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Prueba de producto
EL ANDROIDE DEL AñO

Samsung Galaxy S III: análisis

 
20
JUN 2012

Hacen falta algo más que especificaciones a la última para postularse como alternativa al iPhone. Quizás por eso Samsung no sólo ha aumentado el tamaño de pantalla hasta las 4,8 pulgadas o mejorado el hardware a base de cuatro núcleos en el nuevo Galaxy S III, sino que también ha refinado la parte del software algo más de lo habitual. Su diseño no es de los que enamoran, y los controles por voz y movimiento no siempre resultan muy prácticos. Pero este Android no deja de ser el smartphone más potente en lo que va de año, y llega rematado además con una cámara de 8 megapíxeles bastante decente y una batería que aguanta el envite de un uso intensivo.

Tras apropiarse el trono de Android primero con el Galaxy S y luego con el Galaxy S II, Samsung ha planteado su nuevo Galaxy S III de forma un tanto distinta a lo habitual. Aunque parte de sus especificaciones (como marca la tradición) se filtraron antes de su presentación, la compañía surcoreana destapó en Londres algunas características de software que pocos esperaban.

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Esto no quiere decir que Samsung no haya seguido la tendencia actual de la parte más alta del mercado, compartiendo así bastantes puntos (como Android 4.0, la pantalla HD de casi 5 pulgadas o el procesador de cuatro núcleos) con modelos como el HTC One X y el LG Optimus 4X HD. Sobre esta base, el Galaxy S III intenta distinguirse a través de curiosidades como las que describimos hace unas semanas. Pero la curiosidad, como iremos viendo en este análisis, no trae siempre consigo la utilidad.

Diseño conservador

El diseño sigue siendo para muchos la gran asignatura pendiente de los teléfonos estrella de Samsung. Y más ahora que otros fabricantes optan por materiales como el aluminio, carcasas de tipo "unibody" y detalles visuales tan atrevidos como la barra translúcida del Sony Xperia S. Con el Galaxy S III, la compañía asiática vuelve a tirar una vez más por el camino fácil.

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Casi todo el protagonismo se lo lleva así la pantalla (a la que no le falta la protección Gorilla Glass), montada en una carcasa de plástico de formas sencillas, con la habitual tapa trasera (bastante elástica, por cierto) y un acabado ligeramente reflectante (tanto en la versión blanca empleada en este análisis como en la azul, esta última rematada con una trama de sutiles surcos horizontales).

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Bajo la tapa trasera se encuentran las ranuras para tarjetas microSD y micro-SIM.

El Galaxy S III no decepciona en lo que Samsung sabe hacer bien: proporcionar un terminal que, pese al tamaño de su pantalla, no resulte ni grueso (se queda con 8,6 milímetros de grosor) ni pesado (133 gramos, en la línea del antes citado HTC One X). Y todo ello con un tacto suave y un perímetro ligeramente curvado para mejorar la sujeción con una sola mano.

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Sobre esta base, Samsung añade algunos detalles como un marco de aspecto plateado en el que se integran los botones de los laterales. También llama la atención el "ocultismo" del indicador LED para notificaciones y los iconos táctiles retroiluminados que flanquean al único botón frontal: cuando están apagados, no hay rastro de ellos ni dibujo alguno que indique su ubicación exacta; cuando se encienden, es como si surgiesen de la nada.

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El botón de encendido y apagado está en lateral derecho, el control de volumen queda a la izquierda y la salida de auriculares se sitúa en la parte superior.

Aunque sea un equipo elegante a su manera, a los amantes de lo sofisticado seguramente les sabrá a poco su estilo visual. Pero claro, los Galaxy siempre han sido así, y eso no le ha impedido a Samsung contar las ventas de esta saga de smartphones por decenas de millones.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
En la parte inferior se sitúa el puerto micro-USB, compatible con las tecnologías MHL (para lograr una salida de vídeo HD) y USB On-the-go (para explorar directamente el contenido de dispositivos de memoria mediante un cable adaptador).

Con todo, y sin dejar de tener presente que sobre gustos no hay nada escrito (expresión manida donde las haya), la sensación que transmite el diseño del Galaxy S III es como si le faltase algo. Ya dijimos que podía resultar un tanto soso cuando lo probamos por primera vez en Londres; ahora, y teniendo más tiempo para escrutarlo y enseñárselo a terceras personas, nos sigue pareciendo algo carente de personalidad. O quizás tiene una personalidad poco atrevida, para ser más justos.

Pantalla "RetinAMOLED"

Pese a ser completamente recta y ligeramente más grande, la pantalla Super AMOLED de 4,8 pulgadas del Galaxy S III tiene básicamente las mismas virtudes y los mismos defectos que ya vimos al probar el panel del Galaxy Nexus. Así, además de apostar por un buen tamaño (no hay más que compararlo con un iPhone 4S para darse cuenta de esto), también se opta por una resolución de 720 x 1280 píxeles.

Samsung proporciona así un panel con una densidad de 306 píxeles por pulgada que, sobre el papel, no debería tener mucho que envidiarle a la pantalla Retina del iPhone. Pero el Galaxy S III no se libra de las críticas últimamente tan de moda contra las pantallas con matriz de subpíxeles Pentile. Hace un par de años sólo despertaban halagos, pero desde entonces los últimos avances en LCD han subido bastante el listón de lo que se considera alta calidad en la pantalla del móvil.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El Samsung Galaxy S III (izquierda) comparado con un iPhone 4S.

La tara más evidente está en el color, y la prueba del algodón consiste en comparar sus blancos con los del iPhone 4S o cualquier otro smartphone que use una matriz de subpíxeles RGB. A simple vista se percibe un blanco menos puro en la pantalla del Galaxy S III, cuyos tonos se vuelven además claramente azulados a medida que forzamos el ángulo de visión.

Es de hecho el principal retroceso de este modelo respecto a su predecesor, el Galaxy S II. Y es que la apostilla "Plus" de la pantalla Super AMOLED de este último indica precisamente que emplea una matriz RGB, con más subpíxeles que las de tipo Pentile, por lo que hace un tratamiento del color más neutro.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Recortes al 100% de una palabra del mismo ebook mostrada en la pantalla del Samsung Galaxy S III (izquierda) y el iPhone 4S.

La diferencia en la nitidez de los caracteres, en cambio, sólo es claramente perceptible al acercarse la pantalla a los ojos más allá de lo recomendable. Los más exigentes en la materia, por tanto, puede que noten mayores incomodidades tras una sesión larga de lectura de ebooks. El usuario de a pie, como ya comentamos al analizar el HTC One S (también con matriz Pentile pero con menos resolución que el Galaxy S III), probablemente ni se percate.

Con todo, el asunto de los colores no deja de ser un paso atrás, lo cual puede resultar paradójico en un producto como el Galaxy S III. Pero como aún no existen pantallas Super AMOLED Plus con resolución HD, Samsung ha tenido que realizar el mismo sacrificio que ya hizo por ejemplo en el Galaxy Note: renunciar a la matriz RGB e intentar compensarlo con más píxeles.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La suavidad táctil del panel queda patente en apartados como el teclado QWERTY virtual, cuyo manejo también se beneficia del gran tamaño de la pantalla.

Al menos, no falta el extra de brillo inherente a los diodos orgánicos. En este sentido, conviene destacar que es más recomendable dejar el brillo fijo (por ejemplo al 50% o 60%) que confiar en el modo automático, que como es habitual tiende a oscurecer demasiado la pantalla en muchas situaciones.

TouchWiz sobre Android 4.0

Se mueve con gran soltura gráfica y añade algunos recursos útiles, pero seguramente será la culpable de futuros retrasos para recibir actualizaciones de Android. Hablamos de la interfaz propia TouchWiz, con la que Samsung cambia de sitio algunas cosas de Ice Cream Sandwich.

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Basta con fijarse en los controles que hay al pie de la pantalla, donde la flecha de vuelta atrás está a la derecha en lugar de a la izquierda y no encontramos el icono para acceder directamente a la vista multitarea. A ésta se accede haciendo una pulsación prolongada sobre el botón central, que también realiza las funciones de la clásica tecla "Home", mientras que el icono de la izquierda sirve para mostrar opciones contextuales en función de la aplicación que esté abierta.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
La vista multitarea (izquierda) y una carpeta mostrando los iconos que contiene.

