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Prueba de producto
Samsung Galaxy S5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Samsung Galaxy S5: análisis

 
27
MAY 2014

Que se consigan vender 40 millones de unidades de un único teléfono en solo cinco meses puede parecer toda una proeza en el ecosistema Android, pero cuando el fabricante no es otro que Samsung las cifras se examinan con una óptica distinta. Presentado este pasado Mobile World Congress con pompa y boato, el nuevo Galaxy S5 tiene la misión de superar las ventas de su predecesor y mantener el dominio del fabricante surcoreano en esta competida plataforma. Un cometido que intenta cumplir aunando un hardware de primera categoría, notables mejoras en su software y un diseño que ha resultado ser tan familiar como extrañamente polémico.

En el principio fue uno. El primer Galaxy S vio la luz un 23 de marzo de 2010 rodeado de expectación, pero a pesar de los flashes y la vigorosa reacción del público, resulta difícil creer que Samsung pudiera haber anticipado el terremoto que acababa de desatar en la industria móvil.

Cuatro años más tarde, el fabricante surcoreano ha sabido construir sobre la base de ese éxito todo un imperio, dejando en el barro a otrora gigantes como Nokia y BlackBerry. Su liderazgo en la industria telefónica es indiscutible, tanto como el riesgo de quedarse dormida en los laureles.

Samsung Galaxy S5
Samsung Galaxy S5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Ya se pudieron escuchar ciertas críticas en este sentido con motivo del lanzamiento del Galaxy S4, así que es necesario examinar más minuciosamente si cabe la quinta generación del teléfono que revolucionó el panorama Android. A simple vista la tarjeta de presentación del nuevo Galaxy S5 no varía en exceso: un hardware de primera categoría, un aspecto inmediatamente familiar y un precio elevado, a la altura de lo que se estila en la parte alta del escaparate.

¿Es suficiente para hacerse con el corazón del público? Claramente no, y por eso Samsung ha subido la apuesta en algunos aspectos que tal vez no sean especialmente evidentes, como el uso de una construcción resistente a las salpicaduras y sensores biométricos.

La compañía surcoreana no esconde su intención de articular todo un ecosistema de hardware y software como forma de consolidar su imperio móvil, dando protagonismo a los sensores biométricos

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Samsung Galaxy S5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Vender teléfonos de calidad ya no es suficiente para asegurar la fidelidad del público, por lo que cada vez más, dispositivos complementarios como los relojes Wear y las aplicaciones de compañía están cobrando una importancia que en otro tiempo hubiera parecido innecesaria e incluso forzada. No es una labor baladí, especialmente si consideramos que el Galaxy S4 no logró satisfacer las enormes -tal vez exageradas- expectativas creadas por la propia Samsung.

Cuando a un sastre discreto le da el arrebato

Esperar a estas alturas que Samsung sorprenda al público con el diseño de un nuevo Galaxy es poco menos que aventurado. Y sin embargo el nuevo S5 se ha convertido en una de las comidillas del momento al combinar el anodino aspecto de la familia Galaxy con algunos rasgos inéditos e incluso inesperados, pensados para dejar atrás las críticas que acusan a Samsung de tener una querencia acusada por los plásticos ligeros y de tacto barato.

La quinta generación del Galaxy S mantiene una clara tendencia evolutiva en líneas generales, hasta el punto de que, visto de frente, cuesta diferenciarlo del Galaxy S4 si no se realiza un esfuerzo expreso por buscar unas diferencias generacionales que casi rozan lo técnico, como el incremento de la pantalla hasta alcanzar las 5,1 pulgadas.

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Discreción marca de la casa

El panel AMOLED, uno de los puntos fuertes del terminal, se enmarca en un frontal de bordes bastante finos, rodeados por un perfil de aspecto metálico que, para disgusto de los críticos de Samsung, no tiene un tacto especialmente convincente

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Samsung Galaxy S5
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Samsung Galaxy S5
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Los tiempos en los que las grandes piezas de plástico cromado eran sinónimo de lujo y permitían a los fabricantes transmitir la naturaleza premium de ciertos productos (o simplemente justificar su precio) ha pasado a la historia. Los pulidos de antaño han dejado paso al metal cepillado, haciendo que el Galaxy S5 se sienta un poco clásico. En esta banda cromada habitan los botones de control de volumen (izquierda), encendido (derecha) y la tapa del puerto micro-USB 3.0 utilizado para cargar el teléfono y sincronizar datos con el PC.

