COMPARTIR
  • Sony Ericsson Vivaz: análisis
  • Apple iPhone 4: análisis
DERROCHE DE POTENCIA ANDROIDE

Samsung Galaxy S I9000: análisis

 
4
OCT 2010

Sobrado. Samsung ha echado el resto con el Galaxy S, hasta el punto de convertirlo en una de las mayores bestias del actual planeta smartphone: procesador a 1 GHz, 512 MB de RAM y unidad gráfica PowerVR SGX540. Ahí es nada. Con Android 2.1 a la batuta y una pantalla Super AMOLED de 4 pulgadas como escenario, hasta la interfaz TouchWiz se sacude un poco su mala fama. La nota disonante dentro de la orquesta, como casi siempre, la pone una batería que no da abasto.

Tras el tímido inicio que supuso el HTC Dream, las cosas se van poniendo bastantes serias en la flota de teléfonos equipados con Android. Ya lo insinuamos al analizar el Desire, y la historia se repite en este Galaxy S I9000 que Samsung presentó allá por el mes de marzo: poco a poco nos vamos acercando a esos smartphones "a prueba de futuro" con los que Google soñaba al especular sobre el desarrollo tecnológico de la próxima década.

Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Por supuesto, hablar en términos semejantes es todavía una exageración. Pero la realidad es que el Galaxy S, que viene con Android 2.1, ya tiene confirmada su actualización a la versión 2.2 (Froyo), y por equipamiento no es descartable que también tenga acceso a la 3.0. Pero no adelantemos acontecimientos y veamos qué tiene que ofrecer hoy en día el terminal.

Dieta de subsistencia
Para el tamaño de su pantalla, el Galaxy S tiene un diseño sorprendentemente ligero (118 gramos) y delgado (sus dimensiones completas son de 122,4 x 64,2 x 9,9 milímetros). Esto se debe en gran parte a que Samsung no se ha complicado la vida con los materiales de la carcasa, optando quizás de forma algo excesiva por el plástico.

Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

De todas formas, sus ajustadas medidas lo hacen bastante atractivo en la mano. E incluso presenta algunos elementos estéticos destacables, como una distintiva trama de cuadrados grises diminutos que matizan el color negro de la tapa trasera, donde los logotipos de Samsung y Google conviven con el objetivo de la cámara y dos incisiones paralelas para el altavoz integrado.

Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Retirando la tapa accedemos a la batería y las ranuras SIM y microSD. Siempre es más cómodo y rápido habilitar una abertura externa para estos menesteres, pero al menos el diseño interior del Galaxy S permite extraer e insertar la tarjeta de memoria sin que haya que retirar la batería.

Si con muchos terminales de HTC usamos el término "barbilla" para referirnos a la inclinación de su parte inferior delantera, con el Galaxy S tenemos que hablar más bien de "culo". Y es que la zona inferior de la tapa trasera dibuja una curva breve pero pronunciada. No aporta nada ergonómicamente hablando ya que no hace al equipo más cómodo ni incómodo de agarrar, pero ahí está.

Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Como pasa con la mayoría de teléfonos en formato monobloque, las esquinas y los bordes del Galaxy S son redondeados, y un marco gris cromado separa la cara delantera del perímetro en el que van algunos controles y conectores: arriba están el puerto micro-USB (protegido por una tapa deslizante) y la salida AV de 3,5 milímetros, a la izquierda hay un control de volumen y a la derecha tenemos el clásico botón para bloquear y desbloquear la pantalla.

Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
En la parte delantera tenemos la estupenda pantalla del equipo, con la cámara secundaria y el sensor de proximidad justo encima y tres controles debajo: un pulsador central y dos botones táctiles a ambos lados. Se echa de menos algún indicador LED para que el usuario siempre sepa cuándo tiene llamadas perdidas o debe recargar la batería, pero Samsung nos obliga a encender siempre la pantalla para ver este tipo de notificaciones.
Pantallón
No hay mejor palabra para definirla. Podemos hablar de pantallón incluso de forma literal, pues si bien el Samsung Galaxy S no tiene la pantalla más grande del mercado (ahí están el HTC HD2 y el nuevo Desire HD), sus 4 pulgadas de diagonal sí que suponen una de las marcas más altas de los smartphones actuales. Además, está perfectamente definida con 480 x 800 píxeles, aunque no logra tanta nitidez como la pantalla Retina del iPhone 4 y el nuevo iPod touch.
Donde sí que gana a toda la competencia es en el brillo, el contraste y la profundidad del color, gracias a la tecnología Super AMOLED que se estrenó en el Samsung Wave S8500. Su luminosidad es tan alta que incluso parece excesiva cuando colocamos el brillo al máximo, aunque todo es cuestión de acostumbrarse.

Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Sus virtudes táctiles están a la altura del conjunto. Nada como la suavidad de la tecnología capacitiva para movernos por la interfaz de usuario, sin prescindir del zoom multitáctil en apartados como la galería, el navegador web o los mapas de Google. Todos los gestos que hagamos sobre la pantalla se interpretan a la perfección y se ejecutan al instante.

El teclado QWERTY virtual responde con leves vibraciones de refuerzo y presenta teclas de tamaño generoso. Sobre todo la barra espaciadora, que ocupa buena parte de la zona inferior. Con un poco de práctica se consiguen velocidades de escritura realmente altas, aunque por desgracia la letra eñe no cuenta con tecla propia y destacada. El sonido de las pulsaciones, semejante a golpes dados con un martillo de juguete, puede resultar algo molesto, pero siempre se puede desactivar.

Foto: Quesabesde
Foto: Quesabesde
Los teclados QWERTY virtuales de Samsung (arriba) y Swype en apaisado.

Además, el Galaxy S da la opción de usar un teclado Swype, cuyo método de introducción de caracteres es bastante curioso: deslizar el dedo sobre las letras que forman una palabra. Al hacer esto, un trazo azulado se va dibujando en pantalla, y el teléfono procesa las combinaciones posibles para introducir directamente la palabra deseada o abrir una lista de sugerencias.

Cada vez que levantemos el dedo se genera un espacio, y siempre podremos mecanografiar a la vieja usanza para escribir signos de puntuación, palabras extranjeras o expresiones coloquiales no recogidas en el diccionario de la aplicación. Teóricamente es un método más rápido que el tradicional, pero no deja de resultar atípico.

Foto: Quesabesde
Así se escribe con Swype: deslizamos el dedo por los caracteres que forman la palabra y, si hay varias posibilidades para un mismo trazado, se nos da a elegir entre todas las opciones.

Es aconsejable usarlo sin tumbar el teléfono, pues al estirar el formato del teclado nos obligamos a hacer trazados más largos y al terminal le cuesta mucho más completar el proceso. Cuestión de acostumbrarse, pero lo cierto es que con Swype uno no tiene la sensación de estar escribiendo, y eso puede generar extrañeza. En cualquier caso, para cambiar entre Swype y el teclado que Samsung incluye por defecto no hay más que dejar el dedo pulsado un instante sobre el área de escritura.

TouchWiz en su madurez
Las primeras versiones de TouchWiz eran casi un despropósito. La interfaz propia de Samsung ha mejorado mucho en su última revisión 3.0, como vimos al analizar el Samsung Wave, y en el caso del Galaxy S alcanza un gran nivel de lógica, comodidad y personalización, gracias a Android 2.1 y al tamaño de la pantalla. No tiene tantas posibilidades como la interfaz Sense que usa HTC en sus androides, pero por algo se empieza.

Foto: Quesabesde
TouchWiz 3.0 brinda en la pantalla de desbloqueo las mismas opciones que vimos en el Wave S8500, como los controles multimedia (izquierda) o la apertura de mensajes sin leer colocando una pieza de puzle en su hueco.

En un primer nivel tenemos siete escritorios principales que pueden ser perfectamente decorados con los fondos animados de Android, a diferencia de lo que sucede en terminales como los HTC Legend y Wildfire. Como siempre, pasamos de uno a otro deslizando el dedo de forma lateral, y también hay unos puntos en la zona superior para cargar directamente un escritorio en concreto.

Foto: Quesabesde
Dos escritorios principales con widgets e iconos.