Samsung comete un pequeño sinsentido al deshabilitar la forma típica de crear carpetas. Éstas no se forman automáticamente al arrastrar un icono encima de otro, sino que hay que crearla vacía desde el menú de opciones del escritorio principal y añadirle luego los accesos directos que queramos.

En la pantalla de desbloqueo, basta con deslizar el dedo en cualquier dirección para entrar al escritorio principal. Si dicho deslizamiento termina justo sobre alguno de los iconos de la parte inferior (que por supuesto se pueden configurar, aunque la opción la han escondido nada menos que en los ajustes de seguridad del terminal), se abrirá la aplicación correspondiente.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
La pantalla de desbloqueo (izquierda) y la pestaña de notificaciones mostrando controles para el reproductor de música y el sintonizador de radio FM.

Se puede echar en falta que los controles multimedia no aparezcan en la pantalla de desbloqueo cuando se está reproduciendo música o escuchando la radio. Pero basta con desplegar desde la parte superior de la pantalla la pestaña de notificaciones (algo que se puede hacer sin necesidad de desbloquear) para que éstos aparezcan. En dicha pestaña también hay un acceso a los ajustes y, como es habitual en TouchWiz, iconos para activar o desactivar con una sola pulsación el Wi-Fi, el Bluetooth o el GPS, entre otras posibilidades.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Los escritorios principales previsualizados en miniaturas (izquierda) y el menú desde el que se exploran los "widgets" antes de ser añadidos.

Los escritorios principales forman un todo continuo. Es decir, al realizar pases laterales (que se acompañan de un efecto tridimensional) no hay tope ni a la izquierda ni a la derecha. Para no desorientarnos, como siempre, podemos recurrir al gesto de la pinza para previsualizar los escritorios en miniaturas. En esta última vista, además, existe la opción de elegir qué escritorio debe cargarse cada vez que pulsemos la tecla central.

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La parte más negativa la pone un fenómeno por desgracia demasiado habitual en Android: el retraso con el que a veces terminan de cargarse por completo algunos "widgets". Los que más problemas suelen dar son el de información meteorológica y, sobre todo, el que muestra vídeos de YouTube en cascada.

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

A todo esto se le suman otros puntos como los servicios añadidos de la propia Samsung (entre los que se ha dado entrada a un amplio catálogo de canciones en streaming en Music Hub) y las novedades de software que citábamos al principio. Pero mejor veámoslas más detenidamente.

Lo curioso y lo útil
Tanto las posibilidades de S Voice (o Voz S, que es como aparece denominado este asistente virtual en las versiones españolas del S III) como las de los controles por movimiento son bastante amplias. Pero después de haber explorado un poco ambos sistemas y superada la curiosidad inicial que despiertan, lo más probable es que el usuario sólo acabe usando algunas y en situaciones bastante determinadas.

En unos casos porque no se logra mejorar lo que ya puede hacerse por otros medios. ¿Para qué hacer zoom pulsando con dos dedos a la vez e inclinando el teléfono cuando el clásico gesto de la pinza es más cómodo y preciso? Si en la misma pestaña de notificaciones ya hay un icono para apagar y encender el Bluetooth con una sencilla pulsación, ¿es realmente práctico abrir Voz S (a través de su propio icono de acceso directo o pulsando dos veces seguidas la tecla frontal), decirle "enciende el Bluetooth" y esperar a que reconozca la frase para que la orden se ejecute?

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Lista completa de controles de movimiento disponibles en el Samsung Galaxy S III.

En este sentido, resulta especialmente significativo el control de movimiento para realizar capturas de pantalla desplazando lateralmente el canto externo de la mano por la pantalla. Funciona, sí, pero en muchas ocasiones desplazaremos también la interfaz gráfica, o quizás abramos sin querer alguna aplicación durante el proceso. Al final no realizaremos la captura que pretendíamos, y acabaremos por usar un sistema mucho más práctico: pulsar a la vez la tecla de encendido y el botón frontal.

Esto no quiere decir que no haya controles de movimiento bastante prácticos. Empezando por el gesto de poner el terminal boca abajo si queremos silenciar una llamada entrante. Y siguiendo por el control denominado "Llamada directa": mientras miramos la ficha de un contacto o le estamos escribiendo un mensaje, podemos iniciar una llamada de voz llevándonos el terminal a la oreja.

Lo mismo sucede con la llamada "Alerta Inteligente". No es exactamente un control por movimiento, sino un práctico automatismo para que no se nos queden llamadas perdidas sin atender o mensajes urgentes sin leer. Si uno no se percata de los avisos visuales y sonoros que generan este tipo de notificaciones, el terminal se encargará de vibrar en cuanto lo sujetemos con la mano para, por ejemplo, recogerlo de una mesa y guardárnoslo en el bolsillo.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Algunos de los comandos que propone el propio software Voz S.

En el caso de Voz S, la utilidad de sus funciones pierde bastantes puntos en algunos casos debido a fallos bastante evidentes. Por ejemplo: si uno le pide abrir el navegador web (diciendo sencillamente "abre el navegador web" o "abre Internet"), el sistema responde con un "abriendo web browser", pero lo que se abre es la aplicación de Google+.

Estos desperfectos del sistema a veces dan lugar a situaciones incluso cómicas. Si tenemos varias alarmas activadas e intentamos desactivar una a través de Voz S, éste es aparentemente incapaz de entender a cuál de ellas nos referimos. Da igual lo que le digamos: siempre responde mostrando todas las alarmas activadas para que elijamos una, pero luego no identifica cuál es, ya pulsemos sobre ella o digamos "la de las ocho menos cuarto", "la de los fines de semana" o "la primera", entre otras fórmulas.

Se producen así bucles interminables de la misma pregunta. Algo que también sucede si queremos crear una nueva alarma pero ya tenemos alguna creada. Fórmulas como "crea una alarma" o "nueva alarma" sólo sirven como comandos para editar la que ya está creada. A no ser que acompañemos la orden con un "para los fines de semana", complemento con el que Voz S interpreta erróneamente que la alarma es sólo para el día siguiente.

Habla pero no pidas mucho

Estos problemas, sumados a algunos avisos escritos en español macarrónico ( "Ya no se puede escuchar voz solicita hablado atrás para usted", que aparece así en pantalla cuando desactivamos la voz propia de Voz S) y otras respuestas del asistente que ni siquiera se han llegado a traducir del inglés ("Which album would you like me to play?", pregunta si le decimos "música"), son claros síntomas de un software todavía en fase beta.

Al menos ordenar las rutas de navegación GPS con Google Maps sí que suele funcionar a la primera, y realizando preguntas naturales del tipo "¿cómo llego en coche a Barcelona?". De hecho, es quizás cuando conducimos uno de los casos de uso más prácticos de Voz S.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Un par de ejemplos del poco esmero con el que se han traducido al castellano algunos mensajes de Voz S.

Lástima que, para iniciar llamadas y dictar mensajes, se produzca un bucle como los anteriormente descritos al elegir el destinatario si su nombre se repite en la agenda de contactos. Si quieres llamar a "Juan", Voz S te puede sugerir que elijas entre "Juan" y "Juan Carlos", pero a partir de aquí no hay forma de elegir uno.

El reconocimiento de voz en sí funciona bien dentro de lo esperable, siempre y cuando uno procure vocalizar. Ya optemos por el reconocimiento de Google o el de Vlingo (que es el que viene configurado por defecto), se puede interactuar con Voz S con frases naturales y sin tener que hablar como Tarzán. Con ambos sistemas, como punto curioso, se puede activar un filtro anti palabras malsonantes, transcribiendo sólo la letra inicial y cambiando el resto por asteriscos.

Sí es cierto que cuando el teléfono transcribe lo que le decimos algunos verbos pueden convertirse en infinitivo, como "trae" por "traer". Lo principal es hablar sin prisa pero sin pausa, para que S Voice nos entienda bien pero sin que interprete que ya hemos dejado de hablar (y deje de escucharnos para procesar lo dicho hasta ese momento).

Por supuesto, también se puede hablar a base de palabras clave. Si decimos "música" y a continuación el nombre de un intérprete o el título de un disco, el programa actúa en consecuencia. A la hora de actualizar Twitter y Facebook, dicho sea de paso, hay que dar permiso desde nuestras cuentas de usuario a sendas aplicaciones creadas para tal fin.

Algunos de los usos más útiles del reconocimiento de voz del Galaxy S III se producen cuando lo usamos para controlar aplicaciones, opción ésta que debe ser previamente activada en los ajustes de Voz S. Uno puede así, por ejemplo, decir "para" y que el despertador deje de sonar por la mañana sin tener que mirar ni tocar la pantalla. Volver a quedarse dormido o no ya depende de las obligaciones y la disciplina de cada uno.

Cambiar de pista en el reproductor de música o decir "patata" para que se dispare la cámara son otras de las posibilidades. Respecto a esta última, cabe señalar que entra dentro de lo posible que la cámara de repente tome una foto si alguien pronuncia cerca de nosotros alguna de las palabras que hacen de disparador (también sirven "sonrisa", "capturar" y "disparar"). En nuestras pruebas, eso sí, sólo nos ha ocurrido en una ocasión.

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Habrá que dejar para más adelante una confrontación directa con Siri, que no tendrá hasta otoño soporte para castellano y funciones como el control de aplicaciones. Teniendo en cuenta cómo funciona el asistente virtual del iPhone 4S en inglés y con sus funciones actuales, eso sí, se pueden hacer desde ya un par de observaciones.

La primera y más evidente es que el procesamiento de la voz es más lento y por tanto las órdenes tardan más en ejecutarse. La segunda, y no menos importante, que con Voz S uno no termina de poder conversar. El típico ejemplo de preguntarle a Siri por el tiempo que hace y, una vez nos ha mostrado el parte meteorológico, pedirle el de otra ciudad sólo diciendo su nombre no funciona en el Galaxy S III.

Voz S sólo conversa realmente con nosotros cuando él mismo te pide que precises ciertos datos, como el contacto al que pretendemos llamar o la hora a la que queremos poner la alarma. Una vez que se calla, la conversación vuelve a empezar desde cero.

Hardware a la última

A pesar de las peculiaridades de software que hemos ido mencionando hasta ahora, al final es en materias como el rendimiento o la potencia gráfica donde más atractivos presenta el Galaxy S III. Y también en lo que a componentes de última generación se refiere, pues integra el triplete de conexiones Bluetooth 4.0, Wi-Fi Direct y NFC. Para esta última, Samsung ya tiene listo su propio equivalente a las SmartTags que vimos en el Xperia S. Las tarjetas NFC de la firma surcoreana han sido bautizadas como TecTiles.

El chip Exynos 4212 que la propia Samsung estrena en el Galaxy S III, dotado con un procesador de cuatro núcleos a 1,4 GHz, una unidad gráfica Mali-400 MP y 1 GB de RAM (que en realidad se quedan en 770 MB), es de esos que cosecha grandes resultados en los tests de rendimiento gráfico. El terminal le saca así todo el jugo a los videojuegos más avanzados disponibles en Android, y queda bastante bien preparado para futuras novedades.

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Para demostrar la potencia del hardware del Galaxy S III, Samsung incluye otro detalle de software que, como muchos de los que ya hemos descrito, no es que sea muy práctico pero sí resulta al menos vistoso. Hablamos de la función "Pop-up play", que permite minimizar los vídeos durante su reproducción para que aparezcan flotando sobre la interfaz del sistema.

Se imita así el concepto de las mini aplicaciones que Samsung ya habilitó en sus últimas versiones de TouchWiz para tablets, añadiendo a la fórmula algo más de espectacularidad al seguir ejecutándose el vídeo con gran soltura. En la práctica, eso sí, eso de poder seguir viendo un vídeo con el rabillo del ojo mientras se atiende un mensaje recibido sólo se nos antoja útil con retransmisiones en directo, pero eso no se puede hacer.

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Más que otra cosa, parece más una forma de decir "mira lo que soy capaz de hacer". Otro detalle de este tipo lo encontramos al abrir la galería de vídeos. Las miniaturas de los que ya se hayan visto alguna vez cobran "vida", reproduciendo algunos segundos del metraje en bucle. En este caso, eso sí, la tasa de imágenes por segundo de cada rectángulo en movimiento parece haber sido recortada.

Reproducir, almacenar y grabar

Si a uno sólo le interesa reproducir cada vídeo por separado, el software preinstalado se comporta a las mil maravillas con toda clase de formatos (incluyendo Divx y MKV) y resoluciones hasta 1080p, incluyendo además soporte para subtítulos.

En cuanto a la música, cabe mencionar que el terminal se acompaña de unos auriculares blancos de tipo "in-ear". Además, al conectar cualquier pareja de cascos aparece una fila de iconos en la pestaña de notificaciones para acceder con una sola pulsación a aplicaciones como el mismo reproductor o la radio FM.

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En el almacenamiento integrado, se produce un detalle que a veces pasa desapercibido pero que tiene más importancia de la que aparenta. En lugar de montar un par de GB sólo para aplicaciones y el resto para almacenar archivos, fórmula que hemos visto en modelos como el HTC One X, el Galaxy S III destina a ambas misiones un continuo de 11,35 GB (en el caso de la versión que se publicita con la coletilla "16 GB").

Además, no le falta la ranura para tarjetas microSD, compatible con modelos de hasta 64 GB. Y Dropbox, siempre solícita a la hora de ampliar su almacenamiento gratuito si usamos su aplicación en un modelo concreto de teléfono, proporciona 48 GB de espacio extra en la nube durante un periodo de 2 años.

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La cámara, por su parte, ofrece unos resultados en la línea de otros modelos de gama alta con sensor de 8 o más megapíxeles, como podría ser el mismo iPhone 4S. Se consigue así un buen nivel de detalle, una nitidez correcta en términos generales y un tratamiento agradable del color.

Como pasa en todos los móviles, eso sí, la cámara del Galaxy S III no se lleva bien ni con la falta ni con el exceso de luz. Trabajando en exteriores durante un día soleado, las zonas que estén muy iluminadas suelen aparecer bastante quemadas. En interiores, el problema está en otro inconveniente también habitual en los captores de los smartphones: con luz artificial, el balance de blancos automático "lo clava" en la mayoría de casos, pero en otros tiene comportamientos extraños

Muestras: 8 MP
Las capturas se han realizado con un Samsung Galaxy S III.
las capturas se han realizado con un samsung galaxy s iii.
las capturas se han realizado con un samsung galaxy s iii.
las capturas se han realizado con un samsung galaxy s iii.
las capturas se han realizado con un samsung galaxy s iii.
las capturas se han realizado con un samsung galaxy s iii.
las capturas se han realizado con un samsung galaxy s iii.

En la parcela de los vídeos, que se graban a 1080p y 30 fotogramas por segundo, cabe destacar una vez más que el autofoco continuo no siempre puede seguirle el ritmo a la realidad. Especialmente si el pulso nos falla. En este sentido, por desgracia hay un punto del diseño del terminal que puede molestar a la hora de apoyar el equipo sobre una superficie plana evitar vibraciones durante la grabación.

Al hacer esto, el control de volumen queda en la parte inferior y se puede accionar accidentalmente el zoom digital. Y si uno gira el teléfono para que dicho control quede arriba, la interfaz de la cámara reorienta todos los rótulos y botones que muestra en pantalla, pero luego los vídeos se graban al revés.

Vídeo
Secuencias de 1920 x 1080 puntosy 30 imágenes por segundo grabadas con un Samsung Galaxy S III. Haz clic en la imagen para descargar los archivos:

Otra forma potencial de transmitir vibraciones a los vídeos consiste en ir tomando fotos sobre la marcha durante la grabación, una posibilidad que se ha puesto de moda en la última hornada de smartphones. Las tomas mantienen la calidad de las fotos tomadas en el modo fotográfico, aunque se les recorta un poco la resolución (mantiene los 3.264 píxeles de anchura pero recorta la altura de 2.448 a 1.836 píxeles) para ajustar la proporción panorámica

Por otra parte, se pueden disparar ráfagas de dos formas distintas: un modo en el que el sistema nos sugiere la que le parece mejor (se producen ocho capturas seguidas durante aproximadamente un segundo y medio) y otro en el que amplia la secuencia a 20 disparos (que tardan unos 4 segundos en ejecutarse).