La presencia de esta tapa -que resulta un poco difícil de retirar si se tienen unas uñas cortas o unos dedos especialmente grandes- es necesaria para proteger el conector y obtener la certificación IP67 de resistencia frente al polvo y el agua, que garantiza inmersiones fortuitas a un metro de profundidad durante periodos de hasta 30 minutos.

Este elemento protector contrasta con el conector para auriculares situado en la parte superior del teléfono, cuyo orificio no cuenta con ningún tipo de cubierta.

Samsung Galaxy S5
Samsung Galaxy S5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Hasta aquí nada especialmente sorprendente. Es al llegar a la parte trasera del dispositivo donde cambian las caras. Samsung busca reivindicar esa mencionada esencia premium cambiando las clásicas carcasas de plástico liso y laso por una tapa de diseño punteado disponible en múltiples colores. El fabricante asegura que ha querido otorgarle un tacto similar al del cuero de oveja, un material con el que nunca se nos hubiera ocurrido asociar un teléfono móvil.

Por más que sea una simple imitación, lo cierto es que su textura resulta bastante agradable, evitando que se resbale de las manos sin hacer uso del clásico acabado gomoso y reduciendo hasta cierto punto los brillos producidos por el aceite natural de la piel. Este acabado solo es roto por su prominente cámara trasera y la rejilla del altavoz, ligeramente protuberante para evitar que el sonido se amortigüe cuando el teléfono reposa sobre la mesa.

La tapa del conector de carga y sincronización posee un sellado especial para evitar desperfectos causados por el agua. La ausencia de una pestaña algo más pronunciada hace que desprenderla con las uñas pueda ser algo complicado

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Samsung Galaxy S5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Los críticos del diseño de la tapa trasera del Galaxy S5 son numerosos, pero en persona no nos ha parecido un elemento tan sumamente espinoso. Lo que desde luego no nos gusta es la forma en la que ésta encaja sobre el bastidor del teléfono, puesto que ofrece una cierta flexibilidad y se pueden apreciar ciertos grillos al hacer presión.

No es algo que parezca de recibo en un teléfono que parte muy cerca de los 600 euros. Otros fabricantes hubieran cortado por lo sano apostando por un diseño unibody, pero Samsung ha preferido esta solución a fin de reducir el peso en la medida de lo posible sin bloquear el acceso a la batería.

Una pantalla excepcional

Hemos de confesar que cuando Samsung presentó el Galaxy S5 en el Mobile World Congress nos costó bastante trabajo no dejarnos llevar por los prejuicios. A pesar de sus indiscutibles virtudes, las pantallas AMOLED de la compañía se han caracterizado hasta la fecha por cierta propensión a descompensar el equilibrio de color, con un desagradable tinte azul que puede llegar a resultar molesto a la hora de trabajar con la cámara.

Nos alegra por tanto comprobar que el fabricante ha sabido corregir este error. Simple y llanamente, el Galaxy S5 puede presumir de tener una de las mejores pantallas que jamás ha pasado por nuestros ojos.

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Samsung Galaxy S5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Samsung ha protegido la pantalla del Galaxy S5 con una lámina de cristal Gorilla Glass 3, pero también ofrece una amplia selección de fundas

El brillo de la pantalla del Galaxy S5 es notablemente superior al de cualquier otro teléfono AMOLED que hayamos visto, hasta el punto de que podría pasar fácilmente por un panel LCD (DisplayMate, que califica la pantalla del Galaxy S5 como la mejor que han visto hasta la fecha, cifra el incremento de luminosidad en un 22% frente al Galaxy S4).

El contraste es simplemente espectacular, la profundidad de sus negros (es necesario recordar que en un panel OLED el negro se obtiene apagando directamente el píxel correspondiente) saca los colores a cualquier teléfono basado en la tecnología LCD y la reproducción de color resulta, si no absolutamente precisa, al menos muy resultona y agradable.

Tal es la calidad de esta pantalla que hace que nos olvidemos por completo que su resolución se mantiene en 1080 x 1920 píxeles. Tampoco es que le haga falta subir de ahí.

Aunque los paneles QHD ya son una realidad y pese a que no son pocas las voces que claman ante la decisión de Samsung de no incrementar la resolución del Galaxy S5 pese a llevar su pantalla hasta las 5,1 pulgadas (que no es una broma si consideramos que el primer Galaxy S tenía 4 pulgadas), literalmente hay que pegar la nariz al teléfono para apreciar los píxeles.

La resistencia al agua es la última tendencia en los teléfonos de gama alta, y Samsung no ha querido quedarse atrás con el Galaxy S5

samsung galaxy s5
Samsung Galaxy S5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

¿Podría haber llegado más lejos? Probablemente. De hecho, según algunos rumores Samsung estaría preparando una versión de su Galaxy S5 con una pantalla considerablemente más densa para evitar que las cifras de la competencia salgan mejor paradas, pero después de pasar un buen tiempo en compañía de este smartphone, estamos más que convencidos de que la compañía ha hecho bien en utilizar un panel Full HD, más eficiente a nivel energético y también de procesamiento.

Un auténtico misil de bolsillo

A estas alturas no debería ser necesario señalar que el Galaxy S5 ofrece unas prestaciones a la altura de los mejores terminales del mercado. Pocos son sus rivales, y ninguno de ellos consigue desmarcarse lo suficiente para inclinar la balanza a su favor si los resultados de los benchmarks son el principal factor a tener en cuenta.

El terminal de nuestro análisis hace uso de un puntero system-on-a-chip Snapdragon 801 a 2,5 GHz con cuatro núcleos (Samsung ofrecerá una variante Exynos Octa en algunos mercados) y 2 GB de RAM, que es una combinación bastante común en la parte alta del segmento. Su capacidad de almacenamiento puede ser de 16 o 32 GB, ampliables mediante tarjetas microSD de hasta 128 GB. Su ficha técnica lo sitúa por tanto casi en igualdad de condiciones con el One (M8) de HTC, con el que compite frente a frente.

El rendimiento del Galaxy S5 se encuentra a la altura de los mejores. Su solvencia como dispositivo de trabajo y entretenimiento es indiscutible, como muestran los benchmarks de AnTuTu y 3DMark

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Samsung Galaxy S5

Las pruebas de rendimiento como AnTuTu y 3DMark corroboran la potencia del hardware y el estatus del teléfono de Samsung en lo más alto del segmento. En el primer benchmark arrojó una nota de 34.776 puntos, solo por debajo del HTC One (M8) y con una diferencia entre ambos tan pequeña que resulta despreciable, mientras que 3DMark reconoce al último Galaxy como "uno de los dispositivos más potentes" y le otorga 18.666 puntos.

Estamos hablando de unos resultados tan extremos que querer buscar un móvil más potente es pecar de lonchafinismo tecnológico. Dudamos que nadie vaya a notar la diferencia a menos que extraiga una satisfacción morbosa contemplando las barras de los benchmarks. Con esto dicho, el elevado rendimiento de las aplicaciones no quiere decir que el Galaxy S5 ofrezca la experiencia Android más fluida del mercado.

TouchWiz se hace más plano (pero no invisible)

Una vez más, Samsung vuelve a utilizar su capa de personalización TouchWiz como elemento diferenciador. El fabricante surcoreano confía en que su vistosa interfaz y el uso de widgets propios otorguen al Galaxy S5 una identidad propia y más atractiva frente a los teléfonos de otros fabricantes, pero a pesar de los cambios introducidos para aplanar su aspecto y mejorar su funcionamiento, no conseguimos sacudirnos la impresión de que el funcionamiento general de Android no es tan veloz como debería, especialmente en un teléfono de su categoría.

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Una interfaz polifacética

La última versión de TouchWiz es más ágil y agradable que usar que cualquiera de las anteriores, pero sigue sin alcanzar la coherencia que nos gustaría

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Samsung Galaxy S5
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Samsung Galaxy S5
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Esto resulta especialmente evidente al pulsar el botón de inicio cuando hay múltiples aplicaciones abiertas o al alternar entre las mismas y la propia interfaz del móvil. También añade una complejidad visual innecesaria.

Aunque Android nunca se ha caracterizado por tener un entorno gráfico especialmente coherente desde un punto de vista visual, el uso de TouchWiz hace que el usuario alterne entre dos, tres y en ocasiones cuatro interfaces ligeramente distintas durante el uso habitual del móvil.

Samsung Galaxy S5
Samsung Galaxy S5
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)
La disonancia entre los menús todavía es algo evidente.

No es que de repente se pierdan de vista los botones y uno se sienta desorientado, pero cuesta comprender qué necesidad hay de querer pintar cada rincón de Android de un color distinto. Lo mismo sucede con la tienda de aplicaciones, puesto que Samsung promociona su propia biblioteca de apps (también con su propia interfaz) como complemento a Google Play.

Con todo, la última encarnación de TouchWiz es considerablemente más refinada y agradable de usar que cualquiera de las versiones precedentes, así que los fans de la interfaz de Samsung (que existen, a pesar de nuestras críticas) agradecerán los cambios introducidos.

El soporte multiventana permite ejecutar varias aplicaciones en pantalla, regulando el espacio que ocupan cada una de ellas. Es, con mucha diferencia, una de las funciones específicas de Samsung más aprovechables

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Samsung Galaxy S5
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)

Es comprensible que la compañía quiera marcar distancias y promocionar sus propios servicios, pero el resultado final es mejorable. También es cierto que la última versión de TouchWiz es mucho más agraciada que las anteriores y que Samsung ofrece sin coste alguno para sus clientes un buen repertorio de aplicaciones de pago, como la versión premium de Runtastic y suscripciones a The Wall Street Journal y Businessweek.

Curiosamente, la que más hemos utilizado es gratuita y oficial de Samsung, y no es otra que My Magazine, un práctico agregador de noticias ya visto en la familia Note al que se puede acceder directamente realizando un barrido de izquierda a derecha en la pantalla de inicio.

Samsung Galaxy S5
Samsung Galaxy S5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La potencia del procesador Qualcomm es especialmente patente a la hora de ejecutar videojuegos complejos

El funcionamiento del Galaxy S5 como dispositivo de navegación, multimedia y de videojuegos es mucho más que satisfactorio. La potencia de su procesador Qualcomm es especialmente patente a la hora de ejecutar títulos complejos como "Dead Trigger 2", que se ejecuta con una fluidez casi perfecta a pesar del número de enemigos en pantalla (el frame rate solo desciende de forma puntual en los momentos de mayor acción).

Los sitios web más densos tampoco suponen un problema para la estrella de Samsung, más indicada que nunca para navegar por Internet también fuera de la oficina gracias a su nueva pantalla OLED. En ambas actividades el Galaxy S5 ha demostrado ser toda una referencia. Quien busque un teléfono para disfrutar, no se equivocará con él.

Una batería mejor que adecuada

Huelga decir que de poco serviría tener uno de los teléfonos más avanzados del momento si la duración de su batería no estuviera a la altura. En este aspecto nos reconforta confirmar que el Galaxy S5 responde bastante bien en este aspecto, sin duda en gran medida por el ahorro energético que implica su pantalla AMOLED y el eficiente chipset de Qualcomm. Con un uso bastante intensivo de Internet y reproduciendo música con relativa frecuencia es posible sacar casi dos días de autonomía a su acumulador de 2.800 mAh.

Un nuevo modo especial de bajo consumo apura los últimos miliamperios de la batería configurando la pantalla en blanco y negro y reduciendo el número de servicios disponibles

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Samsung Galaxy S5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

¿Podría ser mejor? Naturalmente que sí, pero también hay que tener en cuenta que hablamos de un teléfono de únicamente 8,1 milímetros de grosor y 145 gramos de peso con una batería desmontable. No es un mal registro por tanto para un dispositivo tan portátil a pesar del tamaño de su pantalla (motivo por el cual tampoco parece justo exigir la función de carga inalámbrica, disponible mediante una funda opcional).

Cuando la contraseña está en la yema de tus dedos

Hoy en día no resulta sencillo crear un teléfono con un hardware lo suficientemente bien diferenciado. Prácticamente todos los terminales de gama alta disponibles en el mercado parecen haber salido del mismo diseño de referencia de Qualcomm, forzando su distinción a nivel de software y diseño. Samsung ha querido llegar un poco más lejos introduciendo varios sensores biométricos, entre los que destaca el lector de huellas dactilares.

Este elemento en realidad no es totalmente nuevo, puesto que el antiguo Motorola Atrix ya incorporaba dicha función, que más recientemente también hemos podido ver en el HTC One Max y el iPhone 5s.

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Samsung Galaxy S5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Desbloquear la pantalla de inicio con el lector de huellas es un proceso más lento y conlleva un retraso mientras el teléfono identifica al usuario

En el caso del Galaxy S5, el lector se integra de forma totalmente invisible en el botón de inicio, y basta deslizar el dedo suavemente (y no aplastándolo) para que el teléfono reconozca al usuario. Como hemos podido comprobar, esto es más fácil en la teoría que en la práctica.

Para poder utilizar el lector de Samsung es necesario que el usuario primero registre hasta tres de sus dígitos y una contraseña alfanumérica que será utilizada en caso de que falle la identificación mediante huellas.

Es un proceso sencillo, aunque en nuestra experiencia sería necesario que el teléfono pudiera registrar un mayor número de huellas, puesto que uno de los usos más comunes para este elemento es desbloquear la pantalla de inicio; una acción que generalmente se realiza con una única mano y en la que pueden intervenir cualquiera de nuestros dedos índice y pulgar.

A pesar de las explicaciones de Samsung, el reconocimiento de huellas no suele funcionar correctamente si el dedo no se desliza de forma totalmente vertical en relación al botón, algo que se puede solucionar guardando una huella con el dedo inclinado

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Samsung Galaxy S5
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)

El sensor de Samsung es que no solo permite desbloquear la pantalla. Además, también hace posible acceder a carpetas privadas y realizar pagos con PayPal (probablemente la opción más destacada). Samsung espera que los desarrolladores aprendan a buscar nuevos usos a este interesante elemento, por lo que ha decidido abrirlo a los desarrolladores. LastPass ya puede utilizarlo para identificar a los usuarios en sus sitios web favoritos, y seguro que llegarán más.

Lamentablemente, el uso del lector de huellas dista mucho de ser perfecto. Tener que deslizar el dedo en dos ocasiones para desbloquear el teléfono termina siendo algo frecuente, y los problemas para reconocer nuestras huellas con el dedo cruzado hacen que en más de una ocasión debamos sostener el teléfono con una mano e identificarnos con la otra. Nos atreveríamos a decir que resulta más cómodo utilizar una contraseña convencional.

Samsung Galaxy S5
Samsung Galaxy S5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La forma en la que sobresale la cámara evita manchar el objetivo por accidente al querer utilizar el pulsímetro

La segunda peculiaridad a nivel de hardware de este nuevo Galaxy S5 es el pulsímetro incorporado. Samsung ha realizado una inversión nada despreciable en el lanzamiento de dispositivos destinados a deportistas como el nuevo Gear 2, buscando mejorar sus registros personales y alcanzar con mayor facilidad sus metas de pérdida de peso o rendimiento.

El Galaxy S5 es en este sentido un teléfono excesivamente voluminoso para salir a correr con él si no es porque se te escapa el autobús, pero no por ello deja de ser bienvenida la aplicación S Health, que incorpora un podómetro, un planificador de entrenamiento y una herramienta para medir la frecuencia cardiaca del usuario.

El pulsímetro de Samsung no es la única forma de medir la actividad cardiaca del usuario. El propio software ofrece una lista de productos compatibles fabricados por otras compañías

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Samsung Galaxy S5
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)

Curiosamente, Samsung también ofrece en la propia aplicación una pequeña guía con los dispositivos deportivos compatibles, en caso de que prefiramos utilizar un pulsímetro dedicado y mantener el teléfono en el bolsillo o sujeto con una funda para deportistas (que es lo suyo, en lugar de tener un teléfono de 5,1 pulgadas danzando en el bolsillo a cada zancada).

A priori su funcionamiento parece razonablemente preciso, y la forma en la que la cámara de fotos sobresale de la carcasa trasera impide que manchemos la óptica al poner el dedo sobre la misma de forma accidental. El diseño del Galaxy S5 no es particularmente acertado en términos estéticos, pero apenas exhibe tacha alguna desde el punto de vista de la usabilidad.

La cámara: mejor y más rápida

Aunque la calidad de la cámara es desde hace unas cuantas generaciones parte del discurso de los Galaxy S, da la sensación de que es ahora cuando Samsung realmente ha hecho los deberes. Ya lo dijimos en su momento con las especificaciones sobre la mesa, y ahora, tras poder comprobar sus resultados, es el momento de confirmarlo: el S5 aprueba con nota la asignatura fotográfica.

A modo de recordatorio, este terminal cuenta con un sensor de 16 megapíxeles y 1/2,66 de pulgada junto a un objetivo con una focal equivalente a 31 milímetros y una luminosidad de f2.2. La grabación de vídeo 4K es, posiblemente, el dato más destacado de una lista que a estas alturas ya no sorprende.

samsung galaxy s5
Samsung Galaxy S5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pero como lo que realmente interesa es el funcionamiento y los resultados, el S5 ha conseguido convencernos. La calidad, siempre dentro de los estándares de un teléfono, está por encima de la media, con un buen nivel de detalle y el típico contraste y saturación algo pasados de rosca que tanto gustan a Samsung y a algunos usuarios.

Si aplicamos la lupa descubriremos que el procesamiento de la imagen es -como suele suceder- bastante agresivo, aunque en su favor hay que reconocer que lo es menos que el aplicado en el Xperia Z2 de Sony, por ejemplo.

Muestras: 16 MP
Fotografías realizadas con un Samsung Galaxy S5
fotografías realizadas con un samsung galaxy s5
fotografías realizadas con un samsung galaxy s5
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fotografías realizadas con un samsung galaxy s5
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fotografías realizadas con un samsung galaxy s5
fotografías realizadas con un samsung galaxy s5
fotografías realizadas con un samsung galaxy s5
fotografías realizadas con un samsung galaxy s5

Aunque a estas alturas seguimos sin saber si el S5 estrena o no la tecnología Isocell (todo el mundo lo da por hecho, aunque no hay datos oficiales que lo corroboren), lo cierto es que el teléfono se desenvuelve bastante bien a la hora de evitar zonas quemadas en la imagen, uno de los problemas más clásicos de los móviles y que suele afear muchas tomas.

En este caso, y aunque el rango dinámico –la capacidad para capturar luces y sombras- no es para tirar cohetes, el S5 lidia bastante bien con este asunto. Incluso el modo HDR en tiempo real que estrena nos ha parecido suficientemente moderado como para darle una oportunidad en las escenas de mayor contraste.

Muestras: enfoque selectivo
Fotografía realizada con un Samsung Galaxy S5. La misma imagen se ha guardado tras seleccionar las tres opciones de enfoque que ofrece esta función
fotografía realizada con un samsung galaxy s5. la misma imagen se ha guardado tras seleccionar las tres opciones de enfoque que ofrece esta función
fotografía realizada con un samsung galaxy s5. la misma imagen se ha guardado tras seleccionar las tres opciones de enfoque que ofrece esta función
fotografía realizada con un samsung galaxy s5. la misma imagen se ha guardado tras seleccionar las tres opciones de enfoque que ofrece esta función

En calidad de imagen la mejora es apreciable, cierto. Pero si hay que destacar algo del S5 nos quedamos sin duda con el enfoque automático. Se trata del primer smartphone que se atreve con el sistema híbrido que usan muchas cámaras de óptica intercambiable, y eso se nota, con un tiempo de reacción que lo convierte en el más ágil de los que han pasado por nuestras manos.

Algo menos entusiasmados estamos con su sistema de enfoque selectivo. Una función que parece incluida más por rellenar el expediente que por aportar algo a lo ya visto en otros teléfonos. Y es que, comparado con el sistema de dos cámaras del HTC One (M8) o la aplicación Refocus de Nokia, la propuesta de Samsung no convence. ¿Funciona? Sí, aunque solo a veces y con unas opciones muy limitadas que solo permiten decidir si el foco está en el primer plano, en el fondo o queremos que aparezca todo enfocado.

Por lo demás, el S5 no cambia de filosofía respecto a modelos anteriores, ofreciendo los clásicos modos automáticos, escenas y filtros, aunque sin posibilidad de control manual ni captura en formato RAW. Algo que -también es cierto- pocos echarán de menos.

Dotado de un sensor de 16 megapíxeles, el S5 cumple en lo fotográfico. Más allá de los clásicos problemas con poca luz, los resultados son muy decentes y la velocidad del enfoque es un claro punto a su favor

samsung galaxy s5
Samsung Galaxy S5
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)

Por lo demás, y aunque la sombra del recientemente desvelado Galaxy K zoom eclipsa en cierto modo el protagonismo del S5 en el terreno fotográfico, el buque insignia de Samsung cumple. Más allá de los clásicos problemas con poca luz, en líneas generales los resultados son muy decentes y la velocidad del enfoque es un claro punto a su favor.

Un sensor algo más grande, más angular y un estabilizador de imagen serían bienvenidos, pero si de lo que se trataba era de dar un paso adelante y cumplir –ahora sí- con la asignatura fotográfica, el S5 tiene nuestra bendición.

Si era bueno, ahora es mejor (que no perfecto)

El Galaxy S5 refina considerablemente un Galaxy S4 que ya era en sí mismo una mejora gradual (aunque no del todo equilibrada) de lo presente. Quien busque cambios genuinamente revolucionarios no los va a encontrar, pero en términos de calidad y satisfacción general la quinta generación del Galaxy S está más cerca del elevado listón marcado por el fantástico Galaxy S III que cualquier otro modelo de la casa.

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Samsung Galaxy S5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Resulta sorprendente que, tras cinco generaciones, Samsung siga utilizando materiales tan escasamente nobles en un teléfono que por lo demás tiene muy poco reproche

Las mayores pegas que se le pueden sacar son la presencia de un TouchWiz que todavía puede ser mejorado y el uso ya endémico de materiales de tacto y aspecto poco acordes con un teléfono que ronda los 580 euros en su versión de 16 GB. A cambio, el Galaxy S5 ofrece unas prestaciones a la altura de los mejores, una pantalla sensacional y una batería mucho más que puramente aceptable en un dispositivo que sigue siendo todo un ejemplo de cómo empaquetar el hardware más potente del mercado en un móvil que difícilmente podía ser más manejable.

Con el Galaxy S5 Samsung ha creado uno de sus mejores smartphones hasta la fecha. Tal vez el mejor. Sin embargo, aún hay holgura para seguir perfeccionando su exitosa fórmula.

No es por tanto una compra que podamos recomendar abiertamente a los propietarios de un Galaxy S4 o equivalente, pero si se procede de una generación anterior o simplemente se busca el non plus ultra en prestaciones, el Galaxy S5 es una opción tan buena como la mejor. Si tan solo tuviéramos la confirmación de que la edición Google Play se venderá algún día en España...

Con la contribución de Iker Morán en el análisis de las prestaciones fotográficas.

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