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Prueba de producto
ESTO NO ES UN MóVIL

Samsung NX10: a examen

 
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ENE 2010

Si alguien pensaba que con el salto a un año de dos dígitos algunas de las prácticas más extrañas de este sector iban a quedar arrinconadas, Samsung ya ha dejado bien clara su posición al respecto.

Y es que 2010 puede ser un año tan bueno como cualquier otro para seguir tropezando en la misma piedra y presentar -tarde y mal- modelos que, como la NX10, no parecen tener mucho que decir. Al menos vistos desde lejos.

La promesa del sistema NX de Samsung cuando vio la luz hace casi un año era plantear una alternativa al Micro Cuatro Tercios, abanderando el mayor tamaño de su sensor APS-C como principal argumento. Y eso es lo que propone la NX10. De hecho, su principal y casi único aliciente comienza y termina en ese punto.

Tampoco es que sea una cuestión baladí. Apostar por un sensor más grande (23,4 x 15,6 milímetros frente a los 18 × 13,5 milímetros del Micro Cuatro Tercios) implica ventajas teóricas en lo que a control de ruido y rango dinámico se refiere, pero también un notable trabajo de ingeniería.

El nuevo sistema NX llega respaldado con varios accesorios, entre ellos dos nuevos objetivos concebidos para la recién nacida montura.

La escasa distancia entre la óptica y el sensor (el sistema NX tiene un "flange back" de 22,5 milímetros, frente a los 20 milímetros del estándar Micro Cuatro Tercios) y sobre todo el mayor círculo de imagen a cubrir suponen un auténtico reto a la hora de aplicar correcciones ópticas a los objetivos. Lo más probable es que se tenga que recurrir al software de la cámara para paliar las distorsiones y aberraciones que esta característica provocará.

Pero más allá de este notable logro técnico -habrá que ver los resultados, claro-, casi todo lo demás ha fallado a la hora de lanzar esta NX10.

De entrada, ha vuelto a quedar en evidencia la falta de experiencia de Samsung para desenvolverse en un segmento que, pese a los parecidos, no funciona como el mercado tecnológico puro y duro.

Esto no es un móvil, señores. Lo que sirve para vender esos estupendos terminales que se van renovando cada dos meses o para convertirse en líderes en la venta de televisores no funciona para arrasar en el escaparate de cámaras. Al menos no en el mundo de las ópticas intercambiables.

Ha vuelto a quedar en evidencia la falta de experiencia de Samsung para desenvolverse en un segmento que no funciona como el mercado tecnológico puro y duro

Samsung parece haber olvidado su tropiezo con las réflex GX, que pasaron sin pena ni gloria y que ahora nadie sabe muy bien por dónde andan. Y está claro que tampoco ha prestado demasiada atención al duro camino que ha tenido que hacer -y sigue haciendo- Sony para ganarse un nombre en un segmento en el que la veteranía es más que un grado.

Sólo así se entiende que haya puesto sobre la mesa un nuevo sistema fotográfico como si de un gadget más se tratara. Que las explicaciones y los datos técnicos brillen por su ausencia. Que se haya optado por una bayoneta totalmente nueva, como si eso fuera un detalle menor que los usuarios están dispuestos a asumir como si nada.

Incluso el divertido juego de las filtraciones le ha salido por la culata a la firma surcoreana. Después de varios días viendo muestras y supuestas especificaciones de esta NX10, la realidad ha vuelto a demostrar ser bastante más aburrida que la ficción propuesta por la rumorología y las predicciones.

El visor electrónico de 1,4 megapíxeles se ha quedado en unos 900.000 puntos. La ráfaga de 7 fotogramas por segundo en realidad es de sólo 3, y bastante limitada. El modo de disparo a 30 imágenes por segundo del que tanto se había hablado últimamente existe, pero sólo trabajando con poco más de 1 megapíxel de resolución.

Incluso la grabación de vídeo de 1280 x 720 puntos sabe a poco si se compara con la de la Panasonic Lumix DMC-GH1, a la que se supone que esta NX10 iba a dejar en apuros. Sólo el uso del códec H.264 invita a ver los primeros resultados antes de tachar también esta casilla.

Y es que cuando se es el último en llegar a la fiesta, no hay más remedio que llamar la atención para conseguir que alguien te haga caso. Ofrecer algo mejor, diferente o más barato es la única fórmula que funciona en estos casos.

Samsung ha puesto sobre la mesa un nuevo sistema fotográfico (con una nueva bayoneta) como si de un gadget más se tratara

En su lugar, Samsung ha optado por estrenar su nuevo sistema con una cámara que no aporta demasiado a lo que ya existe en el mercado desde hace meses: su diseño es realmente compacto, pero muy similar al de las Lumix DMC-G1 y GH1, y las prestaciones en absoluto se alejan de lo ya visto en otros modelos.

Incluso su mejor baza, el tamaño del sensor, queda un tanto desvituada al ver que la NX10 sólo se atreve con una sensibilidad máxima de 3200 ISO.

No se trata de realizar una crítica preventiva a una cámara que aún no hemos podido catar, ni tampoco de repetir el tirón de orejas que en su momento también le dedicamos a la G1 de Panasonic por motivos muy similares: de nada sirve ser la alternativa a una SLR si no se ofrece ninguna ventaja a cambio.

Pero a la espera de que Samsung muestre alguna carta más, por ahora cuesta entender la estrategia de la firma.

Hacerse un hueco a golpe de paciencia y talonario es una opción muy válida y posiblemente eficaz. Harán falta, eso sí, grandes dosis de ambos ingredientes si lo que se pretende es convencer al usuario para que apueste por un sistema totalmente nuevo, respaldado únicamente por una firma sin credenciales fotográficas y con una bayoneta sin referentes conocidos.

Los clientes de este mercado -que tomen nota en Samsung- son así de puñeteros y desconfiados.

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