Ya vimos estos puntos en la pantalla del Samsung Wave y nos resultaron demasiado pequeños y arrinconados como para ser realmente funcionales. En el Galaxy S, lógicamente, el tamaño de pantalla corrige en parte este fenómeno, aunque sin llegar a impedir que podamos errar de vez en cuando con nuestras pulsaciones.

Casi todo el espacio de los escritorios está pensado para colocar iconos de acceso directo y widgets a nuestro antojo. Entre los que trae Android y los que se han desarrollado especialmente para este teléfono, sólo hay de momento 13 widgets. Samsung debería trabajar especialmente este aspecto, pues no se trata sólo de cantidad sino también de calidad.

Foto: Quesabesde
Los widgets para redes sociales (izquierda) y contactos favoritos.

Muchos usuarios prefieren usar sólo iconos al estilo iPhone, pero si de lo que se trata es de proporcionar elementos gráficos más grandes y que se actualicen en tiempo real, al Galaxy S quizás le falten algunos que trabajen con funciones clásicas del día a día, como previsualizar mensajes y correos antes de abrirlos o consultar un calendario completo directamente en alguna de las pantallas principales.

Foto: Quesabesde
Desde estos dos menús se accede a todos los widgets disponibles para el Galaxy S.

Hay algunos widgets que sí que siguen esta filosofía, como un agregador para actualizaciones de estado en Facebook o una rueda virtual con accesos a nuestros contactos favoritos, pero se ofrecen siempre en un solo tamaño que ocupa normalmente toda la pantalla. Los widgets originales de Android, en cambio, aparecen siempre en formato de barra.

Foto: Quesabesde
El menú para añadir nuevos elementos (izquierda) y un escritorio principal con un icono siendo reubicado.

A pesar de estas limitaciones, el método para personalizar los escritorios principales es bastante intuitivo y fácil de usar. Manteniendo una pulsación prolongada sobre un hueco libre en cualquiera de los escritorios, accedemos a un menú para agregar nuevos elementos o cambiar el fondo. Si hacemos dicha pulsación sobre un widget o icono, podemos reubicarlo.

Foto: Quesabesde
Desde el faldón inferior de controles contextuales (izquierda) accedemos a la opción Editar, que permite cambiar el orden de los escritorios principales.

Arrastrándolo con el dedo, el elemento deseado se puede recolocar en cualquier celda libre (hay 16 por escritorio), traspasarla a otro escritorio o llevarla hacia abajo y soltarla en un icono con forma de cubo de basura para que desaparezca. Con la opción Editar, en cambio, los escritorios se convierten en tarjetas flotantes que podemos reordenar a nuestro gusto, transportando así todos los elementos con un solo movimiento.

Foto: Quesabesde
Cambiando uno de los iconos de la fila inferior desde el menú de aplicaciones.

Los únicos elementos que no se pueden controlar de esta forma son los de la fila inferior, donde permanecen siempre fijos los mismos cuatro iconos. Para cambiarlos, hay que acceder al clásico menú de aplicaciones en cuadrícula (aunque también pueden mostrarse en formato lista) y buscar de nuevo la opción Editar, para arrastrar los iconos que queramos a la fila inferior y que así se actualicen en los escritorios principales.

Foto: Quesabesde
Controles contextuales del menú de aplicaciones (izquierda) y este último en formato de lista.

Este menú de aplicaciones, por cierto, también cuenta con varias pantallas que se exploran con deslizamientos laterales. ¿Cuántas? Tantas como sean necesarias para que quepan todos los programas instalados. De partida son sólo tres, pero basta con que hagamos un par de incursiones en Android Market para que se conviertan en cuatro, y a partir de ahí todo dependerá de la afición de cada uno a ir acumulando descargas e instalaciones.

En la pestaña de notificaciones de Android, que como siempre se convoca arrastrando el dedo desde la zona superior de la pantalla hacia abajo, Samsung ha colocado cuatro controles de activación y desactivación directa para el Wi-Fi, el Bluetooth, la conexión de datos y el modo silencioso.

Foto: Quesabesde
La pestaña de notificaciones (izquierda) y la ventana que muestra las últimas aplicaciones abiertas.

Dicha pestaña es lo más parecido que tenemos a una vista multitarea, ya que la ventana que se convoca manteniendo una pulsación prolongada sobre el botón central, por desgracia, no es más que un historial donde se muestran las seis últimas aplicaciones que hayamos abierto.

Los botones táctiles laterales, por cierto, sirven para desplegar los controles contextuales o dar un paso atrás en la interfaz. Conviene señalar que a veces emplean una retroiluminación muy baja. Son perfectamente perceptibles a plena oscuridad (situación en la que, por supuesto, el sensor de luminosidad del equipo se encarga de "encenderlos" a máxima potencia), pero en condiciones de luz tenue o intermedia pueden llegar a ser casi imperceptibles.

No sabemos si el problema está en la propia iluminación, en un mal calibraje del señalado sensor o en una combinación de ambos, que todo puede ser. Pero volviendo a la interfaz, y para rematarla, hay un punto de la agenda de contactos que resulta bastante curioso y práctico, ya que se basa en una serie de gestos.

Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Quesabesde

Arriba podéis ver el resultado de pulsar sobre la foto (en este caso sólo hay una silueta, pero el funcionamiento es el mismo) de un contacto: inmediatamente surgen accesos directos para llamarle, ver el historial de llamadas con el interlocutor en cuestión, enviarle un mensaje o consultar su ficha. ¿Pero y si probamos a deslizar el dedo sobre su nombre a un lado u otro? El efecto es el siguiente:

Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Quesabesde

Como se puede intuir por las capturas, un deslizamiento hacia la izquierda lanza la escritura de un mensaje, mientras que si arrastramos el dedo hacia la derecha iniciamos directamente una llamada. Ninguno de los dos procesos arranca hasta que separemos el dedo de la pantalla, por lo que siempre podemos cambiar de idea en el último momento.

Lástima que la integración de los contactos sea algo desastrosa cuando añadimos los que proceden de fuentes como nuestras cuentas de Facebook o correo electrónico. Y no lo decimos sólo por el habitual fenómeno de los contactos duplicados o incluso triplicados.

Además de este problema, cuyo origen está en la rara costumbre (al menos entre los usuarios españoles) de proporcionar nuestro número de teléfono en servicios web, hemos comprobado que el Galaxy S tiende a confundirse bastante al cruzar los datos, vinculando porque sí números, direcciones de correo y usuarios de Facebook pertenecientes a personas distintas. Nada que no se arregle enlazando todo de forma manual, pero eso es algo que por desgracia puede suponer una inversión de horas (a no ser que seamos unos sociópatas).

A toda máquina
Con la excepción de algunas desaceleraciones ocasionales en aplicaciones que hacen uso del GPS, toda la interfaz que hemos descrito se mueve a gran velocidad y con bastante soltura. Algo que no es de extrañar teniendo en cuenta el equipamiento del Galaxy S, sobre todo por los 512 MB de RAM, el procesador ARM Cortex A8 a 1 GHz (alias Hummingbird, que en inglés significa colibrí) y la unidad gráfica PowerVR SGX540.

Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La ROM se queda en 2 GB (con 1,83 GB completamente libres para instalar aplicaciones) y el almacenamiento, dejando a un lado la ranura para tarjetas microSD, asciende a 8 ó 16 GB integrados, aunque como siempre la cifra real baja un poco. La unidad que hemos probado, que es de 16 GB, proporciona en la práctica unos 13,43 GB para guardar fotos, vídeos, música y otro tipo de archivos.

La conectividad inalámbrica del equipo está bien actualizada con Bluetooth 3.0 y Wi-Fi (802.11 b/g/n). Combinando esta última conexión con la 3G (una HSPA que puede descargar datos a 7,2 Mbps y subirlos a 5,76) podemos convertirlo además en un router inalámbrico, permitiendo a otros equipos conectarse a través de él por Wi-Fi. Sólo hay que vigilar las condiciones del servicio de datos que tengamos contratado, pues el tethering se suele tarificar aparte.

Foto: Quesabesde
Cuatro momentos distintos de una ruta GPS con Google Maps Navegador.

Tampoco faltan el A-GPS y el navegador de Google Maps con sus rutas y sus instrucciones de voz paso a paso (y sin necesidad de pagar ninguna licencia). Ya hablamos largo y tendido de sus virtudes al compararlo con Ovi Maps, y en el caso del Galaxy S nos encontramos además con la novedad de la navegación para peatones, introducida en su última actualización.

Foto: Quesabesde
El reconocimiento de voz de Android trabajando con una búsqueda en Google.

Sin olvidarnos de la búsqueda de destinos y ubicaciones por voz, que funciona con bastante precisión y también está disponible en otros apartados del sistema como las mismas búsquedas de Google. Estas últimas, por cierto, pueden realizarse desde su propia aplicación, desde el widget principal de búsqueda e incluso una vez dentro del navegador web.

Foto: Quesabesde
La interfaz principal de Aldiko (izquierda) y una página de un libro electrónico abierto en el Samsung Galaxy S.

Nos ha agradado bastante la posibilidad de realizar zoom multitáctil en los documentos ofimáticos (Word, PDF, PowerPoint y Excel), que se abren y editan de forma gratuita con la suite ThinkFree Office. Y en lo que a eBooks se refiere, el teléfono está abonado a la plataforma Aldiko, con esa característica interfaz que imita el aspecto de una estantería de madera.

Foto: Quesabesde
Buscando paradas de metro a bordo de un autobús con la aplicación Layar.

En el apartado de curiosidades, destacar la presencia en el Galaxy S de Layar, una de las más populares aplicaciones de realidad aumentada. Su función es básicamente informativa, pero la realiza de una forma muy original e intuitiva, señalando el emplazamiento de cines, restaurantes y lugares de interés en función de su localización geográfica y nuestro punto de vista, ofreciendo además acceso a información relacionada.

Foto: Quesabesde
En esta ocasión, Layar muestra puntos de interés de una guía cultural de Barcelona (izquierda) y de la Wikipedia.

El problema es que, sólo con trastear con ella durante más de media hora de forma ininterrumpida, la batería pega un bajón considerable y el terminal se calienta de forma bastante perceptible. Es lo que tiene usar una aplicación que necesita tener casi siempre activos el GPS, la cámara, el acelerómetro y la conexión de datos, todo a la vez y por supuesto con la pantalla encendida.

Ninguna queja sobre su comportamiento para enviar y recibir llamadas de voz. La cobertura y calidad de recepción es más que correcta para los tiempos que corren, si bien la baja calidad del altavoz integrado desmerece un poco al teléfono como conjunto.

Internet con algunos recortes
La experiencia web con el Galaxy S es muy buena, El navegador carga las páginas con mucha soltura y tanto el scroll como el zoom multigestual trabajan a una velocidad envidiable, además de contar con el apoyo de una pantalla muy manejable tanto por tamaño como por dotaciones táctiles. Sucede, eso sí, que le faltan algunos detalles en comparación con otros smartphones.

Foto: Quesabesde
Tres vistas distintas de la portada de QUESABESDE.COM con el navegador web del Galaxy.

Más que carencias, son pequeños lujos que Samsung se ahorra. Por ejemplo, en la selección de texto. Muchos smartphones proporcionan atajos para realizar cierto tipo de acciones con los caracteres resaltados, como traducirlos a otro idioma o buscarlos en la Wikipedia. El Galaxy S, en cambio, se limita a guardarlos en el portapapeles, y punto.

Foto: Quesabesde
Un texto seleccionado y copiado de forma automática (izquierda) y la sencilla vista para mostrar todas las páginas abiertas al mismo tiempo.

Al trabajar con varias ventanas abiertas, el recorte es más bien estético: sólo vemos un sencillo fondo negro con el nombre de cada página, su correspondiente URL y su icono identificativo (si tiene). Otros teléfonos optan por una presentación mucho más llamativa, incluyendo a menudo previsualizaciones dispuestas en pestañas o montadas en una ruleta.

