estaban totalmente vigiladas por chavales jóvenes que no me dejaban hacer fotos. Tapaban el objetivo de mi cámara y me decían '¡fora, fora!', amenazándome con gestos tan explícitos como pasarse el dedo pulgar de lado a lado del cuello.

Estos chicos suelen ir en ciclomotor y se encargan de informar de todos los movimientos que ven en su zona. Si no eres del barrio, al cabo de un rato todo el mundo sabe que estás por allí y lo que estás haciendo.

La noche antes de que llegara el redactor, cuando yo ya había perdido la esperanza de hacer fotos buenas y creía que el tema sería un fiasco, tuve un golpe de suerte. Me acerqué a un grupo de tres hombres con pinta de mafiosos que estaban alrededor de una hoguera hecha en un bidón y les dije medio sonriendo que quería hacer un reportaje sobre la Camorra. Ellos comenzaron a reírse de mí. Les parecía muy ingenuo que pensara que podría hacer fotos de un tema así.

Sin embargo, uno de ellos supo por mi acento que yo era catalán. Me contó que años atrás había pasado una temporada en la cárcel de Figueres por un tema de contrabando y que los catalanes le habían tratado muy bien allí. Resultó ser el brazo derecho de un antiguo 'capo', alguien muy influyente y respetado. Me dijo que no me preocupara, que a partir de la mañana siguiente podría hacer todas las fotos que quisiera sin ningún problema.

Y así fue. Al día siguiente, todo el mundo sabía quién era yo y nadie me puso problemas por hacer fotos. Los mismos chavales que no me dejaban hacer las fotos pasaban de mí o me preguntaban si yo era el fotógrafo catalán, y me decían que podía continuar con mi trabajo.

El tipo que me permitió hacer el reportaje se encargó de buscarme un guía que me llevara a todas partes. Un día me trajo a casa de unas gitanas mayores, en principio para presentármelas, pero yo creo que aquello fue en realidad una prueba, porque al cabo de un momento apareció un chaval de diez años con cara de loco y la cabeza rapada apuntándome con una pistola. Yo tuve que mantener el tipo, pero fue un momento muy tenso?

Lo curioso de esta fotografía es que ellos querían posar a cara descubierta con la pistola, pero fui yo quien decidió que no se les viera el rostro. La Camorra no tiene miedo de los Carabinieri, pero yo no quería que por culpa de una fotografía mía pudieran tener problemas. Evidentemente, hice varias fotos en las que se les ve, pero a la hora de editar tuve en cuenta el tema en el que estaba trabajando.

En los últimos años reina una paz absoluta entre los distintos clanes de la Camorra, pero los barrios están tan divididos que las fronteras son evidentes hasta para un foráneo. Aunque vengas de fuera, notas el poder que tiene la Camorra en cada lugar.

He estado en muchos sitios haciendo fotos, pero el Barrio Español es realmente un caso aparte. Ahí se respira miedo, y aunque intentes sobreponerte, notas el rechazo en cada mirada.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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