• Inventario para diez años de fotografía
  • Caiçaras: hombres del mar
La vuelta al mundo en 3.650 días

La Feira de São Joaquim: un mercado popular en el Brasil más africano

 
18
ABR 2007

El tiempo parece haberse detenido hace décadas entre las estanterías de los tenderetes de la Feira de São Joaquim. En este mercado, cuyos más de 4.000 pequeños puestos ocupan diez manzanas, el fotógrafo tiene una oportunidad única de respirar y retratar el ambiente de la multicultural Salvador de Bahía.

Diez de la mañana de un jueves cualquiera en Salvador de Bahía. Tal como le hemos pedido, el cobrador del abarrotado "urbano" nos avisa de que la parada de la Feira de São Joaquim es la siguiente. Una mujer que baja delante de nosotros con varios bultos ha oído adonde vamos y saca una mano entre las cajas para señalarnos la calle de enfrente, donde las personas entran y salen como si fuesen hormigas en un hormiguero.

Mochilas a la espalda caminamos hacia la entrada con la intención de conocerlo y hacer unas fotos. Pero aún en la calle, Miyuki me mira y niega con la cabeza -"nada de fotos, todavía"- para evitarme tentaciones prematuras. Está bien. De momento, no saco la cámara.

La entrada coincide con varios puntos de parada de autobús y tiene mucho movimiento: gente caminando, corriendo de un lado para otro, vendiendo, mirando, esperando,... y la cuestión de la seguridad en algunos puntos de esta ciudad no es para tomársela a broma. Hace pocos días, vimos cómo les robaban la cámara a una pareja de alemanes. Se despistaron un instante, y un joven pegó el tirón y se perdió a la carrera entre callejuelas junto a otro compinche.

Entramos en el hormiguero suponiendo que apenas tendremos espacio para poder caminar. Pero ocurre lo contrario, y nos dejamos contaminar por el encanto de tan pintoresco mercado.

Inesperadamente la sensación es de tranquilidad. Poca gente, poco movimiento. Avanzamos caminando el suelo de tierra pisada millones de veces y en las precarias barracas de madera vamos encontrando los variados productos de la cultura local: desde ropa y cerámica hasta verduras tropicales cuya existencia desconocíamos.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Al pasar, algún vendedor nos ofrece su mercancía sin mucha efusión: la experiencia le dice que los extranjeros vienen a curiosear y que raramente compran algo.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
¿Qué haríamos con la cabeza de un buey? Miyuki ni se lo pregunta: es vegetariana.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
El carnicero ha salido al pasillo para estudiar la mejor manera de presentar su mercancía. Nos cuesta entender por qué no se estropean estos grandes pedazos de carne que quedan todo el día colgados a merced del fuerte calor húmedo que lo impregna todo.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
No toda la carne se vende muerta. Estas pobres cabras esperan en la carretilla, amontonadas y bien atadas, a que llegue un comprador. Irónicamente, en la caja sobre la que está sentado su dueño se puede leer "única esperança".
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Otros bichos esperan su suerte en posturas más cómodas y parecen entretenerse mirando los paseantes.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Un poco más abajo, un mundo animal paralelo disfruta de mayor libertad.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Sin clientes, la actividad de los vendedores se centra en mantener la mercancía con el mejor aspecto posible.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
El hombre se entretiene con la máquina electrónica del hijo. Espera a que llegue el comprador de un melão, una melancia (sandía) o unos mangos.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Alguno ya no necesita matar el tiempo. Incluso parece que ha sido el tiempo el que ha podido con él.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
La situación económica del país no da para lujos. Los pocos clientes se concentran donde se venden los alimentos que componen la dieta básica, como las harinas, que conforman la base de multitud de platos de la región.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
"Lula, de nuevo con la fuerza del pueblo." El presidente Lula es un líder de izquierdas popular entre las clases sociales más bajas.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Los carros que transportan fruta rompen la tranquilidad imperante. Plátanos, mangos y maracuyás pasan a toda velocidad. El porteador no grita para despejar el camino: emite un silbido característico que todos conocen.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
A falta de carretilla, esta mujer lleva la carga sobre la cabeza.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Estáticos en la estantería, diferentes aceites se ofrecen en botellas sin unanimidad de material, forma, tamaño o color.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Algunos rincones del mercado ofrecen un derroche constante de matices que llaman poderosamente la atención.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Los pimientos y las guindillas parecen avisar al observador sobre sus propiedades picantes.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Muy cerca, el maracuyá abierto despide un olor dulce y fresco. La población local utiliza esta fruta en la preparación de dulces y zumos.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
El mamão es el pariente grande de la papaya. Cada fruta puede llegar a pesar 2,5 kilos.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Esta verdura rugosa separada en pequeños montones es el jiló (pronunciado "shiló"). Tiene un sabor amargo y acompaña muchos de los platos típicos de la comida bahiana.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Este polvo rojizo que se sirve con cuchara sopera no es cacao, sino tabaco para esnifar.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Aunque tampoco lo parezca, esta especie de morcilla también es tabaco. Son hojas secas y enrolladas que no han pasado por ningún proceso industrial. Se vende por trozos y se consume picado con una navaja y liado en cigarrillo.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Fotografiar frutas y verduras está muy bien, pero. ¿y la gente? Estos amigos no se cortan y nos piden que les hagamos una fotografía.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Fotografiar personas nos da la oportunidad de interactuar con ellas.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Estas muchachas trabajan en uno de los restaurantes populares del mercado.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
La mujerona ordena con tranquilidad la mercancía de su pequeño puesto: una tabla con clavos.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
La mujer me atrapa "in fraganti". Afortunadamente, responde con una sonrisa.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
La mayoría de gente desborda simpatía.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
A pocos metros, un chaval se entretiene cortando algo. La luz cenital resbala sobre la oscura piel y resalta su textura sobre un fondo de fruta verde y amarillo. Salvador es la ciudad más negra del mundo fuera de África; las cifras dicen que el 83% de su población es, en mayor o menor medida, afrodescendiente.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Estas jóvenes también quieren posar. Cuando he hecho la foto, la del medio me pide que le haga también una a su hijo.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Es bonito pensar que en breve va a llegar alguien que vivirá también con intensidad este pequeño mundo que es la Feira de São Joaquim.

Los artículos de la serie "La vuelta al mundo en 3650 días" se publican, normalmente, el tercer miércoles de cada mes.

La travesía de Eneko y Miyuki nos brinda la posibilidad de conocer la diversidad cultural y las bellezas de nuestro planeta en esta serie de artículos y a través de su página web acercandoelmundo.com.

Su proyecto también tiene carácter humanitario. Colaboran con la ONU y UNICEF en la difusión de la Campaña del Milenio, en la cual también os invitamos a participar.

Artículos relacionados (1)
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar