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Redacción.- Evasión de varios miles de millones de dólares en impuestos, prevaricación y sobornos son las principales acusaciones que planean sobre Lee Kun-hee, presidente de Samsung y una de las personas más poderosas de Corea del Sur. Según informa esta mañana The New York Times, el fiscal que instruye el caso presentó ayer los cargos contra el máximo responsable del gigante surcoreano, así como contra otros nueve ejecutivos de la compañía.
Pese a la gravedad de los delitos imputados, se ha evitado la detención de los acusados después de que éstos reconocieran algunos de lo hechos investigados y para evitar una mayor desestabilización en la multinacional.

 Lee Kun-hee, a la izquierda, afronta una muy delicada situación. |
El escándalo de corrupción tiene en vilo al país asiático. Y no es de extrañar: el conglomerado empresarial que conforma este grupo, conocido sobre todo en el ámbito de la electrónica de consumo, supone la quinta parte de las exportaciones totales de Corea del Sur.
Situado por la revista Forbes en el puesto 314 de las personas más ricas del mundo, Lee Kun-hee es uno de los tres hijos del fundador de Samsung y se le considera uno de los principales artífices de encumbrar a la compañía -y por extensión a Corea del Sur- en el mapa de la economía mundial.
Red de sobornos
El caso de Samsung se remonta a principios de este mismo año, cuando el parlamento del país ordenó iniciar una investigación sobre las actividades sospechosas de la compañía. De hecho, fue un asesor legal de Samsung quien dio la voz de alarma sobre las supuestas irregularidades cometidas por el presidente y los altos ejecutivos de la firma.
Según explica la acusación, Lee Kun-hee fomentó la venta a su hijo Jae Yong de acciones de empresas subsidiarias de Samsung a un precio anormalmente bajo.
Además de la evasión de impuestos a través de acciones y cuentas bancarias abiertas a nombre de algunos ayudantes, la lista de delitos imputados también incluye una red de sobornos que abarcaba a políticos, fiscales y funcionarios del país.
Saliendo al paso del terremoto económico y social que el caso está suponiendo para la multinacional y el país, los portavoces de Samsung ya han pedido disculpas por la situación y apuestan por hacer de este escándalo un nuevo punto de inflexión para introducir cambios en la empresa.
Más información acerca de esta noticia:
- Noticia publicada en The New York Times

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