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Prueba de producto
ANDROID ESTILIZADO

Samsung Galaxy Tab 10.1: análisis

 
25
OCT 2011

He aquí un modelo que ejemplifica cuánto dan de sí actualmente los tablets con Android Honeycomb, un género que deja todavía cierto sabor agridulce. Algo más ligero que el iPad 2 -al que iguala en cuestiones de autonomía- y con un grosor de apenas 8,6 milímetros, el Samsung Galaxy Tab 10.1 posee las mismas entrañas que la mayoría de tablets con el sistema operativo de Google en versión 3.0 o posterior, donde Nvidia ejerce prácticamente un monopolio con sus chips Tegra 2. Como en todos los de su especie, por desgracia, aún hay escasez de aplicaciones optimizadas para trabajar en 10,1 pulgadas de pantalla y la estabilidad gráfica deja algo que desear.

Más allá de algún útil retoque a la interfaz gráfica de Google, el Galaxy Tab 10.1 repite una hoja de especificaciones que ya se nos antoja clónica en los tablets con Honeycomb. Y aun así, Apple está enzarzada en una batalla legal con Samsung por culpa de este modelo, cuya venta se ha vetado de momento en Alemania y Australia.

Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Es a día de hoy uno de los tablets con pantalla de 10,1 pulgadas más delgados y ligeros del momento (con el permiso de novedades como el Toshiba AT200), si bien en la práctica la diferencia es anecdótica en comparación con un iPad 2 y no demasiado perceptible si se toman como referencia otros modelos basados en Android. Por no decir que, si lo único que se busca es sobre todo portabilidad, quizás uno haga mejor optando por un tablet con pantalla de 7 pulgadas.

Con todo, hay que admitir que es éste un tablet más apetecible que la versión inicialmente presentada en el Mobile World Congress de Barcelona (el ya casi olvidado Galaxy Tab 10.1V). O al menos podemos decir que ahora mismo viene mucho más a cuento un diseño estilizado que una cámara que grabe a 1080p, por ejemplo.

Apurando las dimensiones

Comparar visualmente este Samsung Galaxy Tab 10.1 con otros tablets con pantalla de tamaño similar da lugar a una sensación parecida a la que destacamos al analizar hace unos meses el citado iPad 2: es como si le hubiesen quitado una capa de ropa al dispositivo. Es decir, se percibe un claro descenso del grosor (las dimensiones completas del equipo son de 256,7 x 175,3 x 8,6 milímetros) y una leve disminución del peso, que se queda en 565 gramos en el caso de la versión con 3G integrado que hemos tenido ocasión de probar.

En la práctica, eso sí, no estamos ante diferencias que marquen una distancia excesiva en términos de comodidad de transporte y manejo. Por ejemplo, quien use habitualmente un Asus Eee Pad Transformer (que sin la compañía de su teclado extraíble pesa 680 gramos y mide 12,9 milímetros de grosor) no notará nada especialmente distinto al sostener con las manos este Galaxy Tab.

Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Si hacemos la comparación con un iPad 2, la diferencia de grosor se mide en décimas de milímetro (en román paladino: no hay diferencia) y el peso no llega a menguar ni en 50 gramos. Algo que se notaría mucho si de lo que se trata es de comparar smartphones, pero no en el caso de los tablets (y menos cuando se trata de ejemplares con pantalla de 10 pulgadas).

Lo que no se le puede negar a Samsung es que el moderado grosor de este Tab juega a su favor a nivel estético. Aun cuando no incluye muchos detalles en su carcasa de plástico (más allá del acabado gris ligeramente brillante del perímetro y la franja superior de la parte trasera), no deja de resultar seductor gracias a su finura.

Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Las ediciones con 3G llevan el acceso a la ranura para tarjetas SIM en la parte superior del tablet, junto a la salida de audio de 3,5 milímetros.

Según cierta forma de verlo, el Galaxy Tab 10.1 tiene tan pocos detalles externos que incluso ha perdido un elemento bastante habitual como es la ranura para tarjetas microSD. Tampoco es una gran pérdida, pero entre eso y que no tiene puertos USB estándares para lápices de memoria (sino un puerto alargado al estilo de los de Apple), se echa de menos alguna forma rápida de pasarle archivos sin recurrir a lo inalámbrico.

Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Es por tanto un dispositivo que basa su almacenamiento en memoria flash integrada (la edición de 16 GB que hemos usando para este análisis ofrece un espacio real de 13,27 GB) y servicios en la nube.

Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En la parte superior izquierda del marco están el botón de encendido y apagado de la pantalla y el control de volumen, mientras que los altavoces estéreo integrados se sitúan en los laterales. Destacable el volumen de estos últimos, pero no así su calidad de sonido, defecto habitual en equipos tan delgados.

Retocando Honeycomb

La pantalla de 10,1 pulgadas y 1.280 x 800 píxeles del Galaxy Tab 10.1 es de tecnología PLS, lo que la hace algo más brillante que la del mismo iPad. No llega a acercarse eso sí a las virtudes del panel Super AMOLED Plus del Galaxy Tab 7.7 que vimos en el salón IFA en Berlín, aunque ambos tablets sí que comparten los detalles de personalización que Samsung le ha hecho a la interfaz de Android Honeycomb.

Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Empezando por algunos gestos que Samsung también incluye en la interfaz TouchWiz de sus últimos smartphones, como el zoom graduable variando la inclinación del dispositivo, que se activa pulsando con dos dedos a la vez sobre una imagen o página web. Y siguiendo por una fila inferior de iconos que se puede convocar en cualquier momento pulsando una flecha, y que contiene las llamadas Mini Apps.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Las seis mini aplicaciones de la interfaz de usuario TouchWiz: el administrador de tareas, el calendario, un reloj mundial, una aplicación de notas a mano alzada o de texto, una calculadora y el reproductor de música.

La gracia de estas seis sencillas herramientas está en que apenas ocupan una tercera parte de la pantalla, por lo que la aplicación que esté de fondo puede seguir funcionando sin problemas. Ya estemos usando una Mini App para consultar el calendario, controlar la reproducción musical o abrir el administrador de tareas, De hecho, también podemos movernos en todo momento por los escritorios principales o el menú de aplicaciones en formato cuadrícula mientras una Mini App se sigue ejecutando en un rincón.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Mirando las citas del calendario mientras el reproductor de música se ejecuta de fondo (imagen superior) y las aplicaciones que se están ejecutando en multitarea con el administrador sobre uno de los escritorios principales de Honeycomb.

Por supuesto, también es posible reubicar las Mini Apps sobre la marcha arrastrándolas con el dedo. Por otro lado, Samsung también permite redimensionar los "widgets" directamente en los mismos escritorios de Android, e incluso éstos siguen actualizando su contenido mientras el regulamos su tamaño.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La pestaña de notificaciones de Android Honeycomb.

Las aportaciones de Samsung se completan con algunos retoques estéticos en ciertos menús del sistema y varias aplicaciones propias con su correspondiente "widget". A diferencia de lo que vimos hace poco en el Galaxy S II, por cierto, la herramienta Social Hub sí que cuenta en esta ocasión con un panel de escritorio con "scroll" vertical para leer actualizaciones de Facebook o Twitter.

Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En cuanto al teclado QWERTY virtual, el dispositivo cuenta de partida con cuatro estilos distintos, incluyendo Swype y su sistema basado en trazos que unen letras entre sí para generar palabras. Al ser la pantalla panorámica, como es habitual, resulta más cómodo escribir a dos pulgares con el tablet en posición vertical.

Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La interfaz gráfica del Galaxy Tab 10.1 se puede adaptar casi siempre al formato vertical e incluye el característico sistema de Honeycomb para añadir elementos a los escritorios principales.

A pesar de todos estos detalles, la mayor parte del tiempo el tablet trabaja con la interfaz de Honeycomb tal y como Goole la trajo al mundo. Y por desgracia, nos hemos vuelto a encontrar con los mismos problemas que ya vimos en el antes citado Asus Eee Pad Transformer en materia de disponibilidad de aplicaciones optimizadas al formato (poco más que las de los servicios propios de Google) e inestabilidad gráfica.

Prometedor pero con altibajos

Si el tablet pone de su parte -reiniciarlo es un buen recurso para conseguir su colaboración- la experiencia de uso del Galaxy Tab 10.1 es bastante satisfactoria. Lástima que varias veces al día se ponga un poco pasota y comiencen a producirse retardos a la hora de ejecutar las órdenes táctiles del usuario. También es habitual que las aplicaciones se queden bloqueadas después de usarlas durante mucho tiempo. Y la soltura gráfica en general no es tan convincente como en otros dispositivos de Samsung que usan chips de la casa.

Cierto es que hasta ahora sólo hemos podido probar a fondo modelos con la pareja de baile más habitual de Honeycomb: la plataforma Tegra 2 de Nvidia, y concretamente un chipset T20 con procesador de doble núcleo ARM Cortex A9 a 1 GHz, una gráfica GeForce y 1 GB de RAM. Pero hasta que no podamos echarle el guante durante un tiempo a tablets con los Archos G9 y otros que llevan chips de Texas Instruments, no podremos saber si el problema no está en el hardware, sino mismamente en Honeycomb.

Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Aplicaciones como Google Earth dan muestra del todavía poco explotado potencial que tiene el software optimizado para Honeycomb.

Por otro lado, Samsung no está siendo capaz de seguir el ritmo de actualizaciones del sistema operativo para tablets de Google con la misma prontitud que otras firmas, debido quizás a los pequeños elementos de personalización de su interfaz. El caso es que la unidad empleada en este análisis venía con Android 3.1 y no llegó a recibir ninguna notificación para instalar la versión 3.2, lo que le priva de mejoras como el llamado zoom de aplicaciones. Esperemos que las demoras no acaben siendo muy largas.

Y esperemos también que Google procure hacer compatibles con Honeycomb más aplicaciones pensadas para Android 2.3 y versiones anteriores, pues sigue habiendo ausencias destacables como Facebook o WhatsApp, aunque esta última tampoco está disponible en ningún equipo que no pueda mantener conversaciones telefónicas (al menos, el Tab 10.1 puede enviar y recibir SMS y MMS tradicionales).

Samsung Galaxy Tab 10.1
Samsung Galaxy Tab 10.1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En la parte positiva, sí que hay una suite ofimática con edición gratuita como Polaris Office (aunque a veces falla al interpretar caracteres acentuados de archivos creados con Word en un PC) y un navegador web bastante decente. [LINK]{tipo}P{id}m{texto}

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