Tampoco se reajusta de forma automática la anchura de los párrafos al cambiar el nivel de zoom. Para hacerlo, y después de haber acercado o alejado el punto de vista, hay que realizar una doble pulsación sobre la pantalla. En otras palabras: se puede hacer el reajuste, pero recurriendo a más gestos de los deseables.

Foto: Quesabesde
Portada de la aplicación de YouTube

Aunque el navegador web puede cargar ciertos contenidos Flash, los vídeos incrustados de YouTube siempre se reproducen en una ventana aparte, con la posibilidad de elegir entre abrirlos en la versión para móviles del famoso portal de videos o en su aplicación de escritorio. El soporte Flash 10.1 de Android 2.2 pondrá fin a esta situación, así que habrá que esperar.

Claro que el mayor recorte lo encontramos fuera del navegador. Y más que un recorte, es un tijeretazo. La unidad que hemos probado está personalizada por Movistar, y resulta que esta última ha decidido prescindir de Social Hub, la aplicación para integrar mensajería, correo electrónico y redes sociales de la que tanto presume Samsung.

El problema no afecta a las unidades libres, y en las de Movistar se puede solucionar recurriendo al siempre arriesgado proceso de instalar un firmware alternativo. Pero el asunto no deja de resultar paradójico. Al menos, este tipo de funciones están bien resueltas por separado, gracias a un gestor de correo electrónico fácil de activar y con Push Email automático y a las aplicaciones para redes sociales propias de Android.

Foto: Quesabesde
Buscando aplicaciones y juegos en Android Market

Para encontrarlas, y para mucho más, está Android Market. Poco podemos decir ya de la tienda de aplicaciones de Google, cada día con más y mejor oferta. Samsung Apps, en cambio, está todavía bastante verde. Y más para un teléfono como el Galaxy S que no usa Bada como sistema operativo: el último día que estuvimos probando el terminal, sólo había 13 descargas disponibles a través de esta vía marca de la casa.

Cámara diurna y gran potencial gráfico
Con la hoja de características en la mano, no parece que la cámara de 5 megapíxeles del Galaxy S sea gran cosa. Y en la práctica tampoco es la panacea, pero nos ha sorprendido la decencia con la que se comporta. Siempre y cuando la usemos de día, pues la ausencia de flash la hace prácticamente inservible en exteriores cuando no nos acompaña el astro rey.

Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Su ventaja está en el reajuste de contraste y saturación de color al que son sometidos tanto las fotos como los vídeos, con el añadido de que estos últimos se pueden tomar a 720p. La contrapartida es que esto se consigue a través de un procesado digital que provoca una clara pérdida de nitidez en algunas situaciones.

Muestras: 5 MP
Fotografías realizadas con un Samsung Galaxy S I9000
fotografías realizadas con un samsung galaxy s i9000
fotografías realizadas con un samsung galaxy s i9000
fotografías realizadas con un samsung galaxy s i9000
Pasa sobre todo en planos generales y con elementos con mucho nivel de detalle o texturas caprichosas, como sin ir más lejos la copa de un árbol. Uno siempre puede acercarse al objeto para centrar el enfoque (el macro es bastante aceptable), pero supone una limitación para el tipo de planos que podamos conseguir (y no siempre será posible hacerlo, claro).

No nos termina de convencer eso de disparar pulsando un botón virtual en pantalla o la tecla central, hubiese sido mucho más natural habilitar el clásico disparador en el perímetro de la carcasa. Por el resto, tenemos las funciones habituales últimamente en cualquier smartphone táctil (enfoque por pulsación, detector de sonrisas, control de exposición, panorámicas...) y una cámara secundaria en el frontal para trabajar en resolución VGA.

Foto: Quesabesde
La llamativa forma de organizar las imágenes y los vídeos de la Galería, incluyendo cambios de perspectiva calculados por el acelerómetro.

Nos ha gustado bastante la estética de la galería, dispuesta en elementos flotantes y sensibles a los movimientos que hagamos con el teléfono en la mano. En el apartado sonoro tenemos radio FM y un reproductor musical que, siempre que usemos auriculares, consigue un sonido envolvente virtual bastante convincente.

La salida de audio, que por supuesto sigue el estándar de 3,5 milímetros, lo es también de vídeo, por lo que se puede usar para conectar el teléfono a la tele con la ayuda de un cable con conectores RCA. Lástima que este último haya que conseguirlo aparte, pues Samsung no lo incluye en la caja del producto.

Foto: Quesabesde
La clásica interfaz musical con las carátulas de los temas en reproducción cobra automáticamente el aspecto de la captura superior cuando tumbamos el teléfono.

La reproducción de vídeo está muy lograda, al menos por lo que hemos podido ver con varios cortos de animación 3D en DivX, formato por el que Samsung lleva ya un tiempo apostando en sus móviles. Conviene matizar, eso sí, que el uso de archivos de subtítulos que algunos dan por hecha en el Galaxy S no es algo que el terminal pueda hacer de serie: hay que instalarle algún reproductor alternativo al que trae de fábrica.

Foto: Quesabesde
Un adictivo simulador de vuelo (arriba) y un juego de boxeo en clave cómica.

Otro de sus grandes puntales es el de los videojuegos. De hecho, su unidad gráfica es teóricamente la más potente montada hasta ahora en un teléfono, y podemos atestiguar su soltura con varias demos de títulos 3D descargadas de Android Market. ¿Cuál es el problema? Que la oferta de títulos -al menos la que se mueve en los círculos oficiales- no es comparable a la del terminal que marca la referencia en este aspecto (correcto: el iPhone).

Movistar tampoco pone mucho de su parte, limitándose a preinstalar algunos títulos que prometen mucho por el nombre (como Assasin's Creed) pero resultan ser una broma de mal gusto tanto a nivel gráfico como de jugabilidad. No obstante, el Galaxy S tiene mucho potencial y varias firmas importantes de videojuegos están prometiendo novedades interesantes para Android, así que habrá que estar atentos.

Autonomía sin excesos
Casi siempre nos encontramos con el mismo talón de Aquiles en los smartphones de última generación: la batería se agota más pronto de lo deseable. Y el Galaxy S, que por mucho que use tecnología AMOLED no deja de tener una pantalla de 4 pulgadas que consume lo suyo, no es la excepción.

Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Especialmente si, además de hacer un uso intensivo de la conexión 3G y el Push Email, no queremos renunciar a pequeños lujos como los fondos animados de Android. En estas condiciones y soportando un volumen normal de llamadas de voz, la batería de 1500 mAh queda vista para sentencia en unas 14 o 15 horas.

Aún rebajando el brillo de pantalla y prescindiendo por completo de funciones como el GPS o la cámara, la necesidad de tener el correo electrónico siempre actualizado hace que le cueste llegar a las 24 horas, aunque se queda cerca. Los usuarios menos exigentes, que como mucho necesiten alguna incursión esporádica en Internet por Wi-Fi, se encontrarán con una autonomía de aproximadamente un par de jornadas.

Candidato a superventas
A Samsung le ha quedado un terminal bastante redondo. El Galaxy S conjuga una estupenda pantalla con un equipamiento envidiable y un sistema operativo de garantías, todo ello rematado con un diseño llamativo pero no lujoso. Y aunque otros fabricantes están un paso por delante en lo que a interfaces personalizadas se refiere, esta vez TouchWiz da la talla y no merma la experiencia de usuario.

Samsung Galaxy S I9000
Samsung Galaxy S I9000
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

No hay más que mirar las ventas del dispositivo en Estados Unidos: un millón de unidades durante sus primeros quince días. El problema es que allí lo financian varias operadoras y en España es por el momento exclusivo de Movistar, quien además lo enturbia con software marca de la casa. La tragedia, eso sí, no sea quizás tan grande como para gastarse 500 euros en la versión libre.

En conclusión, el Galaxy S I9000 es un terminal de largo recorrido en el tiempo y que no se va a sonrojar con la llegada de nuevos gallitos como el citado HTC Desire HD o lo que tenga que venir desde el frente de Windows Phone 7.

Nota: las tarjetas de memoria que aparecen fotografiadas en este artículo han sido cedidas por SanDisk como parte de un acuerdo publicitario alcanzado entre esta compañía y QUESABESDE.COM.

Etiquetas
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar