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OpiniónContando píxeles

Ricoh y Pentax, la extraña pareja

 
4
JUL 2011

Cuando el viernes pasado Hoya confirmó su decisión de vender Pentax a Ricoh seguro que más de uno desvió la mirada hacia el calendario para asegurarse de que no era el día de los Santos Inocentes. Que Hoya tenía ganas de soltar lastre fotográfico no era ningún secreto, pero sí que Ricoh quisiera -o pudiera- hacerse cargo de un legado de esta magnitud.

"Pentax vale diez millones menos que Cristiano Ronaldo", sugirió nuestro compañero Álvaro Méndez como título simpático para el artículo. Parece un chiste, pero es que esos 85 millones de euros que pagará Ricoh son poco más que un precio simbólico.

Las estupendas compactas de Ricoh están desaparecidas y la firma ha desmantelado su estructura fotográfica en cinco países europeos

Más aún si tenemos en cuenta que hace sólo tres años Hoya pagó 640 millones por la misma compañía. O no exactamente, porque según los datos publicados, el plan de esta corporación queda ahora muy claro: lo que realmente le interesaba era la división médica de Pentax, que es lo que ha conservado, pero se ve que los chicos de las cámaras (Pentax Imaging System Business, unidad de negocio de la que ahora se han desecho) venían en el lote.

Y es que los accionistas de las compañías suelen ser muy poco pacientes con un negocio fotográfico que da más quebraderos de cabeza que beneficios. Posiblemente por eso, sólo un año después de la adquisición de la compañía en Hoya ya empezaron los recortes y los rumores de venta.

Y eso que en los últimos años Pentax ha puesto sobre la mesa modelos tan notables como la K-5 y ha sacado pecho con la 645D, una especie de "bilbainada" en versión nipona. Claro que al índice Nikkei le importa todo eso un bledo, y el único lenguaje que entiende es el de los fajos de yenes y las cuotas de mercado.

De acuerdo, pero, ¿qué pinta Ricoh en este culebrón? A primera vista, ésa es la pregunta del millón, aunque seguro que la respuesta es mucho más compleja y aburrida de lo que podríamos imaginar.

De entrada, la presencia casi simbólica de Ricoh en el mercado occidental (¿alguien ha visto alguna GXR por la calle?) en absoluto representa su importancia en el mercado japonés, donde el gusto por la rarezas parece encajar a la perfección con los últimos movimientos de la firma.

Pero, fuera de allí, el problema ya no es sólo que las estupendas compactas de Ricoh (¿dónde están las GR Digital y GX?) estén casi desaparecidas, sino que la compañía desmanteló su estructura fotográfica en cinco países europeos a principios de 2010.

Una decisión que, al menos vista desde aquí, no dice mucho del interés de la empresa por este mercado. Hasta hace dos días la razón parecía muy sencilla: el dinero venía del negocio de copiadoras e impresoras, y lo de las cámaras era poco más que un capricho. Pero la compra de Pentax obliga a replantear esta teoría y -lo que es más complicado- empezar a imaginar los planes fotográficos de Ricoh.

Claro que tampoco nos encontramos ante dos compañías totalmente ajenas entre ellas. Más allá de la clásica endogamia empresarial nipona, basta con echar un vistazo a la hemeroteca para descubrir que durante dos décadas Ricoh fabricó -o al menos firmó- cámaras réflex con bayoneta Pentax K y ópticas Rikenon con esta misma montura. Sólo hace falta remontarse a 1990 para dar, por ejemplo, con la Ricoh KR-10M, uno de los últimos modelos de esta saga.

Refrescada la memoria sobre esta pretérita relación, la pregunta sigue en el aire: ¿cómo afectará esta adquisición cuando se formalice la compra en octubre? En un comunicado posterior del mismo día, Hoya no aclara mucho sobre el futuro -tampoco es ya su problema, claro-, pero al menos sí confirma que se mantendrá la marca Pentax en los productos.

¿Seguirán caminos paralelos o los planes de Ricoh pasan por asimilar los productos de Pentax y reformular su hoja de ruta?

Más allá de este dato, no está nada claro si las dos firmas seguirán caminos paralelos o si los planes de Ricoh pasan por una asimilación de los productos de Pentax y la reformulación de su hoja de ruta. Además de la propuesta más sencilla en la que todos estamos pensando (un módulo Ricoh GXR con bayoneta K, claro), no resulta sencillo adivinar si, por ejemplo, en estos planes habrá sitio para la 645D o para la compacta de sistema con sensor APS-C de Pentax que muchos esperan para este mismo verano y que sería competencia directa del citado sistema GXR.

También son por ahora una incógnita las implicaciones de esta operación para la red comercial de Pentax, tanto en el caso de divisiones propias como para los importadores oficiales en España y Portugal, sin ir más lejos.

Lo que sí está claro es que las explicaciones dadas hasta ahora y centradas sobre todo en la parte empresarial y económica del acuerdo no parecen suficientes para tranquilizar a los actuales usuarios y potenciales compradores. No hay más que darse una vuelta por los foros afines a Pentax para darse de cuenta de que la noticia no ha gustado mucho.

Claro que, quienes prefieran tomarse las cosas con humor, seguro que ya se estarán preguntando qué clase de engendro fotográfico podría salir de una relación entre una Ricoh GXR y una Pentax Q. Miedo da sólo de pensarlo.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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