Muestras: 6 MP
Las capturas se han realizado con un Samsung Galaxy S III durante la grabación de dos vídeos distintos.
las capturas se han realizado con un samsung galaxy s iii durante la grabación de dos vídeos distintos.
las capturas se han realizado con un samsung galaxy s iii durante la grabación de dos vídeos distintos.
las capturas se han realizado con un samsung galaxy s iii durante la grabación de dos vídeos distintos.
las capturas se han realizado con un samsung galaxy s iii durante la grabación de dos vídeos distintos.
las capturas se han realizado con un samsung galaxy s iii durante la grabación de dos vídeos distintos.
las capturas se han realizado con un samsung galaxy s iii durante la grabación de dos vídeos distintos.

Otras posibilidades se centran en las redes sociales (basta con pulsar sobre un rostro marcado por el software de reconocimiento facial de la cámara para etiquetar a un contacto de Facebook, por ejemplo) o sacarle partido a otras prestaciones del terminal. Gracias a su conexión Wi-Fi Direct, varios Galaxy S III pueden conectarse entre sí en un modo en el que cada foto tomada por cualquiera vaya apareciendo sobre la marcha en las galerías de imágenes de todos.

Estas últimas funciones también están habilitadas en la cámara frontal de 1,9 megapíxeles, que puede grabar vídeo a 720p y 30 fotogramas por segundo y capturar fotos a 1.280 x 960 píxeles. El apartado multimedia del Galaxy S III se cierra con un altavoz integrado (en la parte trasera y al lado de la cámara principal) que logra un volumen bastante alto, pero es de ésos que se conforman con sonido monoaural y que quedan prácticamente silenciados cuando los tapamos con el dedo

Una batería hecha a medida para la pantalla

La batería del Galaxy S III no llega a la sorprendente capacidad de la del Motorola Razr Maxx, pero sus 2.100 mAh están algo por encima de lo habitual en los terminales con pantalla de 4 o más pulgadas. Pero claro: como en este caso nos acercamos mucho a las 5 pulgadas, el extra de consumo se compensa con el aumento en la dotación de la batería.

La autonomía se sitúa así en la línea de los smartphones mejor dotados en la materia, en los que el principal logro es superar las 24 horas de uso intermedio con cierto margen. Por ejemplo, unas 33 horas con el brillo de pantalla al 80%, conexiones HSPA+ y Wi-Fi siempre activas para sincronizar correo y Twitter, una hora de reproducción musical y un par de llamadas de tres minutos de duración cada una (con una calidad de emisión y recepción bastante buena, dicho sea de paso).

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
El icono con forma de ojo indica que la función "Estancia inteligente" está activada.

Rebajando el brillo al 50% y centrando el uso en labores de mensajería, tanto a través de SMS como por WhatsApp, la autonomía puede llegar hasta unas 45 horas. En todos estos casos las pruebas se han realizado manteniendo activa la opción "Estancia inteligente" (traducido del inglés "Smart stay"), que emplea la cámara frontal del teléfono para observar el comportamiento de nuestros ojos y decidir sobre la marcha atenuar el brillo o incluso apagarla.

Sospechábamos que eso de que el captor secundario vaya fijándose en nuestra cara cada 6 o 7 segundos (que es el intervalo con el que aparece un icono con forma de ojo en la barra superior de notificaciones) para aplicar el software de reconocimiento facial podría tener un claro impacto en términos de consumo. Pero no ha sido así.

Y lo es en parte porque la función no está disponible en todas las aplicaciones. Sí que funciona cuando estamos en los escritorios principales o la galería de imágenes, pero no al reproducir un vídeo o leer un ebook a través de la aplicación oficial de Kindle. Realmente no llegar a notarse una mejora en la autonomía al desactivar el sistema, no tan pensado para minimizar el uso de la batería como para ahorrarle al usuario algunas molestias.

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Por ejemplo, al usar el navegador web (en el que por cierto se echa en falta alguna forma rápida de redimensionar la anchura de los párrafos, pues no lo hace ni automáticamente con el zoom ni con una doble pulsación después de acercar o alejar el punto de vista). En este caso, se evita el habitual fenómeno de que el brillo se atenue porque estamos leyendo y llevamos un rato sin tocar la pantalla.

Siempre y cuando, eso sí, la cámara frontal sea capaz de distinguir nuestra cara y nuestros globos oculares. Y muchas veces no puede en ambientes oscuros, como cuando uno usa el móvil en la cama o el sofá con pocas luces encendidas. En este tipo de situaciones la pantalla se atenuará de todas formas.

De cara a usuarios realmente intensivos, nos remitimos a los datos cosechados en una prueba realmente intensiva. Con el brillo de pantalla al máximo, la Estancia inteligente activada y las conexiones 3G y Wi-Fi operativas para atender el correo, realizamos una sesión de fotografía urbana de unas 3 horas, captando unas 80 fotos y grabando un total de 5 minutos de vídeo HD repartidos en una decena de clips.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Estadísticas de consumo del Samsung Galaxy S III durante una prueba de uso realmente intensivo.

Durante dicha sesión, además de ir revisando el material obtenido sobre la marcha también escuchamos música con ayuda de auriculares (incluso mientras hacíamos fotos, al grabar vídeo la música se para automáticamente). El resultado fue que el porcentaje de carga de la batería bajó hasta el 60% en tres horas.

No contentos con esto, una vez en casa, y mientras el teléfono iba subiendo por la red Wi-Fi doméstica todas las fotos y los vídeos a Dropbox (más de 600 MB), reproducimos una película de 2 horas en formato DivX. Una vez acabada, la batería había bajado hasta el 34%. Al final, lo que más consumo genera es lo de siempre: la pantalla, responsable del más del 50% de la bajada de la batería durante las cinco intensivas horas de uso descritas.

Si uno necesita vigilar especialmente el consumo, le vendrá bien tener como referencia que 5 minutos de conversación telefónica se llevan en torno al 10% de la carga de la batería. Una hora de música, por aportar otro ejemplo, consume el 20%. Si justo al irnos a dormir el terminal da el aviso de batería baja y no podemos cargarlo, el 15% restante garantiza que le llegará para hacer que suene el despertador y revisar los correos electrónicos más tempraneros.

Ya no es para tanto, pero no decepciona

A pesar de que funciones tan publicitadas como Voz S andan aún bastante verdes, el Galaxy S III pasa con buena nota la mayoría de los puntos importantes en un smartphone de su categoría. La potencia de sus cuatro núcleos es innegable, la cámara se comporta bastante bien y las opciones multimedia son todo lo completas que pueden ser.

Samsung juega además la baza de poder decir que al equipo no le falta de nada. Ni tecnologías aún en proceso de expansión, como el NFC o el Wi-Fi Direct, ni características a las que últimamente van renunciando bastantes competidores, como la ranura para tarjetas microSD. La única ausencia destacable es la de una salida HDMI, para cuya misión ha optado por la plataforma MHL (es decir, por micro-USB con una salida de vídeo adaptada).

Samsung Galaxy S III
Samsung Galaxy S III
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La competencia de Samsung, eso sí, se lo ha puesto más difícil al Galaxy S III que a sus predecesores. Queda claro de entrada en el diseño. Estos dos últimos años bastaba con lograr un grosor reducido para ser visualmente llamativo. Ahora hace falta algo más que una carcasa de plástico pulido y formas poco atrevidas para destacar en el escaparate.

Con la pantalla pasa lo mismo, e incluso Samsung se ha permitido ofrecer un panel peor que el del Galaxy S II en materias como el color, aunque no en la resolución. Samsung no logra apabullar tanto con la tercera entrega de su exitosa saga, pero sigue marcando el camino en muchas materias. Teniendo en cuenta, eso sí, que no es un Nexus que vaya a recibir las futuras actualizaciones de Android tal cual vayan saliendo, ni mucho menos.

En España, su precio libre es de unos 600 euros para la versión con 16 GB, que está además en los catálogos de las cuatro operadoras con red propia (Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo) e incluso algunas operadoras móviles virtuales (OMV), como Simyo y Tuenti Móvil. El precio de la versión de 32 GB sube por encima de los 700 euros.

Nota: las tarjetas de memoria que aparecen fotografiadas en este artículo han sido cedidas por SanDisk como parte de un acuerdo publicitario alcanzado entre esta compañía y QUESABESDE.COM.

Fuentes y más información
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