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Prueba de producto
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Galaxy S6 Edge versus iPhone 6: duelo fotográfico

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29
ABR 2015
Texto: Iker Morán  |  Fotos: Álvaro Méndez

Nuestro primer encuentro con el Samsung Galaxy S6 Edge fue una grata sorpresa. No solo supone un notable paso adelante en cuanto a diseño (“qué bonito”, repiten muchos al verlo), sino que su cámara también llega con los deberes hechos. Aquellas primeras muestras improvisadas durante el Mobile World Congress nos dejaron un buen sabor de boca, pero nos quedamos con ganas de más.

Por eso no hemos querido dejar pasar más tiempo y nos hemos ido de paseo fotográfico por Barcelona con esta versión con pantalla curvada de la nueva familia Galaxy S6. Para hacerlo más interesante, en el otro bolsillo hemos hecho hueco para el iPhone 6, el eterno rival a batir. Después de todo la pregunta ya no es si el nuevo smartphone estrella de Samsung es capaz de hacer buenas fotos, sino si iguala o incluso supera al teléfono de Apple en este cometido.

Más allá de los parecidos entre los dos terminales y los recurrentes chistes sobre la fuente de inspiración de los diseñadores de Samsung (si bien lo cierto es que esa pantalla curva en sus laterales marca diferencias), lo cierto es que ambos móviles comparten casi tantos parecidos como diferencias si nos fijamos en sus cámaras.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La pantalla de 5,1 pulgadas del Edge, con mucho menos borde, parece inmensa comparada con la del iPhone 6, aunque también es verdad que el iPhone 6 Plus la superaría en superficie con sus 5,5 pulgadas. En todo caso, a la hora de encuadrar o ver las fotos, es evidente que el terminal de Samsung resulta mucho más espectacular. Y menos realista, claro, porque el conocido efecto del “todo se ve bien en la pantalla del móvil” se multiplica por mil en el caso del Edge.

Un aspecto que ya destacamos en su momento y que merece la pena volver a reseñar es la velocidad del Galaxy a la hora de acceder a la cámara: un doble clic en su botón central es suficiente. Claro que tampoco el iPhone 6 se queda atrás, siendo suficiente para ello desplazar el dedo desde la pantalla bloqueada para tener activada la cámara.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

A la hora de encuadrar o ver las fotos, es evidente que el terminal de Samsung resulta mucho más espectacular

Las diferencias son más evidentes si nos fijamos en los controles, aunque en este caso no tiene mucho sentido hablar de mejor o peor, sino más bien de diferentes acercamientos. El Galaxy S6 dispone de un denominado modo “Pro” que permite manejar ajustes como la sensibilidad, el balance de blancos o la compensación de la exposición.

¿Controles manuales? ¿Formato RAW (como todavía muchos se empeñan en asegurar)? Nada de eso. Aunque en teoría la última versión de Android da acceso a estas dos opciones, parece que Samsung ha optado por caparlas. Esperemos que futuras actualizaciones del terminal dejen la puerta abierta a estos modos avanzados.

A estas alturas no hace falta dar muchas explicaciones sobre la interfaz fotográfica del iPhone. O mejor dicho, de iOS 8. Sencilla y eficaz, pero con la puerta abierta a más controles usando otras aplicaciones.

16 y 8 megapíxeles

Un repaso a las ya conocidas especificaciones de estos dos terminales también resulta útil para ponernos en contexto antes de analizar los resultados de ambos en diversas situaciones. El Galaxy S6 Edge utiliza un sensor de 16 megapíxeles y 1/2,6 de pulgada con formato 16:9.

Algo que, unido a su angular ligeramente más amplio (28 milímetros), da a las imágenes una mayor sensación de amplitud que en el caso del iPhone. El estabilizador óptico y la luminosidad de f1.9 del objetivo son dos de los rasgos más interesantes de este smartphone.

Muestras: Samsung Galaxy S6 Edge
Fotografías realizadas con un Samsung Galaxy S6 Edge
fotografías realizadas con un samsung galaxy s6 edge
fotografías realizadas con un samsung galaxy s6 edge
fotografías realizadas con un samsung galaxy s6 edge
fotografías realizadas con un samsung galaxy s6 edge
fotografías realizadas con un samsung galaxy s6 edge
fotografías realizadas con un samsung galaxy s6 edge

Ambos ofrecen excelentes resultados, pero el S6 presume de un mejor rendimiento cuando la luz escasea

En el caso del iPhone 6, el sensor es de tamaño similar (1/3 de pulgada) pero su resolución es de 8 megapíxeles. El objetivo 29 mm f2.2 no cuenta con estabilizador óptico, aunque es verdad que esta prestación sí está disponible en la versión Plus.

Además, el vídeo se conforma con una resolución Full HD frente a la grabación 4K del Samsung, y la cámara frontal también queda mal parada en esta comparación: 1,2 megapíxeles frente a los 5 del Galaxy S6. Parece que, sobre el papel, al menos Samsung ha conseguido imponerse en muchas de las asignaturas más importantes.

Muestras: iPhone 6
Fotografías realizadas con un iPhone 6
fotografías realizadas con un iphone 6
fotografías realizadas con un iphone 6
fotografías realizadas con un iphone 6
fotografías realizadas con un iphone 6
fotografías realizadas con un iphone 6
fotografías realizadas con un iphone 6
Buscando un vencedor

Pero, ¿cómo se traduce esto a la hora de la verdad? Para comprobarlo hemos enfrentado a los dos terminales en las situaciones más habituales para este tipo de dispositivos: desde la típica postal con buena luz hasta interiores algo más complicados, pasando por un selfie –cómo no- y alguna que otra foto de comida o con mucho contraste.

Los resultados no dejan mucho margen para una respuesta contundente, lo que sin duda es una excelente noticia. Para los dos, porque se confirman como excelentes opciones para llevar una cámara solvente siempre encima. Y para Samsung, que parece que ha vencido con este modelo una de sus asignaturas pendientes respecto a su archienemigo.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La mayor luminosidad, el estabilizador óptico, el vídeo 4K y su solvente cámara frontal decantan la balanza -en esta ocasión- en favor de Samsung

Con buena luz costaría elegir. Samsung apuesta por unas imágenes algo más procesadas -aunque afortunadamente menos que en anteriores versiones- y con unos tonos más cálidos. El iPhone 6, por su parte, resuelve muy bien la exposición, con un HDR moderado que no asusta y unos colores muy realistas. Costaría elegir un ganador en este terreno.

El veredicto está algo más claro cuando los enfrentamos a escenas en interiores. De nuevo, resultados decentes en ambos casos, pero la mayor luminosidad del teléfono de Samsung y su estabilizador óptico le permiten no tener que subir la sensibilidad, y eso posibilita la obtención de imágenes algo más limpias que el iPhone en las partes más oscuras de la imagen.

Eso, unido al vídeo 4K –que igual la mayoría no lo quiere, pero ahí está y estará- y la más que evidente victoria de su cámara frontal para los amantes de los autorretratos, nos lleva a quitarnos el sombrero ante el nuevo Galaxy y su cámara.

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