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Prueba de producto
Samsung Galaxy S7 Edge
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Samsung Galaxy S7: análisis fotográfico

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21
MAR 2016

Presentado hace unas semanas en el Mobile World Congress y tras la correspondiente histeria informativa que despierta la llegada de cada nuevo terminal de gama alta, toca acercarse al Samsung Galaxy S7 con un poco más de calma. Y más concretamente a su cámara, porque dejando a un lado nuestra obsesión por fijarnos siempre en las prestaciones fotográficas de los smartphones, resulta que en este caso es una de sus características estrella.

Así lo prometió Samsung durante su puesta en escena, y lo cierto es que tras un primer contacto en la misma feria los resultados fueron muy prometedores. Así que ahora, tras recibir una unidad final del Galaxy S7 Edge –la versión con pantalla curvada del terminal-, no hemos dudado en llevárnoslo de paseo por tierras malagueñas y comprobar su rendimiento de la mejor manera posible: convirtiendo este móvil en nuestra única cámara durante unos días.

Samsung Galaxy S7 Edge
Samsung Galaxy S7 Edge
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La resistencia al agua es una de las grandes novedades respecto a la generación anterior.
Mejor 12 que 16 megapíxeles

Aunque en su momento ya repasamos las principales especificaciones de la cámara del Galaxy S7, merece la pena refrescar un poco la memoria. Unas prestaciones, por cierto, que sobre el papel podrían no resultar especialmente llamativas.

El paso de 16 a 12 megapíxeles -que sorprenderá a más de uno- es en realidad un movimiento con mucha lógica. Y es que embutir más megapíxeles en sensores pequeños como los que usan los móviles es una pésima idea por mucho que esta sea la tendencia más habitual o al menos lo haya sido durante los últimos años. En este caso el CMOS es de 1/2,7 de pulgada (algo más grande que en el Galaxy S6), pero gracias a la reducción de la cifra de megapíxeles se consigue un tamaño de píxel de 1,4 micrones.

samsung galaxy s7 edge
Samsung Galaxy S7 Edge
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
samsung galaxy s7 edge
Samsung Galaxy S7 Edge
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La menor resolución, el estabilizador y la apertura de f1.7 configuran un terminal muy apto para disparar con poca luz

Cifras de esas que pueden no decir demasiado en frío, pero que a la hora de la verdad tienen mucho que ver con los resultados que luego veremos. No es que sea un tamaño espectacular, pero en los márgenes que nos movemos cualquier avance en este sentido (sensor más grande o resolución más comedida) se agradecen y se notan.

Otro pequeño cambio: la óptica mejora su luminosidad hasta f1.7. Aquí sí que hay titular y récord, pero como esa parte nos aburre nos quedamos con lo que realmente importa: esas décimas frente al diafragma de f1.9 del modelo anterior permiten enfrentarse a escenas con poca luz sin tener que subir tanto la sensibilidad.

Si a eso le sumamos el estabilizador de imagen que ya estaba presente en el S6, lo cierto es que el nuevo S7 llega con una interesante combinación de novedades centradas en mejorar precisamente uno de los puntos débiles de la fotografía móvil: la captura de imágenes decentes con poca luz.

Velocidad

Aunque hace ya tiempo que el enfoque no es un problema para los smartphones –casi todos enfocan rápido y muy bien-, el Galaxy S7 estrena una nueva tecnología bautizada como Dual Pixel y basada en el mismo sistema ya visto en algunas cámaras de fotos.

La idea es emplear algunos de los píxeles del sensor de imagen para calcular la distancia entre planos y usar esa información para agilizar el enfoque. Pero lo importante aquí es si realmente eso se nota. Y lo cierto es que sí. El Galaxy S7 es realmente rápido a la hora de dar con un punto de foco incluso cuando hay un cambio brusco de plano en la escena.

Aunque echamos de menos un botón de disparo, podemos usar los botones de volumen para esa función. Eso sí, su posición combinada con el hecho de que el objetivo está situado en el centro hace que en más de una ocasión nuestros dedos se hayan colado en el cuadre al intentar agarrar el móvil con demasiado entusiasmo y pose de fotógrafos.

La cámara frontal de 5 megapíxeles con óptica f1.7 no está nada mal, y su sistema de disparo automático –solo hay que levantar la mano y esperar 2 segundos- resulta muy práctico para capturar selfies

samsung galaxy s7 edge
Samsung Galaxy S7 Edge
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Para acceder a la cámara incluso con el móvil bloqueado es interesante activar la función que permite el acceso rápido pulsando dos veces el botón central. Una idea ya presente en el S6 y un buen atajo para que no se nos escape ninguna foto, o al menos para que no sea por culpa del teléfono.

Respecto a la interfaz de la cámara, los menús siguen la estela de modelos anteriores con la posibilidad de simplificarlos (modo Auto) o complicarlos (modo Pro) según el nivel de control que se quiera tener sobre el disparo.

En esta modalidad avanzada los ajustes son los habituales. El diafragma es siempre fijo (f1.7), pero podemos ajustar la velocidad, compensar la exposición, elegir el balance de blancos, controlar la sensibilidad (de 50 a 800 ISO), seleccionar el tipo de enfoque, los filtros… De entrada todo está en modo automático, pero basta tocar sobre cada uno de los valores para poder modificarlo.

RAW

En este mismo apartado nos encontramos con otra de las funciones fotográficamente más interesantes del Galaxy S7: la posibilidad de trabajar en formato RAW. Para ello, eso sí, habrá que activar la opción correspondiente y trabajar siempre en el mencionado modo Pro.

Algo que nos lleva a un problema: si accedemos a la cámara mediante el atajo de doble pulsación del botón central, el modo elegido por defecto será automático, con lo que se anula esta función. Algo a tener en cuenta para no llevarse sustos al revisar las imágenes y comprobar que los RAW no se han guardado.

Muestras: RAW
Imágenes capturadas en formato RAW con un Samsung Galaxy S7 Edge

El detalle, el control del ruido y el rango dinámico están por delante de lo que estamos acostumbrados a ver en otros terminales

Los archivos, por cierto, ocupan unos 25 MB, y al estar en formato DNG pueden abrirse con Photoshop o Lightroom sin problemas o sin tener que esperar a la próxima actualización de los programas.

La pregunta es, claro, si ese formato aporta algo a la calidad que ofrecen las imágenes JPEG, que mantienen los elevados niveles de calidad de los que ya hablamos en su momento. El detalle, el control del ruido –podemos trabajar a 800 ISO sin demasiados problemas- e incluso el rango dinámico están por delante de lo que estamos acostumbrados a ver en otros terminales.

Muestras: RAW
Imágenes capturadas en formato RAW con un Samsung Galaxy S7 Edge

Si abrimos las imágenes en RAW, es cierto que no tenemos un margen enorme para jugar como ocurre con cámaras de sensor más grande, pero sí es posible recuperar algo de información de luces y sombras, ajustar el nivel de enfoque –a veces el procesamiento de los JPEG es excesivo- y controlar a nuestro gusto el ruido que se produce cuando falta luz o toca subir la sensibilidad.

Ah, que solo quieres el teléfono para hacerte selfies... Ningún problema: la cámara frontal de 5 megapíxeles con un diafragma de f1.7 del S7 no está nada mal, y su sistema de disparo automático –solo hay que levantar la mano y esperar 2 segundos- resulta muy práctico.

Vídeo 4K

Viendo la calidad de las fotografías que es capaz de obtener el S7, la verdad es que nos esperábamos algo más de los vídeos 4K grabados con este teléfono. Y es que a pesar de que las secuencias tienen en general buena calidad, lo cierto es que encontramos un exceso de nitidez, enfoque, saturación y contraste, algo que posiblemente gustará a muchos pero que no deja de ser un defecto.

Siempre es posible mitigar algo estos excesos en posproducción, pero con una tasa de bits que ronda los 48 Mbps -algo escasa para un vídeo 4K- tampoco podemos hacer muchas modificaciones sin alterar la imagen. Todo ello, eso sí, usando la aplicación de cámara propia del teléfono, por lo que no es descartable que otras apps sean capaces de sacarle mucho más partido a la secuencias 4K del S7.

Vídeo grabado en resolución 4K y a 30 fps con un Galaxy S7 Edge.

Viendo su calidad fotográfica, la verdad es que nos esperábamos algo más de los vídeos 4K

Además también podemos grabar en Full HD a 60 fotogramas por segundo (fps), en cámara lenta a 240 fotos por segundo reduciendo el tamaño de cuadro a 1280 x 720 píxeles, y registrar secuencias de 2550 x 1440 puntos a 30 fotogramas por segundo, para quienes prefieran una resolución menor al 4K.

Un paso más

Como adelantábamos al principio, el Galaxy S7 ha sido nuestra única cámara durante nuestros paseos por Málaga. La verdad es que, como suele decirse, un marco incomparable como esta ciudad siempre tiene mucho que ver en que las fotos luzcan bonitas, pero más allá de eso la verdad es que no hemos echado demasiado de menos nuestra otra cámara.

Hay limitaciones, claro, por mucho control manual y formato RAW que tengamos (en realidad acabamos disparando en automático casi siempre). La ergonomía, la ausencia de zoom, la calidad cuando las cosas se complican, esos 26 milímetros que a veces resultan un angular demasiado pronunciado… Pero en muchos casos la comodidad de llevar siempre encima una cámara suficientemente buena es para mucha gente el argumento definitivo.

Tiene limitaciones, claro, pero el caso es que a Samsung le ha salido un smartphone fotográficamente redondo que se posiciona en lo más alto del mercado

samsung galaxy s7 edge
Samsung Galaxy S7 Edge
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En este terreno el Samsung Galaxy S7 cumple con su misión. No sabemos muy bien qué ha ocurrido desde la llegada del S6 en el departamento fotográfico de la compañía o si las personas que se ocupaban antes de las cámaras –en vías de extinción- han puesto ahora todo su conocimiento al servicio de los móviles. El caso es que les ha salido un smartphone fotográficamente redondo que se posiciona en lo más alto del mercado a día de hoy.

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